Bien empecemos: en este capitulo que como dato axtra les cuanto que no pensaba hacerlo tan largo pero no pude evitarlo,segundo es que aunque soy nueva en esto no podia dejar la historia sin un acercaminto entre los protagonistas, no es algo explicito pero si bastante intimo su encuntro, no se como me habra quedado por que soy nueva en esto pero lo intente, pero les queria abisar y excusarme antes de que leyeran mi incurcion en la intimidad, espero que lo aceptan y sean comprencibas siiiiiiiii, bien con esto las djo leer.

y para algunas romanticas les dejo lo tan esperado.

disfruten.


Isabella Pov

05:10 horas.

Me despertó un grito.

No se trataba de un distante grito, sino que un verdadero alarido pidiendo ayuda repitiéndose una y otra vez rasgando el silencio de la noche, detrás de el grito veía las imágenes definidas del avión incendiándose y la silueta de Charlie Swan mirándome desde arriba, y de pronto se transformaba en otros ojos atormentados los que me seguían mientras caía al vacío.

Me di cuenta que los gritos venían de mi pero las imágenes no se detuvieron, y el terror me azoto como un mazo al darme cuenta de que aun no despertaba, estaba dentro de mi sueño mirando o mas bien recordando una y otra vez la misma imagen pero ahora con un cambio mas tormentoso ya que la imagen danzaba de unos ojos cafés a unos increíblemente hermosos de color verde.

Me congele de miedo paralizada al sentir el vértigo de la caída, mi grito emergió nuevamente despertándome definitivamente.

Mi respiración salía a grandes jadeos en el intento por que mis pulmones se llenaran de oxigeno, me senté rígidamente en la cama tomando las húmedas sabanas aferrándolas a mi pecho, cerré mis ojos pero las cuadros de la pesadilla se proyectaban uno tras otro detrás de mis parpados y me golpearon como un tren, el miedo ciego había desaparecido aflorando ahora otra emoción.

Pánico

Abrí los ojos desesperada por que la sensación desapareciera, pero la oscuridad solo la acentuó mas, temblores descontrolados aprisionaban mi cuerpo y las lagrimas que sabia no podría derramar aguijoneaban mis ojos y la garganta se cerro con un sollozo invisible.

Edward

Salte de la cama cayendo cerca de la puerta, me levante tan rápido como pude en una carrera imaginaria contra algo inexistente pero el pánico no me dejaba pensar.

Corrí como maniaca por el corredor y no me detuve hasta abrir la puerta y encontrarme con la oscuridad de la habitación de Edward, entrecerré los ojos para ver algo en la penumbra, luego de unos segundos mis ojos se acostumbraron lo suficiente para ver la silueta dormida de Edward estirado boca arriba con el torso desnudo tranquilamente y solo entonces mi garganta se abrió y me dejo respirar con normalidad pero los temblores aun no se detuvieron.

Cerré la puerta despacio para no despertarlo de su pacifico sueño y me acerque con cuidado al costado de su cama, su cabeza caía a un lado por lo que pude ver los pacíficos rasgos de su rostro con claridad, uno de sus brazos estaba arriba de su cabeza y las piernas cubiertas por las abanas estaban abiertas ocupando casi toda la extensión de la cama, todo hacia ver que estaba profundamente dormido ajeno al terror que me aprisionaba el pecho.

Pero las imágenes aun ahora con los ojos abiertos y siendo testigo de que Edward estaba bien no me quitaba del todo la sensación que tenía que salvarlo.

Me mordí el labio por el nuevo golpe de miedo que fue tan fuerte que sentí que perdía el conocimiento, cerré los ojos y apreté los dientes para que el grito que sentía en la garganta no abandonara su guarida.

Edward me miraba desde el avión incendiándose con el rostro mortificado mientras que yo caía sin control y alejándome cada vez mas de poder salvarlo de explosión que sabia que curraría en segundo, sus labios en una mueca de profunda tristeza se movieron en silencioso Te Amo pero para ese entonces la oscuridad me envolvía y el sonido de los gritos y lamentos dentro del avión se reproducían claramente en mis oídos.

Me lleve la mano a la boca para acallar el alarido y sollozo sin lagrimas que quería brotar de mi interior, me obligue a respirara por la nariz para no hiperventilar.

Tranquila solo es un sueño, me repetí para convencerme de que todo estaría bien, él estaba ahí durmiendo a salvo de todo, me acerque para mirarlo de cerca.

No sabia cuanto tiempo había pasado parada mirándolo pero lo que si sabia que mi respiración estaba normal y mi cuerpo ya no se estremecía con los temblores.

Me tomo otro minuto decidirme que ya estaba bien y que era tiempo de irme a mi habitación pero de solo pensar en volver me provoco un suave temblor en las manos.

Mire con deseo el lugar libre al lado de Edward, y luego a mi alrededor preguntándome si seria muy malo si me recostaba solo un par de horas para descansar, solo un par de horas, lo suficiente para dormir, la única vez en años en lo que había dormido profundamente sin que las pesadillas se apoderaran de mi conciencia había sido cuando dormí con el antes de viajar, pero…

Suspire y lo mire nuevamente, en este tiempo no se había movido mucho solo su brazo antes arriba de sus cabeza ahora descansaba estirado hacia el lado opuesto a mi, y la sabana ahora dejaba ver todo su pecho desnudo hasta el filo de unos pantalones de seda azul donde la v de su cadera quedaba precariamente cubierta, los músculos de su estomago repentinamente se me antojaron muy interesantes, subí la mirada por el pecho hasta los brazos perfectamente delineados por los músculos y seguí mirando hasta que me quede en lo que mas me gustaba de él , su rostro, perfecto liso y suave, ahora una pequeña sombra ensombrecía su barbilla con la barba de un día y los ojos cerrados donde el color jade que sabia que si yo fuera una chica mas débil me detendrían el aliento solo con su saludo, los mechones se deslizaban por la frente tapando un lado del ojo mas cercano a la cama.

Volví a mirar a mi alrededor pero ahora buscando a alguien que saliera de las sombras para decirme que era una psicópata por estar mirándolo como lo estaba haciendo y teniendo las sensaciones en mi cuerpo que ahora hacia que mi cuerpo temblara ya no de miedo sino que solo de deseo.

-Bella?- me sobresalte profundamente al escuchar su voz ronca, mis ojos se clavaron en los suyos ahora abiertos nublados por el sueño, se sentó girándose para mirarme fijamente-Bella?-repitió inseguro, sonreí un poco incomoda y avergonzada por ser descubierta mirándolo-Isabella- afirmo, en mi interior saltaron tantos sentimientos que volví a temblar, nunca sabría como el solo con algunos segundos podía saber quien era la que estaba frente a él.

-Lamento haberte despertado-susurre consiente de la calma a mi alrededor.

-Sucede algo mi amor?-negué con la cabeza, no me apetecía repetir lo vivido-No me mientas, no creo que vinieras a pedirme la hora-una sonrisa que no quito la preocupación de su rostro surco sus rasgos.

-Solo un mal sueño, ya estoy bien-pude ver en la oscuridad que ahora ya no era tanto por los mortecinos rayos de luz del amanecer que se filtraban por las rendijas de la cortina que la mueca de preocupación se acentuó en su rostro.

-Quieres contármelo-estiro un mano invitándome a que me costara a su lado, dude solo un segundo antes de caminar y sentarme en la orilla de la cama para corre la sabana y meterme, justo en ese instante me fije en mi aspecto, mire lentamente hacia abajo desde las piernas desnuda y mas arriba hasta llegar al filo de la camisa de dormir de seda rosa que llegaba a medio muslo y seguí hasta el escote que apenas me tapaba lo justo y las tiras que sostenían mis hombros descubiertos.

Solté un lamento y mire rápidamente a Edward sonrojada como nunca lo había estado, pero el rostro aun preocupado de Edward me dijo que él no se fijaba en mi inexistente vestuario.

Maldita Bella, no se le podía ocurrir peor noche para ocupar mi pijama mas reveladora.

-Tu rostro esta rojo hasta la raíz del cabello-comenzó sorprendido-estas bien, tienes fiebre?-se acercó hasta quedar pegado a mi costado y tocar mi frente, la quite rápidamente y me tape lo que mas pude con la sabana acomodándome con la espalda pegada al cabecero.

-No estoy enferma, estoy bien-El asintió mas relajado, se sentó a mi lado pero me acerco mas a su lado abrasándome por los hombros.

-Hola-me beso tiernamente en la mejilla haciéndome suspirar, que débil me estaba volviendo-Quieres contarme lo que te paso?-negué con la cabeza pero inconscientemente me acurruque mas en sus brazos.

-Es solo una pesadilla-sonreí con amargura-nada fuera de lo común en mis noches-Edward me abrazo mas fuerte haciéndome quedar con la mitad del cuerpo encima de él.

-Quisiera poder hacer algo para alejar tus pesadillas-se quedo cayado un segundo-fue por lo que conversamos hace unas horas?- su preocupación me hizo sentir culpable, ¿cuando seria el día en que él no se tuviera que preocupar por mi?

-No, no te preocupes-me estire para besar su barbilla intentando relajarlo, el suspiro suavemente- estoy bien, solo un poco cansada-bostece sonoramente.

-Eso tiene solución-me beso la cima de la cabeza y de un solo movimiento se deslizo por la cama hasta que quedamos acostados con mi cabeza y la mitad del cuerpo acurrucado en su pecho-duerme tranquila-una de sus manos comenzó a acariciar mi cabello lentamente.

Mientras disfrutaba de sus caricias una pregunta fluyo por mi conciencia.

¿Porque Edward remplazaba a Charlie en mi sueño? o recuerdo mejor dicho.

Evite temblar acurrucándome mas cerca de Edward y entrelazando mis piernas con las suyas, escuche un carraspeo de su parte pero estaba concentrada en mis cavilaciones.

No podía siquiera considerar la idea de que Edward me abandonara como lo hizo el, Edward no podía abandonarme.

Pero no estaría mejor el alejándose de mi? Teniendo una viada normal, algo en mi sabia que el que Edward me amara solo le traería problemas y sufrimiento.

Casi me rio de mi misma, nunca nadie me había amado como él lo hacia y me eso me hacia infeliz, tenia que estar mas loca de lo que creía Nicolas y sabia que se divertiría mucho cuando volviera de Alemania mañana para la carrera y le contara el sueño.

Pero como podía ser feliz cuando estaba apunto de cometer el acto mas egoísta de todos? Edward me amaba y yo lo ataría a mi vida sometiéndolo a el calvario de acompañarme en el tratamiento para una supuesta recuperación y y si no funcionaba lo torturaría con largas horas de espera de mis terapias, a los cambios radicales de humor que sufro y sufriría cada vez mas mientras transcurriera el tiempo y me adaptara a los cambios por nada con el extra de que aun no podia aclar mis sentimientos por el,el me deba todo y yo aun no podia decirle un misero te quiero.

El calor del cuerpo de Edward se traspaso al mio placenteramente dejándome en un pequeño letargo relajando mi cuerpo, pero mi mente era algo diferente.

El solo me había entregado amor y más tranquilidad en estas semanas que en los cinco años desde que desperté en ese solitario hospital y yo se lo retribuía involucrándolo en una carrera que puede costarle su integridad física y dejarlo a merced de la maldad de Aro y su familia.

Lo único que no me molestaba era que gracias a eso estaba ahora plácidamente quedándome dormida en sus brazos con el calor de su piel y su olor envolviéndome.

¿Como seria mi relación con Edward si Felix y por extensión toda la familia de Aro no se hubiera presentado?

Algo en mi sabia que Edward hubiera encontrado la oportunidad de que estuviéramos juntos, y que las cosas no fueran tan diferentes, dios sabia que las semanas que pasamos juntos antes de esa fiesta de disfraces fueron las mas felices, paseos y momentos de risas vividos juntos o con sus hermanos y las mías, pero incluso en todo esa felicidad estaba un poco empañada por mi situación.

Nada podía ser completo cuando tenias que ver la mitad de tus recuerdos por ojos de Bella y ella los míos desde mi perspectiva, tenia vívidamente el recuerdo de un día de campo en un parque en un inusual día de sol en Fork y todo tenia que verlo y sentirlo desde la mente de Bella, así como ella tenia que ver un día en que todos tomamos los autos y competimos entre nosotros y tuvo que sentir la felicidad y risa en la que participe cuando me amenazaron con un ataque de cosquillas si les ganaba siendo Edward el principal participe de la amenaza.

Todas las experiencias teníamos que vivirlas por la mitad… y Edward.

Suspire internamente, el pobre de Edward solo sonreía con increíble amor cuando presenciaba nuestros cambios dando el mismo amor independiente cual de las dos estaba presente.

Santo cielo, cuanto amor tenia que tenerme el hombre que desperté con solo dos horas de haber dormido y solo me recibía preocupado por mi sufrimiento.

Y yo… y yo… era una estúpida y egoísta por solo recibir y no lograr darle lo mismo, si solo pudiera decirle lo que me estaba pasando.

-Te amo Isabella-su susurro me saco del letargo como si me hubieran arrojado agua fría, abrí mis ojos de golpe para ver sus ojos cerrados y una sonrisa en sus labios, me ataco un impulso tan fuerte como el anterior terror pero no pude tomarlo y darle nombre pero mi cuerpo reacciono como si fuera una señal de alarma luminosa encendiendo con luz su boca.

Me lance sedienta del calor y sabor de sus labios, se paralizo por un segundo sorprendido por mi ataque pero no tardo mas en responderme saboreando mis labios con su lengua dejando la estela de pasión recorriendo mi piel, la acaricie con la mía intentando desplegar algo de lo que arremetía en mi interior y que aun no tenia nombre pero me obligaba a denostárselo con mi boca.

Tenia que decírselo, las ansias repentinas de decirle aunque sea que yo confiaba en el amor que el me daba me ayudo a separarme de sus boca mordiendo suavemente su labio inferior ganándome un pequeño gruñido como respuesta, pero fue Edward quien se me adelanto al hablar.

-Te amo, te amo más que a nada en mi vida-mire hacia arriba y solté su cabello ya que en algún segundo durante el beso quede presa bajo el cuerpo de Edward y mis manos se asieron con sus mechones de su nuca y las palabras fluyeron mas fácil de lo que pensé que seria.

-Ya lo se…-se separo para mirarme de mas altura y sus ojos oscuros se clavaron en los míos.

-Que…-se aclaró la garganta antes de seguir-que es lo que sabes?-sentí que del sentimiento que me atacaba afloraba ternura pura y se derramaba por mis ojos al mirarlo, para el esto era verdaderamente importante y yo no lo decepcionaría, así tome aire para darme fuerza.

-Se cuanto me amas-sus ojos se agrandaron pero no me detuve-Se y creo en cada palabra, silaba y consonante cuando me dices que me amas, lo se porque lo siento en cada cosa que haces, como me miras, cuando me tocas y me besas, no tengo duda alguna en ti.

Y aquí es cuando debería decir que sentía yo por el pero los grilletes y mordazas que encerraban mis sentimientos no me lo permitieron y me cerraron la garganta con una angustia y frustración intolerable, por lo que me concentre en las expresiones que cruzaron el rostro de Edward, asombro, incredulidad, felicidad, ternura y por ultima la que me llenaba el cuerpo con ese sentimiento cálido, Amor, fue como si dejara salir por los ojos tanto amor por mi suficiente para llenar un océano.

-Desde cuando?-susurro.

-Creo que desde la fiesta de disfraces, no lo tengo muy claro-era verdad lo único que sabia era que era demasiado tiempo que espere para decírselo.

Soltó una risita y me beso con cortos besos en los labios, mejillas, nariz y de nuevo mi boca.

-No sabes lo feliz que me haces-abrí mi boca esforzándome por decir las palabras que no conocía, nada salió de ellas, Edward cambio su mueca de felicidad por una de empatía por mi turbación.

-Amor no necesitas decir nada-pestañee por las lagrimas que sabia que no se derramarían-Pequeña-acaricio cariñosamente los rasgos de mi rostro-sé que esto es difícil para ti y si tengo que pasarme la vida para que tus heridas se sanen lo are sin dudarlo, solo necesito tenerte a mi lado.

Maldita sea mi vida, Charlie, Renee, Aro, Felix, Jane y todo en mi vida que me convirtieron en el demonio sin alma en el que me convertí y que me hace incapaz de darle a Edward lo que el necesita para ser feliz, pero si no podía decirle lo que sentía por el dejaría que lo viera, lo sintiera.

Tome su rostro con mis manos y lo baje para besarlo con todo lo que me quedaba de alma y sentimientos, esa pequeña parte solo le pertenecía a él y se lo aria saber, aumente el ritmo del beso jugando con su lengua lenta pero con claras intenciones de que viera mis propósitos, el las entendió en el mismo momento que mis manos rozaron la piel de su estomago y pecho lentamente.

-Dios sabe que te deseo tanto que es doloroso-susurro roncamente en mi oído lo que hizo que el calor de mi cuerpo aumentara otro par de grados y mi respiración se aceleró junto con mis latidos-pero no quiero que pienses que estaba esperando esto para atacarte y…-tape su boca con mis dedos.

-La única que estaba esperando estora atacarte soy yo –sonreí coqueta y le guiñe un ojo.

-Pero…-negué con la cabeza y volví a besarlo lentamente para que se relajara y lo conseguí mientras recorría su espalda, el calor de su piel desnuda me traspaso las palmas recorriendo mis brazos y el resto del cuarpo, Edward bajo una mano hasta mi rodilla y comenzó a subir por ella la cual instintivamente se alzaba con cada centímetro que Edward recorría, hasta que llego al filo de mi pijama en la parte superior de mi muslo, Edward escondió su cabeza en mi cuello y su respiración agitada se deslizo por el y su mano dejo de avanzar, ambos sostuvimos la respiración y el tiempo pareció detenerse.

Esto era mas allá de lo que hasta ahora aviamos avanzado entre nosotros y no era fácil continuar pero el ambiente entre nosotros estaba tan cargado que solo basto que mis manos se deslizaran con mas deseo de abarcar su piel de su espalda para que las cosas continuaran, su mano siguió subiendo rozando el costado de mi pierna cercano a mis glúteos en donde su mano ralentizo su avance y mi piel se erizo placenteramente.

-Me encanta tu piel-sus voz se sintió en la piel de mi cuello mientras la besaba lentamente humedeciéndola.

Siguió su avance por mi cadera y cintura, sus dedos trazaron mis costillas y siguió hasta la sensible piel de mis pechos donde se detuvo para acariciarlos con destreza encendiendo los últimos rincones de mi cuerpo.

-Edward-suspire tan despacio que no pensé que el me escucharía pero lo hizo, me respondió besándome con pasión mientras las caricias se hacían mas rápidas, mis manos bajaban y subían por su piel descubierta de la espalda y pecho, la mano de Edward subió a mi cuello mientras, bajo por este y recorrió mi hombro hasta que llego a la tirita de mi pijama la que bajo por el brazo y luego su otra mano hizo lo mismo con el otro hasta quedar con la parte de arriba a duras penas sostenida, lo vi tragar saliva duramente y mis ojos encontraron los suyos quienes buscaban la aprobación, roce la piel de su cuello con mis dedos dejando claro que no había vuelta atrás, sus ojos se encendieron, bajo la cabeza y comenzó a besar mi cuello y a bajar por la clavícula y hombros hasta llegar mas abajo y deje de pensar cuando llego a la piel de mi pecho que lloraba por sus atenciones, perdí la noción del tiempo entre suspiros y palabras por parte de los dos mientras besaba mis pechos alternando de uno a otro.

Sentí las manos en el dobladillo de mi pijama y la seda deslizarse por mi cuerpo hasta que tuve que levantar la cabeza para que saliera de mi cuerpo, me quede embelesada con el brillo de deseo en los ojos de Edward mientras recorría mi cuerpo desnudo a excepción de las pantaletas rosadas que fueran lo siguiente en salir lentamente por mis piernas mientras las manos de Edward las bajaban acariciando cada centímetro con sus labios, para cuando se deslizo devuelta por mi cuerpo mi respiración bajaba y subía mi pecho.

Cuando llego hasta la altura de mi rostro un estremecimiento intenso me recorrió el cuerpo al sentir sus piernas desnuda rozar las mías en igual condiciones, cuando? no lo sabia pero se había desecho de su pantalones de pijama y ahora nada impedía la cercanía de toda su piel contra la mía.

-Te amo pequeña-susurro mientras sus manos invitaban gentilmente a mis piernas a levantarse para poder acomodarse entre ellas y el calor me recorrió como llamas directas cuando lo sentí entre mis piernas.

Me removí desesperada por encontrar las palabras para corresponderles pero por mas que busque solo encontré sentimientos dispersos y las sensaciones de su boca en la piel de cuello y rostro hasta encontrar mis labios no ayudaba a mi concentración.

-No sabes cuanto te amo y cuanto mas puedo amarte-sus manos recorrieron mi cuerpo mientras yo me arqueaba al encuentro de sus caricias.

De pronto, en un segundo de conciencia me encontré sola en mi mente, no era la sensación de que me distanciaba de Bella muy por el contrario la sentía tan cerca que la línea era inexistente, no la sentía a mi lado, en ese momento éramos solo una, armoniosamente actuando en esta escena de intimidad, mi mente estaba después de tantos años unida en solo una persona, solo una persona viviendo toda las efectos del amor de Edward hacia sentir y saborear y por primera vez todo se sentía completo, sin dividir mis sentimientos.

Los ojos verdes conectaron los míos encandilándome con el amor en ellos mi corazón se calentó de una forma diferente a lo que estaba pasando en mi piel y en mi cerebro se encendió una pequeña luz indicándome el camino entre la oscuridad y aunque solo duro un latido de mi corazón fue suficiente para saberlo

Tome aire con potencia por la impresión y felicidad de quien perdió algo durante mucho tiempo y de pronto de forma inesperada lo encuentra, solo ese segundo de vínculo de nuestros ojos fue suficiente para ver desde los ojos de Edward las cosas iluminadas como en el día mas claro.

Lo amaba. Lo amaba mas que ha nada en mi vida, LO AMABA, las palabras se gritaban en mi mente con la intensidad de un huracán

Edward…-mi euforia era tanta que salió entrecortada y jadeante pero no pude terminar de decirle lo que me acababa de ocurrir por que Edward reacciono besándome intensamente mal interpretando mi grito por un gemido apasionado y tomándolo como la señal de continuar.

Mis palabras se atragantaron en la garganta siendo remplazado por un verdadero gemido al sentir a Edward encajando en mi cuerpo con deliberada lentitud y tomando el ritmo entre respiraciones pesadas por su parte y suaves gemidos por la mías.

-Diablos pequeña-gruño Edward mientras echaba la cabeza un poco para atrás con los ojos cerrados con una mueca que mis ojos la transmitieron a mi cuerpo con descargas de lujuria.

Me perdí entre las sensaciones que derritieron mi cuerpo y mi mente dejando todo a parar a algún recóndito lugar escondiéndose.

Mientras mas se movía Edward en mi interior, mas perdía yo la capacidad de pensamiento dejando a mi cuerpo tomara el control y mis sentidos solo consientes de los sonidos de nuestras respiraciones y palabras susurradas por parte de Edward.

Lentamente todo desapareció a mi alrededor, no había cama, ni habitación nada excepto Edward rozando mi cuerpo con el suyo, las llamas de fuego que lamian mi piel se incrementaron incendiando hasta los últimos rincones posibles, intente gritar hasta que mis cuerdas bucales desaparecieran pero lo único que logre fue una serie de gemidos de discordante intensidad, muy a lo lejos sentí a Edward cambiar de postura alzándose levemente tomando mis cadera con sus manos.

-Isabella…-un sonido parecido a un ronroneo salió de su garganta mientras las lenguas de fuego se arrastraba aun por mi piel hasta que ya no quedo nada.

Edward bajo quedando encima de mi cuidando su peso mientras yo volvía a tener pensamientos pero aun así un pequeño arcoíris se formaba detrás de mis parpados danzando sin control, sentí la manos de Edward arrastrarme por la cama hasta quedar recostada encima de el con mi cabeza escuchando los latidos de su corazón convirtiéndolo en la melodía que comenzó a dejarme en un placido letargo, había algo en mi mente desde las penumbras que saltaba para salir a la luz. pero en mi estado no podía distinguirlo entre tantos otros sentimientos.

-Te Amo, te amo preciosa-Edward tenia la voz agitada pero la ternura desbordante me recorrió como miel tibia por mis venas, la sensación de que me estaba olvidando algo volvió pero las tinieblas me arrastraron a un pacifico sueño.

Lentamente fui saliendo del sueño mientras un aroma se filtraba en mis sentidos, era algo que mi cerebro no tuvo que esforzarse por reconocer, ese olor masculino y delicioso estaba grabado en mi piel.

Edward

Abrí los ojos y acomodándome con una sonrisa al verme en la misma posición en la que me quede dormida anoche, mi cabeza estaba enterrada en el cuello de Edward que desprendía el aroma intenso de su piel, su rostro se movió en una mueca molesto por mis movimientos hasta que abrió los ojos de golpe encontrándose con mis ojos divertidos, recordaba que el también tenia un mal despertar en las mañanas y sonreí por el recuerdo tan parecido pero tan diferente con este momento.

-Hola pequeña hermosa-me devolvió la sonrisa con los ojos tan brillantes como suponía que estaban los míos desplegando el verde mas intenso que se podía imaginar.

-Hola ojos hermosos-susurre incapaz de guardar mis pensamientos mirando la ardor de sus ojos, el soltó una risa pegándome mas a su cuerpo.

-Ojos hermosos eh?-acaricio mi cabello desparramado en la almohada- pues muchas gracias.

-Que no se te suba a la cabeza-el negó con la cabeza divertido.

-Bajemos a desayunar?-asentí feliz como no lo había estado en años, Edward beso mis labios con ternura-anoche fue lo mejor que me ha pasado, te amo mi vida- volvió a besarme y se separo para vestirse, me levante con una sonrisa que llegaba a doler

-Para mi también fue lo mejor-dije mientras le daba la espalda en un susurro, me gire y el sonrío del otro lado de la cama y yo baje los ojos repentinamente tímida, comencé a buscar entre la cama hasta que encontré mi pijama y me senté para ponérmela, un pequeño mareo me ataco y me di cuanta que estaba sola en mi cabeza, sonreí un poco temerosa y comencé a buscar en los rincones de mi mente pero solo encontré mis pensamiento, estaba apunto de saltar para decirle a Edward y buscar a Nicolas que para esta hora ya debería estar en casa pero el mareo volvió con mas fuerza obligándome a aferrarme a la cama intentando no caerme.

Mi cerebro tuvo un salto dejándome mas mareada aun y como un golpe salió a la luz el recuerdo de la noche, aun con el mareo sonreí con euforia recorriéndome el cuerpo como olas, me gire para terminar de decirle a Edward que…Lo amaba, si yo lo amaba tanto como el a mi.

Abrí la boca para gritarle las palabras pero Edward se giro mirando la ventana y su ceño se frunció levemente.

-Es extraño que Seth no este aquí golpeando la puerta-mi boca se cerro de golpe y mi sonrisa desapareció, el mareo me azoto con fuerza tambaleándome hasta que me senté en la cama nuevamente, Edward seguía mirando la ventana pensativo ajeno a mi malestar.

Como pude ser tan estúpida para hacer el amor justo antes de la carrera, y mas aun, justo cuando necesitaba tener la cabeza fría mis sentimientos se dignaban a salir a la luz.

Una punzada de profundo dolor me llego a la cabeza y mi vista se volvió negra, me obligue a mantenerme erguida y cerré los ojos aguantándome el sollozo de dolor.

Si algo le pasaba a Edward yo ya no podría vivir, no ahora que sabia lo que sentía por el.

¿Y si le decía y a Edward le pasaba algo y me abandonaba igual que Charlie?

El sueño de la noche se repitió en mi cabeza, Edward no podía abandonarme también, yo no resistiría otra vez quedar sola.

De pronto sentí que abandonaba mi cuerpo estremeciéndome con el dolor que abarcaba toda mi cabeza.

Edward me amaba y no me dejaría sola como todos los demás, el me amaba yo lo sabia con todo mi ser, pero el pánico de la noche se deslizo por mis sentidos haciendo que mis manos temblaran profundamente.

Mi conciencia comenzó a tirar hacia los lados dejándome casi inconsciente, abrí mis ojos y me levante, Edward se estaba buscando ropa en el armario gigante tarareando alguna canción, me deslice a duras penas hasta la puerta e hice una esfuerzo para no caerme y que mi voz sonara normal.

-Edward-apreté los dientes para no gritar por el nuevo latigazo de dolor en mi cabeza y los bordes de mi visa se oscurecieron amenazando con introducirme en las penumbras nuevamente, me apresure a abrir la puerta-Edward voy a buscar ropa en mi habitación, te veo abajo para desayunar-Salí antes de que me contestara y me tambalee al intentar correr por el pasillo, me tropecé un par de veces pero logre entra en mi cuarto, cerré la puerta con llave y la oscuridad se apodero de mi vista, los temblores me hicieron moverme con dificultas así que me deslice por la puerta hasta el suelo.

Sentí que mi cuerpo y mi mente se separaban haciéndome soltar un grito que amortigüe con el puño, solté el aire de golpe y jadeando me recosté en el suelo.

De pronto todo termino como si nunca hubiera existido pero algo si había pasado, me levante débilmente y me pare un segundo con los puños apretados.

Bella estaba en mi conciencia nuevamente y me dieron ganas de lanzarme por la ventana por la angustia y frustración, quería gritar gasta desmayarme al sentir los sentimientos de Bella en alguna parte de mi cuerpo tirando de una forma que nunca había sentido, y los míos en la otra punta rechazándose como dos imanes opuestos

Estábamos nuevamente separadas con la diferencia de que ahora era como si se hubiera deslucido la línea entre nosotras dejando terriblemente vulnerable nuestra conciencia, estábamos separadas pero ya nada impedía que una sintiera las cosa de la otra con doble intensidad, Bella quería salir corriendo al lado de Edward y esconderlo y yo quería golpearlo por enamorarme para luego aceptar una carrera en donde lo podía perder, sentía todo lo de Bella y solo intensificaba las mías, me sentía insegura y temerosa, era como estuviéramos a punto de caer en un precipicio de oscuridad.

Me levante reuniendo el valor y me di una ducha rápida sintiéndome a punto de quebrarme, me concentre en el agua cayendo por mi cuerpo y así limitar la sensación de no encontrarme por completo en mi cuerpo.

Salí de la ducha un poco mas repuesta pero al acercarme a al armario una crisis exploto en mi interior, al ver el interior la ropa separada de Bella y la mía provoco que Bella saliera intermitentemente a la luz dejándome mas asustada y desequilibrada que antes.

-¿Que me esta pasando?- me pregunte tomándome la cabeza entre las manos mientras Bella aparecía y desaparecía y yo desaparecía y aparecía, luego de unos minutos de respirar profundo negándome a ceder a la histeria me vestí con un pantalón de jean mio y un top de color blanca con una cinta azul bajo el busto de Bella, casi me rio de la situación pero la verdad es que no tenia gracia, me coloque unos tacones bajos y salí a tomar desayuno.

Por el corredor mire a mi izquierda al pasillo donde las habitaciones de Charlie y Renne se encontraban clausuradas a petición mía y la imagen de ellos y yo en una navidad abriendo regalos derrochando felicidad me castigo, me aferre a la baranda de la escalera y corrí al lado opuesto bajando la escalera.

-Maldita sea Bella mantén tus recuerdos contigo-dije entre dientes mientras corría.

¿Porque? Solo hace unas horas era mujer más feliz del mundo descubriendo por primera vez el amor por un hombre maravilloso y ahora mi mente estaba en el algún tipo de limbo.

Y los episodios de pánico me atacaban cada vez con mas fuerza cada vez que pensaba en lo sucedería en la noche, cerré los ojos y me forcé a dejar de jadear y que mis manos dejaran de temblar para caminar al comedor donde se escuchaban las risas de los demás. Todo estar bien, me repetí mientras me acercaba.

Edward tenia que estar bien, yo lo amaba y todo tendría que estar bien, el me acompañaría en mi recuperación y seriamos felices, solo serian unos años pero la recompensa seria una vida juntos.

Cuando todo esto terminara como dijo Edward todo estaría bien, nos concentrarnos en que yo me recuperara para tener una vida casi normal y todo estaría bien.

Estaríamos juntos, y él no me abandonaría por que me amaba.

Y lo mejor de todo es que ahora que yo lo amaba, no lo dejaría mientras yo viajaba a Alemania, Edward lo quería así y yo ya no tenia duda de mis sentimientos por lo que se aria como él dijo.

¿Que eran un par de años de sacrificio?


Espero les gustar nos encontramos pronto