Los personajes no me pertenecen

Ya tercer capítulo…wouw creí que tardaría un poco más, disfruten :3


¿Por qué te estas tardando tanto Elsa? Anna lleva unos veinte minutos esperándote. Pero no quiero hacerlo, no quiero verla. Sé que no podre controlarme en cuanto nuestras miradas se crucen, y no soportaría la idea de que ella me vea como un…como un monstruo. ¿Qué estoy diciendo? me comporto como un monstruo siempre que la veo.

Aferre mis manos más al botiquín y salí de la habitación en al que me encontraba. Anna estaba de espalda, sentada en el sillón moviendo su pierna, no sé si porque estaba nerviosa o porque estaba aburrida. Se dio vuelta cuando escucho mis pasos. Me detuve y coloque el botiquín en la mesita que se encontraba a un lado.

-Ten, aquí tienes todo lo que necesitas para tu herida- me quede parada unos centímetros cerca de donde ella estaba-. Puedes usar el baño si quieres.

¿Qué? Intento controlarme, no sería bueno que fuera yo la que le curara esa herida.

Ella asintió con la cabeza e hizo una expresión con la cara que no pude descifrar.

-Solo tardare un minuto- dijo poniéndose de pie y tomando el botiquín para luego irse al baño.

Mi celular sonó justo en ese momento, era Merida.

-¿Qué?- pregunte de mala forma.

-Cálmate Elsa, solo quiero saber si está todo bien.

-Bueno, Anna está en el baño y pienso decirle que se vaya cuando termine.

-Amiga, eres peor que la directora De vil cuando te lo propones.

-¿Cómo se supone que debo tratarla? No sé qué más puedo hacer.

-Dile la verdad, idiota.

-No me estas escuchando- afirme entre dientes.

Sentí la puerta del baño abrirse.

-Te dejo, luego hablamos.

Anna hizo más rápido de lo que pensé. Se había puesto una gasa en donde se lastimo, justo en su mejilla izquierda. Ella dejo el botiquín en la misma mesita que estaba al lado del sillón y se acercó más a mí.

-Gracias.

-No, gracias a ti por traer mi bicicleta.

Se hizo silencio, Anna esperaba que yo le dijera algo y la verdad es que no sabía qué. En realidad, si lo sabía, solo que no tenía idea de cómo expresarme. Tengo que ser directa, después de todo, mi idea es alejarla. Sin embargo, no pude decir nada, ya que ella me interrumpió.

-¿Con quién hablabas?...no es que tengas que decírmelo, es decir…no es de mi incumbencia…es que tuve curiosidad, yo solo…Mejor olvídalo.

Oculte una sonrisa detrás de mi mano. Adoraba cuando se ponía así, era una de las cosas que me gustaban de ella.

-Estaba hablando con Merida- conteste sin dar muchas vueltas.

Note una expresión de enojo por escuchar eso.

-Oh cierto, olvide que eran buenas amigas.

Anna no se llevaba muy bien con Merida, estaba enojada con ella porque pasábamos más tiempo juntas. Merida lo sabía por supuesto, pero jamás dijo nada, prefería mantenerse alejada para no armar estruendo. Aun así, eso no evito que me molestara. Además de alejarme de Anna por miedo a que descubra mis sentimientos también me aleje de ella porque se había hecho amiga de algunas personas que no me caían muy bien, entre ellas su estúpido novio.

-Oye, puedo llevarte en mi auto mañana si es que aún no tienes el tuyo.

-No, gracias, ya arregle con Merida y ella vendrá a recogerme- mentí, lo que fue un gran error porque eso hizo que Anna se molestara aún más.

-¿Tienes que estar con ella todo el tiempo?

-¿Cuál es el problema? Ya había arreglado con Merida antes de que llegaras con mi bicicleta- le repliqué con otra mentira-. Ella no es el lobo feroz o la mala del cuento, Anna.

-Pues no parece, desde que estas con ella a mí ya no me prestas atención. Siempre es ella, siempre que trato de hablar contigo te vas con ella.

-Es mi amiga…

-También lo soy yo- me interrumpió, con los ojos empezando a cristalizarse. Coloco la mano donde estaba justo su corazón- yo también quiero ayudarte…podría ayudarte si tan solo me dejaras a hacerlo.

Hice mi cabeza a un lado y apreté mi mandíbula.

-Anna, creo que ya debes irte- me negué a mirarla, ella espero a que lo hiciera.

Cuando se dio cuenta de que no quería saber más nada paso por al lado y se fue. Yo por otra parte corrí hacia mi habitación, con lágrimas en los ojos, y me metí en la cama, ocultando mi cabeza debajo de la almohada para que no me escucharan llorar, aunque no había nadie en la casa.

FLASH BACK

Los copos de nieve caían del cielo ese día, pintando de color blanco las calles de la pequeña ciudad. Era invierno y yo salía de mi casa con un traje de nieve de color violeta, emocionada por ir jugar. Tenía tan solo cinco años, y me acababa de mudar a esta ciudad. Corrí hacia un parque con la esperanza de hacer nuevos amigos.

Desgraciadamente, todos los niños del lugar me vieron como si fuera una especie de marciano y se burlaron de mí. Termine quedándome detrás de un árbol, con la cabeza oculta en mis rodillas, llorando como la niña que era. De pronto siento golpe algo húmedo y frio detrás de mí cuello, la sensación dura solo unos minutos. Levante la cabeza molesta por la broma solo para darme cuenta de que había una niña pecosa con un traje de nieve de color rosado, el cabello atado a dos trenzas, mirándome de forma divertida mientras fabricaba algo con la nieve.

-¿Quieres venir a jugar o tengo que arrojarte otra bola de nieve para que lo hagas?- pregunto riendo.

Me sonroje ante lo que me pedía, pero aun así no me levante. Al ver eso, ella se rasco la cabeza, extrañada por mi reacción. No se dio por vencida, así que se acercó a mí saltando de alegría.

-Ven, vamos jugar- extendió su mano para que la tomara.

Al principio lo dude pero algo en mi interior me decía que lo hiciera. Agarre su mano y me ayudo a levantarme. Sin decirme nada, ella me llevo hacia lo que parecía ser un montículo de nieve.

-Bien, ahora estoy haciendo un muñeco de nieve y es más divertido cuando se hace de a dos o con más personas, pero ya que somos las únicas solo lo haremos de a dos.

Ella se agacho para seguir trabajando, yo por otra parte me la quede mirando como si no entendiera lo que tenía que hacer, aunque en realidad si lo sabía. Esto no pasó desapercibido para la pecosa.

-Te ayudare- proclamo tomando mis manos y hundiéndolas en la nieve, luego las volvió a levantar-. Ahora la colocaremos aquí- puso la nieve que estaba en mi mano en el montículo en el que ella estaba trabajando antes-. Ya está ahora lo que tenemos que hacer es darle forma de una bola, después tenemos que hacer otras dos de distintos tamaño así tendremos el cuerpo del muñeco y por ultimo buscaremos algunas ramas y piedras para hacer los brazos y la cara ¿de acuerdo?

Asentí con la cabeza como respuesta. Trabajamos en silencio durante un buen rato y finalmente nos detuvimos a admirar nuestra "obra maestra". La pelirroja aplaudió de la alegría.

-Quedo bonito… ¡Oh, casi lo olvido! Mi nombre es Anna ¿Y el tuyo?

-Eh…E-Elsa.

-Elsa, bonito nombre ¿quieres seguir jugando?

-Si- dije con una sonrisa.

Había empezado como un mal día pero cuando conocí a Anna se había transformado en el mejor día de mi vida.

FIN DEL FLASH BACK

Me levante de la cama para secarme las lágrimas. Necesitaba tomar aire fresco, así que salí al balcón. Tenía una vista perfecta que daba al cuarto de Anna y ahora ella estaba mirando por la ventana. Escribió algo en una hoja y lo levanto, en letra grande decía: Perdón.

Di media vuelta, con los ojos entre cerrados, para dejarme caer otra vez sobre mi cama. No lo soportaba. Si fuera tan sencillo, si alguien me garantizara que ella no se espantara de mí cuando le diga la verdad, si me dijeran que mis padres lo aceptaran. Anna quería a Kristoff, ella era diferente a su lado, la hacía sonreír de una manera que yo jamás podre.


¿Qué les pareció? ¿Qué esperan para el próximo capítulo?

Gracias por sus comentarios :)

Gues: Soy mujer, y si, puedo ser algo cruel cuando me lo propongo. Elsa es genial en todos sus aspectos y con todas las actitudes que tenga.