Los personajes no me pertenecen

Quinto capitulo y espero que les guste. No se porque pero creo que me mataran.

Una cosa, por ahí ya se dieron cuenta pero por las dudas lo digo, los padres de Anna son los padres de Rapunzel y ellas dos son hermanas.


-¡¿Como que los Summers vendrán a cenar?!- cuestione aun con incredulidad.

Mis padres y los de Anna eran muy buenos amigos, solíamos juntarnos a cenar muy seguido cuando éramos pequeñas. Anna y yo pasábamos prácticamente todo el día juntas, era de esperarse que surgiera una amistad entre nuestros padres.

-No entiendo de que te sorprendes hija- comento mi padre-, esas cenas eran común entre nosotros.

Sí, pero ahora las cosas son diferentes, quiero a Anna lejos de mí. Además, desde que la deje de lado, esas cenas se habían extinguido.

-Pero quede con Merida para ver el partido de fútbol en su casa con ella y con mis otras amigas y además, después, íbamos a salir.

-Oh vamos Elsa- me regaño mi madre-, Anna también es tu amiga y puedes ver el partido aquí. Saldrás con tus otras compañeras cuando termine la cena.

Me dieron ganas de patear el suelo y refunfuñar.

-Bien- dije encaminándome hacia las escaleras para prepararme- pero le diré a Merida que pase por mí a las once.

-Doce- decreto mi madre.

-Once y media y es mi última palabra- exclame dándome vuelta para encararla.

-Está bien- acepto mi madre elevando las manos hacia arriba. Evidentemente no tenía más ganas de discutir al igual que yo.

Subí arriba, busque ropa en mi habitación y me metí directamente al baño. Deje que el agua caliente chocara contra mi cuerpo mientras apoyaba mi cabeza contra la pared. La imagen de Anna se apareció en ese momento. Recordé la cancha de fútbol, su cuerpo pegado al mío y por supuesto su aliento rosando mi piel. Mi temperatura comenzaba a subir, y no era por el agua, no solo por todo mi cuerpo sino también en mi parte más íntima. Mis piernas empezaban a torcerse, apreté con fuerza mi mandíbula... ¿Qué te ocurre Elsa? ¿En qué demonios estás pensando?

Las imágenes de Anna, su belleza, su cuerpo, su sonrisa, su rostro, sus pecas... ¡Todo me estaba enloqueciendo!... ¡Contrólate Elsa!... ¡CONTRÓLATE!

Reemplace el agua caliente por el agua fría, pensé en el partido, en la universidad, en cualquier cosa que me sacara a Anna de la cabeza. Poco a poco mi temperatura fue disminuyendo hasta que logre soltar un suspiro de alivio.

Anna, definitivamente tú me vuelves loca.

Después de pasarle un mensaje a Merida para decirle como nos íbamos a organizar baje a la sala. Usaba una camisa al estilo militar, arremangada hacia los codos, que tenía el logo de un águila con un escudo que decía "Motor Cycles, Harley-Davidson" en la espalda, un jean blanco y botas de combate de color negro. Tenía puesto un reloj negro y un collar con una pequeña piedra brillante, roja, que tenía la forma de una gota de agua. Mientras mis padres hablaban sobre unas cosas para la cena yo me recosté en el sofá y tome el control remoto para encender el televisor. Fui cambiando los canales hasta encontrar el que transmitía el partido, acomode uno de mis brazos sobre mi estómago y el otro lo coloque sobre mi frente.

Estaba mirando el juego pero mi concentración estaba en lo que casi ocurrió en el baño. Esto ya se estaba saliendo de control, los frenos estaban fallando.

Casi me sobresalto al escuchar la risa de Anna en la puerta de entrada. Al parecer se reía de un comentario que dijo su hermana Rapuzel. Me mantuve seria y me centre en el partido.

-Hola Elsa.

-¡MALDITA SEAS PEDAZO DE...!

Me tape la boca enseguida. Antes de cerrar fuertemente los ojos pude divisar una expresión de tristeza en Anna.

-Humm...si, yo...olvide que no debo molestarte cuando vez el partido. Yo...estaré en la otra sala con mi hermana y los demás.

Oh Anna, no te lo decía a ti, se lo decía al idiota de Peter Anderson... ¿Cómo es posible que un jugador como él estuviera en el equipo de los Snowking?

Me golpee la frente varias veces con la palma de mi mano. ¿Que acaso Anna no tuvo suficiente con lo que paso la última vez? Supongo que no porque de lo contrario ni se me hubiera acercado...De todas formas, esa no es excusa para tu comportamiento. Lo peor es que de seguro después le tendré que dar explicaciones a mi madre.

Seguí mirando el partido mientras mis padres, los de Anna, ella y su hermana hablaban. No estoy segura, pero creo que mi madre hizo algún tipo de comentario acerca de que siempre estoy pendiente del televisor y de la computadora y que casi nunca presto atención al mundo que me rodea. En el transcurso de los minutos del partido escuche muchas risas, excepto por una, la de Anna. Trate de pensar que era porque los comentarios de los otros no eran graciosos y no por mi reacción.

Mi madre me llamo para cenar al terminar el partido. Fui al comedor una vez que apague el televisor. Ya todos estaban acomodados en la mesa, el único lugar que estaba desocupado era uno que estaba al lado de mi padre y que también estaba en frente de Anna. Ella estaba al lado de su hermana. Excepto por ellas dos, nadie se dio cuenta de que había tomado asiento.

Ahora que la veía mejor Anna llevaba un suéter fuxia, pantalón jean azul oscuro y zapatillas blancas. Su hermana por otro lado, llevaba una remera, escotada, mangas largas de color blanco con rayas azules, pantalón rojo y botas blancas.

Esperábamos a que mi madre trajera la comida. Los adultos tenían una estrecha conversación mientras yo jugaba con el tenedor, los ojos entrecerrados fijos en algún punto del plato. Una servilleta hecha un bollo me regresa a la realidad cuando es arrojada en mi cabeza. Escuche la risa de Rapunzel y de Anna en ese momento.

-Perdona- se disculpó Rapunzel-, es que tenía que bajarte de las nubes de alguna manera.

-Yo trate de evitarlo- dijo Anna- pero no me escucho.

-Oh vamos ¿dónde dejaron su sentido del humor? Ustedes dos se la pasaban siempre haciendo bromas en la mesa cuando eran niñas y también recuerdo que a veces íbamos a jugar al patio o algún lugar de la casa...Oh, también había veces que solían dejarme de lado y se iban solas a quien sabe dónde a hacer alguna locura.

Anna me sonrió tímidamente, como diciendo que no estuviese mal que lo hiciéramos en ese momento. No íbamos a ningún lugar en particular, solo íbamos a jugar a mi habitación donde armábamos una especie de carpa con mis sabanas y juntábamos un montón de almohadas y así podíamos sentarnos, contando historias ridículas y de vez en cuando tenía un chocolate para antes de la cena. ¿Hacer eso ahora, después de lo que había ocurrido mientras me duchaba?...Olvídenlo.

-Creo que estamos algo grandes para esas cosas- comente.

La sonrisa de la bella pecosa cayó en ese momento. Me destrozo por dentro pero sabía porque lo hacía. Note como Rapunzel negaba con la cabeza, evidentemente ella era ese tipo de personas que no consideraban ciertas cosas infantiles por un determinado motivo.

Mi madre llego en ese momento con una enorme olla en sus manos, había preparado su famoso estofado de cordero. Fuimos pasando los platos de a poco y luego empezamos a comer. Fui ignorando todo lo que ellos hablaban hasta que mis oídos captaron una conversación que no pude evitar escuchar.

-¿Así que ambas están de novias?- pregunto mi madre a las hermanas Summers.

-Oh si, Eugene es mi nuevo novio, Eugene Fitzherbert, estudia conmigo en la universidad.

Rapunzel era dos años más grande que yo, estudiaba leyes, ya que su madre y su padre, además de ser empresario, eran unos abogados exitosos y tenía que seguir sus pasos. Anna también iba a estudiar leyes y en la misma universidad. ¿Quieren la verdad? No, a ella no le gusta esa carrera, ella quiere seguir algo relacionado con la publicidad y la fotografía, sin mencionar que también le gustaba dibujar. Lo sé porque ella me lo había dicho, me lo dijo antes de que yo empezara a tener sentimientos por ella. Pero claro, ella no se atrevía a contárselo a sus padres.

Rapunzel tenía unos días libres en la universidad, es por eso que se encontraba aquí en estos momentos.

-El joven Eugene es un hombre muy bien educado- argumento la madre de Anna con aire de superioridad, llevándose delicadamente un pequeño trozo de carne a la boca-, también lo es el joven Bjorgman.

Tenía que mencionar ese apellido.

-¿No es así Anna?

-Oh si- respondió sonrojándose levemente ante la pregunta de su madre-, él es muy dulce y cariñoso. Creo que no puedo pedir a alguien mejor.

Apreté con fuerza el tenedor tratando de reprimir la tristeza que acababa de invadirme.

-¿Y qué hay de ti, Elsa?

Levante la cabeza en dirección al padre de Anna, que había hecho la pregunta.

-¿Tienes algún pretendiente o hay alguien que te gusta?- siguió cuestionando.

¿Quiere la verdad? Casi tomo la virginidad de su hija en una cancha de fútbol.

-La verdad es que Elsa no nos ha venido con alguna de esas cosas- respondió mi padre, cosa que realmente no necesitaba ya que a mí no me daba vergüenza admitir que no tenía novio, por no mencionar que solo amaba a una persona y esa persona estaba delante de mí en estos momentos.

-Elsa se la pasa todo el tiempo en la casa o bien sale con sus amigas, sobre todo su compañera Merida- hablo mi madre, lo que también creí innecesario.

Se escuchó un tenedor raspando violentamente contra el plato. Miramos a Anna sorprendidos, ella había hecho eso y se había sonrojado de la vergüenza.

-Lo siento- se disculpó-, es que no podía cortar la carne.

-Oh, no- se alarmo mi madre-, espero que no esté dura.

-¡¿Qué?!...¡NO!...Quiero decir, no esta dura, yo tuve problema para cortar este pedazo, eso es todo...el estofado esta exquisito.

Dude que fuera la carne la razón por la que Anna haya raspado por accidente el tenedor contra el plato. Considerando lo que paso la última vez que estuvo en mi casa, cuando me trajo la bicicleta, deduje enseguida que se había puesto así por Merida.

-Cambiando de tema- declaro la Sra. Summers-, Elsa, Anna nos contó que tu equipo de fútbol llego a la semifinales, eso es genial.

¿Anna le había contado eso?

-Si- me apresure a decir antes de que mi madre o mi padre hablaran por mí-, es genial.

-Me alegro por ti- siguió hablando la mujer, tomando con sus finos dedos la copa de vino-. ¿Sabías que Anna participara en la final del torneo de equitación?

-No.

-¡Pero si te lo dije!- intervino Anna.

-¿Lo hiciste?- pregunte como una perfecta estúpida.

-¡Sí!- contesto frunciendo el ceño de tristeza, lo que me destrozo.

¿En qué momento fue? ¿Y qué es lo que estaba haciendo yo?...Oh cierto, la estaba ignorando y debió habérmelo dicho cuando cayó ese día de sorpresa a mi casa. Grandísima imbécil que puedo llegar a ser cuando me lo propongo.

-Hum creo que lo olvide- comente rascándome la mejilla con la punta del dedo.

-No, no es cierto, no me estabas escuchando... ¡¿Hasta cuándo me tomaras por idiota?!- exclamo enojada, con lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.

Demonios, esto ya estaba empeorando y mis padres, los de Anna y Rapunzel ya nos miraban preocupados.

Justo en ese momento el timbre de la casa sonó. Pude divisar en mi reloj que eran las once y media, agradezco la puntualidad de Mérida.

-Mis amigas ¿puedo irme?

Mi madre rodó los ojos, la de Anna soltó una pequeña risa. Obvio, ella no podía decir nada porque estoy segura de que sus dos hijas eran iguales cuando tenían invitados.

-Bueno, hicimos un trato, puedes irte.

Empuje la silla hacia atrás, saltando de la mesa, y, tomando mi chaqueta de cuero negra en el camino, corrí hacia la puerta. Merida estaba vestida con una camisa verde, una chaqueta de cuero negra parecida a la mía, jean azul y botas largas color gris.

-Hola- saludo- ¿Estas lista?

-¡Larguémonos!- conteste.

-¿Anna?- pregunto tratando de contener la risa, aunque ya sabía la respuesta.

La tome de la muñeca, cerré la puerta de mi casa detrás de mí y corrí hacia su auto. Dentro de él estaban Kida y Mulan en el asiento trasero. Merida conducía y yo iba en el asiento de acompañante.

-¿Cuándo fue la última vez que bebí?- pregunte.

Mis amigas me miraron extrañadas por la pregunta.

-Creo que fue para tu cumpleaños- respondió Mulan rascándose la cabeza-, pero no fue en exceso.

-Eso es todo lo que necesitaba saber.

-Okey- hablo Merida poniendo en marcha el auto- ¿A qué lugar vamos?

-El patito modosito- dije.

Todas reprimieron una risa.

-¿Amiga, que ocurrió en esa cena?- interrogo Kida. Por supuesto que lo sabía, le conté todo a Merida por el mensaje que le envié y ella se los dijo a las demás.

-Nada.

La respuesta no las convenció, pero ellas respetaban mi espacio así que no insistieron. Necesitaba perder la conciencia para no pensar en la cena, en lo que acababa de ocurrir. En el trayecto todas hablaban alegremente excepto por mí, yo miraba mi propio reflejo en la ventana y al mismo tiempo divisaba las luces de la calle. "¿Hasta cuándo me tomaras por idiota?"...la pregunta de Anna picaba mi cabeza, no la consideraba ninguna idiota. Lamento enserio no haber prestado atención cuando me dijo de su torneo. Pero ella no podía hablar, ella solo sabía de mi torneo de fútbol porque su tonto novio se lo había dicho. No voy a seguir pensado en ella, no ahora. Ahora solo es momento de pasar el tiempo con mis amigas.

Bajamos una vez que Merida estaciono el auto enfrente de la discoteca que tenía el enorme cartel de un pato con el nombre. El lugar estaba repleto de personas, había luces de todos colores, un pista de baile, varias mesas para sentarse y una barra. Por lo genérale era un lugar donde la música no era muy a la moda y algunas personas no eran muy amigables. Pero yo no venía para hacer amigos, venia por otra cosa y mis compañeras lo sabían. Venía por las bebidas fuertes. Ellas se fueron a bailar entre la muchedumbre dándome el espacio que tanto necesita. Me senté en una de las sillas que estaba en la barra, apoye mis codos sobre ella y al final puse las manos en mi cabeza. Un hombre gigante con cara de pocos amigos, cabello oscuro y barba se me acerco, limpiando un vaso con un trapo blanco.

-Vladimir, dame de tu cerveza más fuerte- pedí.

-Imagino que no conduces ¿Verdad?- me interrogo, dejando el vaso a un lado y colgándose el trapo en el hombro, mientras apoyaba un brazo en la barra.

-No, no conduzco. Por favor, que sea una jarra grande.

Y así empecé a beber, un jarra detrás de la otra. Poco a poco el mundo empezaba a darme vueltas a causa del alcohol recorriendo mis venas. Enloquecí y grite cuando escuche la canción Numb de Linkin Park sonar en el lugar. Me levante de mi silla, con una botella de cerveza en la mano y fue hacia la pista de baile para enredarme entre la gente. No tenía idea de a donde se metieron mis amigas y tampoco sabía si estaban en la pista o sentadas en alguna mesa. No me moleste en buscarlas debido a lo atolondrada que estaba. Una chica pego su cuerpo contra el mío y me sonrió de manera depredadora... ¡Rayos, es tan sexy!

-Muy bonita- comente.

La chica se rió pero apenas pude escucharla porque la música estaba muy fuerte. Rodee su cintura con el brazo y si pensarlo uní nuestros labios. La extraña abrió más la boca para que mi lengua tuviera mejor acceso en ella y paso su mano alocadamente por mi rostro. Fuimos retrocediendo hasta que su cuerpo choco contra una pared. Ella empezó arañar mi espalda, rasgando la tela de mi camisa, lo que me hizo sonreír de forma maliciosa, y el beso se hizo cada vez más salvaje. Comencé a empujar mis caderas contra la de la chica y recibí un quejido lindo como respuesta.


Deje escapar un gemido mientras lentamente recuperaba la conciencia. Mi cabeza daba vueltas y no recordaba mucho de lo que paso anoche. Tenía la garganta seca y aun sentía el gusto de la cerveza que Vladimir me había servido...Sí que era fuerte, maldición. Estoy peor que la vez que mi primo Olaf me llevo a una fiesta de uno de sus raros vecinos.

Recorrí con mis ojos el lugar y trate de acostumbrarme a la luz del día. Esta habitación, la reconocía, pero no era mía, ni de Merida, ni de Mulan, ni la de Kida... ¡Oh no! No. No. No. Esto no puede ser... ¡ESTOY EN LA HABITACIÓN DE ANNA!


Okey, tratare de ver si puedo actualizar este fin de semana. Quiero renovar para ustedes rápido ya que la próxima semana retomare mis deberes en la universidad.

BrenBren: Bueno, espero que esto haya calmado un poco tus ansias. Me agrada saber que te estoy entreteniendo, gracias por tu comentario.

Catalinaelsanna: A mi también me encanta una Anna celosa xD. Siéndote sincera, no quiero ofender a nadie, soy adicta a todas la parejas jeje. Gracias por comentar, saludos.

Porfa, deja tu comentario, así me haces feliz.