Espero les guste el capítulo, y por favor no me odien.
Disfruten…
Estaba corriendo por un pasillo en el que aún no se veía el final, entre más corría parecía que el corredor se hacía más largo, miles de puertas a ambos lados de mi cuerpo desaparecían a medida de que avanzaba, no entendía como pero sabía que todas esas puertas estaban cerradas, y algo me decía que en realidad no podía abrirlas.
Corrí y corrí viendo como más corredor aparecía y más puertas quedaban atrás, pero no estaba cansada, sentía que podría estar haciendo esto eternamente y al parecer lo había estado haciendo durante mucho tiempo,
¿Por qué corría? Porque tenía que encontrar algo
¿Pero qué? ¿O a quién?
-Bella-mi paso se comenzó a detener al escuchar que alguien me llamaba a lo lejos y el eco resonaba a mí alrededor
-Bella.
-Mami?- Grite mientras corría al lado contrario al anterior buscando su voz esa tenía que ser mi mama, ella me decía Bella-¡Mamá!-grite más fuerte, mi mama me estaba llamando seguro que quería que comiéramos en el patio trasero al lado de la piscina, a ella le encantaba comer a fuera para luego descansar mirando el agua.
La voz dejo de llamarme un segundo y me detuve frente a una puerta de las tantas, emocionada de que detrás estuviera mi mamá tire con fuerza de la manilla sin importarme que estuviera cerrada pero esta se abrió de un golpe, mire en la penumbra de la habitación para ver la recamara de mis padres desolada y sin la presencia de mi mamá, solo sus cosas en perfecto estado y el olor tenue de su perfume, algo en mí se removió al oler esa fragancia que por algún motivo no sabía que había perdido, una pena inmensa me ataco el pecho y sentía que grandes lagrimas corrían por mi rostro.
Quería que mi mami me abrasara y me dijera que todo estaría bien, que ella estaba aquí conmigo.
¿Por qué mi mamá no estaba en ese cuarto?
-Isabella-otra voz a lo lejos volvió a llamarme, me erguí en segundos y me limpie las misteriosas lágrimas, yo no lloraba.
-Papá?-grite saliendo de la habitación y cerrando la puerta detrás mío, comencé a correr nuevamente mirando todas las puertas cerradas.
-Isabella.
-Papá!-tenía que correr más rápido, de seguro estaba atrasada para mis clases, últimamente estaba fallando un poco en los giros y eso le ponía los nervios de punta a mi papá, pero me había prometido ir a visitar a Alice y a Rosalie si esta semana mejoraba así que tenía que concentrarme mucho más, no podía estar corriendo por ahí perdiendo el tiempo.
Me detuve en una nueva puerta y sabía que esta tampoco estaría cerrada así que la abrí más despacio, pero la misma soledad me recibió.
-Papá?-volví a preguntar mirando el impecable estudio de mi papá pero ni luces de su presencia, el olor a sus libros y a tabaco estaba en el ambiente pero él no estaba sentado como siempre en su escritorio repleto de papeles.
Salí despacio hacia atrás confundida y con la misma sensación de angustia y pena en mi garganta, pero me las arregle para no volver a llorar, si mi papá me veía me regañaría diciéndome que tenía que ser fuerte.
¿Pero por qué él tampoco estaba aquí? ¿Dónde estaban todos? Sabían que no me gustaba quedarme sola, nuestras casa eran muy granes y me sentía muy asustada cuando no había nadie cerca mío, el eco y la sensación fría de las habitaciones me daban ganas de llorar, por eso ellos siempre estaban a mi lado.
-Dónde están? Mamá, papá!-grite con un nudo en la garganta y comencé a correr nuevamente pero ahora de manera frenética por encontrar a alguien.
Mis padres me habían dejado sola, estaba solo en esta horrible y gigante casa.
Me detuve en seco y comencé a mirar mí alrededor, algo faltaba, algo no estaba bien, mis padres me habían llamado pero había alguien que quería escuchar que no lo había hecho.
-Edward!-salte de felicidad y corrí con más ganas, Edward también tendría que estar en este lugar pero de seguro estaba en algún punto del exterior, el final del pasillo apareció de pronto y mi sonrisa creció.
Estaba segura que Edward estría afuera esperándome, el me lo prometió, no estaba sola, él estaba aquí conmigo.
Abrí la puerta y una luz me hizo cerrar los ojos con fuerza no me había dado cuenta de cuan oscuro estaba el pasillo.
Cuando la luz dejo de cegarme comencé a mirar el enorme bosque que estaba afuera.
-Edward-grite con mis manos haciendo de altavoz, grite una y otra vez pero solo el eco de mis gritos eran devueltos.
Una nueva agonía me estrujo el corazón y me dejo sin fuerzas para sostenerme en pie, Edward también se había ido, él me había dejado también sola.
Comencé a llorar con fuerza y metí mi cabeza entremedio de mis piernas mientras los sollozos me envolvían, Edward se había ido.
-Isabella…Bella-alce mi cabeza de golpe al escuchar mi nombre, o mis nombres, estaba confundida pero sabía que ambos lo eran, mire a mi alrededor buscando quien me llamaba, pero sin interesarme realmente, las personas que quería no estaban.
-Por favor despierta-me levante más confundida y me limpie las lágrimas.
-Nicolas?-el bosque comenzó a dar vueltas y los árboles se esfumaban poco a poco, ladee mi cabeza sin entender nada-Nicolas-afirme esta vez más segura mientras la luz se hacía más fuerte y tuve que usar mis manos para bloquear los molestos rayos.
-Isabella, tienes que despertar por favor-la voz era cada vez más cercana y la luz más molesta así que comencé a parpadear para que mis ojos se acostumbraran.
-Dios Isabella, esta vez me asustaste de muerte-el rostro preocupado de Nicolas comenzó a surgir entre la luz hasta que se hizo visible por completo.
-Isabella?-pregunto mirando mis ojos inseguro hasta que suspiro asintiendo, no sabía quién era en realidad así que me quede callada confiando en él.
-Cuanto fue esta vez Nicolas-pregunte sin moverme con la mirada fija en su rostro pero sin verlo en realidad, se movió incómodo y se paró metiéndose las manos en los bolsillos-Cuanto Nicolas- exigí ahora mirándolo con más atención, suspiro y miro a un lado.
-Casi veinte minutos esta vez-me estremecí y me abrase con fuerza.
-Cada vez más largos-susurre mirándolo, Nicolas cerro los ojos y se recostó en la pared, me enterré más en el sofá de la esquina de la habitación del cual no me había levantado durante todo estos días.
Pasee la mirada por la habitación, un gran ventanal mostraba que ya era de noche y las paredes blancas me recordaron por fin donde estaba, la cama ahora vacía me hizo estremecer y las lágrimas salieron apresuradas de mis ojos en cuanto la divise.
Mis ojos empañados la recorrieron sin detenerse viendo las sabanas desordenadas y la funda de la almohada, aún no habían sido cambiadas por lo que una pequeña mancha de sangre se veía claramente en el blanco, había estado viendo esa cama por cuatro días pero aun no podía dejar de verla como la primera vez que entre.
Los tubos antes repleto de medicinas estaban vacío y guardados y las maquinas que lo habían mantenido en estos días ahora estaban apagados.
-Esto será difícil- solloce la voz me salió ronca y la garganta me dolía como el infierno, los ojos se sentían como si tuvieran arena, comencé a llorar suavemente y baje mi cabeza por el dolor que me atravesó desgarrándome por dentro.
-Sé que es difícil, pero no podemos esperar más, es peligroso para tu salud-negué con la cabeza ya que las palabras no me salían-Isabella tal vez no sea lo mejor, tal vez…- me miro esperanzado, volvía negar mirándolo fijamente.
-No hay vuelta atrás-dije con un poco de fuerza- es solo que me es difícil salir de aquí-Nicolas se acercó de nuevo a mi lado y arrastro su mano por la espalda intentando darme la fuerza que ya no tenía.
Me levante despacio y Nicolas me afirmo por la cintura para ayudarme y caminamos para salir de la habitación, mire por sobre mi hombro y las lágrimas salieron más rápido.
¿Cómo podría vivir sin Edward?
Ese pensamiento me hizo encorvarme más aun y me abrase más fuerte para controlar mi llanto.
Caminamos por el pasillo tan parecido al de mi mente y salimos por las puertas de la unidad de cuidados intensivos en donde me había escondido de la realidad.
Me limpie las lágrimas con la manga de mi camiseta, pero no dejaron de caer de mis ojos otras nuevas, bajamos por el ascensor y el silencio a medida que nos acercábamos a nuestro destino se hacía más intenso.
Nicolas desvió el camino en el último momento y me arrastro hasta un pequeño privado de la clínica, un par de sofás color gris y una mesa pequeña en medio era todo el mobiliario, me sentó en uno de los sofás y lo mire desconcertada.
-No tiene que ser así-afirmo mientras bajaba hasta quedar frente a mi quedando a la misma altura-puedes hacerlo de otra forma, en otro momento.
-No digas tonterías, sabes tan bien como yo que tal vez no exista otro momento-, dije con resignación mientras me acomodaba en el sofá, esto no sería algo rápido, Nicolas formo una mueca de dolor en su rostro.
-Pero me duele verte así-se levantó de golpe mientras se pasaba las manos por el rostro con frustración-no tienes por qué sufrir y a Edward no le gustaría que lo hicieras-el nombre de Edward en voz alta me golpeo con fuerza lacerando mi alma, el dolor me dejo muda por un segundo antes de que un gemido de dolor saliera de mi interior desgarrando aún más mi garganta.
-Eso no importa-logre decir con voz ahogada-no puede ser de otra forma-Nicolas comenzó a caminar de un lado a otro por el pequeño cuarto.
-Esto no tenía que suceder-movió la cabeza con tristeza-no lo entiendo.
-No hay nada que entender-susurre, Nicolas me miro intensamente.
-Claro que lo hay, mírate esto no tiene sentido, se suponía que el cambio tendría que ser despacio-me pase la mano por el cabello y cerré los ojos, ya no quería escuchar nada, solo quería una cosa y sabía que ya no podía tenerla-no entiendo, estaba todo muy claro, los recuerdos caerían poco a poco y sería muy fácil para tu mente resistirlo, pero algo un acontecimiento tuvo que pasar para que ahora tu cerebro esté colapsando con pensamientos, vivencias, recuerdos-me sonrojé tenuemente al saber con perfección que acontecimiento provoco que la mente de Bella y la mía se unieran de golpe y no lentamente como se suponía que pasaría, una nueva ola de dolor me golpeo al saber que nunca más en mi vida podría disfrutar de hacer el amor con Edward-debes decirme Isabella, si sabes que fue tengo que saberlo.
-Tenemos que irnos no sabemos cuánto tiempo tenemos antes de que la oscuridad me retenga y tampoco sabemos si podré salir esta vez-esquive hábilmente la pregunta de Nicolas y me levante pero sus ojos suspicaces me siguieron, aun así no dijo nada y me alcanzó en la puerta.
- y si le decimos a tus hermanas?-pregunto suavemente, me detuve áridamente y me gire para encararlo.
-No se te ocurra Nicolas ya me lo prometiste esta mañana-sus ojos se movieron a un punto inexistente en la pared-Nicolas no les are esto de nuevo, ellas merecen tener un vida normal, ya fue suficiente con el dolor que le hice pasar a Edward, esto debe terminar-enterré el rostro en mis manos y aspire por entre los dedos para calmarme, ya no quería que las personas que se atrevieron a amarme sufrieran.
-Pero…-levante la cabeza y lo mire con determinación.
-Nicolas, no voy a cambiar de opinión, cada vez son más largos los lapsos en donde me pierdo-desde el accidente el tiempo en la oscuridad había crecido hasta el anterior en donde ya había durado veinte minutos, comenzaron solo de uno o dos pero con el tiempo se hicieron más y más largos, a veces solo recuerdos uno tras otro u otras como la anterior pesadillas sin sentido, lo único que Nicolas podía hacer por mí era sostenerme y llamarme hasta que volvía a la realidad, pero ya no sabía si quería estar en la realidad, no sabiendo que el ya no podría estar conmigo.
-Nicolas, cuando te pedí esto en la mañana ya lo discutimos, ¡sabes que es lo mejor!-alce mis brazos intentando razonar con él.
-No puede ser lo mejor si todos sufren-gruño paseándose de nuevo, bufe con frustración.
-Solo será por un tiempo pero al final Alice y Rosalie verán que es lo mejor, además ellas todavía tendrán a Jasper y Emmett, Nicolas-llame porque sabía que no teníamos tiempo para esto, se detuvo y me miro con ojos cristalinos-no puedes hacerme cambiar de opinión, ya prometiste ayudarme, no puedo hacerlo sin ti-Nicolas asintió con desconsuelo.
-Esto es lo mejor, y sé que…Edward-me atragante con su nombre y respire para poder continuar-esto es lo mejor-repetí al quedarme ya sin argumentos.
Salimos del pequeño cuarto, a cada paso un nuevo dolor me golpeaba y por más que intentaba de repetirme que ya no había remedio el dolor de la perdida se hacía más grande, ¿cómo podría vivir sin el amor de Edward?, ¿cómo podría cerrar los ojos y ver su mirada verde penetrando en mi lama sin desmoronarme por la pérdida? Mi vida se había acabado en el momento en que su auto volaba por los aires ahora. solo me quedaba intentar sobrevivir lo mejor posible con la soledad como mi compañía.
Nos detuvimos y mis ojos estaban derramando lágrimas antes de que estirar la mano para abrir la puerta que me separaba de la vida y mi futura muerte.
Mire el cuerpo de Edward descansando tranquilamente sin saber el sufrimiento que solo su vista me provocaba, tenía que dejarlo y ese conocimiento en mi mente mientras lo veía acostado como si nada pasara me estaba consumiendo poco a poco, quería quedarme a su lado como la había hecho estos cuatro días en cuidados intensivos mientras se recuperaba, quería acostarme junto a el para dormir tranquilamente.
En la mañana cuando nos informaron que él estaba ya fuera de peligro había tomado la decisión de irme lejos de su vida, la sola razón de ser la culpable de su accidente era suficiente pero también estaba el hecho de que estaba cada hora que pasaba más enferma y no quería que el supiera lo que me estaba pasando, ni él ni nadie, solo Nicolas quien se iría conmigo a algún lugar, la decisión estaba tomada, yo tenía que desaparecer de la vida de todos, para que así pudieran ser felices.
Edward fue sacado del coma inducido al que lo sometieron por la gravedad de sus heridas en la madrugada y ahora estaba en una habitación normal, otro ventanal predominaba la vista y su cama ya sin tantos aparatos, solo el de la anestesia estaba conectado a su cuerpo y ha pedido mío estaría despierto por un momento, sabía que estaba mal irme sin despedirme así que Nicolas me ayudo con el detalle de despertarlo lo suficiente para despedirme.
Lo amaba tanto y ahora tenía que dejarlo para irme lejos, dejar su vida para siempre.
Nicolas me apretó un hombro dándome fuerzas.
-Despertara en cualquier momento-asentí limpiándome las nuevas lágrimas que mojaban mi rostro-Aun estas s a tiempo, no lo hagas, podemos hacer un tratamiento en Estados Unidos, no tienes que dejarlo-Nicolas estaba haciendo todo lo que estaba en sus manos para que yo no llevara a cabo mi decisión.
-Eso no es verdad, tengo que dejarlo, a él y mis hermanas, nadie puede ser feliz junto a mí, y mucho menos ahora que no sabemos cómo terminare.
-Dios-susurro Nicolas mientras entraba detrás mío quedándose en un rincón, hubiera querido hacer esto sola pero en el estado mental en el que me encontraba no era lo más conveniente.
Me senté en la orilla de la cama y con dedos temblorosos recorrí su rostro, la parte derecha de este tenía una gran zona morada y barios rasguños en su frente y pómulos arruinaban su piel perfecta aunque no serían problemas en un par de semanas, su cabeza tenía un gran parche en la parte donde el golpe provoco una contusión grave, su pecho subía y bajaba tranquilamente ya sin ayuda del respirador, y un gran yeso(1) cubría gran parte de su tórax y hombro.
Solloce suavemente al ver los daños en completo, solo el coma al que fue inducido había minimizado los dolores y ahora ya pasados varios días y los exámenes mostraban que su cerebro estaba en perfecto estado podía ser despertado.
Un gruñido de dolor me sobresalto y me limpie las lágrimas de los ojos para poder ver como Edward se removía suavemente en la cama, mi primer instinto fue levantarme pero al recordar que esta sería la última vez que lo tendría cerca me quede justo donde estaba.
Nicolas se movió para bajar las luces y las persianas se cerraron dejando la habitación tenuemente iluminada, aun así Edward al abrir los ojos los tuvo que cerrar de golpe por el dolor producido luego de estar tanto tiempo en la oscuridad.
Mi corazón estaba bombeando sangre tan rápido que sentía el pulso en los oídos y mi estómago se retorció de nervios y emoción, tenía tantos sentimientos contradictorias que mi mente estaba empezando a tambalearse nuevamente, respire hondo y me obligue a calmarme para no provocar un nuevo lapso de inconciencia.
Sus ojos se abrieron del todo y un escalofrió me recorrió al ver ese maravilloso verde el cual creí no poder ver de nuevo, y otro escalofrío mas fuerte me recorrió al darme cuenta que en realidad así seria.
Sus ojos vagaron por la habitación hasta que se encontró con los míos inundados de lágrimas de sufrimiento y felicidad a partes iguales.
- Hola pequeña hermosa- saludo con algo entre un gruñido y susurro.
Las palabras que provocaron más lágrimas en mis ojos, él no sabía lo que estaba provocando en mi las mismas palabras de la primera mañana en la que despertamos juntos después de hacer el amor, esa palabras habían sido la primera vez y esta sería la última.
-Hola ojos hermosos-me las arregle para decir con voz ahogada, Edward intento fruncir el ceño pero las heridas se lo impidieron y volvió a gruñir por el dolor, se suponía que él no tendría que estar con un nivel tan bajo de anestesia pero yo necesitaba despedirme.
-Porque lloras Bella?- dijo suavemente.
¿Bella? Mire un segundo a Nicolas para la corroborar el hecho y Nicolas entendiendo mi confusión asintió una vez, volví mi vista a Edward y me encogí de hombros internamente, ya no importaba quien era, me sentía desvalida y desgarrada en cualquier momento
-Cómo quieres que no llore? me asustaste mucho-estire un mano para sacarle algunos mechones de su frente arañada-no puedo creer que hicieras semejante locura-moví mi cabeza con incredulidad al recordar que casi murió por salvarme, había estado tan cerca.
-Lamento haberte echo sufrir pequeña-intento mover una de sus manos pero al verse impedido por las vendas de su hombro y brazo miro por fin su cuerpo, una graciosa mueca surco su rostro y me miro como un niño a punto de ser regañado-estoy muy mal?-suspire temblorosa por las lágrimas que se negaban a dejar de salir pero estaba feliz por alargar aunque fuera un par de minutos nuestro fin.
-Sí, si lo estás-asentí mientras mostraba su hombro y brazo-tienes la clavícula fracturada y el hombro también-seguí apuntando mientras enumeraba sus daños-cinco costillas rotas y un pulmón estuvo perforado pero ya todo está bien-me estremecí al recordar el paseo en ambulancia donde su cuerpo colapso por unos minutos-y tu pierna tiene un hematoma grave por lo que tendrás que usar una bota medica por unas semanas-sus labios se fueron apretando a cada una de mis palabras-ahh y por si fuera poco una gran contusión en tu cráneo.
-Bien-suspiro por fin cuando termine con una mirada fulminante-no es tan malo como creía y lo del cráneo me explica el dolor de cabeza-me dieron ganas de estrangularlo por tomar su casi muerte como algo leve, pero una pequeña sonrisa en sus labios me esfumo cualquier sentimiento que no fuera felicidad por verlo bien-no recuerdo todo muy bien, ¿gane?-sus ojos se perdieron un momento mientras intentaba recordar.
-Es normal que no recuerdes bien algunos detalles y si ganaste y luego casi te mueres por intentar salvarme-lo fulmine con los ojos.
-Como esta Jacob?-pregunto de pronto para cambiar de tema.
-Está bien el ya salió del hospital, solo un brazo roto por el golpe y un gran moretón en su rostro producido por la bolsa de aire- a pesar de haber conversado con Jacob antes de que se fuera del hospital no me sentía aun lista para perdonar su descuido y ser partícipe del estado de Edward.
Jacob había pasado a verme a la habitación de cuidados intensivos en donde estaba con Edward para explicarme sus motivos para estar con Aro, al parecer el solo quería protegernos.
Cuando Jacob se encontró con ellos Aro nos estaba buscando desesperado y solo gracias a su intervención nunca nos había encontrado durante estos años, había desviado el rastro millones de veces hasta el último lugar falso en Port Ángeles en donde él les afirmaba que aun vivíamos mis hermanas y yo, si Jacob no hubiera estado jugando a dos bandos Aro nos hubiera encontrado antes de que cumpliéramos la mayoría de edad e intentando quitarnos nuestras empresas mucho antes. Ahora entendía por sus palabras cuando hablo con Edward, él no era feliz estando con Aro pero lo había hecho por nosotras.
Aun así el rencor no era fácil que saliera de mi sistema, y además mi vida tenia ahora otras preocupación es mas importantes tal vez algún día le diría que esta perdonado y que además le agradecía su ayuda pero ahora eso estaba en una segundo plano.
-Me alegra que este bien-Edward me saco de mis reflexiones y me sonrió con el verde brillando como verdaderas esmeraldas-pero más me alegra de que tu estas bien.
-Eres un tonto, no puedo creer que hicieras algo tan estupido-regañe enojada y con el nudo volviendo a instalarse en mi garganta, Edward pestaño y frunció tenuemente el ceño confundido y molesto.
- Isabella-ah por eso su confusión, al parecer mis ojos cambiaron producto de mi enojo y ahora era Isabella de nuevo-acaso crees que podría vivir si te hubiera pasado algo? Yo te amo-pregunto desconcertado dejando a un lado mi de ojos tan rápido.
-Y tú crees que yo lo pase muy bien en estos días viéndote luchar por tu vida-me levante de la cama pero cambie de idea y me volví a sentar, no quería alejarme de su lado, amenos no aun-creo que ese es otro detalle que se te olvido, yo te amo también- sus ojos brillaron deslumbrándome y con cuidado movió la mano buena más cercana a mí para tomar una de las mías y apretarla con amor.
-Eso pequeña es algo que ni todos los accidentes y golpes del mundo podría hacerme olvidar-el aire se escapó de mis pulmones y las lágrimas salieron nuevamente mojando mis mejillas. Edward me miro confuso.
-Isabella, estas…estas llorando-afirmo levantando la mano con esfuerzo y limpiando una lagrima con sus dedos, el calor de su palma como siempre sin importar la situación me hizo estremecer- pensé que tú no lo hacías…-susurro sin entender, había llegado el momento y las lágrimas corrieron más rápido, el dolor en mi cuerpo se incrementó haciéndome respirar con dificultad.
-Edward-llame tomando su mano alejándola de mi rostro pero sin soltarla, me miro intensamente y una sombra cruzo sus rasgos.
-Sucede algo malo-afirmo lentamente, yo negué con mi cabeza esto era sin duda algo bueno, el sería feliz algún día.
-No. no es algo malo-respire con dificultad y apreté su mano-es solo que tú tienes que descansar y en este momento estas sin anestesia por lo que pronto volverán las molestias.
-Es verdad que tengo una que otra molestia pero puedo esperar, no quiero dormir de nuevo quiero estar contigo un momento más- mientras hablaba sus ojos me recorrían buscando algún indicio de lo que me pasaba.
-A mí también me encantaría estar contigo otro momento-respondí dejando de lado la compostura y sollozando con fuerza-pero ya no queda tiempo.
-Amor me estas asustando, ya estoy bien, y estamos juntos ya paso todo-baje mi cabeza hacia su pecho y me aferre de la camisa de hospital que llevaba puesta en donde mis lágrimas la empaparon y mis sollozos se hicieron más fuertes. Él estaba bien y todo había pasado pero él y yo ya no estaríamos juntos de nuevo-Pequeña por lo que más quieras háblame-la desesperación en la voz de Edward fue evidente mientras su mano acariciaba mi pelo con ternura.
-Tu. Tú eres lo que más quiero-solloce mientas levantaba la cabeza guardándome su aroma por última vez.
-Isabella cariño dime que está pasando-rogo tomando mi mano de nuevo.
-Tu eres lo que más quiero-repetí tomando fuerzas de ese mismo amor, esto era por él, por su vida-es por eso que tengo que hacer esto.
-Hacer que cosa?-pregunto agitado, el medidor de sus latidos se intensifico y una mueca de dolor se posó en su cara.
-Tengo que irme-susurre con la voz rota, Edward trago pesado y se removió en la cama formando más dolor en sus rasgos.
-Irte a dónde? De que estas hablando-le tomo un segundo mirar el lado de su cama para ver los botones en donde la cama se acomodaba, los apretó hasta quedar sentado mirándome con intensidad, tanta que creí que podía ver mi alma.
-Yo no puedo quedarme Edward, no después de esto- extendí mi mano para abarcar todo su cuerpo maltrecho-tengo que irme y dejarte- me levante de la cama experimentando los primeros azotes de dolor por la separación, Edward comenzó a respirar agitadamente y su enojo se hizo visible.
-Esto? Esto no es nada, solo un pequeño accidente, pudo pasar junto a ti o cuando corriera con mis hermanos, no puedes culparte-apretó los labios por el dolor al mover su brazo para enfatizar sus palabras.
-Cómo puedes decir eso? esto no hubiera pasado si no fuera por mi culpa, tú te arriesgaste para salvarme-aunque mi voz estaba ronca me las arregle para alzar la voz por lo absurdo de sus palabras.
-No hagas esto Isabella, yo te amo, no puedes dejarme-mire su puño apretado para no ver el dolor en sus ojos.
-Algún día veras que es lo mejor, tu mereces otra cosa-levante la vista y el corazón se me rompió y se deshizo al ver las lágrimas en las comisura de los ojos de Edward.
-A la única que quiero es a ti-su voz rota me hizo estremecer de dolor y me abrace para no desmoronarme en pedazos, un gemido salió de mis labios y mis piernas gritaban por moverse para lanzarse a sus brazos pero me quede donde estaba.
-Yo no soy buena, no puedo hacerte feliz-las lágrimas ahora caían tanto de mis ojos como de los suyos y tuve que dar un paso atrás para alejarme de la cama y del dolor que esa imagen me provocaba.
-No ves que tú ya me haces feliz solo con estar a mi lado? te lo ruego déjame demostrarte que podemos ser felices juntos-estiro sus mano en mi dirección suplicando.
-No dudo que así sea, ya que nunca he sido más feliz que estando a tu lado-mi cuerpo se movía por los sollozos y lamentos-pero no sería igual para ti-Edward negó con la cabeza y bajo su mano.
-No digas eso, tú me haces feliz solo con tu sonrisa-gemí por el dolor en mi pecho y me abrase más fuerte-No lo hagas amor-rogo de nuevo.
-Tengo que hacerlo, no puedo ver como desperdicias tu vida en mi-los bordes de mi visión se nublaron un segundo casi inexistente y supe que era mi señal para irme, no podía permitir que Edward viera mi nueva situación-tengo que irme.
-No. No tienes que irte-su puño golpeo el colchón y su voz ronca me dejo clavada en mi lugar- Te amo y no dejare que hagas esto-rugió mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
-Que quieres estudiar en la universidad Edward?-pregunte con la cabeza gacha, al ver que no me contestaba alce la vista para ver sus ojos entrecerrados.
-Eso no viene al caso-gruño adivinando mis intenciones.
-Claro que si, respóndeme- exigí con la voz más segura, Edward resoplo.
-No lo sé, no lo he pensado-asentí segura de mi dolorosa victoria.
-Estamos a solo un par de meses de terminar el instituto y empezar la universidad Edward y tú no has pensado en que quieres estudiar, no te demuestra eso que algo no está bien en tu vida?.
-Lo único que demuestra es que soy adolecente y estoy indeciso-fijo sus ojos fríos en mi rostro y yo moví los míos a su cama, me acerque y me senté en los pies sin soltar mis brazos, ya que si lo hacia me lanzaría a los suyos antes de que cualquiera de los dos supiera que paso.
-Lo que está mal en tu vida soy yo. En ti no hay una pisca de adolecente Edward, y no he conocido a alguien más seguro de lo que quiere más que tu-fije mis ojos en los suyos-lo sé por qué cuando decidiste en que yo me enamorara de ti nada te detuvo para que se hiciera realidad, ni siquiera yo misma-sus ojos brillaron peligrosos.
-Entonces deberías saber que no dejare que tú te alejes de mi-asentí.
-Eso ya lo sabía, pero créeme cuando te digo que yo también puedo ser muy resuelta a conseguir mis metas-me acerque a su rostro tanto como pude y clave mis ojos en los suyos, aunque esto era doloroso yo tenía que ganar-y mi meta es dejarte vivir sin el problema que soy yo.
-Tú no eres un problema, eres el amor de mi vida y daría todo por ti- me respondió con los ojos más oscuros. Me levante de un salto de la cama.
- Tú eres tambien el amor de mi vida, y por eso debo irme, no puedo dejarte dar todo por mí, porque yo no soy nada- o eso seria en algunos meses si no encontrábamos una solución a mi problema-tienes que tener una vida normal, estudiar y cumplir tus sueños y sabes que con una novia como yo no podrías.
-¡Al demonio con los estudios!-grito- no entiendes que no quiero nada más que estar junto a ti y ayudarte para que ambos seamos felices, a quien le importa si pierdo uno o dos años de mi vida.
-A mí me importa, porque no serán uno o dos años-susurre con la voz rota nuevamente al saber que ahora mi mente estaba perdiéndose poco a poco y no sabía si eso tenía solución-y aunque lo fueran ahora entiendo que eso no es lo importante, te amo demasiado para dejar que desperdicies un segundo de tu felicidad, ahora entiendo que no puedo tomar tu vida para yo ser feliz, tengo que dejarte aunque eso me mate por dentro porque cuando amas es la felicidad del otro lo que importa.
Al ver como su vida se apagaba frente a mis ojos me di cuenta de que yo daría mi vida feliz por la suya tal y como quería hacerlo el conmigo.
-tu eres mi felicidad, por favor no me la quites-sabia por sus rasgos que estaba a punto de levantarse para tomarme sin importarle las heridas.
-No te estoy quitando, te estoy dando, no quiero verte sufrir y me mataría tomar tu vida y que algún día me odies por eso- quejidos de dolor comenzaron a salir de mis labios.
-Nuca te odiaría por eso-respondió con furia.
-Y eso me mata aún más al saber que es verdad-solloce-es por eso que debo irme, no lo entiendes? sé que tu no me dirás nada, pero mi alma se ira al infierno por solo un segundo de tu infelicidad, no puedo dejar que lo hagas.
Mis ojos se fueron al botón rojo que tenía que apretar para que Edward se quedar profundamente dormido hasta mañana con la dosis de anestecia, mi valentía no era suficiente para decirle adiós definitivo con el consiente asi que me deslice hasta el lado de su cama y lo pulse, Edward abrió los ojos con terror al verme.
-No lo hagas, Amor no lo hagas, no me dejes-rogo con desesperación, me tomo la mano con fuerza.
-Perdóname Edward pero no puedo dejarte sacrificar tu vida te amo demasiado-me acerque y lo abrace con fuerza Edward me devolvió el abrazo con el brazo bueno, enterró su rostro en mi cuello y comenzó a llorar con fuerza provocando que yo también lo hiciera.
-Amor mío te lo ruego no me hagas esto, me moriré si no te tengo a mi lado-me apreté más fuerte guardando su calor y aroma en mis sentidos, deseaba poder hacerlo también en mi mente pero no sabía si esta estaría completa en algún tiempo más así que deje que mi cuerpo lo gravara para siempre.
-Lo que no puedo hacer es dejarte ver como pierdo la razón-susurre para mí pero él me escucho y me tomo por el rostro mirándome con los ojos rojos y húmedos.
-Es por eso? no me importa si estas cuerda o no-sonreí un poco por sus palabras porque ni siquiera se acercaba a la realidad-Te necesito a mi lado, mi vida eres tu-tomo mi rostro y lo acerco con la mano cada vez más débil, me incline y pose mis labios en los suyos disfrutando de su calor y sabor, era otra cosa que obligue a mi cuerpo a gravar para cuando mi mente ya no reconociera nada.
Me embriague con su suavidad y la sensación de mi piel al sentirlo debajo de mí, su calor traspasándose por ella haciéndome creer que nada fuera de sus brazos existía, Edward gimió de dolor y me separe para ver como sus ojos se cerraban pesados.
Pegue mi frente con la suya y mire sus ojos somnolientos.
-Te amo, por favor entiende que hago esto solo por esa razón, no puedo darte la felicidad que mereces-me lamente cerrando los ojos y mis lágrimas cayeron combinándose con las suyas que corrían por su rostro.
-Te amo, hoy mañana y siempre no importa lo que pase, te buscare-susurro con la voz débil, llore más fuerte y sentí su mano entre las mías apretandolas y el verde de sus ojos empezó a desaparecer tras sus parpados.
Me cerque a su oído y dije lo que tal vez nunca me perdonaría pero el dolor era tan fuerte que solo la esperanza de que las palabras quedaran gravadas en su mente para algún día hacerse realidad me dejaban con la suficiente vida para seguir en el mundo en donde el no existía.
Me separe para ver como el sueño lo había vencido y sus mano caía inerte a un lado de su cuerpo, los bordes de mi vista volvieron a parpadear y Nicolas se acercó.
-Isabella tenemos que irnos- me sobresalte al haber olvidado su presencia en la habitación pero me gire y lo mire con desesperación.
-No puedo hacerlo Nicolas, no puedo irme y dejarlo atrás, no puedo-me abrase de nuevo a su cuerpo dormido y llore por todos los años que me quedaban para vivir sin él.
-Sé que es difícil-respondió con la voz quebrada y carraspeo para continuar-pero si no nos vamos ahora tendrás que despedirte de tus hermanas también y no sé si tu mente y cuerpo lo resista.
-Está bien-lo último que quería era despedirme también de mis hermanas, ellas estaban en la casa descansando con Emmett y Jasper en un hotel sercano ya que literalmente las había obligado, al tomar la decisión en la madrugada con Nicolas lo habia planeado todo, me levante y me quede mirando el rostro pacifico de Edward, las lágrimas comenzaban a secarse y los ojos estaban un poco hinchados.
-Isabella estaba pensando que es sorprendente que resistieras todo esta agitación-lo mire como acariciaba sus pulseras lo que signficaba que estab pensando intensamente- eso me dice que el daño aun no es demasiado, tal vez exista una forma de revertir el problema-asentí dudosa y me separe por fin de la cama de Edward.
-Eso lo veremos, pero ahora es hora de irnos-Nicolas me miro con lastima y me tomo por la cintura guiándome a la puerta.
No pude evitar mirar por sobre mi hombro el lugar en donde terminaban y quedarían enterrado para siempre los únicos días de felicidad en mi vida, todo había terminado.
-Te Amo Edward, siempre lo are. Hoy mañana y siempre-susurre mientras salíamos por las puertas de la clínica, las lágrimas corrían por mis mejillas pero una sonrisa surco mis labios.
Edward estaría mejor sin mí, el estaría bien, mis hermanas podrían cumplir sus sueños sin mi impidiéndoselo, serian felices Junto con Jasper y Emmett, Aro estaba tan feliz por no ser exiliado a un lugar lejano en el mundo que solo se le vio el polvo al terminar todo junto con Jane y Felix, Jacob regresaría junto con Seth a su hogar y retomaría el taller, Mi empresa quedaba en las manos de mis hermanas como la primera vez y no había nadie más que quisiera que quedara con ella.
Sí, todo estaría bien, aunque yo perdiera toda razón y cordura las personas que amaba y me amaron alguna vez estarían bien, y eso era lo único importante.
Las luces de la ciudad pasaban veloces a mi lado de la ventanilla del auto de Nicolas y por fin mi mente empezó a cerrarse nuevamente, respire hondo y deje que pasara sin luchar.
-Nicolas-llame antes de que se me fuera la voz y se apagara mi vista-quiero hacer una parada en la casa de mis padres,si no despierto solo deja mi cadena en su habitacion. Ya los perdone, luego de tantos años entendí porque mi papá me empujo del avión-Explique cada vez mas adormilada pero me las arregle de sonrreir feliz por hacer lo correcto- yo acabo de empujar a Edward también-Nicolas susurro una afirmación y deje deslizar las tinieblas al fin.
El rostro de Edward sonriente me dio la bienvenida y quise quedarme en ese lugar para siempre. Todo estaría bien.
El próximo será el último capítulo, intentare que sea pronto pero quiero darme tiempo de dejarlo perfecto ya que no me gustan los epílogos así que no sé cuándo lo subiré pero más de una semana no…
Espero disfrutaran leyendo tanto como a mi escribiendo para ustedes, les agradezco a todas por sus comentarios y a los favoritos que recibí por esta historia, y me alegra haber tenido por fin el valor suficiente para mostrar parte de lo que habita en mi mente, espero les haya gustado la historia.
Nos encontramos pronto un beso para todas les que lean esto.
Atte. Vale
(1)También se dice escayola pero aquí en chile se dice así.
