Los personajes no me pertenecen
Les traigo el cap 10. Perdón si es corto, lo que pasa es que me voy de vacaciones ahora y no quería hacerlos esperar tanto.
No puedo creer que esté haciendo esto. ¿Qué está pasando contigo? Tú ni siquiera eres así, Elsa Cold. Tengo días con la duda taladrándome la cabeza y aunque averigüe la verdad eso no solucionara nada y ni siquiera entiendo que iba a ganar con esto. Creo que debí consultarlo con Merida antes.
No he vuelto a hablar con Anna y ella tampoco ha intentado hablar conmigo, lo cual es raro porque ella siempre se apresura por solucionar las cosas. No debería preocuparme si la quiero lejos. Sin embargo estoy parada como una estúpida en el pasillo de la escuela esperando a que Kristoff termine de hablar con sus amigos. Quiero preguntarle si esta enterado de que Anna sabe que estuvimos hablando los dos.
Una vez que Kristoff despidió a sus amigos se giro par abrir su casillero. Aproveche ese momento para acercarme a él. Me pare justo a su lada pero me quede muda sin saber que hacer y Kristoff no se había dado cuenta de mi presencia porque tenia la cabeza dentro del casillero. Mi primer pensamiento fue darle un golpecito en la espalda con mi mano pero mi cuerpo no reaccionaba. ¿Que pasa si Anna nos veía? Lo que menos quería era una discusión como la que habíamos tenido hacia unos días atrás. Cuando por fin me decido a actuar Kristoff había cerrado el casillero y se había dado cuenta de mi presencia.
-¡Elsa!...¿Como estás?- saludo alegre y muy emocionado, más emocionado de lo que yo esperaba y me lo demostró dándome un fuerte pero amistoso golpe en la espalda que me movió un poco hacia adelante.
Debo admitirlo, me sorprende lo bien que caigo a este tipo.
-Hola- salude. Creo que debo esforzarme un poco más, Kristoff ponía su mejor voluntad y yo soy demasiado seria-. Todo en orden- acomode mi mochila sobre mi hombro- ¿Y tu como estás?
-Perfecto, solo algo atareado con la escuela y cansado con los entrenamientos.
-Ya veo...Oye, necesito hablar contigo...si es que puedes.
-Claro ¿Acerca de que?
-Bueno...
Mire hacia ambos lados y alrededor de donde estábamos, nadie parecía darse cuenta de que estábamos hablando, o al menos yo no alcazaba a ver a alguien que tuviera los ojos sobre nosotros. No me siento cómoda con tanta gente y no me gustaría que Anna nos viera.
-¿Crees que podamos hablar en otro lugar?...Donde no haya mucha gente.
-¿Te avergüenza hablar conmigo en publico?- preguntó y parecía deprimido por eso.
-¡No!...- me apresure a responder mientras movía mis manos y lo miraba algo nerviosa- son solo cosas mías. Me caes bien- solo que te envidio-, es solo que me sera más fácil hablar si estamos solos.
-¡Oh!...si, si...entiendo, perdona no quise hacerte sentir mal- parecía sincero y avergonzado-. Ve a la chancha de basquet del gimnasio después de la próxima clase. No habrá nadie así que podremos hablar sin que nos molesten.
-Esta bien, te veo ahí entonces.
No me molestaba estar a solas con él en el gimnasio. Ya habíamos hablado solos antes y se comporto muy bien.
Me despedí de él y lo vi alejarse. Supongo que tendrá clase y por eso se fue o bien decidió darme mi espacio. Yo tengo clases dentro de un rato así que pasaría las próximas horas analizando cálculos de matemáticas.
Sin previo aviso alguien rodea mi cuello con su brazo y aprieta mi cuerpo contra el suyo. Por la fuerza que tenia deducí enseguida que era Kida.
-¡Elsa! Que bueno que te encontramos, necesitamos hablar de algo importante.
Intente hablar pero el brazo de Kida me estaba estrangulando. Se lo quería hacer saber moviendo mi brazo de arriba abajo pero ella parecía no darse cuenta.
-Kida, si no la sueltas ahora Elsa morirá asfixiada- comento Merida que venia caminando junto con Mulan, al parecer ambas notaban mi falta de aire.
-Ups...lo siento- Kida me soltó y dio un paso hacia atrás.
Me masajeé la garganta mientras intentaba recuperar el aire.
-¿A que se debe tanta felicidad?- pregunte recuperando mi postura firme.
-Tenemos que hablar de lo siguiente- dijo Mulan-, a pasado mucho tiempo desde que salimos las tres juntas.
La ultima vez que salimos fue cuando fuimos a El patito modosito y yo bebí en exceso y desperté en la habitación de Anna. Y si mal no recuerdo, Mulan y Kida habían terminado en el mismo estado.
-Bueno, creo que no hay problema si salimos este fin de semana- espero que a mi madre no se le de por invitar a la familia de Anna otra vez.
-Si...aunque- hablo Merida- esta vez no seré el conductor designado.
Las tres no pudimos evitar soltar una carcajada, yo ya había empezado a llorar de la risa. Merida solo entre cerro sus ojos, aunque no decía mucho con esa expresión estoy segura de que si no estuviéramos en la escuela en ese momento nos mataría de inmediato.
-Hagamos esto- propuso Mulan acomodando su brazo en el hombro de Merida- cero alcohol esta vez ¿de acuerdo?
-Por mi esta bien- acepte. No quiero volver a tener otro sueño donde alguna chica me esté besando como un animal.
-También estoy de acuerdo- dijo Kida.
Con esto Merida quedo convencida.
-Esta bien, paso por ustedes este fin de semana.
Las cuatro levantamos nuestros brazos y chocamos nuestras manos.
-Oigan, las veo en clase. Debo ir al baño-comente.
-De acuerdo- dijo Merida.
Me apresure a ir hacia el baño, no porque tuviera tantas ganas de ir, de hecho solo iba a mojarme la cara para quitarme un poco el sueño que tenia, sino porque no quería llegar tarde a clase o de lo contrario el profesor me regañara y eso es lo que menos quiero en estos momentos. Cuando entro miro directamente mi reflejo en el espejo y voy hacia el lavatorio pero no llego hacia él porque algo me lo impide. Mi cuerpo se congela, mi mente queda en blanco por unos segundos y mis ojos se abren del horror.
¿QUIEN FUE EL HIJO DE PUTA QUE HIZO ESTO?
-¡Anna!- grite preocupada.
Anna estaba sentada en el suelo con su espalda recargada contra la pared, inconsciente y herida. Tenia un moretón a un costado de la mejilla, su nariz sangraba, una parte de su labio estaba hinchado, sus ojos estaban cerrados, respiraba agitadamente y tenia los mechones de su pelo rojizo pegados a su frente debido al sudor.
Corrí a su dirección y me agache para ayudarla.
-¡Anna!...¡¿Anna, que sucedió?! ¡¿Estas bien?!- por supuesto que no esta bien, idiota. Llévala a la enfermería.
Tome mi móvil que estaba en mi mochila. Trate de apresurarme, mis manos temblaban y los dedos resbalaban en la pantalla mientras buscaba el numero de Merdia. Acerque el móvil a mi oreja mientras movía nerviosa los dedos de mi mano ,que en ese momento estaba sosteniendo la de Anna, y susurraba en mi cabeza "contesta, contesta, contesta..."
-¿En donde estas? El profesor esta a punto de llegar.
Sentí un poco de alivio al escuchar la voz de Merida.
-¡Ven al baño, ahora. Anna esta herida!- solté desesperada.
-¿Que?...
-No hay tiempo para explicaciones, ven de inmediato.
-A la orden, enseguida voy.
No lo hago porque no quiero estar sola con ella sino porque no puedo hacer esto sola. Me siento muy asustada y muy preocupada y tengo miedo de que algo malo pueda pasar. En este tipo de situaciones siempre es mejor tener a alguien que te ayude.
Volví a guardar mi móvil en la mochila, después la colgué en mis hombros. Me puse en frente de Anna y coloque mis manos en sus mejillas, con cuidado para no hacerle daño. Me di cuenta de que la sangre que le caía de la nariz estaba seca, eso quería decir que había dejado de sangrar hacia un rato pero no estoy segura cuanto tiempo llevaba en ese estado.
-Heii Anna, vamos- le dije acariciándole la mejilla que no estaba herida con la punta de mi dedo pulgar para que reaccionara.
Increíblemente esto dio resultado. Lentamente Anna fue abriendo los ojos, dejándolos entre cerrados. Por su expresión podía ver que tenía miedo. Sonreí de manera forzosa para que se sintiera algo más tranquila.
-Tranquila estarás bien, lo prometo.
Anna me miraba fijo a los ojos, no parecía entender lo que le decía. Me sentí como en los programas de dibujo Japonés, cuando el fondo del lugar desaparece y se vuelve blanco y los personajes parecen que están flotando en aire.
-Tan…lejos- susurró.
-¿Qué?
No entendía a que venía eso. ¿En primer lugar, lo decía por mí? ¿O solo estaba delirando?
De los ojos de Anna empezaron a caer lágrimas.
-¿Por qué?
Algo en eso me partió el alma. Abrí la boca para decir algo pero no salieron palabras. ¿Qué se supone que debía decir si no entendí a lo que Anna se refería?
Mire hacia atrás cuando escuche que la puerta del baño se abría. Suspire de alivio al ver a Merida caminando a toda prisa a mi dirección.
-¿Qué le sucedió?- preguntó mientras se agachaba.
-No tengo idea, la encontré así.
Me hice a un lado para tomar brazo izquierdo y para que Merida pudiera tomar el derecho. Ambas ayudamos a Anna a levantares y acomodamos sus brazos sobre nuestros hombros. Dimos un paso hacia delante y Anna también lo hizo.
-Anna, te llevaremos a la enfermería- le dije.
Ella respondió con un murmuro que ni yo ni Merida logramos entender. No perdimos el tiempo y empezamos a caminar. Pareció un viaje interminable, Anna se trababa cuando daba dos pasos y tuve que empujar la puerta del baño varias veces de una patada para que se abriera y pudiéramos salir. La ventaja que teníamos era que todos estaban en clases en ese momento y llagaríamos con "facilidad" a la enfermería sin que tanta gente nos mire y empiece a murmurar cosas sin sentido y además tendríamos el pasillo libre. Mientras íbamos de camino a la enfermería note que un chico que estaba a punto de entrar al salón nos vio y abrió los ojos alarmado, creí que iba a decir algo o iba a venir a hacer algo pero en vez de eso entro al aula. Me hizo pensar que solo era un idiota mirón y ahora la noticia llegaría tan rápido como una bala a sus amigos. Preferí ignorarlo y hacer como que nunca lo vi, así se me irían las ganas de golpearlo.
La puerta de la enfermería estaba abierta. Gerda, la enfermera, estaba anotando algo en un cuaderno azul cuando llegamos. Ella levantó la cabeza al ver que entrabamos, su expresión era de horror por ver el estado de Anna.
-Santos cielos ¿Que le ocurrió?- preguntó preocupada viniendo a nuestra dirección.
-No se, la encontré así en el baño- respondí- y le pedí a Merida que me ayudara.
Gerda asintió entendiendo.
-Por favor, tráiganla aquí.
La enfermera nos guió hacia la cama que estaba detrás de una cortina. Gerda se hizo a un lado para que pudiéramos acostar a Anna en ella. Primero la giramos y con mi mano libre la sostuve de la cintura para luego sentarla. Merida le levantó las piernas y las puso sobre la cama. Gerda buscó algunos elementos entre su armario para usarlos en la pelirroja. Merida y yo nos miramos, supusimos que lo mejor era irnos ya que las dos teníamos clases.
-Tenemos que regresar a clase, así que nos vamos- le avisó Merida a la enfermera.
-Esta bien- contestó Gerda.
Merida fue la primera en caminar hacia la puerta. Yo la seguí detrás pero me detengo cuando sentí un tirón en mi muñeca. Gire mi cabeza sorprendida, Anna me estaba mirando con los ojos entrecerrados. No...no puedo.
-Tengo que irme a clase- dije para que me soltara y no tuviera que zafarme bruscamente-, no puedo quedarme.
Ella me rogó apretando mi mano. Sentí la necesidad de llorar, odiaba verla en ese estado.
-Puedes quedarte- dijo la enfermera ganando mi atención-, puedo escribir una nota para tu profesor explicando lo sucedido.
Mordí el interior de mi mejilla. No quiero estar aquí, siento que solo complicaría más las cosas entre ella y yo. Pero ver esos ojos turquesas, tan lindos, que me enloquecían y que cada vez que los veía hacían que mi corazón latiera de una manera inexplicablemente cálida, se me hacia difícil negarme.
Al demonio, soy débil.
-Me quedare- dije resignada pero sin mirar a Anna.
Note que la enfermera se apresuro a escribir la nota para entregársela a Merida así ella se la daría al profesor para explicarle el porque no estoy en clases. Merida tomo la nota, me sonrió y sin decir nada o esperar a que hiciera algún tipo de comentario se fue.
Permití que Anna me siguiera sosteniendo de la muñeca. No quise mirarla. Mientras aproveche a sentarme en la silla que estaba a un lado de la cama. Tan pronto tome asiento Gerda empezó a atender las heridas de Anna.
Tengo el deber de informarles que el capitulo a terminado y la historia continua X3
Quiero desearles un feliz año nuevo y les deseo lo mejor para este año.
Como siempre les agradezco sus comentarios.
saililove-chan: Te diré la verdad (y va para todos) esta en vos odiar a Kristoff o no. Mi consejo es que sigas leyendo hasta el final para tomar una decisión.
Espero saber su opinión del capitulo, saludos.
