Los personajes no me pertenecen

El capitulo 11 servido en bandeja para ustedes.


Les sonara raro, y también cruel, pero en estos momento es lo que siento. Siento como si estuviera esposada a una mesa o a otra cosa y estuviera esperando en una comisaria, sentada en una incómoda silla, a que me soltaran.

Pero en realidad sigo en la enfermería, Anna no me ha soltado en ningún momento y estaba dormida. Gerda también cayó en un profundo sueño cuando termino de curarle las heridas. Yo iba a terminar igual si no me iba enseguida. ¿Cómo era posible que una persona tuviera tanta fuerza estando dormida?

Después de un rato largo de hacer lo contrario, dirigí mi vista hacia Anna. Creo que este era el mejor momento para irme así evitar algún tipo de conversación. Desprendí dos dedos de la mano de Anna de mi muñeca. Para mi sorpresa esto la despertó y ella me miro directamente, lo que me hizo sonrojar un poco. Adivinando lo que estaba pensando ella me soltó la muñeca y se sentó en la cama abrazando sus piernas en el proceso.

-¿Vas a huir igual que siempre?- pregunto.

No imagine que iba a decir algo como eso.

-Yo no fui la que salió huyendo la última vez- conteste para defenderme.

-Pero yo por lo menos esperaría que despertaras y me aseguraría de saber cómo estas si estuvieras en mi situación.

Me dejo sin palabras. Baje la cabeza avergonzada, buscando algo que decir. Podría preguntarle quien la golpeo pero eso sería evadir el tema. Trate de no sobresaltarme cuando su mano acaricio mi brazo.

-Dime que es lo que pasa. Y por favor, no digas que es complicado.

Su rostro estaba tan cerca del mío, me constaba pensar con claridad o en alguna excusa para poder salir del problema.

-Es que...para mi si es complicado de decir.

-Elsa, basta. Dime que es lo que sucede ahora- sonaba más a una orden que a que me lo estuviera pidiendo.

Suspire resignada. Me puse de pie y pase mi mano por mi brazo.

-Creo que me gustas- susurre evitando mirarla y con mi corazón a punto de estallar de los nervios.

-¿Qué?- dijo ella sin poder creerlo.

-Me gustas ¿okey?- grite dignándome a verla.

Anna se movió hacia atrás asustada. Eso me preocupo, avance hacia ella para poder asegurarme de que estuviera bien. Estire mi mano para tranquilizarla, para explicarle mejor las cosas, pero me aparto de un golpe antes de que llegara a ella.

-Anna, yo...

-No- grito enfadada y con odio en su voz-. Ahora entiendo todo...tu comportamiento, la forma en que me miras. Eres solo una maldita idiota y enferma.

Mi corazón se partió ante aquella acusación. Estaba a punto de llorar.

-Yo...no quería decírtelo, solo...

-¿Qué? ¿Pensabas en ocultarte en las sombras y admirarme como un acosador?

-Claro que no- dije un tanto desconcertada-. Yo solo quería que las cosas no se arruinaran.

-Pues ya lo hiciste. Lo arruinaste todo.

Anna salió de su cama y me empujo violentamente.

-No quiero que te me vuelvas a acercar - avanzo hacia mí de manera amenazante.

-Anna...- intente decir pero ella me interrumpió.

-Si te vuelvo a ver le diré a mi guapo novio, Kristoff, que te eche a patadas- volvió a empujarme y esta vez mi espalda choco dolorosamente contra la pared- ¿Qué te pasa?...¿Vas a llorar?- pregunto en tono burlón.

Para mi desgracia, estaba llorando y no tenía el valor suficiente para enfrentarla en ese momento. Solo quería salir corriendo para ocultarme.

-Basta- pedí entre lágrimas.

Anna empezó a reírse, demostrándome que le gustaba verme en ese estado.

-¿Quieres que pare? No eres más que una llorona, una hipócrita y una cobarde.

-¡YA BASTA!...

-AAAAAAAAAAAAAAAA.

Desperté agitada y asustadas. Mi corazón latía del miedo y creo que mientras dormía había llorado un poco. Cuando logre relajarme me limpie el sudor de la frente con el brazo. Me di cuenta de que aún seguía en la enfermería, Gerda no estaba, supongo que se habrá ido a informarle a la directora lo que sucedió, y Anna todavía seguía sosteniéndome de la muñeca y dormida. Suspire aliviada, todo había sido un sueño.

Separe mi brazo de la mano de Anna bruscamente. Por fortuna no se despertó. Sé que el sueño me asusto pero no es razón suficiente para comportarme de esa manera y no hay pero que justifique mi comportamiento. La mire una vez más antes de marcharme. Gerda le había limpiado la sangre que le salió de la nariz, el moretón que estaba a un costado de la mejilla era más pequeño y la parte del labio que tenía herido se le había desinflamado bastante. Me sobresalte un poco cuando vi que movía levemente la cabeza. Al obsérvala con más detención me di cuenta de que estaba soñando y por su actitud no parecía ser una pesadilla. Susurraba algo, pero no entendía que.

Como tuve curiosidad me acerque un poco para saber qué es lo que decía.

-¡Kristoff!- murmuro.

Tome una gran bocanada de aire, baje mi cabeza, y exhale. No iba a llorar como las últimas veces, ya derrame suficiente lagrimas por el mismo tema y por un día.

No le encontraba sentido seguir ahí por más tiempo, así que me prepare para irme pero antes de llegar a la puerta Kristoff había llegado la enfermería. Estaba agitado, sudaba y su rostro reflejaba preocupación, era más que obvio que se había enterado de lo que había sucedido. Él trato de calmarse al verme y dio unos pasos hacia mí.

-¿Cómo está Anna?- pregunto.

-Bien, solo está dormida- respondí-. ¿Cómo sabes que es lo que sucedió?- quise saber.

-Un compañero de mi clase me aviso que te vio y también vio el estado de Anna. Vine tan pronto pude- explico.

Recordé el chico que nos vio mientras veníamos de camino a la enfermería. Eso explicaba su reacción y aclaraba más las cosas.

-Ya veo- dije-. Creo que ya no hago más falta aquí así que la dejo en tus manos.

Salí de la enfermería con los brazos aferrándose a mi cuerpo. Pensé en ir con mis amigas, probablemente Merida se estará preguntando si me encuentro bien. No llegue a alejarme de la enfermería que escuche la voz de Kristoff llamándome.

-¿Sucede algo?- pregunte volteándome en el mismo momento en que se acerca nuevamente a mí.

-Solo quería darte las gracias por ayudarla y cuidarla.

-Descuida, no fue ninguna molestia- bueno, tal vez lo fue un poco pero no iba a decírselo-. Oye- dije después de que unos segundos de silencio-, quiero pedirte un favor- él espero a que se lo dijera-. Cuida bien a Anna y...hazla feliz.

Kristoff me miro confundido. Él no fue quien le dijo a Anna que estuvimos hablando y era mejor dejar de averiguar quién había sido. No tenía sentido saberlo porque sé que no haré nada con averiguarlo. Kristoff es la clase de persona que la madre de Anna quiere y él es el único que puede hacer lo que yo no.

-Sé que sabes cómo es la familia de Anna y lo que quieren para ella. Eres el más indicado para convencerla de que tome la decisión correcta, confió en ello. Yo...-mire alguna parte del techo y levante los hombros- me temo que no seré de mucha ayuda.

-Elsa, escucha, sé que su madre es una mujer complicada y que asusta algunas veces pero...

-La amo- le interrumpí de repente. Solté las palabras como si necesitaran salir de mi boca.

Kristoff quedo con la boca abierta pareciendo que quisiera decir algo y estaba más confundido que antes.

-La amo con toda mi alma- le recalque suspirando.

Sonó el timbre. Esa fue mi señal para irme. Camine rápido, esquivando a todos los que salían de sus salones. No podía seguir hablando con Kristoff sabiendo lo mucho que quiero a su novia y era mejor que se enterara por mí y no de otra manera.

Creo que este fue el peor día de toda mi vida, y he tenido peores días. No he sabido nada de Anna, y Kristoff tampoco fue a buscarme para alguna especie de pelea. Pero me sentía mal, constantemente estaba mareada, me aturdía cuando escuchaba alguien hablar y las clases se me hicieron complicadas, creo que hasta quise vomitar. Solo sentí que el aire me volvía al cuerpo cuando escuche el timbre de salida. Prácticamente corrí hacia el estacionamiento para regresar a mi casa lo más rápido posible. Pero antes de poder llegar al auto dos chicos me atropellaron y eso hizo que dejara caer mi mochila, que estaban mal cerrada, con todos mis útiles dentro.

-¡Muy maduro de su parte!- les grite.

Los dos chicos solo se rieron burlonamente. Me agache soltando un bufido para recoger mis útiles. Fui guardando cada uno de los cuadernos en la mochila y cuando estaba por agarrar el último una mano se puso sobre la mía. Mire hacia arriba y tuve que hacer fuerza para que mi mandíbula no cayera hacia abajo.

ELLA ES PROBABLEMENTE LA CHICA MAS HERMOSA DEL MUNDO.

Parecía de mi edad. Tenia el cabello rubio, largo hasta la altura de sus hombros y sus ojos eran de un color azul intenso.

Ella me entrego el cuaderno al mismo tiempo que nos levantábamos sin despegar nuestras vistas. Me asegure de escanearla bien. No era de la escuela, lo sabía por el uniforme. Tenía una chomba celeste con el escudo de su escuela bordado en un costado de su pecho y una pollera gris. Usaba medias azules y zapatos de color negro. Tenía una media sonrisa que reflejaba curiosidad y creo que con eso me quería decir "hola".

Una vez que cerré la mochila la acomode en mis hombros y desvié la mirada para que no notara el rubor de mis mejillas.

-Gra-gra...gracias- dije.

Ella oculto una risa detrás de su mano.

-De nada- correspondió-. Vi lo que te hicieron esos chicos y corrí para ayudarte- se explicó-. No debieron hacerlo, odio a la gente que se comporta de esa manera- lo dijo como para sí misma y su expresión parecía molesta.

Yo no pude evitar reírme.

-Oh, al parecer si sonríes- comento.

Eso me sorprendió y me avergoncé un poco.

-Bueno, tengo mis momentos- me justifique-. A veces suelo ser muy seria y otras veces me puedo reírme durante un largo periodo de tiempo.

-Interesante- dijo volviendo a reír.

Carai, su risa hacia que mi estómago removiera.

-¡Lamentamos la tardanza!- escuche a dos chicos que venían a nuestra dirección.

Ya los había visto en algunas clases que compartíamos pero no eran amigos míos y jamás había hablado con ellos. Uno de ellos era un chico bastante flaco y alto. Su cabello era castaño, peinado hacia arriba, tenía las orejas algo grandes y algunas pecas. Su nombre es Jack no sé cuánto. El otro chico a diferencia de su amigo era más gordo, también tenía el cabello castaño, peinado de la misma forma y era igual de alto. Su nombre es Gustavo, tampoco se su apellido, y creo que sus amigos le decían Gus de cariño.

-No se preocupen, chicos- dijo la muchacha que estaba al lado mío y dedicándome una mirada de complicidad-. Valió la pena la espera.

¡¿Esta coqueteando conmigo?! Oh, vamos Elsa. Ella probablemente tenga cientos hombres detrás de su espalda y no parece ser que las mujeres sean de su interés.

-¿Tienes un bolígrafo?- pregunto.

Asentí y busque en uno de los bolsillos del costado de mi mochila para sacar el bolígrafo. La chica ya había sacado un anotador cuando yo se lo acerque. Escribió en una hoja de papel y me la entrego junto con el bolígrafo.

-Llámame- me pidió.

La rubia se puso en marcha con sus dos amigos. Ellos dos hablaban casi al mismo tiempo y le contaban lo que había ocurrido en el día. Yo los vi alejares y también mire en el papel su número de teléfono celular.

¿Qué rayos? ¿No esperará que la llame, o si?...Ni siquiera se su nombre. Que genio eres Elsa. Una linda chica te da su número y tú no eres capaz de decirle su nombre y preguntarle cual es el suyo. Justo cuando creo que tengo algo de buena suerte se me arruina.

Decidí entrar al auto y olvidarlo todo. Ya tengo suficientes problemas como para pensar en una chica que no conozco y ahora que le dije a Kristoff lo que siento por Anna posiblemente me complique más las cosas.

Al llegar a mi casa fui directamente a mi habitación. Mis padres estaban en la casa haciendo sus cosas.

Me deje caer en la cama, aun con mi uniforme de la escuela puesto, dejando mi mochila a un lado, y solté un fuerte suspiro. Cerré los ojos para descansar pero la verdad es que no quería dormirme porque no quería volver a tener otra pesadilla como la que había tenido antes.

Refunfuñe cundo escuche mi celular sonar. Lo saque de mi mochila y atendí con mala gana. Suponía que se trataba de alguna de mis amigas y no me moleste en ver la pantalla.

-¡¿Qué?!- hable de mala forma.

-Humm...lo siento, no imagine que estabas ocupada.

Desee en ese momento que la tierra me tragara.

-¡Anna!...De-descuida, creí que se trataba de otra persona.

Sentí la necesidad de colgar inmediatamente. No parecía molesta o nerviosa, su humor era igual al de siempre. Tal vez Kristoff no le dijo nada.

-¿Sucede algo?- pregunte rogando que mis nervios no se notaran.

-Yo... ¿estás en tu casa?-

Dirigí mi cabeza hacia donde estaba mi balcón. Las cortinas estaban cerradas así que no podría verme aunque quisiera mirar por la ventana.

-No- mentí.

La escuche suspirar y se quedó en silencio. Fue uno bastante largo e incómodo, llegue a creer que incluso había colgado pero de haberlo hecho escucharía el ruido de la línea. Y no hay nada, solo siento un vació.

-Siento lo que paso.

-Gracias por ayudarme.

Dijimos esas frases al mismo tiempo.

Solo llamaba para agradecerme. Al parecer no tenía idea de lo que le dije a Kristoff. No estoy tan perdida como lo suponía.

-Gracias por ayudarme- volvió a repetir antes de que yo tuviera la oportunidad de decir algo.

-De nada- hice una pausa- ¿Cómo te sientes?

-Estoy mejor.

-Es bueno saberlo.

Me mordí un costado del labio, estaba pensando si era correcto preguntarle quien la golpeo. Me parece que antes debo darle una disculpa, se lo dije pero no estoy segura si la escucho y además creo que debo justificarme mejor.

-Lamento lo que te dije la última vez, Anna- me disculpe poniendo mi mano en mi corazón-. No quise ser grosera.

-Descuida, yo tampoco debí comportarme mal contigo. Es solo que...Kristoff no se encuentra con nadie en esa cancha a menos que enserio tenga muchas ganas de hablar con alguien y...jamás creí que haría eso contigo. Tal vez pensé que se pusieron hablar acerca de mis decisiones u otras cosas.

¿Te refieres a la decisión de estudiar leyes y que tu madre maneja tu vida? quise preguntar pero no lo hice.

-Pero sé que ninguno de los dos hizo eso. Kristoff ya me lo contó.

-¿Él no fue quien te lo dijo?- ya sabía la respuesta, solo necesitaba escucharla.

-No. No fue él.

-¿Quien fue entonces?

-No importa. Honestamente no vale la pena.

-¿Anna esa persona fue quien te golpeo?

No respondió y con eso supe inmediatamente la respuesta. ¿Pero qué necesidad tenía de golpearla? ¿O por qué le dijo que Kristoff y yo estuvimos hablando? Tal vez la persona no tenga algo en contra mío, sino en contra de Anna. Y si le dijo que nos vio evidentemente era para perjudicarla por alguna razón.

-¿Se los dirás a alguien al menos?

Tardo un rato en contestarme.

-No lo creo.

-Anna, entiendo que tengas miedo pero...

-No, no es por miedo. Es por mi madre, está muy furiosa y si se entera de quien me golpeo empeorara las cosas.

-Pero esa persona se lo merece por golpearte.

-Pero yo la provoque.

-Eso no justifica lo que te hizo.

-Solo no quiero hacerlo y ya.

Me vi obligada a tranquilizarme por miedo a que esto termine como la última vez. Era mejor terminar la conversación aquí.

-Oye, tengo que irme- comente.

Colgué antes de que poder escuchar una respuesta. Acomode mi celular sobre mi pecho y solté un suspiro.

No tiene idea de lo que siento. Si Kristoff se quedó hablando con ella cuando despertó no fue acerca de lo que le confesé. Ahora que lo pienso mejor, voy a tener que evitarla tanto a ella como a su novio. Las preocupaciones que tuve en clase reaparecieron en ese instante ¿cómo iba a enfrentarme ese chico de ahora en más?


No se preocupen tengo planeado decirles quien golpeo a Anna en los próximos dos capítulos.

Desde el fondo de mi corazón les digo ya muchas gracias por los comentarios.

eslove26: Sera una historia larga y actualizo según mi tiempo. A veces puedo actualizar una vez a la semana o una vez al mes o bien a veces me tardo demasiado. Trato de actualizar lo más rápido que puedo. Gracias por comentar :)

yara sosa y REONORU: ¡No soy mala!…Oh bueno, sí. Puedo serlo cuando la tentación en demasiada jiji XP

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