Los personajes no me pertenecen
Señoras y señores (si es que hay alguno por ahí) con ustedes, el capítulo 12
Mis amigas y yo decidimos ir a un bar esa noche. Preferimos saltear la idea de ir a bailar en algún antro porque esa mañana habíamos tenido una práctica muy dura y demasiado larga y no nos habíamos recuperado del todo. El entrenador Oaken se había puesto demasiado exigente con el entrenamiento luego de haber pasado a las finales. Pero por más exigente que se pusiera, todas en el equipo estábamos bastante ansiosas por último partido.
Nos sentamos en una mesa y pedimos unas gaseosas. Hablamos del entrenamientos, de la escuela y de todo un poco más. Nuestra conversación se ve interrumpida cuando a Mulán le llega un mensaje. Ella saca su móvil del bolsillo de su campera y se dispone a mirar lo que recibió.
-Oye, podrías decirle a tu novio que este es un "momento entre amigas"- bromeó Kida, pegándose más hacia ella para estar cerca de su oreja .
Mulán bajó su teléfono y la aparta con con mala cara.
-Es que me olvidé de avisarle una cosa.
-Ja, ya descuida. Solo estoy jugando- Kida rio, levantando sus manos en señal de paz.
Mulán contesto el mensaje y volvió a guardar su teléfono en el bolsillo.
-Las quiero ver a ustedes cuando consigan novio.
Oh no, ya empezamos.
-Miren, ya he tenido esta conversación con mi madre cientos de veces y dudo que tenga novio por un largo tiempo- comento Mérida.
-Oh vamos, si lo piensas de esa manera es obvio que nunca lo tendrás- le dijo Mulán
Mérida dio un sorbo a su bebida.
-No es por ser negativa o algo parecido- trazó una circunferencia con el fondo de la botella, sobre la mesa, y permaneció pensante por un rato-. Es que yo no quiero tener novio por el momento, eso es todo.
Recordé lo que me había dicho hacía unos días atrás, sobre el chico que le gustaba. Tal vez se esforzó mucho por olvidarlo pero también puede que haya una cicatriz en su corazón y eso le provoca un poco de dolor de vez en cuando. También me acordé de que es un tema del que no le gusta hablar así que quizás no quiera seguir debatiendo sobre el tema.
-Si tú lo dices- Mulán blanqueó los ojos ante el comentario-. ¿Y qué hay de ti, Elsa?
Casi me caigo de la silla cuando escuché la pregunta, por suerte ninguna se dio cuenta. Mérida me miró nerviosa, no tenía la más remota idea de como ayudarme a salir de esta.
-Yo... ¿Qué es lo que quieres saber exactamente?- si sabía lo que quería pero trataba de evadir el tema aunque estaba segura de que no lo iba a conseguir.
-¿Hay alguien que te gusta?- insistió Mulán.
Tardé un largo rato en contestar. Utilicé ese tiempo para pensar en Anna. Habíamos vuelto a la normalidad, o por lo menos eso creía, yo la evitaba y evadía todo contacto visual. Evitaba también los lugares donde estaba Kristoff o sus amigos. Desde que le dije que me gusta Anna, todos los días me despierto con el miedo de que él me haga algo. Anna actúa como siempre, intenta hablar conmigo y me envía mensajes que no respondo. Nadie en la escuela sabía lo que siento por ella, eso quería decir que Kristoff todavía no le dijo nada a nadie, aun así, no pensaba confrontarlo.
-La... la verdad es que no hay nadie que me interese- me digné a responder.
-¿Nadie?... ¿Ni siquiera te has fijado en alguien?- dudó Kida.
Tal vez contarle una semi verdad no estaría mal.
-Bueno hay... hubo alguien que me gustó y aun trato de olvidar.
Noté a Mérida llevarse la botella a la boca pero no para beber de ella sino para apretar sus labios sobre el pico, supongo que era para contener los nervios.
-¿Pero qué ocurre con esta persona?- siguió interrogando Mulán- ¿Se conocen? ¿Son amigos?
-Esa persona fue mi amiga un tiempo pero ya no lo somos.
-¿Y no crees que algo ocurra si se vuelven a ver y vuelves a ser su amiga?
-Lo dudo.
-¿Por qué?
-Porque está en pareja con otra persona.
Mulán se arrepintió enseguida de haber hecho la pregunta, debe estar pensando que tocó un tema que no debía. Me limite a sonreírle para animarla y asegurarle de que todo estaba bien.
-Descuida, lo superaré rápido- mentí.
Kida extendió su brazo para tomar mi mano, dedicándome una sonrisa alentadora.
-Sé que pronto encontraras a la persona indicada.
Y si la encuentro espero no tener tantas complicaciones.
-Bueno Kida ¿Por qué no nos hablas de tu vida amorosa?- le sugirió Mérida, en parte lo hacía para burlarse un poco y para ayudarme.
Kida se apartó de mí y hundió su cabeza entre sus hombros, completamente sonrojada.
-No ha cambiado mucho.
Verán, a Kida le gusta un chico de la escuela y no es exactamente el más apuesto o el más popular. Su nombre es Milo Thatch. Es un chico inteligente, simpático, y se la pasa en la biblioteca leyendo algún libro de arqueología o de culturas antiguas. Casi siempre Kida va a ese lugar para encontrarse con él y hablan acerca de lo que él lee. Claro que Kida también le fascinan ese tipo de cosas pero ella quiere acercarse un poco más a él y conocerlo mejor. Creo que Milo también siente algo por ella. Lo sé porque los he visto juntos y me he dado cuenta de que su mirada se pierde en ella cada vez que están conversando, la admira y más de una vez lo he visto sonrojarse. Incluso estuvo presente en varios de nuestros partidos de fútbol solo para verla y apoyarla a ella. Sin embargo, Milo es muy tímido y no se anima hablar acerca de su vida o de otra cosa que no sea arqueología. Debo admitir que Kida tiene demasiada paciencia, o bien está completamente enamorado de él, de lo contrario ya lo habría olvidado.
-¿Quieres mi concejo?-opinó Mérida- Es momento de que te pongas ruda con él.
-Es que no puedo... Tengo miedo de espantarlo.
-Es eso o vas a tener que olvidarte de él. ¿Tengo que recordarte que iremos a la Universidad?
Otra vez el mismo tema. He intentado no pensar en la Universidad, aun no llega mi carta de aceptación y eso me pone muy nerviosa. Vi a mis tres únicas amigas, quienes hablaban. Trataba de grabarme esa imagen en la cabeza para recordarla luego en el futuro. Siento que pase muy poco tiempo con ellas y era una lástima que no me haya hecho su amiga antes. Odio haber llegado a esta altura de mi vida.
-Agh... Universidad- se quejó Mulán inclinándose hacia atrás y recargando su brazo sobre la espalda de la silla-. Ni siquiera sé que es lo que voy a hacer.
-¿Que no enviaste tu solicitud?- preguntó Kida pasmada.
-Claro que lo hice- contestó levantando dos dedos-. La envié a dos Universidades, una es la que quieren mis padres y la otra...- por algún motivo no quiso terminar la frase. Solo bajó la cabeza.
-Para dedicarte al deporte- completó Mérida.
-Si- afirmó la de cabello oscuro.
-Mulán... ¿Qué harás si te aceptan en las dos o si te aceptan en la de deportes?- preguntó la peliblanca.
Antes de contestar Mulán se pasó la mano por el cuello.
-Tengo pensado decírselos cuando reciba las cartas y luego... bueno, creo que eso lo veré cuando me enfrente a ellos.
Por la expresión que puso creo que no tiene mucho interés de pelearse con sus padres.
-No te sientas mal, al menos ellos te prestan atención- siguió hablando Kida recargando su barbilla sobre su mano-. Mi padre no tiene idea cuando será nuestra graduación y estoy segura de que no está enterado de la final de fútbol.
Mulán, Mérida y yo nos miramos. La respuesta que podíamos darle era hablar pero su padre casi siempre estaba de viaje y cuando estaba se pasaba tiempo en la oficina, de las pocas veces que hablaron terminaron peleando y a causa de ello no se dirigían la palabra por días.
Siendo honesta no sé qué situación es la peor, si la de Mulán o la de Kida.
Baje la cabeza y suspire. No era correcto preguntarles lo que iba a decir pero... quizás esto sea lo único que las ayude con el problema y sino me abstendré a las consecuencias.
-¿Mulán, Kida, sus padres se han olvidado de su cumpleaños alguna vez?- mi corazón se encogió en ese momento. Diablos, como puedo ser tan estúpida de preguntar eso.
Ellas dos se miraron sorprendidas y luego volvieron a verme. La primera en contestarme fue Mulán.
-No, ellos valoran mucho mi fecha de nacimiento y me viven repitiendo que es uno de los momentos más importantes de su vida. Siempre se encargan de que pase un día excelente.
Kida se rascó, pensando seriamente la pregunta.
-Aunque sea difícil de creer, es el único día donde mi padre y yo nos llevamos bien igual que en el cumpleaños de mi madre y el suyo. Hacemos algo que no sea pensar en el trabajo o en mis cosas... hacemos algo que nos gusta a los dos pero cuando termina el día todo vuelve a ser como antes. Es como si fuese una especie de encantamiento que dura hasta que nos vamos a dormir...¿Por qué lo preguntas?- levantó una ceja a causa de la curiosidad y de la sorpresa, también.
-Yo... Sé de alguien cuyos padres olvidan su cumpleaños todos los años- sentí una fuerte sensación en el pecho.
No quise ser muy específica y creo que las dos lo adivinaron por la expresión que tenía en el rostro. Mérida, en cambio, me conocía demasiado bien, más de lo que yo hubiera pensado. Con solo mirarme a los ojos una pizca de segundos se dio cuenta de que estaba hablando de Anna.
-Kida- dije-, tal vez no lo parezca pero creo... que tu padre si sabe de la graduación.
Vi que lo medito unos segundos y creo que se dio cuenta que tenía razón.
-Tal vez- me contestó-. ¿Cómo...es posible que se olviden del cumpleaños de su propio hijo, o hija?
-Es una familia complicada- ni yo se la respuesta.
Cuando éramos pequeñas yo hacía algo para que Anna tuviera un feliz cumpleaños. En dos o tres ocasiones la vi llorar porque ni su padre, ni su madre recordaban el día de su nacimiento, lo recordaban casi a la mitad del día. Anna se despertaba esa fecha solo para saber qué es lo que planeaba, eso era lo que la alegraba ¿Cómo lo sé? Ella misma me lo dijo. Un año después de que me diera cuenta de lo que sentía dejé de hacerlo y no sé qué habrá hecho ella. Carajo, soy una mierda de persona.
-¡¿Elsa, te encuentras bien?- preguntó Kida.
La miré algo sobresaltada.
-Sí, si estoy bien.
-Bueno- habló Mulán antes de que otro silencio se hiciera presente-, tengo un anuncio que darles. Shang nos invitó a una fiesta de uno de sus amigos, tenemos que ir.
-No cuenten conmigo- me apresuré a decir.
¿Una fiesta de uno los amigos de Shang?... No creo que haga falta recordar que es amigo de Sven, el mejor amigo de Kristoff, y posiblemente él estará allí junto con Anna, lo menos que quiero es tener un embrollo. Ya me era difícil evitarlos en la escuela, imagínense como sería en una casa.
-No seas aguafiestas- se molestó-. Te vas a divertir.
-No es por eso. Entiéndanme, no me sentiría cómoda.
Todas, incluyendo Mérida, me miraron con cara de perrito suplicante. Maldita sea yo y mi escasa fuerza de voluntad.
-De acuerdo, iré- terminé aceptando.
-Esa es nuestra Elsa- exclamaron las tres con emoción y levantando sus botellas hacia el techo.
Decidí levantar mi botella también y la choqué contra las de ellas.
Algo en mi me dice que mi vida terminará en esa fiesta o bien dará un giro inesperado.
Al final de la noche solo quedamos Mérida y yo. Estábamos en su auto y en silencio. Ella miraba la calle mientras movía su cabeza lentamente al ritmo de la música que provenía del reproductor de su vehículo y tamborileaba sus dedos sobre el volante.
-Le dije a Kristoff lo que siento por Anna- solté de de repente sin dejar de mirar al frente.
Escuché que sus dedos se detiene pero no me contesta enseguida.
-¿Cuando lo hiciste?- no sonó sorprendida.
Le conté lo que había sucedido en la enfermería, incluyendo el loco sueño que tuve y lo que pasó luego de que desperté. También aproveché a contarle que Anna me llamó después de clases para agradecerme por ayudarla. Preferí no hablarle de la chica que conocí en el estacionamiento, a quien por cierto no había vuelto a ver o hablar, ya que no lo consideré necesario en ese momento.
-¿Era por eso que te comportabas extraña en toda la semana?- preguntó.
-¿Fui muy obvia?
-Mmm no tanto, pero te vi nerviosa en más de una ocasión y te asustabas demasiado cuando veías al equipo de básquet acercándose. ¿Por qué se lo dijiste?
-No lo se solo... pensé que sería mejor si se enteraba por mi que por otra persona.
La observé por el rabillo del ojo, parecía pensativa.
-¿Como te sientes con respecto a eso?- siguió preguntando.
-La mayoría del tiempo estoy asustada pero tampoco me siento arrepentida. Es como si al decírselo me hubiera quitado un peso de encima.
-El tema sería que se lo dijeras a Anna.
Estiré mi cabeza contra el asiento.
-¿Que lograría con hacerlo? De todas formas está enamorada de Kristoff. Ella soñaba con el mientras yo la cuidaba en la enfermería.
-Te estás guiando por algo que dijo mientras estaba dormida, te sorprendería lo mucho que juega el inconsciente con las personas.
-Agradezco tu apoyo pero prefiero no hacerme ilusiones.
-Se dice ser positiva.
-No es cierto.
Las dos discutimos bastante rato para saber quien decía la verdad y por alguna especie de motivo, de repente, empezamos a reírnos.
-Hablando enserio- dijo Mérida entre risa- ¿hasta cuando piensas seguir así?
-Solo tengo que esperar hasta la graduación y luego saldré de su vida.
-Eso siempre y cuando no ocurra nada en la famosa fiesta.
-¿Me pediste que fuera a propósito, verdad?
-Tal vez si, tal vez no... ¿Quién sabe?
Odio cuando se hace la misteriosa de esa manera. ¿Qué quería lograr con que fuera a esa fiesta? Probablemente me vaya a los cinco minutos de llegar y bajo ningún motivo pienso estar cerca de Anna. Pero aparentemente Mérida no tenía esa idea en la cabeza, es capaz hacer algo para que me quede más tiempo del que planeo. Si es así al menos espero no tener otra ilusión ni despertar en la habitación de algún desconocido, o bien en la de Anna. Ahora que lo pienso mejor ¿Qué probabilidades tengo de que ocurra lo mismo dos veces seguidas?
-Hablando de Roma- murmuro Merida ganándose mi atención-, mira quien esta ahí adelante.
No me había dado cuenta de que estábamos a una cuadra de mi casa y Mérida se había estacionado junto a la esquina. Delante de nosotras estaban Anna y Kristoff, parados en la vereda. El chico alto y guapo tenía la espalda recargada sobre su auto y con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón. Anna, por su parte, tenía la cabeza agachada y su dedo viajaba por arriba y abajo de la cadena de la cartera que colgaba en su hombro. Noté que ella dio una rápida mirada hacia mi casa, más precisamente en dirección hacia mi balcón.
Mérida pensó en avanzar para seguir el camino hasta mi casa pero yo la detuve.
-¿En que estás pensando?- cuestionó.
-Solo espera- pedí.
No soy de espiar y tampoco de escuchar conversaciones ajenas, no creo que pueda escuchar algo desde aquí a decir verdad, solo quería saber que es lo que pensaban hacer antes de ir a mi casa. Tal vez puedan hablar de mi. Kristoff pudo haber esperado hasta ahora para decirle lo que le confesé o puede que ya se lo haya dicho y por eso Anna vio mi casa. También puede ser que Kristoff reaccione mal ante lo que Anna acababa de hacer y por eso estalle de los celos y le grite toda la verdad.
Anna tomó la mano de Kristoff y lo llevó hasta su casa, mis ojos los siguieron hasta que entraron.
-¿Ya puedo continuar?
Por unos segundos olvidé que Merida estaba a mi lado. Asentí con la cabeza para responderle. Merida avanzó y paró en frente de mi casa, yo seguía sin poder despegar los ojos de la mansión de Anna. Me bajé del auto pero no para ir hacia mi hogar.
-¿Elsa, que estas haciendo?- escuché que Mérida preguntaba desde dentro del auto.
No la escuché, seguí adelante. Sentí la puerta de su auto abrirse y pronto ella corrió hacia mi dirección.
-¿Qué clase de mosquito te picó ahora?
-Quiero saber si le dirá algo acerca de mí- le contesté mirándola un poco desesperada.
Seguí caminando al mismo momento en que ella se detenía para soltar un bufido. Me siguió en todo el camino, no pensaba dejarme sola por miedo a que me metiera en un aprieto.
-¿Tienes alguna especia de plan al menos? No creo que tu idea sea tocar la puerta y preguntar quiero ver si Anna y su novio están hablando acerca de mis sentimientos- habló en tono irónico.
-Solo se me ocurre dos lugares a donde pueden estar.
-¿Como lo sabes?
-Conozco a Anna demasiado bien.
Mérida decidió quedarse callada por el momento. Ella y yo salteamos la cerca donde daba al jardín y continuamos caminando, nos agachábamos cada vez que pasábamos al lado de una ventana por si acaso alguien nos llegaba a ver. Avanzamos hasta encontrar la ventana que estaba buscando, la que daba justo a la biblioteca. Si Anna no estaba ahí entonces quería decir que estaba en su habitación, lo cual sería malo porque no podría verlos y todo esto sería en vano.
Tal y como lo suponía estaban sentados en un sofá de la biblioteca. Los dos hablaban tranquilos y Kristoff estaba sonriente y feliz al igual que Anna. Nada parecía raro, entonces eso quería decir que mi secreto estaba a salvo.
-¿Elsa, ya podemos irnos? Enserio, nos pueden descubrir y...Uuiih no.
Uuiih no. Uiih no y yo soy la idiota más grande que existe en este mundo por permitirme ver esto.
Kristoff se abalanzó sobre Anna para darle un beso en los labios y la dejó debajo de él. Deslizó su mano debajo de la remera de la pelirroja, ganándose un gemido por eso. Vi como se desasía de la prenda y luego Anna hizo lo mismo con la de Kristoff. Llegaron a la parte en que empezaron a desprenderse los pantalones y ya no pude ver más.
Me alejé de la ventana y caminé, a pasos torpes, en dirección a mi casa, ignorando que Mérida me llamaba. Algo en mi no andaba bien, estaba destrozada y a pesar de eso no lloraba. Mis piernas empezaron a moverse por si solas y corrí hasta la calle. Cuando crucé hasta la otra vereda, tropecé y caí al piso. Solo ahí fue que empecé a llorar.
-Demonios...¡¿Como puedo ser tan estúpida?!- grité ocultando mi rostro detrás de mi mano.
Mérida se agachó para abrazarme. Me sentí aun más terrible porque ahora ella tendría que cargar con mis lagrimas, mi tristeza, y se quedaría conmigo hasta que me sintiera mejor. Quería decirle que se apartara y me dejara sola pero no tenia las fuerzas necesarias para hacerlo.
Al menos saqué algo bueno, puedo contar con que Anna no sabe lo que siento... y no lo sabrá jamás.
Nos veremos en el próximo cap y les prometo que ahí se enteraran quien fue el que golpeo a Anna.
yara sosa y ANONIMUS07: Deberán esperar hasta el próximo capítulo para eso jeje. Saludos XD
REONORU: Me basta con saber que eres un humilde lector igual que los otros. Está bien, lo admito, soy una persona mala, sobre todo por lo que ocurrirá más adelante….Buajajaja. Y si, muy pronto revelare quien es la chica *3*
Elsanna es ley y Guest: Tendrán que ser pacientes con el beso. Recuerden lo que dije en el primer capitulo.
Caro: Solo espera hasta ver que es lo que pasará con respecto a Elsa y a esa chica.
Nop: Es curioso que lo hayas preguntado considerando como quería hacer este capítulo. Mulan, Kida y otro personaje que aparecerá más adelante son mis favoritas desde siempre y ponerlas en este fic fue una manera de apreciarlas. Saludos n_n
JackLook: No lo abandonaré, prometo que no lo hare. Ya admití que soy malvada ¿Qué tengo que hacer para que dejen de repetirlo?
Lun21865: No me gusta hacerlos esperar, pero ya dije que actualizo según como tenga mis tiempos y a veces se me dificulta escribir. Incluso vuelvo a leer el capítulo y no me gusto como quedó y lo vuelvo a rehacer. Gracias por comentar, saludos :3
Eli: No creo que sea el mejor fic Elsanna en español, hay mejores y por lo menos yo creo que hay alguien mejor que yo. Pero igual gracias jeje
Gracias por el resto de los comentarios. Saludos especiales a todos
Por favor deja tu reviews.
