Los personajes no me pertenecen
He regresado, y conmigo el capítulo 13
Helga Katrina Sinclair es un personaje de la película Atlantis.
Aprovecho el momento para ofrecerles otros de mis fanfiction Elsanna, es un one-shot, Rated: M . Se llama Oscuro y helado corazón.
Estoy en mi cama, abrazada a mi almohada. Hacía poco que dejé de llorar. Mis ojos están rojos y todavía están húmedos.
No he dormido en toda la noche, cada vez que cerraba los ojos la imagen de Anna con Kristoff se me aparecía en la cabeza. Me siento demasiado cansada por eso.
—¡Elsa! —mi madre irrumpió en mi habitación, abriendo la puerta de manera abrupta.
No me moví pero si me enfadé con ella por venir a molestarme. Escondí más la cara contra la almohada, creyendo que me serviría de protección para ahuyentar su presencia. Pero todo el mundo sabe que eso no funciona.
—Elsa, son más de las doce de la mañana y tú no te has levantado —me regañó.
Mi mama fue hasta el balcón a abrir las cortinas para que la luz del sol entrara en mi habitación y penetrara justo en mi rostro. Incluso con la almohada sobre mí los rayos calientes se hacían insoportables.
—¡Mama! —refunfuñé, removiéndome entre mis sabanas.
—Nada de quejas... ¡¿Has estado usando esa ropa en toda la noche?!
Dejé la almohada a un lado, aparté mis sabanas y me senté de piernas cruzadas. Le dirigí una mirada de fastidio, también de cansancio. Mi madre seguía de pie, frente a mi cama, esperando que la obedeciera.
—No me veas de esa forma —me desafío, cruzándose de brazos.
—¡Ya me levanté!... ¡Ahora, lárgate y déjame en paz! —grité, ocasionando un silenció muy largo.
Vi el rostro de mi madre tensarse y, cuando que creí que venía otro regaño, ella salió de la habitación en silencio. Sé que fui ruda pero tampoco estoy de ánimo para sus quejas. En realidad nunca lo estoy, pero en esta ocasión me siento diferente. ¿Cuándo fue que empecé a distanciarme de ella?
Para atormentar más mi cabeza, miré hacia mi mesita de noche y noté un portarretrato con una fotografía donde mi madre me tenía en sus brazos cuando era más pequeña. Sus ojos sobre los míos, transmitiéndome nada más que cariño.
No solamente estoy alejando a Anna, sino también a mi madre.
Empiezo a sentir culpa ¿Qué está pasando conmigo? ¿En qué clase de persona me estoy convirtiendo?
Sacudí la cabeza violentamente y bajé el portarretrato, dándolo vuelta contra la madera de la mesita. Me recuesto otra vez en la cama, mirando el techo y apoyando una mano sobre mi estómago mientras la otra descansa sobre mi frente.
Flashback
El día que le llevé a Anna su tarea porque estaba enferma y me di cuenta de mis sentimientos, corrí hasta mi casa una vez que logré zafarme de sus brazos. Recuerdo que atravesé la puerta y me encerré en mi habitación. Pasé un rato tratando de convencerme de que lo que me pasaba solo se trataba de algo temporal y me sentía confundida por lo que había sucedido. Salí de mi cuarto cuando mi padre me llamó para que bajara a comer.
Cuando los tres estuvimos en la mesa, mi madre estaba viendo una telenovela romántica, demasiado ridícula para mi gusto y también para el de mi padre. No estoy muy segura de lo que trataba porque casi nunca le prestó atención a ese tipo de cosas. Creo que era de un hombre millonario, engreído, y se enamora de una mujer que no era de su estatura , o algo así, y luego no sé lo que ocurre. En fin, apareció una escena donde el hombre se acuesta con la mejor amiga de la mujer para que ella la odie y así logra olvidarse de sus sentimientos. Creo que fue así. Cuestión, después de todo el melodrama del capítulo, mi padre me miró.
—Espero que no compliques tu vida así cuando te enamores de un hombre.
Tosí el jugo que estaba bebiendo en ese momento.
—¡Querido, por favor! —comentó mi madre con respecto a lo que dijo mi padre, sin darse cuenta de lo que me sucedió— Es solo ficción.
—La mayoría de estas telenovelas influyen en la vida real y quiero evitar que le pase eso a mi pequeña.
Oculté mi rostro detrás de mi mano, estirando los dedos lo más que podía para que no se dieran cuenta de lo roja que estaba debido a la vergüenza. Tenía los ojos completamente ardidos y un nudo de jugo molestándome en la garganta.
—¿De dónde has sacado esa tontería?
—Lo leí en el periódico.
Mi madre soltó una risa sin gracias y resopló, sin poder creer la tontería que acababa de escuchar.
A veces en el periódico hay noticias demasiado absurdas y están redactadas de tal manera que mi padre las termina de creer.
—¿Cuántas veces debo decirte que no creas en esas tonterías?
—No me parece una tontería.
Mi madre volvió a resoplar.
—Sabes que, no pienso discutir contigo por algo tan absurdo. Pero hablando enserio —le apuntó con el tenedor, juzgándolo severamente— ¿De verdad piensas que Elsa se enredaría con un hombre así?
"Esto no me puede estar pasando justo ahora".
—No lo sé ¿Tú sabes qué clase de hombre le gusta?
—No. Pero eso no quiere decir que le guste un hombre como ese.
—¡Podrían dejar hablar de eso! —grité golpeando mi puño sobre la mesa, sobresaltando a mis padres.
Cruzaron miradas sin entender sin entender bien lo que sucedió, hasta que mi padre se giró para verme con una expresión dura.
—Elsa, sabes que no aceptamos ese tipo de actitud en esta casa y menos en la mesa —se molestó mi padre, acompañado por la mala cara de mi madre.
—¡Y eso qué diablos me importa! —volví a gritar, echando la silla hacia atrás para levantarme—. No quiero que hablen de esas estupideces, al menos no en frente de mí.
Salí corriendo de la casa sin escuchar. Regresé por la noche, muy tarde, y ahí tuve otra discusión con ellos. En un día mi vida había tomado otro camino y yo comencé a comportarme de manera diferente.
Fin del Flashback
Decidí mejor salir de mi cama. No quería que mi padre entrara y me regañara por gritarle a mi madre. Cambié mi ropa por mi pantalón de los wallabies y mi remera de los Snowking. Salí de mi cuarto, arrastrando mis pies hacia las escaleras para bajar por ellas. Ya era tarde para desayunar, así que ni me preocupé, además no tenía hambre. Continué mi camino hacia la puerta de entrada de la casa y puse la mano en el picaporte.
—Me iré con mis amigas —mentí gritando para que tanto mi madre como mi padre me escucharan—. No regreso hasta la noche —"o tal vez nunca".
Abrí y cerré la puerta sin cuidado. Caminé sin dirección con la cabeza agachada. Mantenía los ojos entrecerrados y las manos en los bolsillos de mi pantalón.
Dos chicas, de tal vez unos diez años de edad, tomadas de la mano, pasaron delante de mí corriendo y riendo. Las seguí con la vista hasta que doblaron en la esquina. Deseé en ese momento que nada cambie entre ellas y que ninguna termine igual que yo.
Aparte esos pensamientos de inmediato sacudiendo levemente la cabeza.
Tengo que seguir a delante con mi vida. No puedo quedarme sentada a esperar que... No sé, que Anna abandone a Kristoff y se fije en mí y que mágicamente su familia me acepte. Por favor, ya sabemos que esas posibilidades son nulas.
Llegué a la plaza donde conocí a Anna. Había algunos niños con sus padres. Procuré pasar por al lado con cuidado para no asustarlos y me senté directamente en uno de los columpios. Balanceé mis piernas de atrás a delante, moviendo el columpio, y seguí pensando.
Flashback
Unos días después de lo que ocurrió en mi casa y con Anna, como era de esperarse, ella ya se sentía mejor y había regresado a la escuela. Ese día yo estaba muy nerviosa porque no sabía cómo actuar. Había ignorado todos los mensajes de texto que me envió, también sus llamadas, y no se había aparecido por mi casa. En todo ese tiempo no me puse a pensar como reaccionaria ella por mi comportamiento, o como reaccionaria yo cuando la viera.
Estaba escuchando música y cerraba mi casillero cuando uno de mis auriculares es sacado de mi oreja de un tirón. Yo atrapo el cable antes de que caiga al suelo y cuando levanté la cabeza me doy cuenta de que es Anna. Miré hacia otro lado antes de darme cuenta de cuál era su expresión en ese momento.
—Hola —saludó tímida, pero con una sonrisa.
Su tono era neutro, con algo de seriedad, pero muy leve. Normalmente ella me saluda alegre y emocionada, y salta hacia mí para darme un abrazo.
—Hola —también saludé, con indiferencia, acomodando el auricular nuevamente en mi oreja.
Pasó un breve minuto antes de que ella me volviera a hablar.
—Hay algo de lo que quiero hablar —dijo, medio de repente.
La miré, pero no a sus ojos.
—¿Es muy importante?
Ella se quedó sorprendida ante mi pregunta.
—Bueno, es...es bastante importante para mí...—sacudió la cabeza— Solo... necesito hablarlo, con alguien, y tú eres la única con la que puedo hacerlo.
Algo en lo que dijo me preocupó. Para ese entonces, Anna ya tenía otros amigos pero era a mí a quien le contaba sus cosas más personales. Sin embargo, como cabeza hueca que soy, opté por buscar una excusa para no escucharla.
—No sé si pueda ahora, Anna. Tengo clase y.. —desvié la mirada otra vez— me atrasé con la tarea, quiero ver si puedo terminarla.
—¿Qué? —sonó incrédula—… tú no te atrasas con la tarea.
—Bueno, esta vez sí. Siempre hay una primera vez para todo.
Acomodé la mochila sobre mi hombre y caminé hacia el salón.
—¡Al menos podrías decirme qué es lo que te sucede! —alzó la voz, pero no lo suficiente para que todos escucharan.
Tuve el valor para volver a mirarla pero no pude responderle.
—¿Por qué de pronto actúas así? —preguntó, rogándome una respuesta con la mirada.
Entre tanto pensarlo, solo una cosa se me ocurrió en ese momento.
—Es mejor dejarlo así.
Fin del Flashback
Hasta el día de hoy sigo preguntándome qué es lo que Anna quería decirme. Después de que le dije eso, pasó el resto del día intentando hablar conmigo, seguro para saber que me pasaba, pero no obtuvo ningún resultado y menos que menos con el pasar de los días y el tiempo. No sé si en algún otro momento quiso decirme lo que le ocurría esa vez, tampoco sé si era tan importante para contármelo después de todo el tiempo que pasó.
Perdí la noción del tiempo sentada en ese columpio, pero ya era la única en el parque y el cielo era del color naranja del atardecer. Me puse de pie, llevando mis manos a los bolsillos de mi pantalón, igual que antes.
Volví a caminar sin dirección alguna. No quería regresar a mi casa todavía, tampoco sabía a donde ir. Si quisiera podría hablar con Mérida para ir a su casa. Ella no tendría problema de recibirme, más sabiendo lo que sucedió anoche, pero no quería hacerlo. Necesitaba estos momentos a solas.
Desgraciadamente para mí, mi soledad y tranquilidad no duró mucho tiempo. Como iba demasiado distraída y con la cabeza agachada, choqué con la chica más cruel y menos simpática que existe en toda la escuela, puede ser también sobre la faz de la tierra. Era un poco más alta que yo, cabello rubio, atado a una trenza, ojos claros. Su apariencia me recordaba al personaje de Lara Croft, del vídeo juego y la película Tomb raider. Se trataba de Helga Katrina Sinclair.
Al tropezar conmigo ella retrocedió, cerrando los ojos. Dos de sus amigas estaban con ella.
Yo también retrocedí, y sacudí la cabeza.
—¡Oye, fíjate por donde vas, imbécil! —me gruñó poniéndose en una posición amenazante.
—Cálmate, fue un accidente —traté de apaciguar.
No sé por qué me molestaba en responderle, ella no escuchaba razones.
—Vaya, vaya, vaya —empezó a hablar Helga al notar que era yo—. Miren a quien tenemos aquí, es la reina de hielo.
Ella rio, al igual que sus amigas, mientras yo tensé mi mandíbula. Odiaba que me dijeran así.
—Apártate de mi camino —comenté medio en un tono de orden.
Intenté pasar pero Helga me lo impidió dándome un empujón hacia delante.
—¿Tienes algún problema, bruja?
Le respondí con un empujón. Ella se enfureció aún más y me tomó de la remera, pretendiendo golpearme, pero una de sus amigas le detuvo el brazo para frenar su acción.
—Ya déjala, no vale la pena. Te puedes meter en problemas.
Helga se zafó de su brazo y miró a su compañera como un león a punto de comer su presa, lo que la aterró.
—Olvídalo, le voy a romper la cara igual que como lo hice con Summers en el baño.
Sus palabras rebotaron en mi cabeza varias veces. La sangre me empezó a hervir de ira y en unos segundos algo dentro de mí se quebró.
—Fuiste tú —gruñí apretando mis dientes.
Helga me miró y, antes de poder decir algo la golpeé en la cara, empujándola contra una pared que tenía detrás. Quise ir por ella, pero sus amigas me detuvieron de los brazos. Para que me soltaran, a una le di una patada y a la otra le propuse un codazo en la nariz, eso las mantuvo alejadas de nuestra pelea. Antes de darme cuenta Helga me había dado un golpe en la cara.
—¿Te crees muy fuerte, verdad? —dijo.
No estuve dispuesta a que me ganara el aturdimiento. Me puse de pie y la abracé para que no tuviera oportunidad de pararme y la arrojé al suelo. Me quedé encima de ella, la tomé de la remera dejando su cabeza en el aire.
—¡¿Por qué lo hiciste?! —grite dándole un golpe.
—¡Por hija de puta! —me empujó de una patada y me dio otro golpe en la cabeza.
Sangre caía por un costado de mi frente y el cansancio me estaba ganando. Helga me volvió a golpear y quiso hacerlo otra vez pero la detuve sosteniéndola fuerte por la muñeca y se la doblé, haciendo que gritara de dolor. La golpeé, arrojándola al suelo otra vez.
—Nunca... vuelvas... a tocarla —amenacé mientras le daba un golpe detrás de otro.
Y la seguí golpeando varias veces. Ella en un momento para defenderse me arañó un costado del rostro pero le resté importancia al dolor y la seguí golpeando. No estaba pensando coherentemente, solo quería lastimarla. Entonces, de repente, noté que alguien me agarra del brazo.
Me giré enérgicamente, pensando en que era alguna de sus amigas que se había recuperado, pero me encontré con Anna, que me miraba con una expresión aterrorizada.
—¡Para! ¡Vas a matarla! —gritó.
Apenas la escuché, pero noté como tiraba de mi brazo con insistencia. Lagrimas empezaron a salir de mis ojos mientras intentaba zafar mi brazo y me giraba solo para seguir golpeando a Helga.
—Ya para —suplicó, con voz temblorosa—. Suéltala, por favor, no sigas.
Otra mano más grande y más fuerte me tomó del otro brazo y me empujó hacia atrás.
—¡Suficiente, no arruines tu vida de esa manera!
Fue en ese momento que me di cuenta de que Kristoff estaba con nosotros.
Cuando levanté la vista vi que Helga tomaba a Anna de la remera y le decía algo, no escuché que era. En medio de mi locura vi una expresión de temor en Anna y de inmediato quise golpear a esa rubia oxigenada otra vez pero Kristoff me lo impidió sosteniéndome de la cintura.
—¡Termina de una vez! —ordenó, casi desesperado.
Me obligó a agacharme en el suelo. Sentí como mi energía se diluía rápidamente. No conseguía ponerme de pie; la adrenalina me había provocado temblores. Mi corazón latía de forma que asustaba, lo cual hacía que se me dificultara respirar.
Una suave y cálida mano pasó por mi espalda.
—Tranquilízate —me susurró Anna con voz calma, que a su vez ocultaba miedo.
Agaché mi cabeza, regularizando mi respiración. Cuando empecé a respirar normal el dolor en mi cuerpo y rostro se hizo notar. Anna me sostuvo por la cintura antes de que cayera al suelo.
—Descuida, se pondrá bien —escuché que le dijo Kristoff a Anna.
Eso me hizo volver a la realidad. Esas malditas imágenes de ellos dos juntos volvieron a mi cabeza para atormentarme. Tan pronto logré ponerme de pie quise apartar a los dos pero Anna volvió a tomarme del brazo.
—Déjame ayudarte.
—No, solo déjame en paz —después de lo que acababa de hacer me costaba mirarla.
Anna se negó a soltarme y siguió jalando de mi brazo.
—¡Basta, suéltame! —grité apartándola, bruscamente.
Anna volvió a sostenerme del brazo.
—¡Solo por esta vez, déjame ayudarte y te juro que después de esto te dejaré en paz y no te volveré a molestar!
Nunca creí, en todo este tiempo, que iba escuchar esa oferta. Me di vuelta para mirarla, capté que había estado llorando, lo que tocó mi corazón. Le di una rápida mirada a Kirstoff. Él se encogió de hombros, como diciéndome que aceptara lo que Anna me proponía.
Suspiré por la boca volviendo a mirar Anna.
—Si así lo quieres está bien, pero luego me dejarás en paz —le recalqué eso último.
Ella asintió con la cabeza.
Una punzada de dolor hizo que me inclinara hacia delante. Para evitar que cayera otra vez al suelo, Anna rodeó mi cintura con su brazo y tomó el mío para acomodarlo sobre sus hombros. Lentamente empezamos a ir hacia el auto de Kristoff, mientras él decía cuidado para que no me lastimase.
Increíble, este chico sabía que su novia me gustaba y aun así se preocupaba por ayudarme. Evitó que cometiera una estupidez, quería llevarme en su auto, permitía que Anna me sostuviera por la cintura y se precavía de que no me pasara nada malo. Solo había una forma de describirlo, es un gran chico.
Subí a la parte trasera del auto, me deslicé por el asiento hasta apoyar mi cuerpo y mi cabeza contra la puerta del otro lado. Anna se sentó junto a mí, habría preferido que se sentara adelante, al lado de su novio, y me puso el cinturón de seguridad.
El viaje estuvo silencioso, yo mantenía mis ojos cerrados. No por el cansancio, sino porque no quería ver que es lo que pasaba a mi alrededor. Las imágenes de la noche anterior aparecieron en mi cabeza y tuve que tensar la mandíbula, tratando de encontrar alguna cosa que reemplazara ese recuerdo. Sin poder evitarlo ahogué un gemido de dolor, una lágrima cayó por un costado de mi ojo.
—Ya casi llegamos —comentó Kristoff.
Abriendo y cerrando los ojos velozmente me di cuenta de que estaba mirándome por el espejo retrovisor con preocupación.
Al cabo de unos minutos siento el auto detenerse y abrí los ojos al mismo tiempo que Anna me desabrocha el cinturón.
"Dios, no me siento tan incompetente como para que me tenga que ayudar con cada detalle."
Le hago una seña como para que se aparte y logré bajar del auto, sin embargo el dolor no me permite continuar. Anna vuelve a tomarme por la cintura. Los tres caminamos hasta la casa de Anna. Yo intento voltearme para ver la mía y ver si hay alguna señal de mis padres pero no lo consigo. Si ellos estuviesen afuera de inmediato se habrían dado cuenta de mi presencia, además el grito de horror de mi madre se habría notado, y habrían corrido a ayudarme.
Traspasé la puerta de la casa de Anna, Kai estaba en medio de la sala principal.
—¡Oh, cielos! —suspiró con miedo al vernos, sobre todo al darse cuenta de mi estado.
Kai vino hacia nosotros para darnos una mano.
Mis ojos siguieron los movimientos y expresiones de Anna todo el tiempo, también la de los otros.
—Por favor, dime que mi madre no está en casa —le murmuró mi amiga de la infancia, recargándome más contra ella al darse cuenta de que estaba a punto de resbalar.
—Tuvo una reunión y no llegará hasta después de la cena, señorita —respondió Kai—¿Hay algo que necesite?
—Sí, ve por un botiquín. Yo la llevaré a mi habitación —después de decir eso, Anna giró su cabeza hacia Kristoff— ¿Me esperas aquí? bajaré enseguida.
Kristoff asiente con la cabeza sonriéndole amablemente, con sinceridad.
Nada, ni siquiera una mueca de preocupación, miedo, enojo, desagrado, desaprobación, o de celos. Claro, Anna jamás sería capaz de ser infiel, a él o a otra persona. Quería salir corriendo pero no tenía fuerzas para hacerlo.
El camino hacia su habitación me resultó interminable, creo que Anna pensaba lo mismo. Se mantuvo en silencio en todo el trayecto, solo habló cuando estábamos casi al final del trayecto y dijo que casi llegábamos. Una vez dentro de su cuarto me obligo a recostarme sobre su cama y ella se puso de pie.
—Solo...aguarda un minuto —dijo peinándose un mecho de pelo detrás de su oreja—. No tardaré.
Acomodé mi brazo sobre mi frente y lo deslicé hacia abajo para tapar mis ojos.
Anna volvió hacia la puerta y me dedicó una rápida mirada antes desaparecer a través de ella.
Como lo prometí, estoy de vuelta, y espero no tardarme tanto en regresar. De algo estén seguros, la historia sigue a flote.
Voy a decir una cosa que comente en la nota que deje anteriormente. Lo repito de nuevo porque no se si todos lo leyeron y porque, como dije antes, es una cuestión que todos tienen que saber. Es acerca de un comentario que dijo otra usuaria del sitio, LindsayWest.
Soy cociente de como estoy llevando la historia hasta ahora, Anna se acerca y Elsa la rechaza, pero deben entender una cosa. En cada uno de estos capítulos pasa "algo" (pequeño o grande) que necesito para más adelante y no puedo decir mucho porque sino les estaría diciendo que es lo que pasara. Tengo planeado explicarlo mejor cuando finalice toda la historia.
Necesito hacer unos capítulos más antes de llegar al giro que se me esta pidiendo. Pero bueno, se aclarara todo más adelante a medida que pasen los capítulos.
No me tomo mal esta critica, de hecho ya me llamaba la atención de que nadie me lo haya preguntado antes.
Ahora si, momento de responder algunas reviews
MathiasRc: Lamento haberte hecho esperar, espero que hayas podido pegar todas las piezas de tu corazón. Saludos.
Rorro: Siento la tardanza, no fue intencional. Ensirio, tendraz que ser un poco paciente con el tema de las actualizaciones porque no es que lo haga apropósito. Gracias por tu comentario y por el apoyo. Saludos.
AzblueHell: Tu misma lo has dicho, la vida suele ser injusta algunas veces jaajja XD
Los demás, les estoy muy agradecidas por seguir acompañándome. Les puedo decir algo, el camino del amor no es sencillo.
Como siempre, espero sus comentarios.
