Los personajes no me pertenecen
Okey que suenen tambores porque el capitulo 20 ya esta aquí como lo prometí
-Anna- hablé firme y directa.
-¿Qué ocurre Elsa?
-Voy a decirte toda la verdad ahora.
-¿Y de que se trata?
-Aaaagg…Mérida, no puedo hacer esto bien si hablas con esa voz tan chillona.
Puse la almohada arriba de mi rostro, así podía evitar escuchar su risa y la de Olaf. Los dos estaban en mi habitación y en aproximadamente diez minutos iba a reunirme con Anna.
Ya pasó una semana. Las primeras dos parecieron eternas, en cambio esta última fue muy rápida. Esa es una locura del tiempo, lo bueno se pasa siempre rápido, lo malo se pasa lento o rápido visto de diferentes perspectivas. Ayer por la tarde me quitaron el yeso. Mi pierna se encuentra bien, solo rengueo un poco. Necesitaré algo de fisioterapia, órdenes del doctor.
-Solo trato de animarte.
No quiero que me animen, necesito alguna especia de salvación. Si les digo eso van a contestarme obviamente que ya se me agotaron, tal y como lo pensé antes. Es como estar en un laberinto sin fin, que tiene puertas que dan a un camino que parece esperanzador pero al final me lleva a otra. Es así hasta que se acaban y quedas acorralada. Por más que busque una ventana o una pequeña abertura entre las paredes, y el piso, no encontrare nada. Solo se puede salir haciendo algo que no quieres. Sin embargo, hay una trampa, porque a veces esa cosa que no quieres hacer puede ser perjudicial. Anna es mi laberinto, dos cosas diferente pueden suceder cuando se lo confiese todo, su rechazo o su aceptación.
-Prima, recuerda lo que te dije en caso de que las cosas no salgan como tú lo esperas. Significa que hay alguien mejor para ti, como esa chica que conociste y todavía no has llamado.
No, aun no llamé a Ceny y es porque no me atrevo y por lo que puede pasar con Anna.
-No puedo verla como una segunda opción- le dije quitándome la almohada de encima.
-Ella no es tu segunda opción- replicó Mérida-. Si primero la tratas como amiga, dejas que confíe en ti y tú en ella, vas a tener que contarle lo de Anna. Se tomaran el tiempo necesario. Eso claro en caso de que te rechacen. Por otro lado, si Anna te acepta vas a tener que explicárselo a Ceny.
Suena todo tan difícil. Mejor me voy ahora y nunca regreso. Irme lejos, con otro nombre y vivir en las calles si no tengo opción.
Vamos, Elsa. No sobrevivirías ni un minuto en las calles.
Suspiré por la boca.
-¿Vas a estar aquí pase lo que pase, verdad?- le pregunté a Mérida.
No podría tolerar esto sola si todo sale mal.
-Por supuesto, me quedaré aquí.
-Yo también, estaré aquí- se sumó el único hombre en el cuarto.
-Ya sé, Olaf. En caso de que no lo hayas notado, tú y mi tía, están instalados en esta casa- comenté con sarcasmos.
-Oh vamos ¿no toleras una broma?
-Sí, pero no el 98% que haces en el día.
Salí de mi cama y rengueando fui hasta mi armario para buscar mi sudadera azul que tenía el pequeño logo a un costado de la familia Stark de Game of thrones.
-Creo que es momento de irme.
Cuatro dedos pulgares son levantados.
-La mejor de las suertes- dijeron los dos a la vez.
¿Suerte? un milagro creo que sería mejor.
Estábamos solos en la casa, mis padres y mi tía salieron a cenar. Al menos no estarán aquí si vuelvo llorando, no quisiera generarles más preocupación.
Salí de la casa jugando con mis dedos. Del otro lado de la calle estaba Anna esperándome. Mis pies se negaron a cooperar. Una fuerza misteriosa los tenía pegados al suelo. Anna no pareció molestarse por eso, o bien no se dio cuenta de que deseaba salir corriendo. Cruzó sin la menor duda. No supe que decirle cuando estuvo ya delante de mí.
Dios, esta tan hermosa. Usaba una chaqueta de cuero color suela, debajo tenía un suéter negro, un pantalón azul apretado y botas. Su cabello estaba desatado y caía lacio hasta su espalda. Nunca me había fijado en lo largo que lo tenía, como siempre lo lleva atado a dos trenzas era difícil darse cuenta.
"Sonríe"…No, pensará que estoy loca…"Debe creerte enferma por estar ahí sin decir nada mirándola como estatua."
-Hola- "genio ¿de verdad no sabes decir otra cosa?"
-Hola- su saludo vino con una sonrisa esperanzada.
Eso me contrajo, quiere saber la verdad pensando que así todo volverá a la normalidad. Pase lo que pase nada será como antes. Aunque ella diga "no te quiero pero quiero ser tu amiga" sé que no será lo mismo porque se mantendrá distante pensando en que quiero tocarla o algo como eso y su sonrisa, más que sincera, será falsa y forzada. Y eso pasará un buen tiempo hasta que se aburra de mí y me quiera sacar de encima.
-¿Quieres caminar?- ofreció.
-Sí, claro.
Necesito cambiar de comportamiento.
-En preferencia no muy lejos, aún no estoy completamente bien de la pierna- es cierto, me duele un poco y no quisiera estar muy lejos de casa si termino llorando.
Asintió con la cabeza sin problemas.
Quería que caminara delante de mí pero ella se dio cuenta de que la alejaba y se movió a un costado.
Durante el trayecto no nos decíamos nada y evitaba mirar sus cautivadores ojos turquesas que me hacían ceder a ella. Esperaba a que Anna preguntara y también pensaba en si lo mejor era que debía detenerla para contarle todo de una vez. El ir lento me molestaba, solo lograba ponerme más nerviosa.
-Oye, sé que no es fácil para ti iniciar una conversación, pero si quieres que esto pase rápido más te vale decir que sucede- Anna sonó dura.
¿Cómo no serlo? Siempre la esquivo y sabe que no digo directamente las cosas.
Estoy algo sorprendida, Anna no luce como siempre. Hay algo diferente y no puedo darme cuenta de que.
-¿Ocurre algo?- la pregunta fue inconsciente.
¿Recuerdan que hay una parte de mí que se preocupa por ella? Despertó en ese momento.
-No trates de cambiar de tema- se detuvo de golpe con una mirada amenazante.
-No intento cambiar de tema- levanté las manos a la altura de mi cabeza en señal de paz y las volví a bajar. No te noto bien, eso es todo.
Me vio incrédula pero al final respondió.
-Olvídalo, no tiene importancia.
Vaya, Anna sí que es igual que yo cuando intenta ocultar las cosas. Eso, además de que piensa que todo lo que le pasa no tiene importancia. ¿Por qué no puede ver que hay gente que si le importa?
Alcé el brazo y puse mi mano en su hombro. Su expresión se suavizo entonces.
-Yo creo que si lo tiene. Tiene importancia porque de lo contrario tú no estarías así.
Retiré mi mano rápidamente. Eso fue incomodo, tal vez piense cualquier cosa cuando le confiese mis sentimientos.
-Deberías comenzar diciéndome lo tuyo y entonces diré lo mío- propuso.
Es justo lo que estaba pensando. Sin embargo, hay un ligero problema.
-Dilo tú primero- dije-. Me niego a contarte lo que pasa si no me lo dices.
-Se supone que hicimos un trato- se molestó.
-Estoy dispuesta a cumplirlo pero cuando sepas la verdad no creo que llegues a decirme nada.
No sé si Anna estaba exasperada o confundida. A estas alturas sabe que no tiene más remedio que hacer caso a lo que digo.
Ahora sí, decidió avanzar adelante de mí. No detuve mi paso y la seguí. Parecería que estoy evadiendo el tema de no ser porque ya no puedo hacerlo ¿acaso lo olvidan?
Dejé que caminara. Se lo que intenta hacer, quiere seguir así hasta que me canse y le diga la verdad. Ya usó ese truco de pequeñas y solo funcionó dos veces. Le seguiré el juego para que ella se canse antes que yo.
A pesar de que Anna se dio cuenta de que su plan no resultó como esperaba, siguió caminando. Llegamos al lugar menos pensado, la plaza donde nos conocimos. Me parece que tampoco ella planeaba venir aquí. Si a mí me invadían recuerdos cada vez que pasaba por este sitio, no quiero saber lo que significa para ella.
Fue hacia el árbol más grande y más viejo del parque. Ni el otoño, ni el invierno más crudo podían acabar con todas sus hojas verdes. A pesar de sus años aún era muy fuerte. Saben que, ese árbol era viejo pero no era tan grande cuando nos conocimos. Y saben que más, era el árbol donde me había ocultado cuando esos niños se burlaron de mí y Anna me encontró.
El perfecto lugar para confesarle mis sentimientos a mi amiga de toda la vida… No sé si se entiende la ironía.
Anna tomó asiento debajo del árbol y abrazó sus rodillas. Yo preferí quedarme de pie.
-Llegó la carta de la segunda Universidad.
Eso… no suena malo. Es una buena noticia.
Claro, es buena si la aceptaron.
-¿Te rechazaron también?- pregunté desilusionada.
-No- pausó un breve segundo-, me aceptaron en realidad.
Se supone que debo ponerme feliz pero Anna no parece contenta con esto.
Cierto, si su madre se entera se molestará porque no es lo que ella quiere.
-Si lo que te preocupa es lo que tu familia pueda decir, olvídalo. Si te revelas no podrán hacer nada.
Su estado seguía igual. ¿Tiene algo que ver todo esto con lo que en realidad veníamos aquí?... De acuerdo, yo pregunté que le sucedía y cambiamos de tema.
No, aguarden, Anna no está siendo completamente sincera. Siento que algo no encaja.
-¿Por qué te importa?
Levanté una ceja sin entender a que vino su tan repentina pregunta.
-¿Por qué te importa?- volvió a preguntar, esta vez poniéndose de pie.
-¿Qué?- solo eso salió de mi boca.
Dio un paso furioso hacía mí, en sus ojos veía el enojo acumulado de hace mucho tiempo.
-Dime por qué diablos te importa. Y si tu respuesta es porque te preocupas por mí dame una razón para eso.
-¡¿Y por qué no debería estarlo?!- atajé a decir, sin pensar claramente.
-¿Por qué no deberías?... ¡¿Por qué no deberías?!- repitió alterada-... ¡¿No es que soy solo "tu vecina"?!
Quedé tan impresionada que pronto entendí porque se sentía así, además de ser por mi comportamiento habitual. En el partido le dije a Ceny que ella era mi vecina y Mérida era mi mejor amiga. Una simple vecina no hace lo de Anna. Las vecinas te saludan, hablan contigo amablemente, y a veces hacen favores. Anna no jugó el partido porque sintiera culpa de que el auto me atropellara, o para que mis compañeras la dejaran en paz, lo hizo por mí, porque se lo pedí. Una vecina que saludo todos los días no se tomaría la molestia de bajar mi bicicleta de un árbol, producto de una broma. Una simple vecina no se molestaría en detener una pelea en la calle ni comenzaría a llorar porque estás a punto de hacer una estupidez.
No quise expresarme así cuando le dije eso a Ceny, salió sin pensarlo, como todo lo que digo o hago.
-Que estúpida- me dije a mí misma en susurro.
Pero Anna llegó a escucharlo y creyó que se lo dije a ella. Me empujó con fuerza hacia atrás y se enfureció aún más. La esquivé cuando quiso darme otro empujón.
-Tienes razón, soy una maldita estúpida- golpeó con fuerza mi pecho sin hacerme daño, retrocedí un poco-. Soy una estúpida por creer que una parte de ti aún era mi amiga. Ignoré el hecho de que un día solo decidiste hacerme a un lado, sin ninguna explicación, y hacerte amiga de otra persona solo para tirar a la basura nuestros años de amistad.
-¡Eso no es cierto!- me defendí- ¡Y no metas a Mérida en esto porque ella no tiene nada que ver!
-¡¿Y entonces por qué?!- siguió gritando esta vez con algo de dificultad, a punto de estallar en lágrimas- ¿Por qué haces esto?... Siempre hago todo lo que está a mi alcance, por más difícil que sea, para acercarme a ti pero Mérida siempre está un paso delante mío.
Tensé mi mandíbula al mismo tiempo que mis puños temblaron. Nunca quise esto. Ni siquiera pensaba en que iba a tener amigos cuando me alejé de ella.
-¡Contesta!- me obligó.
-¡Pues si ya sabes lo basura que soy entonces hazte un maldito favor y aléjate de mí como te lo he dicho cientos de veces!- "idiota, eso solo empeora las cosas y no viniste a decirle eso."
Solo la lastimo, siempre la hago sentir mal. Al mismo tiempo solo me lastimo. Estoy cansada del dolor que nos causo a ambas.
-¡De ninguna manera voy a dejar que me hagas esto una vez más!- su llanto no se hizo esperar más- No te iras de aquí hasta que me digas la verdad. No quiero escuchar es complicado, no quiero escuchar es mejor dejarlo así, y no quiero escuchar más estúpidas excusas. Vas a explicarme todo ahora mismo.
La paciencia se me estaba terminando.
Algo hizo que mi cuerpo avanzara por sí solo, queriendo escapar. Pero Anna me jaló de mi sudadera para impedirlo, atrayéndome hacia su cuerpo, casi pegándome contra su pecho.
-¿A caso no entiendes cuando te hablo?
-Ya basta- supliqué con voz temblorosa, pero no sabía si se lo decía a ella o al sufrimiento en mi interior.
Ella rio sin poder creerlo y se llevó las manos a la frente.
-¡Solo dime la verdad!
-No puedo-murmuré otra vez inconsciente.
-¡Elsa!
Fue todo. El chip dentro de mí se rompió. Tantos años reprimiendo lo que sentía habían estallado. Con ambas manos tomé del cuello de su chaqueta y fundí nuestros labios en un beso. Dejé salir todo lo que sentía, estampando su cuerpo contra el árbol frente a nosotras, sosteniendo con más fuerza su chaqueta. Se deshizo todo el auto control que tenía. Ya no sabía lo que era correcto o no. Olvidé a lo que le temía. Solo quería hacer lo que mi corazón quería desde hace tiempo.
Volví a la realidad con una fuerte cachetada. Retrocedí sorprendida hacia atrás colocando mi mano en mi mejilla ardiente. ¿O cielos, que es lo que hice?
-Anna…
-¡ALÉJATE!- gritó sacudiendo todo su cuerpo-…aléjate- aunque su tono se suavizo, siguió alterada y enojada, agitada también.
-Por favor, lo siento. No quise…
-¡No!- volvió a subir la voz, esforzándose por estar tranquila. Levantó un dedo tembloroso para marcar distancia entre las dos- solo déjame en paz.
No se atrevió a mirarme a los ojos. Cuando tengo la oportunidad de huir ahora no puedo. Si no hago lo que ella dice solo empeoraré su humor y va a gritarme cosas que no quiero escuchar. La parte que se preocupaba por ella se negaba a hacerme caso.
Sentí una sensación extraña, como si alguien nos estuviera viendo. Miré hacia otro lado y me encontré con Mulán y Kida en la otra cuadra y vieron lo que sucedió. Miré a Anna, luego a ellas, luego a Anna y luego a ellas de vuelta. Mulán quiso dar un paso y de pronto ya no tenía más dudas y tampoco dolor en la pierna. Caminé hacia atrás asustada, luego salí corriendo.
Corrí a toda prisa, más confundida que nunca. No sabía dónde estaba y no me detuve a comprobarlo. Solo sé que de algún modo llegué a mi casa y el dolor en mi pierna se hizo insoportable. Caí al suelo sosteniéndome la rodilla y dejé escapar un grito.
El grito significaba dolor. Dos tipos de dolores. Emocional y físico. Pero sobre todo emocional. Aunque quería creer que era solo físico.
Ahora bien, mi tortura empieza la semana que viene así van a tener que ser tolerantes otras vez. Aunque creo que no voy a tardarme tanto con el próximo capítulo. Pero por si acaso les aviso. Recuerden, ese es un sitio donde me entretengo también.
Gracias por sus apreciadas reviews. Son fantásticos, chicos.
satou2612: Efectivamente es cenicienta.
rawr-uke: Solo espera.
fentyperry98: Gracias, espero saber qué piensas de este. Saludos.
yara sosa: Si, aunque el gol que hizo Anna lo saque de un partido de fútbol que vi en la tele poco antes de hacer el cap jaja XP saludos
Mary-Alice: Eeeeh…dejaremos lo oscuro para más adelante. Gracias por tu Review
Rorro: Siempre es bueno contar con tu apoyo, gracias. Sabras más de ceny y Anna en los próximos capítulos.
Nefilim: Gracias por darle la oportunidad a esta historia. Aprecio tu apoyo y espero sigas disfrutando. En cuanto a lo demás, sigue leyendo y lo descubrirás por ti sola.
Sn: Espero que esto haya contestado alguna de tus preguntas.
Kikicai 94: Gracias, adoro esa clase de goles. Saludos.
