Los personajes no me pertenecen
La aventura continua con el capítulo 22
-¡Olaf, apresúrate con eso!
-¡Ya voy!
Esa mañana decidí hacerles el desayuno a mis padres y a mi tía. Quería hacer algo lindo por ellos debido a la conversación que escuché hace unas noches atrás. El desayuno también incluía a mi tía Ingrid por… bueno, por ser mi tía favorita (es la única que tengo).
Me desperté temprano esa mañana exclusivamente para eso y Olaf accedió a ayudarme, después de estar toda una noche tratando de convencerlo. Preparamos café, waffles, huevos, tocino, pan tostado y exprimimos naranja para hacer jugo.
Estaba sirviendo café en una taza cuando escuché ruido de sorpresa por parte de mi madre.
Olaf y yo miramos hacia donde se entra a la cocina, mis padres y mi tía estaban levantados, totalmente sorprendidos.
-¿Hija, pero… qué es esto?- quiso saber mi madre sin dejar de sorprenderse.
Dejé la taza sobre la mesa y coloqué la cafetera en su lugar.
-Solo decidí prepararles el desayuno- respondí, caminando hacia donde estaba mi madre y mi padre para tomar sus manos.
Algo raro pasó al sentir su tacto, sentí como una especie de conexión. Mis ojos encontraron a los de mis padres, algo me decía que ellos estaban sintiendo lo mismo que yo en ese momento. Para los tres resultaba nuevo ese gesto. Lo ignoré por no querer causar más conmociones y les indiqué a ambos que se acercaran a la mesa. Olaf intentó hacer lo mismo con su madre pero ella apartó sus manos antes de que pudiera tomarlas.
-¿No esperaras que te dé el auto que tanto llevas pidiendo con esto, verdad?
-Nooo, mama… ¿Cómo crees?
Miré a Olaf con una ceja levantada porque noté cierto sarcasmo en su voz. Sabía que llevaba meses pidiéndole un auto pero no imaginé que iba a usar esto como excusa. Me parece que mi tía no debió sacar el tema porque Olaf no lo estaba pensado desde que le pedí el favor.
-Aunque ahora que lo mencionas, sería un lindo gesto después de tan hermoso desayuno.
Rodé los ojos, echando la cabeza ligeramente hacia atrás y suspiré pesadamente por la boca. Es un perfecto idiota cuando se lo propone.
-Ja, mejor suerte para la próxima- comentó Ingrid, pasando a un lado de Olaf para sentarse en la mesa.
Estábamos por tomar asiento con los demás y solté una risa burlona. Recibí un golpe detrás de la cabeza de su parte pero no evitó que dejara de reír.
Olaf me llevó a la escuela después de desayunar. Mis padres no querían que manejara hasta que estuviera cien por ciento bien de la pierna. Como mi padre tenía que ir a trabajar temprano le pidieron a Olaf que me llevara.
No bajé del auto cuando se estacionó frente a la puerta de la escuela. Respiraba nerviosa, iba a ver a Anna, a Kristoff, que posiblemente esté molesto porque besé a su novia si es que ella se lo dijo, también a Mulan y a Kida. De los cuatro ellas dos son las que más nerviosa me ponen.
-Oye, relájate. Sé que todo estarás bien- susurró mi primo, sin hacer contacto visual conmigo porque estaba muy ocupada mirando por la ventana del vehículo.
Me dio un fuerte abrazo antes de que le contestara. En sus brazos él sintió que estaba muriendo de miedo.
-Estaré por ti después de la escuela- dijo sin soltarme.
Yo solo asentí con la cabeza.
Bajé del auto y antes de entrar suspiré pesadamente. Caminé dentro del edificio viendo a un mar de personas en el pasillo, actuaban como cualquier otro día de escuela. Quería llegar al baño para lavarme la cara, por culpa de los nervios estaba algo sudada y algunas lágrimas habían salido de mi ojos en el auto.
Ocurrió lo que menos quería que pasara. Estaba por entrar al baño y Anna justo salió de él. Ambas pusimos cara de fastidio. Obvio que estoy fastidiada, ahora si creerá que soy una acosadora. Me moví a la derecha al mismo tiempo que ella. Pasó lo mismo cuando traté de ir por la izquierda y luego una vez más. Anna se cansó y me empujó bruscamente para pasar. Oculté mi enfado, tengo muy bien merecido ese empujón.
-Elsa- escuché a Merida antes de que entrara al baño.
La vi a lo lejos, hacía seña para que me aproximara a donde se encontraba. Le respondí con otra señal para que me esperara. Una vez que terminé lo que tenía que hacer fui con Merida y nos saludamos.
-Ven acompáñame, hay algo que tengo que enseñarte.
-¿Qué?
Sin responder a mi duda Merida me tomó de la mano y me llevó por los pasillos.
-¿Vas a decirme al menos a dónde vamos?
-Tu solo camina y no hagas preguntas.
Llegamos hasta el salón donde teníamos nuestra primera clase y nos detuvimos en la puerta solo porque yo no pude seguir avanzando. Merida, sin soltarme la mano, se dio vuelta para hablarme, notando que se me estaba por salir el corazón del pecho debido al miedo.
-Respira, nada va a pasar- habló con calma.
Asentí con la cabeza. Entramos al aula lentamente, apreté con más fuerza la mano de Merida. Había solo dos personas en el salón y resultaban ser nuestras dos amigas. Kida estaba sentada en la mesa de su pupitre y Mulan en una silla.
Estaba a punto de estallar de los nervios, en cierto punto mis labios temblaron por alguna razón. Merida me sostuvo del brazo antes de que intentara escapar.
Mulan se puso de pie suavemente y se cruzó de brazos, sin acercarse.
-Merida ya…nos contó lo que pasa- miró el suelo unos segundos- ¿Es cierto?
Es una prueba. Intenta averiguar si soy capaz de confiar en ella como confío en Merida.
-Si…es cierto- admití, soltando el aire que tenía acumulado en mis pulmones.
Kida bajó de la mesa y se colocó al lado de Mulan.
-¿Y esa persona que nos dijiste que te gustaba es Anna?
Esa era otra prueba.
-Sí, también- asentí con la cabeza.
De forma inesperada, Mulan me dio un abrazo provocando que mi cuerpo se tensara.
A ellas no les molestaba mi sexualidad.
-Tú eres una excelente persona y te amamos sin importar que- Mulan se apartó para mirarme a los ojos-. No cambiaría ni una fibra de ti porque eres perfecta así.
Tenía ganas de llorar. A la vista de todos puedo ser un fenómeno y perdedora pero para ellas no. Aun no entiendo cómo es posible que me haya hecho amiga de tan excelentes personas.
Mulan le dio lugar a Kida, que también me abrazó.
-Yo solo sé que eres mi amiga y nada más.
Las cuatro reímos. Hubo un abrazo grupal a continuación.
El resto del día siguió igual que siempre. Nada fuera de lo normal sucedió. Saqué a Anna totalmente de mis pensamientos. Ya tendría tiempo de atormentarme con su rostro y con sus recuerdos por la noche, impidiéndome dormir. Solo pienso en fútbol, la escuela y en temas de conversación para hablar con mis amigas.
Antes de la cuarta hora de clase, iba por los corredores, escuchando Bitter Sweet Symphony de The Verve en mi iPod, otro método de ayuda para ahuyentar a Anna de mis pensamientos. Como si fuera a propósito, mientras caminaba y movía la cabeza al ritmo de la música, encontré a Anna, de espaldas a mí, besando a Kristoff de forma intensa.
Enfurecí, me enfurecí como nunca antes. Quería empujarla y gritarle con qué necesidad armaba todo este puto escándalo. Entiendo que hice una estupidez cuando la besé pero no le da derecho de refregarme en la cara todo eso. Mi pecho subía y bajaba mientras veía a esos dos estúpidos haciéndose los cariñosos. Anna rompió el beso con Kristoff bruscamente y lo empujó a un lado para avanzar hacia delante. Él quedó en shock sin entender lo que acababa de suceder, como si Anna lo hubiera tomado desprevenido al besarlo.
La reacción de Anna llamó mi atención, no era propio de ella hacer esas cosas en público ¿Qué motivo tendría para hacer eso? Decidí que lo mejor era ignorarlo. Anna no me vio llegar así que no creo que haya hecho eso para provocarme. Ya no puedo preocuparme por ella aunque quisiera, así nunca saldré adelante.
Llegué a mi casillero y saqué mis cosas para la siguiente materia. Guardaba mis útiles en la mochila y de repente siento que uno de mis auriculares es arrancado.
-¡Número diez!
Levanté el cable del auricular a la vez que me quitaba el otro y pausé la música. Lo que menos imaginé fue encontrarme a los amigos de Ceny, Jack y Gus, en ese momento. ¿Número diez? Entiendo que lo digan por mi número de camiseta pero jamás me llamaron así. Es raro de escuchar.
-Hola- saludé como para no ser grosera.
Las sonrisas de los dos chicos eran bastante incomodas y serias al mismo tiempo.
-Hola, venimos a traerte un mensaje- informó Gus.
-Pero no puedes decir nada o nos meterás en problemas- se apresuró a aclarar Jack antes de que Gus me dijera el supuesto mensaje.
Y dicen que yo soy extraña, estos chicos no se quedan atrás.
-¿De qué se trata?- cuestioné, sin entender por qué estos dos me hablaban con tanta confianza.
-Nuestra amiga está mal porque todavía no la has llamado- soltó de repente el más gordito.
Enrojecí. No pensé en llamar a Ceny después de todo lo que sucedió. Además, no superé completamente a Anna. No puedo empezar algo con alguien si todavía tengo sentimientos fuertes por ella.
-Tienes que llamarla- insistió Jack-, nunca la había visto tan interesada en una persona como ahora.
Eso causó que sintiera mariposas en el estómago. Esto de que una persona, y más una chica tan linda como Ceny, estuviera loca por mí era algo nuevo y difícil de creer.
Ceny confía en que la llamé, creerá que solo estuve jugando con sus emociones. No quiero lastimarla, no a otra persona, no a ella.
-De acuerdo, la llamaré esta noche.
Los dos se atrevieron a abrazarme, tuve que hacer fuerza para no apartarlos de una patada.
-Mira que si no lo haces seguiremos insistiendo- advirtió Gus antes de irse.
La verdad, con eso tengo más motivos para llamar Ceny.
Miraba mi móvil con el nombre de Ceny en la pantalla. Giraba en la silla de mi computadora, pensando en qué demonios iba a decir. ¿Cómo harán las personas normales en este tipo de situaciones?
Podría pedirle ayuda a Olaf. Inmediatamente descarté esa idea, estará molestándome por el resto de mi vida si lo hago.
Estuve a punto de marcar el número cuando Anna se me vino a la cabeza. ¿Por qué me importa tanto lo que ella pueda pensar? Esta mañana me dejó en claro lo que pensaba de mí y no le interesa ser mi amiga.
Tomé un respiro profundo y marqué el número antes de acercar el móvil a mi oreja. Mi corazón casi se detiene al escuchar la angelical voz del otro lado.
Abrí la boca pero no logré que las palabras salieran de ella.
-¿Hola?- insistió la chica del otro lado al no tener respuesta.
Aclaré mi garganta.
-Hola…Hola, soy Elsa- dije con dificultad.
-¡Aaah hola!- noté cierta emoción en su voz y eso hizo sonrojarme- ¿Cómo has estado?
"Terriblemente mal, besé a mi mejor amiga de toda la vida y desde entonces no puedo dormir."
-Bien, supongo.
Ceny se tomó un rato para analizar lo que le dije.
-Realmente no suenas bien pero aprecio que hayas llamado.
-Humm…lo siento, yo…es que nunca…hice esto…lo de llamar a alguien…quiero decir.
"Qué bien Elsa, ahora creerá que eres retardada."
Sentir su risa penetrando en mis oídos hizo que mi temperatura se elevara. Le caigo bien a pesar de las idioteces que hago.
-¿Y solo llamas para escuchar mi voz o algo más?
"En realidad te llamo porque dos de tus amigos me lo pidieron y no lo hice antes porque estoy muriendo en una montaña rusa de sentimientos."
-Yo eeh… llamaba para saludar- "se valiente Elsa por favor"- ¿Qué tal todo contigo?- no es una gran pregunta pero es mejor que nada.
-Bien, solo estudiando. Estamos en semana de exámenes y será super agotador. ¿Y tú? ¿Qué tal tu pierna?
-Mejor, me quitaron el yeso. Cojeo a veces y tengo que hacer fisioterapia.
-Es solo un pequeño precio que hay que pagar para estar bien. Espero que mejores pronto.
Sonreí, levantando una ceja.
-Gracias.
-¿Entonces… cuando volveré a verte?
Eso sí que fue bastante repentino. No cabía ninguna duda de que esta chica era demasiado directa a la hora de hacer las cosas.
Mi pecho subió y bajó lentamente.
-Cuando tú quieres, supongo.
Se rió delicadamente.
-Este sábado a la mañana podemos ir a tomar algo tal vez como desayuno ¿Qué te parece?- propuso.
-Nunca se me hubiera ocurrido pero suena bien- acepté- ¿Nos encontramos en algún sitio o paso por tu casa?
-Puedo ir a la tuya si prefieres.
-Vivo cerca de los mejores lugares a donde podemos ir desayunar.
-Entonces que así sea.
-Te enviaré la dirección de mi casa en la semana.
-Genial.
-Genial- repetí.
-No puedo esperar a verte de nuevo, tigre.
Colgó la llamada dejándome con la boca abierta. Creí que el suelo estaba a punto de abrirse.
"Oooh waou…esto es increíble, enserio creo que le gusto."
Verán chicos, sé que últimamente no son muy largos los capítulos. Es que ya ahora empecé a estudiar cómo les dije antes y quiero tratar de no tenerlos esperando tres meses. Trato de hacerlos lo mejor que puedo, sobre todo porque estoy por llegar a partes que ansió escribir. Sean piadosos conmigo.
SnowQueen18: Noo pero…tal vez haya otros más adelante (?). Saludos :D
Sofiadaniel93: Genial, eres de las mías. Lloraste en la película XD ajaj
yara sosa: Sigue leyendo y descúbrelo.
Rorro: Oooh no, me gustan los Fall out boy. Es solo que Merida es ese estilo de chica que escuchan rock pesado. Gracias por el continuo apoyo, traeré los capítulos siempre que pueda y ahí contestare toda tus preguntas. Saludos.
Moniii: Tu comentario es apreciado :3. Saludos
: Gracias, espero siguas disfrutando.
elsanna124: La paciencia que tuviste todo este tiempo es apreciable jajaja, gracias por continuar n_n
