Los personajes no me pertenecen

Un día tarde pero no iba a terminar la semana sin dejarles el capitulo 25


Salí de la escuela súper emocionada, algo muy raro en mí. Como ese día terminaba las clases al medio día, Ceny me invitó a su casa a almorzar.

Pensé que iba a ser como cuando la conocí, que esperó fuera del edificio a sus amigos y luego se fueron caminando. Me encontré con la sorpresa de que me esperaba con una limusina en la calle. No era la primera vez que veía una, vi estacionadas en la casa de Anna en otras ocasiones cundo ella y su familia van a cenas importantes y todo eso, pero aun así me sorprendí al verla.

Me acerqué lentamente a la chica rubia de ojos azules y sonreí nerviosa una vez frente suyo.

-Mi padre insistió en que viniera con ella- explicó Ceny haciendo seña a la limusina detrás de ella con el dedo pulgar.

Algo en eso me alarmó.

-¿Le dijiste de… nosotras?

-Algo así- contestó un poco nerviosa y se mordió el labio-. Es que no tengo secretos con ellos.

Bueno, básicamente lo veo así, es como una chica queriendo presentarle un chico a sus padres, quienes quieren que todo le salga bien a su hija, motivo por el cual insistieron con la limusina. Aunque en este caso, yo soy mujer, pero no tiene mucha diferencia. Además, seamos honestos ¿Quién no ha querido subirse a una?

-Está bien, si no hay ningún problema- acepté.

Ceny sonrió conforme con mi respuesta.

La limusina era realmente como se muestra en las películas. Un largo asiento que se estiraba por todo un costado del vehículo, una mesa pegada al otro costado con copas de champagne, un pequeño televisor y un teléfono.

-Algo incomoda, verdad- comentó Ceny.

Me encogí de hombros antes de contestar.

-No es algo a lo que estoy acostumbrada, pero no está mal. ¿A ti no te gusta mucho?

-Muy poco para serte honesta- observó todo a su alrededor unos segundos-. Prefiero caminar o ir en mi propio auto.

-Ya veo.

-¿Y cómo estuvo tu día en la escuela?- Ceny preguntó unos segundos después.

-Como cualquier otro día de escuela; aburrido, estresante y agotador- "aunque parte de ello también entusiasmada porque tenía ganas de verte."

Es satisfactorio escuchar su risa cada vez que hago ese tipo de comentarios.

Medité de nuevo el hecho de que sus padres sabían de mí. Si quiero que todo salga bien, necesito entrar en confianza sin avergonzarme de lo que le vaya a preguntar.

-¿Y qué es lo que les dijiste a tus padres sobre mí?

Ceny, que hasta ese momento estaba centrada en la ventana del auto, giró la cabeza a mi dirección para hablarme, sin dejar de sonreír.

-Puedes estar tranquila, solo les dije que llevaré a alguien especial.

-¿Les aclaraste que soy una chica?

-Por supuesto.

-Es increíble el apoyo que te tienen.

-Sé lo mucho que me aman, es por eso que tuve el coraje de decírselos.

Mis padres también me aman, pero no es suficiente para convencerme y decírselo. Menos en la situación delicada que estoy con ellos.

La limusina se detiene y Ceny me da un fuerte apretón en el hombro.

-Solo relájate, veras que todo saldrá bien.

Asentí con la cabeza y la seguí en cuanto salió. Me encontré con una enorme mansión rodeada de césped bien cuidado y rosales. La casa era blanca, con ventanas de color azul, tenía un recinto semiabierto donde estaba la puerta de entrada. Miré por atrás y noté que la limusina había venido por un camino que iba hasta una entrada con una enorme reja que se desliza.

-Vamos, no te quedaras todo el día observando ¿no?

Sonriendo, la acompañé hasta dentro de la casa. Era tan hermosa de adentro como a fuera. El piso tenia baldosas de color verde esmeralda y en el medio hay una escalera cubierta por una alfombra roja y a los costados de esta hay dos caminos que llevan a otra parte de la casa.

Observé a una mujer mayor vestida con una falda negra y una camisa blanca, con tacos de punta y cabello castaño atado a un moño. Estaba controlando algo en su teléfono.

Ceny me indicó con la cabeza que fuéramos hacia a ella y la seguí.

-¡Prudence!- mi compañera mencionó en forma de saludo.

La mujer levantó la cabeza de su aparato y nos miró a ambas.

-¿En qué puedo ayudarla, Señorita?

-Cancela mi clase de hoy, pasaré el día con mi amiga- Ceny me dedicó una mirada de confianza.

-¡¿Suspenderlas?!- Prudence se sorprendió- pero a usted no le gusta perderse una de sus clases de piano.

-¿De verdad?- pregunté.

Sé que me dijo que le gusta el piano pero no sé si lo hacía por su propio gusto o porque sus padres la obligaban, eso no lo tengo muy en claro.

-Si pero… no te preocupes, habrá más lecciones.

-Oye, si enserio te gusta no hay problema. Además, me encantaría escucharte.

-¿En serio?

-Sí.

La hice sonreír muy animada, con eso me doy cuenta de que en verdad le gusta el piano y me demuestra que está emocionada. Me gustaría saber que tan bien toca.

-¿Entonces irá a su clase, señorita?- corroboró Prudence.

Ceny juntó sus manos y se giró para verla.

-Sí, estaré en la sala de música en un rato. Necesito un cambio de ropa- volvió su vista a mí- y ella también.

En mi mochila traía mi ropa, no iba a pasar casi toda la tarde con el uniforme de la escuela.

-Acompáñame- me indicó.

Subimos las escaleras, dejando a Prudence en la sala.

-¿Quién es ella?- pregunté con curiosidad en el camino.

-Digamos que es la persona que maneja mi agenda y la de mis padres y además controla que todo en la casa esté en orden.

-Ooh ¿es algo así como una secretaria?.

-Sí, algo así- Ceny rió.

Llegamos a lo que era la puerta de su habitación y nos detuvimos antes de entrar.

-Vístete tú primero, iré luego- me indicó con la mano para que pasara y no estuve muy segura-. Anda- me animó-, confía un poco, te aseguro que no encontraras la habitación de Christian Grey.

Reí por el chiste porque recordé que lo dijo por lo que había sucedido en nuestra cita (ya que ella había dicho que era una, lo consideré así).

-Okey, confió en tu palabra- bromeé y recibí un pequeño golpe en el hombro por eso.

Entré sola al cuarto y cerré la puerta detrás de mí. No me encontré con la habitación de Christian Grey pero creo que puse la misma cara de Anastasia Steel. Era increíble, reflejaba a la perfección la fascinación que Ceny tenía por el mundo del cine. La habitación tenía en un costado una cama de dos plazas con tres almohadas, frente a ella estaba su computadora junto a su televisor de pantalla plana colgado en la pared, debajo de este había un porta cds de música y había un escritorio para hacer sus tareas. En cuanto a la decoración, tenía una estante lleno de libros y de muñecos de colección del mundo del cine que a cierto punto parecía adorable. Entre ellos estaba godzilla, King Kong, varios personajes de Harry potter, también de star wars y el Señor de los anillos. En las paredes también había afiches de películas; Titanic, Casablanca, Léon, Mary Poppins, Black swan, Huit femmes, The First Wives Club y P.S. I Love You, The Artist. Después, arriba de su cama, había un cuadro enorme con fotografías de actores, algunos no los conozco y como las fotografías son en blanco y negro creo que son de películas viejas, después están Johnny depp, Angelina Jolie, Helena Bonham Carte, Julie Andrews, Al Pacino, Robert Downey, Jr. y, enorme ironía, Dakota Johnson. Como último detalle, estaba muy limpia y bien ordenada, al contrario de la mía.

Caminé hacia el porta Cds y analicé con la vista algunos que tenía. Bajé la mochila hacia el suelo, sin dejar de mirar mi punto de interés, para así poder empezar a vestirme. Entre los Cds encontré compositores de música de película, por alguna razón no me sorprendió. Los que más conozco son Ennio Morricone, Hans Zimmer y Thomas newman.

Me puse mi remera negra con el copo de nieve, un jean azul y zapatillas de lona blanca. Ceny me dijo que usara la ropa que me gustara sin vergüenza, quería que me sintiera lo más cómoda posible. Tomé en cuenta lo que dijo Mulan acerca de su relación con Shang, ellos eran ellos mismos y quiero sentirme yo misma en frente de la chica que me gusta.

Terminé de vestirme, salí del cuarto. Ceny aun esperaba en el pasillo.

-Te ves bien- me alagó.

Sonreí nerviosa.

-Gracias- agradecí-. Por cierto, lindo cuarto.

Dio una inclinación con la cabeza y entro a su cuarto. Diez minutos después salió con una remera gris oscura con capucha y un pantalón blanco y zapatillas de lona negras.

-Te vez hermosa- la frase se escapó inconscientemente de la boca.

Me quedé paralizada por mis propias palabras y, además, noté que las mejillas de Ceny se tornaron levemente rojas. Por unos segundo mis ojos vagaron libremente en sus tentadores labios, mentiría si dijera que no tengo ganas de volver a sentirlos contra los mis.

-Huumm…Yo, creo que debemos irnos- dijo para evitar más tención.

Lo mejor que pude hacer fue asentir con la cabeza, pero juntando algo de valor extendí mi mano y, sorprendentemente, ella la aceptó, haciendo que nuestros dedos se entrelazaran. Ceny jaló fuertemente de ella para guiarme hacia la sala de música.

El ambiente en ese cuarto también era increíble. Un enorme ventanal iluminaba la sala con luz natural, el piso era de madera y en el medio estaba el piano. También había un sofá y una mesa.

Me di cuenta de que solo éramos nosotras dos quienes estábamos en la sala.

-¿Qué no tienes algún profesor o algo así?- curioseé.

-No, es una práctica de rutina y a mí me divierte hacerlas.

-¿Pero alguien te enseñó, no?

-Sí, empecé con un profesor a los cinco y continuó conmigo hasta los quince años, luego seguí sola.

Ceny se sentó en el piano y yo en el sillón que estaba a unos centímetros de él.

-¿Y cómo es esto?- interrogué.

-Toco lo que me apetece por una hora. A veces me entretengo y puedo estar más tiempo.

Suena aburrido, pero en parte me sentí identificada. Se trata de gustos, yo puedo estar varias horas haciendo el mismo truco con la pelota y lo pueden considerar absurdo. Otro gran ejemplo, y no puedo creer que lo esté mencionando, es Kristoff cuando hace lanzamientos al aro de básquet. Cualquiera puede tener un pasatiempo y no tenemos que sentirnos mal por ello.

-¿Qué vas a tocar?

-Aun no lo sé- Ceny contestó y me miró buscando algún tipo de ayuda-. ¿Tienes alguna sugerencia?

Pensé un poco.

-Que tal algo de Thomas newman- propusé.

Ceny desvió la mirada, soltando una leve risa, y volvió hacia mí.

-Veo que miraste muy de cerca mi cuarto.

-Al menos agradece que no te cuestiono acerca de Dakota Johnson- bromeé, lo que causó otra risa.

-Bien, si tú quieres, aquí vamos.

Ceny apoyó los dedos sobre el teclado y meditó por unos minutos. La melodía sonó lenta y al principio irreconocible, pero al poco rato me di cuenta de que se trataba de la música de Amerincan bauty, de la escena donde los chicos ven el vídeo de la bolsa que está flotando en el aire. Lo más increíble de esa parte, y creo que muchos lo saben, es como la música se conecta con la escena para formar algo hermoso.

Cerré mis ojos sin poder evitarlo y volé en la imaginación. No pienso en esa escena si es lo que creen. Imagino una niña en el invierno, jugando con una pelota de fútbol, sin importarle la nieve alrededor de ella. Su cuerpo se mueve en cámara lenta y ríe de pura felicidad. Detrás de la niña aparece otra que jala de su brazo juguetonamente para quitarle su pelota. Dos amigas inseparables.

Abrí los ojos cuando me di cuenta de que la música fue reemplazada inmediatamente por otra. Seguía siendo de Thomas newman, esta vez se trataba de la película Road to Perdition, no recuerdo a que escena pertenecía. Ver a Ceny tocando esa melodía con los rayos de sol iluminándola de perfil le daba una bella postura. Ceny estaba tan interesada en lo que hacía que parecía estar en otro mundo. Es una imagen linda, dudo que alguna vez pueda olvidarla. Hasta me atrevo a decir que quiero ver más imágenes así de ella.

La hora se pasó muy rápido de lo entretenida que las dos estábamos. Ceny me mostró otras melodías que no conocía y me enseñó a tocar un poco el instrumento, porque yo se lo pedí. El piano no es fácil de aprender, por lo menos para mi, se necesita practicar constantemente y saber que dedo toca que tecla, además de saber leer las partituras.

Después de las clases de piano bajamos hasta el comedor, donde conocí a los padres de Ceny. Ellos se comportaron de forma simpática desde el primer momento que me vieron. El almuerzo transcurrió tranquilo hasta que los padres de Ceny entraron en confianza y de repente me bombardearon con cientos de preguntas. ¿Qué hacían mis padres? ¿Qué iba a hacer yo? La escuela, la universidad y mis actividades extras. Creo que Ceny estaba más incómoda que yo en estos momentos.

-Vaya Elsa, sabíamos que mi hija traería a alguien especial pero no sabíamos que tanto.

-¡Papa!- le regañó Ceny.

Casi me atraganté con el pedazo de carne que tenía en la boca.

-Lo siento hija, pero era imposible quedarme callado por más tiempo- se justificó.

No supe que responder.

-Puedes estar tranquila Elsa- me relajó la que era madre de la chica que estaba a mi lado-, no nos molesta si eres bisexual igual que nuestra hija.

Okey, sé que intentan ayudar, pero solo echan más tierra a la tumba.

¿Bisexual? Traté de no mirar a Ceny, que seguro estaba a punto de morir de vergüenza. No habría sido un detalle menor que mencionara eso en nuestra cita. Sería injusto enojarme con ella si no le daba una oportunidad de explicarse, debe ser más difícil para ella decirme que es bisexual como lo es para mí decirles a mis padres que me gustan las mujeres. En parte, eso explica porque hay ciertos actores en las fotografías que vi en su habitación.

-No…no me molesta, es solo que no acostumbro hablar abiertamente de mi sexualidad- dije, aliviando el ambiente y tratando de despreocupar a Ceny, que hasta ese momento tenía enterrado su rostro en sus manos.

Ella me dio una mirada de extrañeza y le sonreí para que estuviera tranquila.

-Oh, ya entiendo- dijo el padre de Ceny-. Bueno, entonces háblanos un poco más de tus prácticas de fútbol.

Eso hizo que las cosas se enfriaran un poco. Puse mi mejor ánimo para hablar, así Ceny también se tranquilizaba un poco. Lo bueno es que ellos no me preguntaron qué pensaban mis padres con respecto a mi sexualidad, sería demasiado incomodo justificar lo que pasa y apenas los conozco para hablar sobre el problema.

Los dos son personas agradables y además he notado que se preocupan bastante por su hija. En base a las preguntas que me hicieron, creo que solo se están asegurando si soy una buena persona y no alguien del que tienen que preocuparse. No buscan el mismo nivel de exigencia que buscan los señores Summers con Anna, solo quieren a alguien de buen corazón que haga feliz a su hija.

Al finalizar la incómoda pero agradable comida, Ceny y yo nos encerramos en su cuarto. Estuvimos en silencio un largo tiempo. Ella estaba recostada boca abajo, con la cabeza descansando en la almohada que formaban sus brazos y yo estaba delante de ella, sentada en el suelo, con mi espalda pegada contra la punta de la cama.

Era inexperta en iniciar conversaciones. La pregunta tan simple que tenía que hacer no lograba salir de mi boca, como si las palabras tuvieran un enorme peso. ¿Por qué para algunas personas es tan fácil hablar y para mí no? ¿Por qué debería sentir miedo cuando estoy con una persona con la que tengo que entrar en confianza?...Estoy cansada de tener tanto miedo.

-Oye, no quiero una discusión y sé que tú tampoco la quieres- comencé a hablar suavemente-. Solo tratemos de ser honestas entre nosotras.

Ceny se tomó otro rato para reflexionar.

-Te aseguro que iba a decírtelo- confesó levantando la cabeza-, solo estaba esperando el momento adecuado para hacerlo.

-Entiendo.

-¿Te molesta?

-No lo sé- sacudí la cabeza-…quiero decir ¿tengo que preocuparme?

-¡No!- Ceny se alarmó-. Escucha, sí, me gustan los hombres y las mujeres, ningún gusto es más fuerte que el otro, pero que importa lo que seas cuando te enamoras de verdad de uno de ellos.

-¿Y cómo estás tan segura de que no es una "etapa"?

Ese era uno de mis grandes miedos, muchas veces están esas chicas que creen que es lesbiana pero solo es una etapa. También están esa clase de chicas que solo quieren tener una aventura con otra solo para explorar su sexualidad y luego se olvidan.

-Estoy demasiado segura de que no es una "etapa"- respondió confiada.

-¿Cómo lo sabes?- mi inseguridad no me permitía estar cien por ciento tranquila.

-Correcto- dijo conservando la calma-. Mira no fue fácil para mí aceptar que también me gustaban las mujeres y llegué a odiarlo porque solo me trajo problemas a un cierto punto.

Sus rasgos faciales se tensaron, mostrándome una combinación de enojo y ofensa.

-¿Por qué?- seguí cuestionando.

Ceny suspiró vacilante.

-Era capitana del equipo de porristas en mi escuela, la más popular de todas y salía con el chico más lindo. En un viaje de verano que hice a la playa con mis padres conocí una chica y algo extraño sucedió. Mi corazón bombeaba con fuerza cuando la tenía cerca, verla reír era lo que más me gustaba, hasta podía ver que coqueteaba conmigo y en cierto modo me gustaba. Terminamos besándonos una noche, en una fiesta, y luego de eso tengo que admitir que pasé el más maravilloso de los veranos y al mismo tiempo fue el peor. Al finalizar las vacaciones me dijo que debíamos terminar porque yo regresaría a mi ciudad, con mi novio, y ella regresaría a la suya con su novio, a quien no estaba dispuesto a abandonar. Decidimos que lo mejor para las dos era olvidar todo lo sucedido y obviamente que eso me molestó. Estaba molesta, triste y no paraba de llorar por ambas cosas. Mi mejor amiga se dio cuenta de que algo no andaba bien conmigo y me preguntó qué es lo que me sucedía- bajó la cabeza unos minutos, frunció las cejas-. Se supone era mi mejor amiga, alguien en quien podía confiar- volvió a levantar la cabeza, haciendo que nuestras miradas se conecten-. Le dije todo lo que sucedió ese verano y ella se lo contó a toda la escuela. Me quedé sin amigos, tuve que dejar el equipo de porristas porque se burlaban de mí y porque ellas le dijeron a la entrenadora que no iban a seguir en el equipo si yo estaba. Rompí con mi novio, aunque eso no me molestó tanto como todo lo demás porque iba hacerlo de todos modos, y la escuela se volvió un infierno. Odiaba ser lo que era y la pasé muy mal hasta que se los conté a mis padres. Ellos y mis únicos dos amigos, Jack y Gus, fueron el único apoyo que tuve.

Inmediatamente que finalizó el relato me sentí mal por ella. La situación le había sido muy difícil de afrontar, sus amigos más cercanos la dejaron de lado y no estoy segura si lo suyo se trata solo de una "etapa". Yo en cambio tengo el apoyo de mis amigas, si en la escuela se enteran de mi atracción por las chicas me harían la vida imposible pero sé que con ellas no tendría que enfrentar esto sola. Ceny está sola en la escuela, sus dos amigos no están cerca para ayudarla, tiene que enfrentarse por su cuenta a esa tortura día a día.

¡Aguarden un segundo!...Ceny me dijo que tenía amigas en el equipo de fútbol de su escuela.

-Oye, me dijiste que tenías amigos en el equipo de fútbol.

Ella abrió los ojos, olvidó ese pequeño detalle.

-Oohh…eeh…no son mis amigas, ninguna. De hecho, me caen mal, sobre todo su capitana.

Bueno, eso tiene sentido porque no imagino a ninguna de esas locas que lastimaron a mis compañeras siendo amigas de Ceny.

-¿Y porque fuiste a ese partido de fútbol si esas chicas te caen mal?

-Yo… quería verte a ti- confesó avergonzada.

Tragué fuertemente ante la sensación que eso le causó a mi pecho.

-Jack y Gus me dijeron que estabas en el equipo de fútbol y como no recibí una llamada de ti decidí aprovechar la oportunidad para volver a hablarte.

Si sigue así, va acabar con la poca fuerza de voluntad que tengo.

-¿Te molesta?- Ceny preguntó tímida.

-¡No!...yo, es que la verdad nunca me lo hubiera imaginado. Agradezco tu honestidad.

-De nada. ¿Y cómo puedo saber yo de que lo tuyo no se trata de solo una "etapa"?

Me siento segura de ser lo que soy, en realidad me di cuenta de que me gustaban las mujeres después de lo de Anna. Pero nunca me sentí atraída por otra hasta que conocí a Ceny, sacando a un lado de que una chica me lamió la oreja estando ebria y otra fue, probablemente, una fantasía. No me pongo igual que otras chicas cuando ven a un chico. Lo terminé de confirmar con el pequeño beso accidental que tuve con John Smith.

-No me atraen los hombres, eso dalo por hecho.

-¿Cómo estás tan segura?

-Porque me di cuenta cuando me empezó a gustar mi mejor amiga- solté de repente y casi sin pensarlo.

-¡¿Quién, la pelirroja con rulos?!

Ahí tengo mi primer error.

-¡Claro que no!...- levanté las manos y las bajé- Merida es solo mi amiga.

-¿Y se puede saber de quién se trata? Porque estoy segura de que cuando me la presentaste dijiste mejor amiga- y ahora mismo me enfrento a mi primera escena de celos.

"Oh diablos, no le dije lo de Anna."

Ya me siento una hipócrita.

-Es… es Anna… Summers- admití.

-Ooh… tiene sentido- afirmó ella para sí misma.

-¿Qué, acaso era obvio?- pregunté perpleja.

-Bueno, yo no estoy segura de abrazar a una simple vecina de la forma en que tú lo hiciste con ella.

No me había dado cuenta de ese pequeño detalle hasta ahora. Ceny nos vio abrazándonos en el partido de fútbol y me había olvidado de ella en ese momento.

Rasqué mi cabeza nerviosa.

-Sí, bueno…-"anda, dile la verdad"-. Anna y yo nos conocemos desde los cinco años. Recién me mudaba a esta ciudad y ella fue la primera persona que quiso ser mi amiga. Siempre fuimos muy unidas y su amistad era una de las cosas más importantes que tenía. A los quince años me di cuenta de que ya no la veía como una amiga sino como algo más y me asusté, porque sentía que gustar de ella estaba mal. Alejé a Anna para intentar superar mis sentimientos, tenía miedo de que me rechazara y además sabía que su familia no lo aceptaría. Años después se puso de novia con un chico y me dio más motivo para no tener algún tipo de esperanza con ella. Sin embargo, Anna seguía acercándose y a mí se me hacía cada vez más difícil rechazarla hasta que… perdí el control y la besé, el día después que me quitaron el yeso. Me ignora desde entonces y me evita siempre que estamos cerca.

Hice que nuestras miradas se conectaran nuevamente para hacerle saber que estaba siendo sincera.

-Cuando la llamé vecina en el partido de fútbol, realmente no me di cuenta. También pensaba decírtelo y te contaré todo lo sucedió si quieres ahora o cuando tú quieras. Solo no te enojes conmigo.

Ceny tomó mi barbilla y su pulgar pasó suavemente por mi labio. Eso me hizo sentir tan malditamente bien.

-No puedo enojarme si tú no te enojas- retiró su mano-. Comprendo lo importante que fue ella para ti pero… tampoco quiero forzarte a que te olvides de lo que sientes. Elsa, puedo notar que Anna significa algo para ti.

-Pero no tanto como antes.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque ella quiere a otra persona y yo… también quiero a otra.

Ceny se mordió el labio.

-Ya para, o no voy poder evitar besarte otra vez.

-¿Y si no quiero que lo evites?

Ya estoy cansada también de no hacer lo que siento solo por alguien que no piensa corresponderme.

Tomé la iniciativa y junté sus labios con los míos. Rápidamente fui correspondida por ella. Puso sus manos en mi cabeza y me empujó más hacia sí. Tras tener poca experiencia, me sentía algo perdida. Ella rosaba mis labios y yo intentaba corresponderle con la misma intensidad. Se apartó unos segundos para mirarme.

-Solo relájate y deja que te enseñe.

Volvió a besarme antes de contestarle. Abrí la boca y ella acomodó perfectamente sus labios en ese hueco. Se separó y volvió a juntarlos. Sentí una sensación cálida en mi interior que me hizo desearla cada vez más. Un pequeño gemido se escapó de mi boca y nos separamos.

Otro nuevo motivo para no dormir por las noches.

-Eso fue genial- susurré casi sin aliento.

Ceny rió.

-También lo creo.

-¿Enserio?- no pude ocultar mi sorpresa.

-Si ¿Por qué piensas que no?

Pasé las manos sobre mis piernas, tratando de controlar mis nervios.

-Porque… soy algo inexperta.

Mi respuesta hizo que se mordiera el labio.

-Se puede arreglar- comentó curvando su cabeza a un lado.

Sostuvo mi remera y me subió a la cama jalando de ella. Nuestros labios volvieron a juntarse y antes de darme cuenta mi espalda se apoyó contra el colchón, con Ceny arriba mío.

Ella se apartó para encontrarse con mis ojos en pleno shock.

-Para serte honesta, he besado a peores.

No estoy segura de si eso debe alegrarme o ponerme más nerviosa por el hecho de que ya ha besado a varias personas. Como si hubiera adivinado mis pensamientos, Ceny presionó su dedo contra mis labios.

-Solo para que lo sepas, no he vuelto a estar con otra persona desde lo que pasó y eso fue hace como…-fingió estar pensativa- dos años.

Sonó sincera. Tengo que tener en cuenta que es una chica súper linda y en su momento fue la persona más popular en su escuela, tiene sentido si besó a más de una persona.

Volvió a besarme y como resultado apartó las dudas en mi cabeza. Llevé mis manos a ambos lados de su cintura. Su beso se volvió atractivamente dulce. Todo lo que podía hacer era corresponder de la mejor manera que pude.


Solo para aclarar, Dakota Johnson tiene otras películas a parte de 50 sombras de Grey.

Aprovecho este poco tiempo que tengo para decirles esto, la semana que viene será una semana súper agobiante con todo los trabajos que tengo que hacer así que probablemente no suba, aunque no es seguro. He tratado de traerles los capítulos una vez por semana para no tenerlos mucho tiempo esperando. Saben que si me tardo es por algo.

Estoy demasiado apurada así que responderé los comentarios en siguiente capítulo pero saben que siempre los aprecio.

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