Los personajes no me pertenecen
Y continuamos con el capitulo 29
Aww...esta historia tiene ya dos años T.T. Y a pesar de sus ideas y venidas aun sigue en pie.
La relación entre Ceny y yo iba mejorando, cada vez que pasaba tiempo con ella se fortalecía aún más. Debo decir que no era muy dependiente de ella, éramos honestas la una con la otra y a veces yo necesito tiempo para mí misma, incluyendo la típica conversación a solas que tengo con Merida. Esas reuniones que tengo con ella, cuando vamos a pasear en motocicleta, o bien encontrarnos en algún lugar, ya eran una especie de tradición y bajo ningún motivo iba cambiarlo. Ceny aceptaba eso y no le molestaba.
Yo tenía que aceptar el hecho de que ella le contaba todo lo que hacíamos a sus dos amigos, ya que no tenía secretos con ellos. No de las cosas íntimas, solo de cosas como que iríamos al baile juntas y tal vez de mi situación con Anna, pero eso no me importa mucho realmente.
No hemos tenido peleas hasta ahora. Si discusiones, pero nunca subidas de tono.
Establecimos algunos horarios para encontrarnos los fines de semana o durante la semana, aunque sean pequeños minutos. Sus horarios eran bastante estrictos, con los estudios, prácticas y algunos asuntos familiares. Nuca faltaban sus mensajes de texto, siempre era en algún momento del día. No era necesario las veinticuatro horas, ya que para mí es algo agobiante. Le cuento como me fue en el día y ella lo mismo, a veces hablábamos de algo en particular. Llega un momento en que ya no sé más que decir porque siento que se me acaban las palabras y terminamos la conversación para continuar con nuestras vidas cotidianas.
Solíamos juntarnos después de la escuela, yo iba a la suya o ella venía a la mía. Hay un horario en que ella sale temprano, justo cuando tengo un horario de descanso, y pasábamos el rato juntas.
Como ahora, yo tendría el partido amistoso con mis compañeras de equipo en unos minutos, y antes de ir, decidí pasar tiempo con ella. Estamos en el asiento delantero de mi auto y tengo a Ceny sentada ahorcajadas de mí, sus labios están pegados a los míos mientras que sus dedos presionan con fuerza mi remera de fútbol y mis manos acarician sus espalda.
-Deberías llevar este uniforme más seguido, se te ve sexy- ella murmuró entre besos.
-Humm… lo pensaré.
Pasó su lengua lentamente por mis labios y entró en mi boca hasta que su punta toco la mía. Abrí los ojos de impresión, como ella hábilmente hizo su trabajo haciéndome perder el control. Empujé su cuerpo más contra el mío y noté como la temperatura empezaba a subir. Jadeé, y una de mis manos pasó inconscientemente por su pierna, levantando su falda unos centímetros hacia arriba. Ceny se apartó para recuperar el aliento y abrió los ojos, mordiéndose el labio.
-Mejor para o me harás cometer una locura en este momento.
Mis mejillas se sonrojaron y acomodé mi espalda recta para calmar mis emociones.
-Di-di-di… disculpa.
Ceny jugó con el dobladillo de mi remera y me dio un pequeño beso.
-No es como si no quisiera que lo volvieras a hacer- ronroneó, conectando nuestras miradas.
Tragué saliva, mis pensamientos estaban desorbitados. No sé si era la mejor ocasión para hablar precisamente de esto.
-Ksks… Yo… no… sé…si-si… hablar…de… esto…no…sa-sa...sabría… que… hacer…-sentía que perdía la respiración, causando una sonrisa coqueta en la chica encima mío.
-Yo no estaría tan segura. Piénsalo, dijiste casi lo mismo a la hora de besarme…- acercó su boca a mi cuello, rosando su aliento fresco contra mi oreja- y resultaste ser una de las cosas más irresistible que he probado.
Creo que estoy a punto de tener un ataque.
-¿Tu… tu realmente quieres hacerlo?
-A veces tengo que aguantarme- Ceny admitió con naturalidad, alzó la mirada lentamente hacia mí-, de no ser porque tu tía nos interrumpió la otra noche, te habría hecho mía en ese momento.
Abrí la boca, quedándome sin aire. Mierda, mierda, mierda…
-¿Por qué te avergüenzas de hablar de eso conmigo?
Si lo que quiere es ponerme más nerviosa, lo está consiguiendo. Nunca he tenido esta clase de conversación, ni siquiera con mis amigas. Bueno, con ellas bromeo en ocasiones pero nada es enserio.
-Es que…- vi otra sonrisa insinuante apareciendo en su rostro nuevamente- soy insegura. Nunca he estado en una relación antes y tu… ¿tú ya has?
-Sí, ya lo he hecho- admitió de prisa-. Con mi ex novio.
Eso me hace sentir peor, dudo que su novio haya hecho algo que le disguste si es como me lo describió.
-¿Y… fue bueno?
La pregunta debió darle una pista de mis inseguridades.
-No estuvo mal, lo disfrute de hecho, pero tampoco fue algo del otro mundo- sus brazos rodearon mi cuello y apoyo su frente contra la mía para que no pudiera escapar de su mirada-. Aun no entiendo la razón de tu inseguridad.
-Tengo miedo, deberías darte cuenta. Tú… eres la primera persona que se fija en mí.
-Yo no lo creo así.
-¿A no?
-No. La noche que salimos con tus amigas, pude darme cuenta perfectamente que más de uno te clavaba la mirada, eso incluye tanto a mujeres como a hombres.
Mi boca se abrió con la intención de decir algo que nunca salió.
-Actúas como si te estuviera mintiendo- insinuó.
-No es que no confié en ti, Ceny. Pero cuando eres la rara de la escuela y todos te hacen ver que eres un perdedor, es difícil creer que se fijan en ti.
Ella me sonrió, tratando de transmitirme confianza.
-Deberías empezar a dejar de darle importancia a lo que los demás piensan de ti. Yo era la más popular en mi escuela y todos me hicieron a un lado cuando se enteraron de que era bisexual pero descubrí que tengo dos amigos a quienes les importo. Eres una chica muy bella y una gran persona, y si nadie puede ver el enorme corazón que tienes pues ellos se lo pierden. Siento lastima por las personas que no tienen la oportunidad de conocerte.
Sus palabras tocaron un punto sensible dentro de mí. Ceny lograba que no me menospreciara, que sea un poco más impulsiva y me animara tomar decisiones sin tener miedo. Empiezo a creer que hay cosas de mí que ni siquiera conozco ¿Qué pasa si soy más abierta? Tal vez no tendría por qué sentirme tan incómoda. Hay personas que entran a la vida de alguien y se la arruinan, eso forma parte de la experiencia, creo que a todos nos pasa, y al final te das cuenta de quienes son los que en verdad te valoran a pesar del sufrimiento. Dejé caer mi cabeza en su hombro y respiré su espléndido aroma.
-Me vuelves loca- dije en voz ronca, levantando la cabeza para darle un beso.
-Waau ¿Y de donde salió tanto valor?- se burló mordiendo la comisura de mi labio inferior, haciéndome sonreír contra ella.
Nos dimos otro beso más apasionado que no duró lo suficiente para que lo apreciara.
-Entonces….-Ceny insinuó con una ceja levantada- volviendo al tema anterior ¿te gustaría hacerlo?
Aun me sentía insegura, con algo de miedo, pero me aferré a todo el coraje que tenía.
-¿Después del baile, te parece?- propuse.
Ceny se mordió el labio en señal de aprobación.
-Estaré contando los días.
Su respuesta me hizo sonreír. Ceny bajó hacia mi cuello, moviendo mi camiseta de fútbol hacia un costado y depositó un cálido y largo beso que luego fue reemplazado por sus dientes. Se apoderó de mi piel y pellizcó exquisitamente obteniendo como resultado un chirrido de mi parte. Retiró sus dientes para luego volver a morder con más fuerza, agarrando una parte de mi cuello que no había llegado antes, y la masticó como si se tratara de un pedazo de carne. Mi cadera se movió lentamente hacia arriba, al mismo tiempo que mordí mi labio para suprimir un grito que podría escucharse a tres cuadras de donde estábamos.
Ceny abandonó mi cuello y beso mis labios.
-Pienso hacerte eso y mucho más- aludió ella antes de apartarse.
Yo estaba demasiado aturdida y embobada. Recuperé la postura cuando ella sale del auto, dejándome algo decepcionada.
-Heeyy… ¿A dónde vas?- soné igual que una niña haciendo puchero.
-Me parece que nuestro tiempo acabó y ya se te está haciendo tarde para el partido con tus amigas.
Me regañé internamente por mi actitud, ese momento tan íntimo que compartimos me hizo olvidar el partido de fútbol. Las chicas del equipo no comenzarán hasta que llegue y si mentalmente me están insultando lo tengo bien merecido, incluso si entre ellas están mis amigas. Bajé del auto y cerré la puerta.
-Supongo que te veo luego- Ceny dijo con un tono algo burlón-. Espero que tus amigas no te odien por la tardanza.
-Que graciosa.
Ceny se echó a reír por mi cara de fastidio.
Me despedí de ella apresurada, ya que si hacía esto más largo de lo que debía el equipo iba asesinarme.
Llegué a la cancha corriendo, toda agitada. No fue sorpresa para mí encontrarme con la cara de molestia de mis compañeras. Si fue sorpresa encontrarme con una pelirroja de ojos turquesa con ellas, llevando también el uniforme de fútbol y su mirada era incluso peor que la de las otras chicas, haciendo que mi corazón latiera rápidamente. Esto no podía ser más incómodo. Desde que la vi aquella escena de ella y su madre en al ventana, intento no formular teorías ni pensar en ello porque, por más que quisiera, Anna no iba a decirme nada.
-Perdón por la tardanza- me disculpé.
Todas practicaba en grupo de a dos en ese momento. Mulan se acercó a mí, mientras el resto seguía con lo suyo hasta que termináramos de hablar. Considerando que aun soy capitana y Mulan es la otra, nos dejaron conversar tranquilas pensando que íbamos a ver cómo organizar el partido amistoso, aunque yo sabía que no solo era por eso.
-¡¿Por qué tardaste tanto?!- tal y como lo imaginé, Mulan me regañó.
-Lo siento, yo estaba…
-Con tu novia- adivinó ella, cruzándose de brazos.
-No es… mi novia, aun. Oye, perdí la noción del tiempo esta vez, prometo que no volverá a suceder.
Mulan suspiró, rondando los ojos.
-Está bien, hasta yo a veces pierdo la noción del tiempo cuando estoy con Shang, era de esperarse que eso iba a suceder.
Una picazón en mi cuello me impidió hablar y moví mi camiseta a un lado para rascarme.
-¡Oh por todos los cielos, Elsa!... ¡¿Qué te sucedió?!- Mulan preguntó de pronto, sorprendida.
-¡¿Qué?!
-¡Heeii chicas!
Vi hacia atrás de la arquera, que permanecía con la boca abierta, a Merida y a Kida aproximándose. Como ellas dos eran las más cercanas a nosotras es normal que vengan a preguntarnos que nos toma tanto tiempo. Tan pronto llegaron, ambas se cubrieron la boca con la mano.
-¡¿Qué?!... ¡¿Por qué todas me miran así?!- cuestioné algo desesperada ante su comportamiento.
-Porque parece como si el conde Drácula te hubiera chupado la sangre- respondió Merida antes de reír.
Tragué saliva a causa de los nervios. Giré mi vista hacia mi hombro y apenas si pude ver algo morado en mi piel y las imágenes de lo que pasó en el auto con la chica que salgo invadieron mi mente. La risa de las chicas se hicieron más fuerte.
-Vaya, ahora entiendo porque tardaste tanto- Kida se burló.
-¡Ya basta!- dije cubriendo la marca con mi remera-. ¿Qué hace ella aquí?- cambié inmediatamente de tema para que terminaran de reírse, refiriéndome a Anna.
Las tres se giraron disimuladamente hacia ella y volvieron hacia mí.
-No fue nuestra idea- contestó Mulan-, Meg y las otras chicas decidieron invitarla.
Veo que Megara a pesar de que al principio quería romperle la cara comenzó a respetarla después del partido.
-Pero supongo que te preguntaron a ti si ella podía jugar, siendo la otra capitana- no tengo idea de porque no me lo preguntaron a mi sabiendo que fui yo quien le sugirió que jugara la final.
-¿Qué querías que hiciera, Elsa? ¿Decirles que no?...No podía hacerlo aun sabiendo que la relación entre ustedes es demasiado tensa, ganamos la final gracias a ella. A puesto a que te lo preguntaran a ti ahora ¿Qué vas a contestarles?
Pensándolo bien, Anna no parece incomoda por estar aquí y eso me resulta algo sospechoso. Cuando le dije que jugara en la final, ella dijo que no quería hacerlo por miedo a que su madre la descubra. Me impresiona el valor que tiene para venir aquí considerando lo que nos dijimos. Levanté la vista hacia Anna, justo le dio un pase a una compañera con la que estaba practicando y como si supiera que la estaba mirando sus ojos turquesas buscaron los míos.
-Bien, que juegue- dije resignada, con la atención en mis amigas.
No voy a perder más tiempo en el asunto, solo retrasara el partido y mis compañeras se enojaran aún más.
-Voy a informarles- se ofreció Mulan, en parte porque yo no me encontraba de ánimos.
Las jugadoras, entre las cuales estaba Anna, quien actuaba como si nada raro estuviera pasando, dejaron de practicar para comenzar a hacer los equipos. Megara pidió para escoger y a mí me dieron el privilegio de hacerlo. Todas se acomodaron de lado a lado, como si fueran soldados, frente a nosotras dos.
-Merida- fue la primera que escogí sin ninguna duda.
Mi mejor amiga vino y me dio un abrazo antes de colocarse atrás de mí.
-Mula- nombró Megara.
Tener a la mejor arquera le daba una gran ventaja, pero también lo era tener a Merida. Yo elegí a Kida luego, tenía una buena ventaja con ella siendo defensa. Esto no se trataba de ganar, es un partido amistoso entre amigas pero tanto Meg como yo queremos tener una buena combinación de equipo.
Meg se tomó su tiempo, permaneciendo pensante, para saber a cuál jugadora escoger. Todos en el equipo eran importantes pero es difícil saber cuál era la mejor opción. Tengo una idea de a quién puede llegar a elegir.
-Anna- se decidió.
Si, fue lo que pensaba. Es una jugadora muy buena como antes dije y su rendimiento en las pocas prácticas que estuvo, y en el partido, fue excelente. No me importaba tenerla en contra ni tampoco en mi equipo, ya que no me beneficia en nada ninguna de las dos opciones.
Terminado los equipos nos acomodamos en la cancha. De arquera teníamos a una chica que era suplente de Mulan cuando ella no podía jugar. Era muy buena pero obviamente no tenía la misma destreza que tiene la segunda capitana.
Meg y yo jugamos como delantero central y para colmo, y esto si me preocupaba, Anna jugaba de delantero derecho y Merida estaba en mi equipo como delantera izquierda, por lo tanto se encontraban enfrentadas. Observé como se veían fijamente, Merida tenía su mirada serena, que usaba habitualmente. Anna usaba la misma expresión, lo cual me preocupaba ya que me resulta difícil creer que se encontrara serena después del comportamiento que tuvo los últimos días.
Comenzamos el juego y me centré más en eso antes que cualquier temor que sentía. Llevé, pateé y pasé la pelota a mis compañeras. Llegué a patear al arco pero Mulan atajó la pelota sin mucho esfuerzo, me dedicó una sonrisa amistosa en el proceso y yo hice lo mismo. Jugar contra ella es divertido porque ambas probamos el potencial que tiene la otra.
Pasó el rato y continuamos jugando. El partido estaba uno a uno, ellas nos anotaron primero con un gol de Megara y luego yo anoté otro, dejando el marcador igualado.
Aun siendo un partido amistoso es normal que haya algo de competitividad. Anna estaba jugando de una forma muy ruda. Me costó arrebatarle la pelota cuando avanzaba hacia nuestro arco, mi cuerpo casi se pegó al de ella mientras nuestras piernas luchaban por su dominio. Evitaba tocarla por miedo a que ella malinterpretara lo que hacía, pero sorpresivamente ella empuja su pecho contra el mío y casi hace que me caiga al suelo. Eso me enfureció y por instinto, como pensando que en realidad se trataba de otra persona y no de Anna, la tomé de la remera, mirándola amenazante. Ella me respondió mirándome fijamente sin ningún temor, con su pecho subiendo y bajando.
-Heyyy, Cold, eso es falta- Megara se quejó, acercándose.
Solté a Anna sin cuidado y dejé que se quedara con la pelota. No quería discutir con el equipo solo por una falta.
Continúo el partido y yo en todo ese tiempo me concentré en el juego y no en la rudeza de la pelirroja que me hacía sentir un torbellino de emociones. Merida llevaba la pelota, logró pasar al equipo contrario y llegó al arco. Hace una especie de amague para confundir a Mulan, haciéndole creer que estaba a punto de patear, pero en vez de eso envió la pelota a mi dirección y ahí aproveché yo para patearla hacia el arco y anotar.
Las de mi equipo festejaron, Merida me abrazó y yo rodeé su cintura con mi brazo para darle una vuelta en el aire, al mismo tiempo en que ambas reíamos divertidas. Después de separarnos chocamos nuestras manos.
Retomamos el juego desde nuestras posiciones segundos luego, y mi equipo continuó teniendo la ventaja. En un intento de hacer otro gol, dos jugadoras me acorralaron y tuve que entregar la pelota a mi delantera izquierda. Merida corrió con la pelota y sorpresivamente apareció Anna con toda la intención de empujarla y tumbarla al suelo. Tensando su mandíbula, Merida volvió a levantarse y exigió que Anna le entregara la pelota porque hizo una falta. Todos habíamos visto lo que sucedió así que accedieron a su petición.
Seguimos el juego. Nuevamente Merida guiaba la pelota al campo de nuestras oponentes e igual que antes, de manera brusca, Anna chocó su cuerpo contra el de ella. Esta vez Merida resistió el golpe. Las dos luchan por conseguir la pelota de forma violenta y por unos segundos me pareció ver que el motivo de su pelea ya no era por eso sino por algo más personal, igual que la vez que le hicieron a Anna la prueba para que entrara al equipo. No sé porque maldita razón ninguna de nosotras fue capaz de detenerlas, supongo que porque nadie quería involucrarse en una pelea.
Merida perdió la paciencia y empujó a Anna para que la dejara en paz. Anna se lo tomó mal, a pesar de que ella era totalmente responsable de su reacción, y se lanzó contra ella. Ambas se jalaron de su cabello, dándose empujones, y eso fue suficiente para que el chip en mi cabeza reaccionara e hiciera que mis piernas rápidamente se aproximaran a donde ellas estaban. Cuando llegué, Anna le dio un golpe en la cara que me dejó paralizada. Merida levantó la cabeza y se limpió un poco de sangre que le caía del labio. Sonrió de forma extraña y no era precisamente de felicidad.
A diferencia de la última vez que las dos se pelearon en la cancha, fue más de lo que Merida pudo soportar.
-Ahora si voy a matarte.
De no ser porque la detuve a tiempo, sosteniéndola de la cintura, Merida habría cumplido con lo que dijo. No apoyo lo que Anna hizo pero tampoco puedo permitir que se maten a golpes. Jamás había visto a Merida comportarse de una manera tan agresiva como ahora, ni siquiera con otras jugadoras que le han hecho cosas similares. Ya no era esa persona paciente y tranquila de siempre.
-Sss-su-su…suéltame- gruñó.
-Merida cálmate- dije luchando para que se tranquilizara, y en el proceso me estaba haciendo daño con arañazos, golpes en la espalda y sus patadas.
Mulan y Kida llegaron para ayudarme. El equipo de Anna se puso delante de ella para protegerla porque si Merida se me escapaba otra persona iba a tener que detenerla. Kida la sostuvo del brazo y Mulan la jaló hacia atrás. Como yo estaba haciendo fuerza hacia delante para que retrocediera, las cuatro caímos al suelo.
-Sssa…sallls...dds…enss..
Abrí los ojos sorprendida, Merida no podía hablar. Me empujó bruscamente y apartó a las otras chicas. Nos pusimos de pie y vimos a Merida con los ojos llenándose de lágrimas.
-Meri…- intenté acercarme pero ella me apartó.
-Nn-no…dedede...-Merida se llevó la mano a la boca, sintiéndose débil por ser incapaz de formular una oración.
Lanzaba golpes al aire como señal de angustia, yo sentía que mi corazón se rompía por verla en ese estado. El equipo se quedó apenado porque no sabían que hacer. Insistí en acercarme una vez más y ella volvió a apartarme.
-Quu…quier…quqque…tte…aljs- Merida gritó de frustración, llevándose las manos a la cabeza, y rápidamente salió corriendo.
No quería dejarla sola pero Mulan me detuvo antes de ir tras ella.
-Es mejor que yo vaya por ella- explicó y salió corriendo por Merida antes de que yo pudiera protestar.
Eso me hizo pensar que mi presencia solo enojaría más a Merida y que yo soy la responsable de su estado. Sacudí la cabeza, negándome a creer eso. Yo no hice nada, solo quise ayudarla… ¡La responsable es otra!
Sentí una mano en mi muñeca que hacía que se me erizara la piel y eso aumentó más mi enfado. Giré mi cuerpo para ver a Anna sin prestar atención en la expresión que ella tenía en el rostro.
-¡¿Qué diablos pasa contigo?!- grité furiosa, empujándola.
Salí de la cancha y Kida me siguió.
Estoy emocionada por el próximo capitulo. Haré lo posible para traerlo de inmediato
Por cierto acabo de hacerme una cuenta en twitter (estoy más perdida que aguja en un pajar). Quienes estén interesados de seguirme háganlo, con gusto yo tambien los seguire. Se los dejo por si me llego a demorar o hago algo, así los mantengo informados :3
Twitter: BlackStarr18 ( black_starr18) Tengo la misma foto de usuario.
Solo una cosa, comentarios ofensivos e insultos serán automáticamente ignorados.
Gorgino: Es un mar infinito de dudas que te juro serán respondidas. Oh, y gracias por seguir apoyándome porque sé que sigues la historia desde que incio. Saludos n_n
Azu Rush: Siento si te molesto pero…si Kristoff puede besar a Anna ¿Por qué Ceny no puede hacerlo con Elsa? XP. Gracias por el apoyo de siempre. Nos leemos en el próximo.
Moniii: Justo estaba pensando en eso cuando leí tu Review. Gracias por seguir acompañándome.
Yami: Gracias a ti por apoyarme :3
Rorro: Has dicho demasiadas cosas que no puedo contestar jaja. ¿Cuántas veces tengo que repetir que Merida y Elsa son amigas?...Nos veremos en los siguientes capitulo. Habla todo lo que quieras, no me molesta jaja
Walle Megurine: Te voy a decir algo, en tu comentario dijiste algo clave. ¡LISTO!... ya está, dije suficiente. Nos vemos en el próximo cap.
Hasta la próxima chicos y recuerden comentar ;)
