Los personajes no me pertenecen

Y llegamos al capítulo 31


Llego tarde. Llego tarde. Llego tarde.

Lo peor del último día de escuela, es que olvidas donde pones las cosas esenciales. Puede ser parte de tu uniforme de escuela, algún accesorio o algo personal como un teléfono móvil. En mi caso no encontraba mi corbata.

Mi primo, en vez de ayudarme, estaba apoyado sobre el marco de la puerta riéndose de mí.

-¿Podrías dejar de reírte y ayudarme?- pedí, agachándome al piso para mirar debajo de mi cama.

-¿Te fijaste en la ropa limpia?

-Sí, unas diez veces.

-Entonces está en tu mochila- informó seguro.

Me levanté del suelo con una ceja levantada ¿Por qué mi corbata iba a estar en mi mochila? Aun así busqué donde Olaf me dijo y, efectivamente, mi prenda estaba ahí.

-¿Cómo lo supiste?- quise saber, atando la corbata a mi cuello.

-Porque me gradué hace dos años y pasé por lo mismo. Las cosas que buscamos se encuentran en el lugar más inesperado- se hizo el misterioso.

-Pppff…como digas- algo me dice que fue él quien puso lo corbata en la mochila pero no tengo tiempo para discutir en estos momentos.

Pasé a su lado y me dirigí hacia la sala principal, donde mi tía y mis padres esperaban. Los vi conversando y para mi sorpresa, mi tío Andrew los acompañaba.

-Tío Marshmallow- exclamé alegre.

Bajé los últimos peldaños de la escalera y corrí a darle un abrazo.

-¿En qué momento llegaste?- pregunté levantando la cabeza hacia él.

-Hace un rato, pequeña- me sacudió el cabello-. Escuché un gran estruendo ahí arriba ¿Qué estabas haciendo?

-No encontraba mi corbata- expliqué.

-No me sorprende considerando el desorden que tienes en tu habitación- el comentario salió de la boca de mi madre.

Yo intento no discutir con ella y pone leña al fuego para avivar las llamas. Cuando estaba por responderle descubrí una leve sonrisa en su rostro, solo estaba jugando conmigo. Eso es un alivio porque no creo que quiera una pelea a minutos de mi graduación.

No había tiempo para más charla, de lo contrario si iba a llegar tarde. Tendremos tiempo para un emotivo debate familiar más adelante. Mi primo y yo fuimos en mi auto mientras que el resto de mi familia fue al auto de mi padre. Al llegar a la escuela nos separamos, ellos iban hacia el salón de acto, donde la ceremonia de graduación se llevaría a cabo, mientras que yo tenía que ir hacia el gimnasio, que era el lugar donde mis compañeros se reunirían.

El gimnasio era todo un lío, los profesores intentaban que todos hicieran una fila ordenada al mismo tiempo que tomaban asistencia. Claro que la mayoría de los estudiantes no estaban colaborando con ellos, en parte porque les encantaba hacerlos renegar y de paso enfurecían a la directora De vil.

Inmediatamente que llegué, busqué a mis amigas. Ellas estaban alejadas del bulto de personas que se hizo en el centro de la cancha de básquet y hablaban animadamente. Tan pronto me vieron, dejaron de sonreír.

-¿Qué sucede?- pregunté extrañada por su reacción.

-¿Dónde está tu birrete y toga?- esa es la respuesta que recibí de Merida.

Automáticamente mire mi atuendo y entonces me di cuenta de que era la única persona en este lugar que solo traía puesto el uniforme la escuela mientras que los demás usaban el birrete negro y toga con una banda roja sobre los hombros.

-Demonios, los olvide en el auto- dije y me giré-. Avísenles que vuelvo enseguida por si llegan a decir mi nombre- les pedí.

Que inteligente soy, solo a mí me suceden estas cosas. Por suerte los pasillos estaban libres así que nadie me estorbaría. Salí por la puerta que daba al estacionamiento y bajé unos escalones. Cuando doblé para ir en dirección al auto me encontré con Helga, que justo se dio cuenta de mí, expulsando el humo de la calada que le dio a su cigarrillo minutos antes de que yo apareciera, con su espalda pegada a la pared.

Su mirada me dejó helada en el piso, con los puños tensos. Ella no hizo nada más que levantar una ceja y aspirar de esa toxica mezcla en el fino cilindro blanco una vez más. Desde nuestra pelea nos hemos ignorado y supongo que si no volvió a provocarme es porque sabe que no soy tan indefensa.

-No deberías hacer eso en la escuela- hablé.

-Y tú no debería hacer comentarios tan estúpidos- escupió de mala forma.

Odio admitirlo pero tiene razón, a pesar de que su forma de hablarme aún me molesta. Me llamó la atención verla solo con el uniforme de la escuela puesto, ella debería estar con todos los demás en el gimnasio.

-¿Por qué no estas con los otros?

Helga rió de forma burlona.

-Ni siquiera me interesa ese estúpido diploma.

-¿Y entonces que haces aquí?

-Voy a darle un regalo de despedida a la directora- respondió simplemente, poniendo el cigarrillo de nuevo en su boca.

Más que un regalo de despedida, yo lo llamaría una broma que no olvidará ni en un millón de años.

-¿Por qué lo haces?... ¿Qué dirán tus padres si no te ven ahí?

-Es evidente que no vas a dejar de hacer comentarios idiotas ¿no?

Si Elsa, es obvio que te está dejando en ridículo.

-Mi padre está en prisión, mi madre es alcohólica y mi tia solo paga mi "educación", lo que considero es una pérdida de tiempo porque después de hoy haré lo que me dé la gana- su inesperada respuesta me dejo sin palabras-. Básicamente no tengo familia, así que no creo que se preocupen por mi ausencia allí adentro.

Ni siquiera sé si debo disculparme, decir algo, o sentir lastima. Su actitud hacia mí seguía sin agradarme.

-Yo… no… lo sabía- intenté decir pero me interrumpió.

-¿Y porque deberías?... ¿Crees que te cuento eso para que sientas lastima? Solo contesto a tu pregunta. Ahora, sino te importa, regresa al polo norte reina de hielo y déjame en paz. O esto terminara peor que la última vez.

-¡Cuidado!- fruncí el ceño, esta vez sí que estaba enfadada- No olvides que fui yo quien casi te dejó inconsciente.

El comentario fue suficiente para que Helga se desprendiera de la pared y se colocara frente a mí, en posición amenazante. Ella era unos pocos centímetros más alta, pero no dejé intimidarme.

-¿Realmente crees que te tengo miedo?

Una parte de mí piensa que si lo tiene pero por otro lado no puedo subestimarla. Cuando la enfrenté estaba furiosa por lo que le hizo a Anna. Esta vez, no me siento ni la mitad de persona que fui esa noche.

-Yo que tú no me tendría tanta confianza- espeté.

-Solo tuviste suerte.

-¿Qué te hace pensar eso?

-Porque no saqué esto- Helga desdobló una navaja que sacó de debajo de su camisa y la giró entre sus dedos.

El miedo recorrió mi cuerpo automáticamente. Mi pecho subía y bajaba mientras que mis ojos observaban el punzante objeto, cerca de mi garganta ¿Quién no estaría asustado si se encuentra en mi posición?

-No te atreverías- insinué.

-¿A caso es un reto, bruja?

Ya deja de hacerte la valiente Elsa, solo la sigues incentivando.

-Recuerda bien estas palabras- la punta de su navaja se balanceó debajo de mi barbilla- pueden pasar… cinco días, un mes, un año, y yo aún voy a querer clavarte esto - retira el cuchillo y lo toma de la punta, girándolo peligrosamente-. Vamos a exagerarlo un poco. Pueden pasar cinco años, o veinte quizás, y si te llego a cruzar en mi camino, es muy probable que mi deseo de clavarte esto aún permanezca. Hasta que eso suceda- levanta y baja sus cejas-, yo tendría mucho cuidado al caminar. Podría hacerlo ahora mismo que tengo la oportunidad.

-¡¿Qué está sucediendo?!

Helga guardó rápidamente su navaja antes de que yo girase a ver a la voz que le pertenecía a mi amiga más cercana, quien solo llevaba su toga en ese momento. Merida veía a la abusadora detrás de mí expectante, con los ojos bien amplios. No estoy segura de que es lo que llegó a ver.

-Nos esperan en el gimnasio- ella informó sin cambiar de expresión.

La conversación me quitó demasiado tiempo y Merida sabe que no me entretengo con nada mientras estoy apurada, eso tuvo que alarmarla.

-Que lastima- Helga comentó, actuando como si nada estuviera pasando, y sentí su respiración en mi oreja-. Lo dejaremos para otro momento, entonces.

Luego de esas palabras susurradas, Helga se marchó. Sentí un ligero mareo que pude controlar, pero olvidé lo que tenía que hacer y como llegué aquí en primer lugar.

-Heii Elsa… ¿Elsa, te encuentras bien?- en ese momento me di cuenta de que Merida sostenía mi brazo y parecía preocupada ¿En qué momento se acercó tanto?

-Sí, sí. Estoy bien- sentí que mi cuerpo temblaba mientras caminaba.

Al ver su toga de nuevo recordé lo que quería hacer.

-Mi auto, tengo que ir a mi auto.

-Elsa aguarda, estas alterada.

-No…enserio.

-¿No?...Mírate, apenas si puedes caminar.

Su agarre se hizo más fuerte y me obligó a detenerme para colocar ambas manos sobre mis hombros.

-Cálmate y respira- indicó y yo obedecí, poco a poco fui sintiéndome mejor- ¿Más tranquila?

-Si- confirmé.

-Eso es- se apartó una vez segura de que me encontraba estable, pero precavida- ¿Qué te hizo?

-Nada.

-Elsa, no mientas. Algo pasaba entre ustedes dos y es malo porque de lo contrario no estarías así.

-¡Nada me pasó!- intenté no enojarme porque eso me regresaría a mi estado de antes y no quiero pelear.

No sé si hago bien en esconderle la amenaza de Helga. Lo que menos quiero en estos momentos es preocuparla. La amenaza de la abusadora pueden ser puras palabras para asustarme y ponerme nerviosa. Nada pasaría si se lo cuento a alguien, sin pruebas es probable que piensen que estoy mintiendo. Además sus dos amigas pueden confirmar como la dejé la noche que la golpeé.

-Nada pasó- insistí, dando por terminado el asunto.

Si voy todo el tiempo por la calle teniendo miedo me volveré loca y haré lo que ella desea. Pudo haberme hecho daño en otras oportunidades y no lo hizo.

-Vamos, busquemos mis cosa y regresemos con los demás- dije para cambiar rápidamente de tema.

Merida asintió con la cabeza a pesar de que aún se veía algo preocupada. Corrimos hacia el auto para buscar las cosas y después volvimos a la escuela al mismo tiempo que me colocaba la toga y el birrete. Llegamos antes de que todos se marcharan y tuve que disculparme varias veces con los profesores por el retraso con una explicación que se me ocurrió en el momento.

La multitud nos aplaudió tan pronto llegamos al salón de actos y ordenadamente nos acomodamos en los asientos que estaban reservados para los que se graduarían el día de hoy. Yo me senté del lado derecho de la sala, junto al pasillo, en la fila número dos.

Un profesor inició la ceremonia con un discurso que emociono a varios de los estudiantes, incluyendo a los padres, y luego le indicó a la directora De Vil que se acercara a decir unas palabras. La mayoría de los presente sabía la clase de persona que era y es probable que no suene muy honesta con lo que diga. La directora reemplazó el lugar del profesor y miró a toda la gente.

-Queridos alumnos- comenzó-, es todo un alivio…digo, un placer para mi saber que se irán de la escuela…Quiero decir, que se graduaran.

La mujer parece demasiado cansada, básicamente es la típica persona que cuenta los días para retirarse del trabajo. Sé que tiene un lado amable debajo de ese disfraz de bruja malvada, de no ser así le habría contado a mis padres sobre la pelea en la cafetería.

-Como directora es mi deber…

El discurso, improvisado cinco segundo antes de subir al estrado y sin ensayar, fue interrumpido cuando las puertas se abren bruscamente, resonando en toda la sala. La gente queda en silencio y mira hacia atrás, escuchando como unos tacones caminaban a pasos agigantados por el piso.

Rapunzel se detuvo en medio de la sala, recuperando el aliento que perdió por la rapidez que utilizó para llegar. Vi que el Sr. Summers entraba corriendo y se detuvo detrás de su hija mayor. Se lo veía exhausto por correr, tenía una ligera capa de sudor en la frente, el cabello un poco despeinado y se ajustaba la corbata que se le desarmo. A pesar de esas imperfecciones seguía viéndose como alguien elegante con su traje que utilizaba para trabajar todos los días.

-Aún sigue haciendo entradas triunfales ¿Verdad, Srta. Summers?- habló desde el micrófono la directora, obviamente un poco fastidiada por la intromisión.

-Quería sorprenderla- bromeó la chica castaña de pelo corto y ojos verdes.

Es curioso ver como una directora se encuentra con un viejo alumno. Rapunzel siempre fue alguien sobresaliente y se graduó de la escuela con una excelente reputación. Según se rumora, fue la única que se atrevió a enfrentar a la directora De Vil sin miedo y sin obtener un castigo.

-¡Tome asiento!- le ordenó, casi con desdén.

Rapunzel lo obedeció, no porque se lo estuviera ordenando sino porque no quería llamar más la atención y su padre la siguió. Noté como saludaba a alguien al sentarse en una silla. Automáticamente busqué a Anna, sus ojos se estaban cristalizando y vi como sus labios se fruncieron levemente, demostrando que estaba feliz de verlos a los dos.

Yo desvié la mirada hacia otro lado y cerré los ojos. ¿Cuántos, además de mis padres, se darán cuenta de que la Sra. Summers no está con ellos? Muchos deben saberlo pero seguro que piensan que si no está aquí es por una buena razón. ¿Por qué siento que soy la única que sabe que ella no está aquí porque no quiere?

Las palabras que me dijo Anna vuelven a mi mente y también la imagen de cómo su madre le dio una cachetada. Y luego empiezo a relacionar eso con el comportamiento que la pelirroja tuvo conmigo. De nuevo me encuentro en una montaña rusa que no parece tener fin y su único objetivo es marearme.

Volví a centrarme en el discurso de la Directora para apartar todos aquellos pensamientos.

La ceremonia continúo sin interrupción y sin otro inconveniente. Pasamos uno por uno, cada vez que decían nuestros nombres. Como era de costumbre, después de finalizar el acto, arrojamos los birretes hacia el techo. La gente se esparce por todo el salón en busca de sus familiares. Yo iría por los míos antes de buscar a mis amigas. Entre que pasaba por toda la gente encontré a Rapunzel, no muy lejos de donde estaba. Anna corrió hacia ella y la abrazó como si su vida dependiera de ello. Lo extraño fue a ver a Sr. Summers unos cuatro pasos lejos de ellas, sonreía, hasta parecía orgulloso, pero lucia avergonzado.

-Elsa- sentí a mi padre tomarme del hombro y acercarme a él.

-Heeii hola, los estaba buscando- dije.

-Estamos orgullosos de ti, pequeña luciérnaga- comentó, utilizando al apodo que tenía para mí, el cual me robó una sonrisa.

Me soltó de para que luego pudiera abrazar a mi madre con la misma intensidad y escuché como lloraba de felicidad. Después saludé a mis tíos y a mi primo. Este es el momento más emotivo de toda mi vida, además de mi primer partido de futbol.

-Elsa- me habla mi madre e intercambio una mirada de complicidad con su esposo.

-¿Qué sucede?- pregunté.

-¡Feliz graduación!- dijeron ambos, mi padre sacó una pequeña caja envuelta en un papel de regalo detrás de su espalda y la acercó hacia mi.

La sostuve con ambas manos y sentí un pequeño objeto moverse. Rompí el papel suavemente, revelando una cajita de cartón blanca, cuadrada, que examine por unos segundos. Quité la tapa y abrí los ojos al encontrarme con una llave, con el llavero de una luciérnaga.

-¿De qué es esto?- pregunté enseñándoles la llave, también a mis tíos y a Olaf.

-Es de tu departamento en la ciudad- dice mi padre.

Abrí la boca sin poder creerlo ¿un departamento?... ¿Para cuándo me vaya a la Universidad? Siempre creí que iba a quedarme en una residencia de la universidad, incluso hablé de la idea con ellos y asentían a todo lo que les decía. Ya veo que me estaban tomando el pelo. Pero…un departamento… ¡Mi propio departamento!

-Esto debió costarles demasiado- dije, peinando mi cabello a un lado.

Después de todo los malos momentos que les hice pasar ellos se esforzaron por conseguirme un lugar propio. El pensamiento hizo que mi pecho se contraiga y en cualquier momento iba a comenzar a llorar.

-Hija, no te fijes en eso- respondió mi madre-. Llevamos ahorrando muchísimo tiempo para obtenerlo, así que no te preocupes.

Eso me hace sentir aun peor, venían pensando en esto incluso cuando yo los trataba como una mierda.

-Lo siento- me disculpé sin mirarlos y apretando fuertemente los ojos para evitar que me salieran lagrimas pero no lo conseguí.

-Oooh pequeña luciérnaga, no te pongas así- el comentario de mi padre vino con un enorme abrazo junto con uno de mi madre.

No sé porque pero eso también me hacía sollozar, acabando con mi resistencia. Luego de esto sé que me voy a tener que esforzar mucho más que lo que hice el último tiempo. Los dos acaban de demostrarme lo que mi tía me dijo y lo que yo no tuve que dudar en ningún momento. Ellos me aman.


Después de la ceremonia de graduación, salí con mis amigas. Paseamos por la ciudad, nos tomamos una cantidad incontable de fotografías con nuestros celulares para atesorar cada momento. Yo no uso redes sociales pero las fotos las iba a conservar en mi computadora.

Kida se iba esa tarde por la cesión de verano en su Universidad. Así que era en parte una salida de despedida para ella. Admito que las cuatro lloramos porque no nos veríamos con frecuencia como antes, pero no teníamos miedo. Todas sabíamos que nuestra amistad era fuerte y sincera y a pesar de la distancia no dejaríamos que termine nunca. Además vendría de visita de vez en cuando y sé que aprovecharíamos ese momento para estar juntas. No era una despedida, era un hasta luego. Con nosotras también estaba Milo, quien se convirtió oficialmente en su novio y ya tenían planeado como manejar su relación a larga distancia. Además, la universidad del chico solo estaba a treinta minutos de viaje en auto a donde Kida residiría, eso lo hacía fácil a comparación de otras parejas que vivían a una distancia más larga.

En mi casa era una locura, mis padres y mis tíos preparaban una cena especial para mí y Olaf me preparaba un postre. Generalmente cuando todos cocinaban era un caos y yo trataba de ayudar en lo que podía pero me dijeron específicamente que no tocara nada.

Quería pasar tiempo con Ceny pero ella también se graduaba hoy, así pasaba un tiempo especial con su familia, que era mucho más grande que la mía. Decidimos que lo mejor era reunirnos en otro momento, sin tener que preocuparnos por nada.

Así que básicamente estoy encerrada en mi habitación como si estuviera castigada y no podía salir hasta que me lo ordenaran. Para matar el tiempo decidí probar el nuevo videojuego para playstation que mi primo me obsequió por mi graduación. El juego es intenso desde el primer momento y no quería despegarme de él ni un solo segundo, no sé cómo harán para sacarme de la habitación cuando me llamen para cenar. Sin embargo, como suele sucederme muy a menudo, mi tranquilidad no duró demasiado. Mi teléfono móvil, que estaba en mi cama, a un lado de mi pierna, sonó indicándome que tenía una llamada. Al principio pensé en no contestar, ya que en la pantalla aparecía un número desconocido y pensé que se podría tratar de alguien equivocado o de alguna publicidad, pero al ver que insistían demasiado me resigné.

-Hola- contesté, sin obtener una respuesta- ¿Hola?- insistí.

-Por favor…por favor no cuelgues.

Mi corazón saltó de mi pecho al escuchar a Anna hablar con dificultad del otro lado a causa de su sollozo. Quedé estática. Por un lado quería colgarle por todo lo que me hizo pasar. Por otro lado, sé que yo también me porté muy mal con ella.

-Dame una buena razón para no hacerlo- dije.

-Porque te quiero.

Sentí unas palpitaciones en el corazón que me hicieron tambalear de la cama. Esa forma de decirlo es tan sincera, tan pura…hace que de mi interior brote algo cálido. ¿A esta sensación se refería Mulan cuando su novio le dijo lo mismo?

-No lo hagas…-pedí, consciente de que estaba a punto de llorar. Como Anna no respondió, supuse que no comprendió lo que le dije- No lo digas si no es verdad.

-Por favor, créeme, si lo es.

-¡¿Desde cuándo?!- solté molesta y nerviosa- … ¡Así de la nada me dices que sientes algo por mí!... ¡Justo cuando sabes que estoy con otra persona!... ¡Me dices eso aun estando con tu novio!...

-Elsa, rompí con Kristoff después del torneo de equitación. Solo fuimos al baile como amigos.

No sé porque eso no ayuda en nada. Ese día le dije que me necesitaba más que yo a ella.

-Cuando intenté hacer las paces contigo ese día dijiste que no querías- le recordé.

-Lo se…y fui tan estúpida. Realmente creí que eso era lo correcto pero no. Si me das una oportunidad te lo explicaré todo.

Salí de la cama y me dirigí hacia el balcón. Anna me observaba desde su ventana. Sus ojos estaban hinchados, y puede ver algo de esperanza en ellos.

-¿Por qué?... ¿Por qué me quieres?

-Porque contigo no tengo que usar una máscara para ocultar mi personalidad. Porque desde que te conocí sé que eres lo único bueno que tengo en mi vida. Porque todo mi universo colapsó el día que te apartaste de mi lado. Porque tu forma de ser es especial, a pesar de todo. Porque para mí eres como el invierno necesita de la nieve y como la primavera necesita de las flores.

Permanecí pensante unos segundos.

-Wooww…Creí que querías ser diseñadora, no escritora- me sentí una completa estúpida por decir una broma tan fuera de lugar justo en ese momento, sin embargo vi la risa más hermosa detrás de ese mar de lágrimas que la pelirroja tenia.

-Lo admito, leo mucho.

-Me gusta- admití.

-A lo que voy Elsa- dijo pronto, apoyando su mano en el vidrio que se interponía entre ella y el lado de afuera-, es que si te necesito, tal y como tú lo dijiste. Lo que digo es verdad y no sé si es sano o humano querer a una persona de la manera en que te quiero, y no lo digo porque seamos mujeres, pero se siente tan jodidamente bien que la verdad no me importa. Probablemente no te merezca pero…no quiero perderte…no quiero perderte sin pelear una última vez.

La observé sin poder decir nada, no encontraba las palabras adecuadas para el momento.

¿Por qué debería darle otra oportunidad?...Porque la amas maldita imbécil y nadie te hará sentir lo de ella, acéptalo de una buena vez.

Mierda, ahora veo todo tan claro. El verdadero amor no se olvida, ni se supera.

Merida tenía razón todo este tiempo, lo único que he estado haciendo es intentar superarla y acabo de cometer el mayor error de mi vida. Estoy tan enojada que me dan ganas de golpear algo hasta quedar agotada o hasta que se me rompa la mano. No con Anna, sino conmigo misma. Otra vez dejé que las cosas se me salieran de las manos.

-Anna necesito…necesito pensar ¿De acuerdo?- utilicé mi mano libre para pasarla sobre mi rostro.

-Pero…

-¡Por favor!-usé un tono de voz demasiado alto que me obligué a bajar de inmediato-…no quiero gritarte- no merece eso. Levanté la cabeza y traté de brindarle seguridad con mis ojos, aunque no creo que de mucho resultado-. Prometo hablarte luego.

-¿De verdad?- no sonaba muy confiada porque siempre que me pedía que hablara con ella yo no lo hacía.

-Lo prometo, lo haré- suspiré agotada-. Perdona, tengo que irme.

Colgué la llamada y entré a mi habitación sin despedirme con algún gesto. Necesito pensar claramente antes de saber qué es lo que voy a hacer, y el verla no me lo permitiría.


¿Quien fue la que hizo ese chiste de que el encanto de Elsa dure hasta las 12?

Casi estamos por llegar al final...Uff, realmente eso me pega fuerte.

Si me tardo en las otras historias no es porque las he abandonado, es porque estoy poniendo todo mi tiempo en esta y aunque algunos no lo crean cuesta que salgan los capítulos. Como dije antes, la historia tiene ya dos años, quiero terminarla. Aunque se que sufriré cuando eso pase (?)

SnowQueen18: Pues si ocurrió. Está todo fríamente calculado.

LaMafer: Te aviso te enteraras en el próximo capítulo.

Rorro: Solo puedo darte gracias y me gusta que apoyes la historia con emoción. Creo que se cual capítulo de Glee hablas, si es el que me inspiró XD. Como dije, me gusta hacer esto para divertirme a pesar de los errores que tengo. Animo y buena suerte.

Yami: Y tambie te digo que ocurrió ajja XP. Gracias por leer, saludos.

Walle Megurine: No importa, a cualquiera le pasa. Sabía que eras tú de todas formas pero no busque el nombre (perdón). Al parecer Anna reacciono. Solo pienso en las escenas Elsanna, enserio. Pero esta en ti creerme o no. Saludos.

Mary: Es un pensamiento de Elsa, vos podes estar de acuerdo o no con que ella se le cruce por la cabeza. Ahora, estoy en desacuerdo cuando dices ella no hizo nada por Anna. No lo tomes a mal, agradezco la opinión y tu punto de vista enserio. Valoro tu apoyo n_n

Azu Rush: Jajaja si queres verlo así

D. Cufre: Si te soy sincera, estoy ansiosa por llegar a esa parte :3. Gracias por comentar y por seguir las historia, disfruta el capítulo.

Guest: Eeehmm…espero que este capítulo te haya dicho algo.

Nos vemos en el siguiente capítulo y espero su comentarios :) a ver que piensan que sucederá. Nos vemos.