Los personajes no me pertenecen
¿Quien están listo para el capitulo 33?
Canción: Let Her Go de Passenger
No podía estar de peor humor. Muy pocas veces son las que me quiero dar un gusto. Había un festival de música el cual esperé mucho tiempo y ahorré para las entradas pero cuando fui a comprarlas me dijeron que ya se habían agotado.
En el festival se iban a presentar unas pequeñas bandas, no son mundialmente reconocidas o con la gran fama como otras, pero a mí no me interesaba eso. A mí solo me gusta la música, y esos chicos y chicas que iban a presentarse solo van por eso y mostrar su talento, no se trata de fans o de dinero.
Pero bueno, no conseguí entradas así que pasaré mi sábado en la noche quejándome en mi habitación porque no tenía nada mejor que hacer. Merida y Mulan tenían planes y no podía decirles de hacer algo. El juego que me obsequió Olaf ya logró estresarme y no quiero continuarlo por el momento.
Busqué un viejo comic que tenía guardado y me recosté en mi cama para leerlo. No es la mejor idea que pude haber tenido pero al menos era entretenido. Mi mundo fantástico de superhéroes combatiendo el crimen no duró tanto a causa de una llamada en mi móvil. En cualquier otro caso me hubiera molestado porque odio que me interrumpan cuando al fin estoy entretenida, pero en esta ocasión sonreí por el nombre que apareció en la pantalla.
Si, era Anna. Desde que nos reconciliamos definitivamente ella vive pegada a mí, como en los viejos tiempos. Hablamos todo el día y ni siquiera me canso o lo encuentro agobiante. Volvió a venir a mi casa con frecuencia y cada vez que tenía que irse yo no quería que lo hiciera pero tampoco la detenía porque no quería parecer molesta. A mis padres les llamó la atención que de pronto hayamos vuelto a ser amigas, pero no me cuestionaron nada. A decir verdad, parecían felices de nuestra reconciliación. En cuanto Anna y yo logremos formar una relación pienso contarles de mi sexualidad y también todo lo ocurrido. Es algo que tengo bien decidido y ya lo he hablado con Anna, que me apoyó con la idea. Yo no quise insistir con sus padres porque son diferentes y si necesita tiempo para decírselos no tengo problema para esperar.
-Hola, Anna- contesté.
-¿Qué probabilidades hay de que me lleves a dar un paseo en tu motocicleta ahora mismo?
-Woouww… para ahí, amiga- me senté sobre la cama, de piernas cruzadas, estaba algo sorprendida por lo que me pedía y esta era la primera vez que hablábamos en el día porque no habíamos tenido tiempo de hacerlo.-¿No es que ibas a pasar el día con tu hermana?
-Correcto, el día, no la noche. Lo que quiere decir que iremos de paseo- festejó entre risas.
Todavía no podía salir de mi sorpresa. Vamos ¿Qué podía perder? Hace rato me estaba quejado porque estaba aburrida. Aunque a decir verdad, no sé si quiera llevarla en la motocicleta. Fui con Ceny cuando salimos la primera vez pero en este caso yo conduzco y es diferente.
-Mmmhh…No estoy tan segura- dije nerviosa.
-Porfaaa…-Anna suplicó igual que una niña de diez años.
-De acuerdo- suspiré en derrota, elevando la vista hacia el techo.
Festejó y me pareció escuchar un brinco del otro lado y eso me hizo reír en voz baja.
-Salgo en diez minutos- le informé, con una sonrisa que no podía quitar de mi rostro.
-Okey, te espero.
Colgamos la llamada al mismo tiempo después de eso.
Veamos, estoy usando mi sucio piyama y no creo que sea la mejor opción para salir ¿Qué voy a usar?... Lo que odio de la salidas inesperadas es que no sé qué ponerme, sobre todo porque no sé a dónde quiere ir Anna. Santos cielos, puedo estar usando un traje de payaso y a ella le va a gustar, hasta me vio con lo que traigo puesto ahora. Dado que voy a manejar mi motocicleta, quiero usar algo que sea lo más cómodo posible. Me puse mi jean gris y mi sudadera azul de Game of Thrones, que tenía el escudo de la casa Stark, y, debajo de esta, llevaba mi remera negra con el copo de nieve, la cual era la favorita de Anna según me dijo.
Después de vestirme, bajé de mi cuarto, no sin antes buscar los dos cascos que tenía, y les avisé a mis padres que iba a salir con Anna e iba a usar la motocicleta. Ellos me respondieron las típicas cosas que te dicen los padres cuando sales; que tuviera cuidado, que la pasara bien y que les avisara si pasaba algo ante cualquier cosa. Cuando salí a la puerta Anna no estaba, no le di mucha importancia porque de todas formas iba a dirigirme hacia el garaje de mi casa para sacar mi motocicleta.
Al sacar el vehículo a la calle, Anna venia hacia donde yo estaba. Vestía una camisa azul y un jean apretado de color negro y su cabello estaba suelto. Todavía tenía el brazalete de plata que le había visto cuando nos reconciliamos, también traía consigo una mochila colgando en su hombro. No pude evitar fijarme en su cuerpo, esos pantalones hacían que su figura resaltara muy bien, sobre todo una parte específica de su anatomía que no pasaba desapercibido para nadie.
-Antes de empezar a babear podrías decirme hola- bromeó Anna, riendo por la cara que puse.
-Lo… lo siento- me disculpé, sintiendo como subía la temperatura a mis mejillas-, no era mi intención.
-Oh descuida, hiciste precisamente lo que yo quería cuando decidí ponerme este pantalón- insinuó y me guiñó el ojo, balanceando su cuerpo de un lado al otro.
¡¿Qué?!... ¿Se puso esos pantalones para que le mirara el trasero? No sé qué pensar, estoy nerviosa. Debería estar alagada porque haya hecho eso por mí pero... ¿A ella le gustaba? No quisiera que esté haciendo algo que sea incómodo para ella.
-Eeeh Anna, yo… Es lindo que hagas esto para mí pero no… quiero decir- intenté articular, pasándome la mano por detrás de la cabeza y rogando que ella no se lo tomara mal-. A lo que voy, no es necesario que lo hagas.
Anna solo levantó una ceja y se cruzó de brazos esperando a que justificara lo que acababa de decir.
-Te vez muy linda pero si te sientes incomoda no tienes que hacerlo- finalicé.
-Es difícil no hacerlo considerando tu última relación y tu amistad con Merida- comentó Anna después de un rato.
-¿A qué te refieres?- quise saber, un poco impactada.
-Ellas dos parecen supermodelos- bajó la cabeza, supongo que lo hizo por algo de vergüenza-. Es fácil intimidarse.
No necesitaba pensar para darle una respuesta.
-Anna, a mí no me importa eso- me sorprende que crea esas cosas-. Ya te dije lo que pensaba de Ceny. Y Merida es como una hermana para mí, si parece una supermodelo, honestamente, no me doy cuenta. Tú eres atractiva también y lo que te hace aún más especial es tu corazón. Además tienes esas cosas que te hacen tú y eso es lo que más me gusta. Mientras tengas esas cualidades, nadie podrá reemplazarte.
Anna sonrió y saltó hacia mí para darme un abrazo que correspondí con gusto y me robó una risa.
-Aun así, te puedo asegurar que no me arrepiento de habérmelo puesto- susurró con algo de picardía entre mis brazos y esta vez me dejó sin palabras.
Nos separamos y ella me quitó uno de los cascos, que todo este tiempo permanecieron en mi mano, y sin pedirme permiso, porque sabía que no lo necesitaba, y sin temor se subió a la motocicleta.
-¿Qué traes en la mochila?- pregunté antes de hacer lo mismo que ella.
-Oye, no arruines la sorpresa- respondió.
-¿Qué sorpresa?
-Si te lo dijera ya no sería sorpresa.
No dije más, simplemente me coloqué el casco y subí al vehículo. Tan pronto encendí la motocicleta, Anna se aferró con fuerza a mi cintura con sus brazos. El tacto con ella se había hecho más frecuente. Al principio Anna se sentía insegura de abrazarme, sostenerme el brazo o la mano, pero dejó de hacerlo cuando le aseguré que no iba a volver a rechazarla.
Conduje por las calles según las indicaciones que Anna me daba. Tomé el camino por donde suelo ir cuando Merida y yo vamos al lago. Pero no es ese el sitio hacia donde quería llegar, sino adentrarme más hacia lo que parecía un bosque, subí una colina y me detuve porque ella quiso bajarse de la motocicleta y sin decir nada continuó caminando, dándome a entender que la siguiera. Lo hice pero subida arriba de la moto, a una velocidad bastante lenta. El silencio entre nosotras no era incómodo, pero me ponía ansiosa, estaba segura de que Anna me quería sorprender con algo.
-No iras a querer asesinarme ¿cierto?- bromeé.
-Me descubriste, pensaba traerte aquí para cometer un crimen- me siguió el juego.
-Lo sabía, sabía que eras una psicópata.
-Es tu culpa por ser tan sexy.
El comentario provocó que la motocicleta se tambaleara hacia los costados, Anna tuvo que moverse un poco para evitar accidentes y se echó a reír. Ese lado coqueto que tiene va a terminar con mi vida, estoy segura. Nunca en los años que la conozco imaginé que hacia ese estilo de cosas. Recuerdo que Ceny me dijo que Anna, y ella me lo reconoció, le coqueteaba ¿hacia lo mismo con Kristoff? Aparté rápidamente esas ideas de la cabeza. Imaginar esa clase de cosas me hará tener pensamientos incorrectos.
Escuché algo de música y unos gritos mientras nos acercábamos a lo que parecía ser una acantilado, donde podía distinguir unas luces. Apagué la motocicleta y bajé de ella, mientras Anna seguía caminando. Se paró para girar su cabeza hacia mí y sonrió.
-Ven a ver esto- apuntó con la cabeza hacia delante.
Me coloqué a su lado y mis ojos se abrieron de par en par, me deleité con la increíble vista del escenario y una multitud agitada. Este era el festival de música al que quería venir. No era precisamente la mejor vista, los músicos eran puntos con color, el resto de las personas que estaban amontonadas parecían una mancha oscura, sin embargo no estaba tan mal, se podía ver algo en las enormes pantallas planas que mostraban el escenario. Lo importante de todas formas era escuchar.
Miré a Anna sonriendo entre dientes y ella se mostró feliz por verme así.
-Me gustaría haberte conseguido entradas para que tengas mejor vista pero no pude- dijo, un poco avergonzada.
-¿Estás bromeado?- me senté en el suelo, de piernas cruzadas y luego tomé de su mano para jalarla hacia mí, demostrándole que me sentía cómoda en este sitio.
Anna se sorprendió al principio pero rápidamente volvió a sonreír. Apoyamos la espalda contra un árbol que teníamos detrás para estar más cómodas.
-Gracias- dije-. El sitio es genial, y es mejor porque estamos solo nosotras dos y porque no hay gente apretándonos.
-De nada.
-¿Cómo supiste de este lugar?
-Vengo aquí siempre- se encogió de hombros-. Es un sitio tranquilo y nadie te molesta, es perfecto para cuando no quiero estar en casa. Vi que estaban armando el escenario de casualidad.
-¿Otras personas vienen aquí?
-Nunca he visto a otros, y además eres la primera persona que traigo. Así que tal vez soy… somos las únicas personas que conocen este lugar.
Interesante, un lugar secreto. Nunca he tenido uno, considero que mi habitación es el mejor lugar para estar sola.
Nos quedamos en silencio para escuchar el concierto. Anna aprovechó a sacar de la mochila dos sándwiches y dos latas de agua tónica. Genial, tenía todo esto muy bien preparado. Un picnic nocturno no era lo mío, pero Anna no lo hacía para ser romántica. Aquí no hay una manta en el suelo, con flores, o velas para darle una habiente romántico. Su idea era gozar el momento.
Las dos disfrutamos de la música. Hacíamos comentarios y bromas de lo que escuchábamos, hasta discutíamos por quienes habían cantado mejor hasta el momento o que canción era buena y cual no. Critiqué a una chica por estar cantando algo de Ariana Grande y recibí unos cuantos insultos por parte de Anna. Ella ama a Ariana Grande.
Después de que otra banda, compuesta por dos chicos y una chica, terminara su presentación, dejaron el escenario para dárselo a un chico, que venía subiendo con una guitarra en su mano, y que a pesar de la distancia pude reconocerlo enseguida. Era John Smith.
Mis ojos se abrieron de par en par al verlo sentarse sobre una banqueta que le dejaron cerca del micrófono.
-Hola a todos, mi nombre es John- se presentó un poco nervioso y ansioso-. Esta es la primera vez que canto frente a tanta gente así que espero no decepcionarlos- él y el público rieron, hasta yo lo hice-. Voy a cantarles una de mis canciones favoritas, disfrútenla.
Reconocí la música de su guitarra de inmediato, esa canción también era una de mis favoritas y estaba deseando que alguien la cantara. Sonreí e incliné mi cabeza hacia atrás, disfrutando de la música.
Well you only need the light when it's burning low
Only miss the sun when it starts to snow
Only know you love her when you let her go
Only know you've been high
When you're feeling low
Only hate the road when you're missing home
Only know you love her when you let her go
And you let her go.
John cantaba muy bien, y por lo que podía ver desde aquí parece que al público le gusta. Sin lugar a duda tenia talento.
-¿Qué hay entre John y tú?- preguntó Anna, recordándome que ella estaba a mi lado.
Moví mi cabeza a su dirección, ella tenía la vista en el suelo y notaba un leve color rojo en sus mejillas.
-Es solo un amigo, aunque hablamos muy poco- contesté, alzando una ceja- ¿Por qué lo preguntas?
-Me sorprendió como te defendió de Gaston- se encogió de hombros y lucia avergonzada por recordar lo que ocurrió esa vez-. Además… vi que lo besaste en la fiesta donde tuviste el accidente.
Staring at the bottom of your glass
Hoping one day you'll make a dream last
But dreams come slow and they go so fast
You see her when you close your eyes
Maybe one day you'll understand why
Everything you touch surely dies.
¿Vio ese beso?... Fue apenas un choque de labios, debió notarlo.
-Eso fue un accidente- respondí.
-¿Todos tus besos ocurren por accidente?- esta vez me di cuenta de que estaba algo molesta, o más bien celosa.
Cierto, nuestro beso también había sido por accidente. Aunque un accidente totalmente diferente.
Por alguna razón, no me molesté.
-No. Pero en esta ocasión si lo fue, Anna. Solo estábamos bailando para pasar el rato y un chico me empujó cuando nos estábamos despidiendo y chocamos nuestros labios. No duró ni siquiera cinco segundos. Además- acomodé un mechón de su cabello detrás de su oreja, causando que su expresión se suavizara-, me gustan las chicas, en especial tú.
But you only need the light when it's burning low
Only miss the sun when it starts to snow
Only know you love her when you let her go
Only know you've been high when you're feeling low
Only hate the road when you're missing home
Only know you love her when you let her go
Anna desvió su mirada un poco nerviosa. Eso me hizo sonreír, pensar que causo ese efecto en ella es difícil de creer. Con lo que acabo de decirle y por mi forma de actuar creo no es necesario aclararle que si John me defendió del brabucón de Gaston fue porque era su amiga, lo mismo sucedía si me vio hablando alguna vez con él en el pasillo de la escuela.
Como si fuese un pequeño niño arrepentido de sus actos, se inclinó más a mí para apoyar su cabeza en mi hombro, cerrando los ojos al mismo tiempo. Mi brazo rodeó su espalda para atraerla aún más y dejé mi mejilla reposando en su cabeza.
-Lo siento, estaba cabreada ese noche- se disculpó, y creo que lo hizo porque el auto me atropelló.
-Y yo siento haberte tratado mal cuando fuiste a verme al hospital.
Staring at the ceiling in the dark
Same old empty feeling in your heart
Because love comes slow and it goes so fast
Well you see her when you fall asleep
But never to touch and never to keep
Because you loved her too much
And you dived too deep.
Su cuerpo estaba temblando y sus dientes titilaban y en ese momento me di cuenta de que estaba haciendo frio. No quería que Anna se congelara y que debido a eso se enfermara, así que sin pensarlo dos veces me quité mi sudadera y la coloqué sobre su espalda para que se la pusiera.
.-No…- rezongó Anna- Tú vas tener frio.
-No- sacudí la cabeza, sonriéndole con confianza-. Estaré bien, la necesitas más que yo.
-Lo haré con una condición.
-¿Quieres sentarte sobre mí?
Asintió sonriendo.
La ayudé a colocarse mi sudadera, que le quedaba algo grande pero no le importaba, y luego Anna se sentó en mi regazo para acurrucar su delgado cuerpo contra el mío. Ambas cerramos los ojos, sintiendo nuestros músculos relajados por tener el contacto de la otra, disfrutando de la música al mismo tiempo.
Well you only need the light when it's burning low
Only miss the sun when it starts to snow
Only know you love her when you let her go
Only know you've been high when you're feeling low
Only hate the road when you're missing home
Only know you love her when you let her go
And you let her go
And you let her go
Well, you let her go.
-¿Habría sido así si te hubiera confesado mis sentimientos a los quince años?
Anna se movió incomoda, ocultando su rostro en mi cuello.
-Me parece que no- reveló.
Ahora yo estaba incomoda. Así que antes me habría rechazado pero ahora no ¿Tiene eso sentido? No es por defenderme, sé que lo hice estuvo mal, pero entonces eso me demuestra que hice bien en ignorarla… Bueno, debí haber actuado de otra manera. Todo es tan raro y confuso.
Lo que sea que estaba empezando a creer fue desvanecido cuando sentí sus labios sobre mi mejilla.
-No quiero pensar en lo que hubiera sido y en lo que no. Lo importante es el ahora y quiero aprovechar cada minuto contigo- continuó hablando contra mi mejilla, y se retiró para volver a ocultar su rostro en mi cuello.
Percibí miedo en su voz, como si pensara que voy a enojarme por la respuesta que me dio.
-Tienes razón- susurré para brindarle tranquilidad-. Y estoy dispuesta a salir a delante si tú también lo haces.
Sentí su sonrisa contra mi piel, provocándome escalofríos.
Because you only need the light when it's burning low
Only miss the sun when it starts to snow
Only know you love her when you let her go
Only know you've been high when you're feeling low
Only hate the road when you're missing home
Only know you love her when you let her go.
Because you only need the light when it's burning low
Only miss the sun when it starts to snow
Only know you love her when you let her go
Only know you've been high when you're feeling low
Only hate the road when you're missing home
Only know you love her when you let her go.
Jonh terminó la canción y la multitud le aplaudió, aclamándolo con gritos y silbidos.
-Él dijo una vez en el almuerzo que le caías bien- comentó Anna, buscando mis ojos- y que eras simpática.
Vi otra vez al escenario, a Jonh se lo notaba feliz. Algo me dice que esta era la verdadera personalidad del chico más guapo de toda la escuela y siento que yo la conocí la primera vez que hablamos, además de que él no tuvo ningún problema en enseñármela.
-Sabes, tal vez no te das cuenta pero le caes muy bien a la gente cuando llega a conocerte.
Escuchar eso me puso nerviosa.
-Me parece que estas exagerando- intenté bromear pero había algo de cierto en eso.
-No, es la verdad.
-Eres la segunda persona que me dice eso- murmuré para mis adentros esperando que no me escuchara pero lo hizo.
-¿La segunda?
-Bueno…-es mejor decírselo si quiero que todo salga bien- Ceny me dijo algo parecido una vez y también me dijo que sentía lastima por las personas que no llegan a conocerme ¿Qué loco, no?- reí inquieta.
Anna permaneció un rato en silencio pero en ningún momento apartó su mirada.
-Es una tonta- respondió encogiéndose de hombros.
Abrí los ojos de par en par.
-¿Por qué dices eso?- sé que su relación no ha sido la mejor pero no es motivo suficiente para tratarla así.
-Porque soy egoísta.
-Anna, no puedes estar hablando enserio.
-Pues si lo estoy. Me gusta tenerte para mí y no quiero compartirte con nadie.
La cantidad de seriedad que usó en su voz me congeló. Nunca la imaginé tan posesiva, eso explica un poco su actitud fría cuando me veía con Merida. Estoy completamente segura de que con Kristoff no era así.
-No me veas de esa forma- dijo riendo.
-¿Tengo entender que no puedo conocer a otras personas solo porque a ti te molesta?- pregunté sin salir de mi estupor.
-Claro que no, tonta. No puedo evitar que conozcas a otras personas y además eso sería enfermizo. Es solo que es tan malditamente adorable tenerte para mí
-Oye ¿Y qué tengo que pensar yo de todos tus amigos? A mí no me caían bien y estabas con ellos antes de que yo me distanciara.
Anna se retiró hacia atrás, la ausencia del calor de su cuerpo contra el mío me provoco hormigueos, y colocó sus manos sobre sus piernas pero permaneció sentada en mi regazo. Supe en ese momento que la conversación se había vuelto más seria.
-Cuando empecé a hablar con ellos solo era gente agradable a la que saludaba. Pero cuando te fuiste yo solo tuve dos opciones, ser su amiga o estar sola.
Escuché a otra persona cantar a continuación pero esto se puso demasiado importante para ambas y no le prestamos atención.
-Pero tú te veías bien en ese grupo de chicos y chicas, ellos iban a tus torneos de equitación y tú ibas a los partidos de básquet y de fútbol americano.
-Yo nunca les pedí que fueran a verme, ellos iban por su cuenta. Si iban a mis torneos yo tenía que ir a sus partidos, no podía ser tan desconsiderada. No me malinterpretes, son chicos geniales y súper cool, pero no era lo mismo que estar junto a ti. Si me hubieran ofrecido dejarlos para estar cinco minutos de esta manera contigo, lo habría aceptado sin pensarlo.
Aquí ya no sé qué responder. Quiero a Anna, demasiado. Pero si me dieran a elegir entre ellas y mis amigas, estaría en un dilema.
-¿Sabes que yo no sabría que elegir si me encontrara en esa posición, verdad?
Anna rió suavemente y pasó su mano por mi cabello.
-Cálmate, jamás te daría a elegir entre tus amigas y yo- dijo para tranquilizarme-. Tu amistad con ellas es diferente a mi situación.
-¿Diferente en que forma?
-Elsa, ya te lo dije cuando me preguntaste por qué te quiero, es porque con ellos tenía que ser una persona diferente a la que soy. Si quería "encajar" con ellos tenía que parecer que me gustaban ciertas cosas.
Por algún motivo que desconozco, bajé la mirada hacia su brazalete. Sé que es nuevo y si Anna lo lleva todo el tiempo quiere decir que la persona que se lo dio es importante para ella y deben de tener un vínculo muy fuerte. Además, como dije en otra ocasión, lucia demasiado caro. Dudo que la persona que le haya regalado eso sea como Anna describe a sus amigos. Sigo convencida de que fue Kristoff quien se lo dio.
-¿Puedes decirme quien te dio ese brazalete?- pedí de repente, señalando su muñeca.
Anna bajó la mirada hacia donde le indiqué, levantando una ceja. Volvió a mirarme sin comprender muy bien el porqué de mi reacción.
-Mi hermana me lo obsequió para mi graduación.
-¿A si?
-Sí ¿Quién pensaste que me lo pudo haber regalado?
-No lo sé, Kristoff tal vez.
-Pues no lo hizo.
Su hermana, tiene sentido. Cierto que ella me dijo que es la persona que más la apoya. Anna se quitó el brazalete y me lo entregó para que pudiera verlo mejor. En el interior del mismo tenia escrito "hermanas por siempre" en letra cursiva y de un color dorado.
Esto me hizo recordar a lo que pasó en la graduación, donde su madre no había asistido y el comportamiento de su padre fue bastante extraño.
-No tienes que responder si no quieres pero ¿Qué fue lo que pasó en la ceremonia de graduación?
He evitado hacerle la pregunta antes porque quería que haya confianza suficiente para hacérsela. No veo que esté molesta, tal vez hasta esperaba que le planteara la pregunta.
-Sabía que mi madre fingiría olvidarlo- comenzó a explicar, como si fuera la cosa más natural del mundo- y no me molesté en decírselo a mi padre porque… no sé, supuse que iba a poner al trabajo primero que a mí. Él único que lo sabía era Kai, el mayordomo, porque casi siempre le cuento todo a él. Rapunzel no lo sabía, estaba lejos y no la esperábamos hasta una semana después de la graduación y no quería molestarla por si estaba muy ocupada con los estudios o algo de eso. Al final llegó ese día de sorpresa y Kai se lo contó. No sé qué le habrá dicho a mi madre, pero sé que rápidamente fue hasta la oficina de mi padre y ambos fueron a la ceremonia en la escuela- su mirada se perdió en algún punto del suelo y pude notar que estaba tratando de aguantar las lágrimas-. No me importó que mi hermana haya hecho un drama al entrar, sé que no fue su intención, fue más especial el que ella estuviera ahí. Y si, también fue especial que mi padre estuviera a pesar de todo. Él me recompensó, como para demostrarme que yo le intereso, y me obsequió la cámara de foto profesional más cara que existe con sus diferentes lentes y el estuche- soltó una risa sin humor, tener esa cámara que muchos desearían no era lo que le interesaba exactamente a pesar de que era un buen regalo-. Habría preferido que me diera una nueva caja de lápices.
-¿Te refieres a ese maletín de lápices que vimos cuando salimos a hacer el trabajo de seguridad vial?
-No, solo una sencilla caja de cartón con doce colores de lápices- corrigió-. Los que tengo ya están muy pequeños y desgastados.
Ya había escuchado algo parecido antes. Cuando su padre recordaba a último momento su cumpleaños le obsequiaba cosas muy caras para disculparse con ella. Una vez le compró una bicicleta de montaña, que si yo se la pidiera a mi padre tendría que vender todos sus órganos para pagarla. Recuerdo que Anna me dijo esa vez que habría preferido que le diera el último libro de la saga Hus hus, Finale, que tanto le había pedido. No me explicó cómo fue que Anna no se convirtió en la típica chica engreída porque lo tiene todo.
Enlacé mis brazos la cintura de Anna para volverla acomodar de la misma forma que estaba antes de empezar la conversación.
-Sabes, cuando tenga dinero suficiente voy a regalarte ese maletín- le coloqué el brazalete de nuevo en su muñeca.
-¿El maletín?- Anna sonrió entre dientes por lo que dije- ¿No la sencilla caja de doce lápices?
-El maletín- le aseguré-. Te mereces eso.
-¿Aunque yo prefiera la caja?
-Aunque tú prefieras la caja.
Después del concierto no volvimos a casa. Paseamos por toda la ciudad en la motocicleta. Teníamos ganas de hacer algo diferente, algo que no hayamos hecho antes ninguna de las dos. Así que se me ocurrió llevarla a las jaulas de beisbol. Fuimos un desastre ambas, no éramos lo suficiente rápida para poder batear la pequeña pelota. Me rendí cuando en uno de los intentos el pequeño objeto redondo y duro me dio en la cabeza. Al salir del sitio, con la risa constante de Anna siguiéndome, supe que lo mío solo era el fútbol.
Al final de la noche regresamos a nuestras casas. Llegamos en un horario donde seguro mis padres estaban ya durmiendo. La moto estaba detenida pero los brazos de Anna seguían amarrados a mi cintura y su cabeza estaba apoyada de en mi espalda, por lo que no podía bajarme. De no ser por la fuerza de su abrazo creería que está dormida.
-Heii, ya llegamos- le informé en voz suave.
-Ya lo sé- respondió segundos después de haberle hablado.
-Bueno, hay que bajarnos. No podemos quedarnos aquí toda la noche.
-Podríamos si quisiéramos.
-Sería incomodo ¿no crees?
-Vale la pena si al final te quedas conmigo.
Mi mano se aferró con fuerza al manubrio de la motocicleta sin que lo pensara. Buscaba una respuesta cuando Anna se separó de mi espalda y se quitó el casco. Peinó el cabello a un lado mientras que yo me giré para verla.
Demonios, se ve tan sexy así.
-¿Puedes quedarte conmigo esta noche?- pidió con mirada suplicante.
-Yo… quiero, es solo que…
Me afectaba más que antes decirle que no. Deseo permanecer con ella pero mis padres no saben nada y quedé con Merida para salir mañana en la mañana. Además a los padres de Anna no les gusta que ella traiga gente a la casa sin avisar. Creo que de las tres opciones, la que más va a molestarle es la de que voy a reunirme con Merida.
-Puedo- me decidí, es lo menos que puedo hacer por ella después de haberme comportado mal- pero me iré temprano en la mañana, no quiero que tus padres me vean porque sé que tendrás problemas si lo hacen ¿de acuerdo?
Anna asintió con la cabeza, conteniendo sus ganas de chillar de alegría. Antes de entrar a su casa guardé la motocicleta en mi garaje.
Su casa estaba oscura y silenciosa, no había nadie a la vista. Anna no quería arriesgarse a prender las luces por precaución. Subimos a su habitación, calladas y sostenidas de la mano. Lo extraño fue que Anna no me dirigió la mirada hasta que llegamos a su habitación y sentía una ligera, que apenas le presté atención, capa de sudor en su mano que sostenía la mía. Eso quiere decir que estaba nerviosa, o eso supongo. No quise sacar conclusiones erróneas y que me hicieran meter la pata, así que lo ignoré.
-¿Estás bien?- pregunté para evitar un silencio incómodo.
Anna se separó y me sonrió, como si nada estuviera pasando.
-Sí, muy bien- respondió.
Prendió las luces de su velador, que estaba en su mesa de noche, y luego fue hasta su armario para sacar un piyama y me lo entregó. Antes de agradecerle, inconscientemente miré su cama y me sonrojé.
-¿Dónde…voy a dormir?- consulté algo tímida, girando lentamente mi cabeza hacia ella.
Anna también se puso igual que un tomate. Parece que no lo había pensado hasta ahora.
-Yo…esperaba…dormir…contigo- confesó con dificultad.
-Anna…- no, de verdad no puedo, cruzaría la línea.
-Por favor- pidió antes de que yo pudiera haré nada, solo te quiero a mi lado.
Qué diablos, claramente estoy bajo el hechizo de sus ojos turquesa.
-Está bien- acepté y tuve que desviar la mirada para que no viera lo avergonzada que estaba.
No es que esté avergonzada de dormir con ella, estoy avergonzada del poder que tiene sobre mí. Mi ignorancia no duró mucho, su abrazo cortó mi respiración pero reí un poco ante su entusiasmo.
Un rato después Anna se encerró en el baño para cambiarse y yo aproveché la habitación para hacerlo también. El piyama era de color gris con mangas largas de color negro, perfecto para mi estilo. Estaba limpio y podía sentir el olor de Anna invadiendo mis fosas nasales. Me hizo pensar seriamente en que tengo que lavar mi piyama…Pff, sé que lo olvidaré tan pronto pise mi casa mañana.
Anna salió del baño, solo usaba un pantalón piyama y mi sudadera de Game of Thrones.
-¿Piensas dormir con eso puesto?- No tengo problema en que lo haga pero espero que sepa que tiene que devolvérmela, esa sudadera es mi favorita.
-¿Te importa?- su pregunta sonó a un desafío.
-Tal vez.
-Entonces puedes venir y quitármela.
-¿Te molestaría si lo hiciera?
-Muy poco, pero te advierto que no traigo nada debajo de ella.
Caí sentada en la cama que estaba detrás de mí. No sé cuál es la expresión de mi cara pero debe der ser graciosa porque Anna estalló en carcajada.
-Estoy bromeando- dijo entre risa.
Vi como rodeó la cama para sentarse en el otro lado. Al recostarse, se cubrió la con las sabanas y me observó. Yo aún seguía demasiado nerviosa para imitar su acción.
-¿Observar también cuenta como no hacer nada?
Sacudí la cabeza para salir de donde quiera que mi mente se haya ido. Sin decir nada me acosté, observando el techó. Anna apagó la luz. Todavía podía sentir su mirada sobre mí.
-¿Vas a mirarme toda la noche?- pregunté, algo exasperada.
Se echó a reír.
-Como no respondiste supuse que no te molestaba.
No le respondí porque mi maldita cabeza se niega a cooperar conmigo.
Su cuerpo giró hacia a mí y yo moví la cabeza hacia ella, conectando así nuestras miradas. Estaba oscuro pero gracias a la luz de la luna que se reflejaba en la ventana podía ver su rostro. La sonrisa que Anna tenía me demostraba que mi actitud le parecía graciosa.
-Lo siento, es que esto es extraño todavía- hablé.
-No tienes que disculparte…-estaba por decirme algo más pero por alguna razón se detuvo- Si te sientes presionada puedo salir de la cama.
Al oír esas palabras mis manos se movió como si tuviera mente propia, debajo de las sabanas para tomar la suya y entrelazar nuestros dedos.
-No, puedes quedarte. Es solo… ¿Quién no se pondría nerviosa cunado tiene a la persona que le gusta de esta forma?
Anna se sonrojó y después sonrió ampliamente.
-Sí, bueno, creo que eso tiene sentido- concordó.
Acaricié su mano gentilmente con la mía y sentí algo extraño en su piel. Se trataba de la cicatriz que se hizo cuando rompió el espejo. Anna se dio cuenta de lo que yo estaba pensando y noté su incomodidad. Esta es otra cosa de la que no hemos hablado, creo que es porque estuvimos mucho tiempo tratando de recuperar nuestro vínculo y no nos dimos cuenta de hablar de lo importante.
Moví mi mano, que era la que sostenía la suya, de tal modo para que pudiera ver mi cicatriz, casi nadie logra verla si no la enseño. La que ella tenía era más grande y más notable, pero ambas pasábamos por un mal momento cuando nos lastimamos.
-Me la hice en la semifinal del partido de fútbol- empecé a relatar-. Aquel día tenía pensado confesarte mis sentimientos, sin importar cual fuera tu respuesta iba a decírtelo. Cuando esa jugadora me golpeó y entraste a la cancha, a pesar de que no estaba permitido, para ayudarme, por un lado me ilusioné porque creí que tu respuesta iba a ser positiva. Pero luego te vi besando a Kristoff y me di cuenta de que no iba ser capaz de soportar un rechazo. Corrí hacia los vestuarios y algo quemaba dentro de mí a tal punto de desespérame. Golpeé un casillero completamente descontrolada y de no ser porque Merida, Mulan y Kida llegaron en ese momento tal vez la situación habría empeorado.
Hasta ahí pude llegar, Anna tenía una expresión de culpabilidad en el rostro y de repente me sentí mal. Esa no era mi intención.
Qué bien, volví a meter la pata ¿y ahora como lo arreglo?
Su otra mano se posó en mi rostro tomándome desprevenida, quitándome la respiración.
-Lo siento, si no hubiera sido tan distraída…
-No- la interrumpí-. No quiero que te disculpes, la que estuvo mal fui yo.
-Pero…
-¿Pero y qué? Estabas besando a tu novio, con todo el derecho de hacerlo porque, al fin y al cabo, eso es lo que hacen las parejas. No vale la pena disculparse conmigo, he sido egoísta todo este tiempo.
-No es cierto- dijo en voz suave, rozando su mano suavemente contra mi mejilla.
-Pues si lo es. Anna, yo sabía que aunque me alejara de ti y tu conocieras a más personas, yo siempre iba a estar en un pequeño rincón de tu corazón. Tenía miedo de perder ese lugar si te lo confesaba y sabía que, aunque te tratara mal, tú siempre ibas a guardar ese espacio para mí.
-Para mí no es razón suficiente para considerarte egoísta- el movimiento de su mano paró y conectó su frente con la mía.
-¿Qué te hace pensar eso?
-Te lo dije mientras estábamos en el concierto, no soporto tener que compartirte con alguien. También hay gente que ocupa lugares en tu corazón y sé que me dirás que el mío es el más grande de todos pero aun así no puedo conformarme con eso. Yo quiero que todo tu corazón sea mío, es por eso que yo soy más egoísta que tú.
-Detesto que te sientas así- fue un pensamiento pero no pude evitar decirlo en voz alta.
Anna me dedicó una media sonrisa.
-Sé que forjaste una amistad con Merida muy fuerte y entre más pasas el tiempo con ella ese lazo se hace más grande. Pude darme cuenta de eso en el partido amistoso de fútbol y estaba muriendo de tanta envidia que al final exploté. Sé que eso no justifica lo que hice, estuve mal y entiendo si te enojaste. Mis recuerdo de cuando rompí el espejo están nublados…-se mordió el labio y desvió la mirada, como si estuviera avergonzada- no estaba pensado para ser exacta. Solo recuerdo que… el espejo estaba roto y mi mano tenía pedazos de vidrio incrustados en mi piel y estaba cubierta de sangre.
Hay acciones violentas que provocan que nuestra mente caiga en un estado de shock y debido al trauma olvidamos lo que hicimos. Es probable que eso le haya ocurrido a Anna.
Mis dedos trazaron la línea oscura que era su cicatriz. De alguna forma imaginé que con mi caricia la haría desaparecer pero sabía que eso no ocurriría. Con el tiempo estoy segura de que se volverá blanca y ya casi no se notará. Aunque creo que lo que será más difícil de borrar será el feo momento que pasó cuando rompió el espejo. Lo que sí puedo hacer, es que esa cicatriz sea invisible para ella a pesar de que siga ahí. A partir de ahora solo quiero verla feliz y poner una sonrisa permanente en su rostro, de tal modo que la marca en su mano solo sea un débil recuerdo. Besé su cicatriz suavemente, como si estuviera sellando una promesa.
-No vuelvas a hacerte esto- dije al separarme.
Levanté mi cabeza hacia ella. Anna estaba ligeramente sorprendida.
-Puedo imaginarme como te sentías cuando decidiste hacer esto- continúe hablando-. Te ocurrió lo mismo que a mí, te sentías débil y furiosa, y desesperada por calmar el dolor dentro de ti. Pero no es correcto llegar a ese extremo porque al final solo nos terminamos haciendo más daño. A veces, por más agotador que suene, lo único que podemos hacer es llorar. Y no creo que sea un acto de debilidad.
Llorar es natural, es imposible no hacerlo. Sé que uno no se recupera tan pronto deja de hacerlo pero tampoco creo que sea bueno guardar esa angustia porque tarde o temprano ese sentimiento explotará.
-¿Eres mi alma gemela?- de pronto Anna preguntó.
-¡¿Qué?!
Anna rió levemente.
-Dicen que una persona es tu alma gemela porque es capaz de ver tu interior.
Es increíble cómo hasta en la conversación más seria puede ponerle algo de ánimo. Eso quiere decir que, a pesar de las malas experiencias, ella se mantiene fuerte. No hace mal un poco de humor, suficiente tristeza hemos pasado las dos y ya es momento un cambio de aire.
-Es probable que lo sea- respondí y a causa de so volvió a reír.
El corazón de una persona es como una flor. Es bella, frágil, y hay que darle agua para que sobreviva, de lo contrario se marchitará. Cuando una persona le entrega su corazón a alguien, este debe apreciarlo y amarlo para cuidarlo, de lo contrario se romperá. Si esta es la forma en que Anna me quiere entregar su corazón, yo voy a cuidarlo.
El silencio se hizo presente segundos luego y con él también vino el cansancio. Mis parpados pesaban y toda la vista ya se volvía borrosa y al final me rendí ante el sueño.
A ver, quiero ver cuantos de ustedes quieren el próximo capítulo y probablemente se los traiga para la semana que viene. En un día tuve más de 100 visitas así que espero que sean varios XD.
Mientras tanto voy a dejarles una tarea, relean los capítulos 5 y 6.
SnowQueen18: Créeme, no será la última vez que veas a Ceny jaja.
Gorgino: Mil gracias, sí que continuaré ;)
Janet corona: Gracias, ten un buen día :)
kikicai94: Por algo dejé esa tarea jaja. Saludos.
Rorro: Tranquila, todo está bien n_n. Espero que te haya gustado el cap.
LaMafer: No hay de que enserio, la hago con gusto.
Siari55: Agradezco que hayas tomado el tiempo de dejar tu revierw, tu opinión en aprecidad :). Saludos.
RaulSalvador: Muchas gracias por tu paciencia, espero que hayas apreciado el capítulo. Saludos.
Gilberth Ch.R: Pronto tendrá su fin, gracias por leer.
Nos vemos en el próximo capítulo.
