Los personajes no me pertenecen

Yeyy capitulo 34 y solo voy a decir...lo siento XD


Llegué a la casa de Anna esa mañana, emocionada por verla. Quien me abrió la puerta fue Kai, el mayordomo, y automáticamente sonrió al verme.

-Buenos días, señorita Elsa- saludó amablemente, dejándome entrar a la casa.

-Hola Kai- saludé-. Vengo…

-¿A ver a su novia?- adivinó antes de que yo pudiera completar la frase.

Me sonrojé, aun no me acostumbro al hecho de que somos novias pero lo que más me incomoda es que él lo sepa.

Kai soltó una carajada ante mi reacción.

-Debe estar en la biblioteca, probablemente- informó entre risa-. Búsquela ahí.

-Gracias- incliné la cabeza como agradecimiento.

-No hay de qué.

Me dirigí a la biblioteca, completamente tranquila, con las manos en los bolsillos de mi pantalón. Mientras caminaba algo extraño sucedió. Sentí un mal presentimiento que me apretaba el corazón, y se debía aun aura extraña que estaba en el ambiente. Intenté relajarme y conservar la calma, a esta altura ya no sé porque me preocupo.

Escuché unos extraños ruidos que venían del otro lado de la puerta donde se suponía que Anna estaba. Mis preocupaciones volvieron en ese instante. Entonces fue que los vi, Anna estaba en el sillón con Kristoff, con las piernas enredada en sus caderas, ambos sin remera, besándose acaloradamente, recostados en el sillón donde ya los había visto tiempo atrás.

-¡¿Qué diablos…?- Exclamé con el corazón hecho pedazos mientras ambos se volteaban.

Kristoff se separó de ella. Lucia avergonzado y se notaba que buscaba la forma de escapar. Para mí, en ese momento, él fue el que menos me importó.

-Yo…- Anna trató de justificarse pero no me molesté en escucharla, esto era más de lo que podía soportar.

Me volteé para salir y jamás volver, pero Anna me alcanzó antes de que consiguiera irme de la habitación.

-Espera, tienes que escucharme- rogó, jalando de mi brazo.

-¿Escuchar qué?- grité, zafándome de su agarre.

Estaba alterada, decepcionada y molesta. ¿Cómo pudo pasar esto? Yo…no entiendo.

-¿Qué hay de todo lo que me has dicho?- continúe preguntando, sintiendo como me rompía cada vez más.

-Es que no puedo.

-¿Qué no puedes?

-No sé, solo sé que no puedo.

Tenía que ser una broma. Esto me estaba destruyendo ¿y eso era lo único que podía decir para justificarse? Quisiera saber de donde estoy sacando tanta fuerza para no enviarla al demonio.

-¡Si tu problema era que no podías quererme de la misma forma que yo, me lo pudiste decir desde un principio antes de hacerme pasar todo por este lio!

-No es esa la razón.

-¿Y entonces cuál?- en un acto de desesperación, sostuve a Anna de los hombros.

-Ya te lo dije, no puedo- su rostro estaba en shock.

-¡¿Qué no puedes?!- le exigí, sacudiéndola con brusquedad.

-No puedo.

-¡¿Qué quieres decir con eso?

-No puedo- volvió a repetir.

No puedo. No puedo. No puedo. No puedo.

Abrí los ojos tomando una respiración profunda. Tardé unos segundos en darme cuenta de que todo había sido un sueño. Eso no fue lo único que sentí, tenía unos brazos alrededor de mi cintura y al levantar la vista encontré a Anna frente a mí, durmiendo pacíficamente.

Volví a cerrar los ojos, suspirando de alivio. Aun sentía mi corazón algo agitado debido a la pesadilla que tuve. Me sorprende que siga teniendo sueños de este estilo, ya debería tenerlos superados. Tal vez en algún rincón de mi mente siga teniendo miedo. Voy a tener que trabajar en eso.

La alarma de mi teléfono todavía no sonó, podría irme ahora así no despierto a Anna. ¿Sería buena idea? Quizás se enoje porque me fui sin avisarle. Aunque no tiene porque, ella sabe que iba a levantarme temprano para regresar casa.

Cualquier plan que estuviera formulando se desvaneció al sentir un ligero toque de dedos sobre la piel de mi mejilla. Anna se había despertado mientras yo divagaba. Hice lo que pude para no estremecerme ante su muestra de afecto. La palma de su mano pasó sobre mi cara de una manera muy delicada, supongo que era para no despertarme, se detuvo y por unos segundos su mano quedó ahí. Permanecí con los ojos cerrados esperando a saber que iba a pasar a continuación. Aun estando con la guardia en alto no pude prevenir que sus labios besaran mi frete. Mi corazón, que hasta ese momento estaba latiendo de angustia por el mal sueño que tuve, comenzó a calmarse y empezó a acelerarse a causa de un inexplicable y fuerte sentimiento. Por suerte mis manos están debajo de las sabanas porque Anna las habría visto temblar. Ceny jamás logró hacerme sentir algo como esto. El beso terminó más rápido de lo que yo hubiera preferido pero fue más dulce de lo que imaginé.

Fue justo cuando se retiró que mi alarma empezó a sonar.

-No- murmuró con voz entre cortada.

Abrí los ojos lentamente, fingiendo que acababa de despertar. Busqué mi teléfono para apagar mi alarma y rodé nuevamente para quedar cara a cara con Anna.

-Buenos días- saludé amablemente, tratando que la situación no fuera tan amarga como parecía.

-Cinco minutos más- me rogó.

Suspiré y curvé mi labio hacia un lado, pensando que debía hacer.

-De acuerdo- cinco minutos más no harán daño.

Su brazos apretaron mi cintura con toda la fuerza que tenía y no tuve problema en que apoyara su frente contra la mía, nuestras cabezas seguían apoyada en la almohada. Pasé mi brazo por debajo de su cuerpo para que mi mano pudiera alcanzar su espalda. Preferimos quedarnos en silencio, ya que las palabras no eran necesarias. Sus ojos me tenían tan hipnotizada que ni siquiera podía sonreír. Anna levantó su mano para ocultar detrás de mí oreja un mechón de pelo que, no me había dado cuenta, perturbaba mi vista. Su mano se deslizó por mi rostro después de eso. Permanecimos así un pequeño rato y justo cuando estaba por decir que era hora de irme observé como sus ojos empezaban a cristalizarse y una lágrima rodó por su mejilla.

-¿Anna, que ocurre?- pregunté abrazando su cintura con más fuerza.

-Nada.

-¿Cómo que nada? Estas llorando- dije intentando limpiar esa mancha húmeda que había quedado con mi dedo pulgar pero ella lo hizo antes de que pudiera acercarme.

-No es nada- insistió, dejando su rostro detrás de su mano.

No quise preguntar, parecía molesta por algo y me daba miedo saber que era. Aun así, no me atreví a apartarme de ella.

-Pensé que iba a despertarme y darme cuenta de que todo había sido un sueño- continuó hablando, muy a la deriva, sus labios se movieron como si tuvieran vida propia. No me dejó en claro si esa era la razón de su sollozo.

Sin poder decir algo, sus brazos se enredaron alrededor de mi cuello y giró sobre mi espalda quedándose encima de mí, ocultando su rostro en mi hombro. Yo estaba sorprendida y asustada de las posibilidades de que alguien pudiera entrar y descubrirnos, pero aun así no pude mover un musculo. Ni siquiera era capaz de mover mis brazos para abrazarla.

-Sé que dije cinco minutos pero… ¿No hay forma de hacer que te quedes?

Los latidos de mi corazón se hacían más fuertes con cada palabra.

-Anna…-traté de decir pero fui interrumpida por ella.

-Tengo miedo…de que cuando atravieses esa puerta ya no te vea otra vez.

Cerré los ojos, hundiendo mi cabeza más en la almohada, suspirando profundamente. No quiero ser grosera y la verdad es que quiero recuperar el tiempo perdido entre nosotras y estuve dispuesta en cumplir con todo lo que ella me pidió y seguiré cumpliéndolo, pero tampoco puedo hacer a un lado los otros planes que tengo.

-¿Tu confías en mí, cierto?- pregunté.

Ella levantó la cabeza, conectando nuestras miradas.

-Muy poco- contestó sin vacilar y haciendo una especie de puchero.

Con toda la razón del mundo desconfía de ti, tarada.

-Bueno, tienes un gran motivo para hacerlo- reconocí, enfadada conmigo misma-. Pero esta vez tienes que creerme porque eso no pasará y es la verdad.

-¿Por qué no puedes quedarte?

-Ya te dije el porqué.

-¿Y no puedes regresar al rato?

En la posición en la que estábamos no podíamos hablar seriamente, así que me levanté para sentarnos sobre el colchón.

-Escucha. Sé que te prometí que íbamos a pasar mayor tiempo juntas, pero tendrás que disculparme por hoy porque realmente no puedo, quedé con Merida para salir.

Anna bajó la cabeza y vi que frunció el ceño. Esto debe molestarla y decepcionarla al mismo tiempo, y creo que la razón principal de eso es porque se trata Merida. Si fuera a salir con otra persona, por ejemplo Mulan, no se haría tanto problema.

A pesar de que nos reconciliamos Anna no logra llevarse bien con ella. Para empezar, yo intento no mencionar a Merida porque sé que va a ponerse como ahora y todavía no le sugerí que hablen. En parte porque, aunque me dijo que lo olvidara, Merida aún debe sentirse algo molesta por lo que pasó en último partido de futbol. Es difícil olvidar una situación como esa.

-Oye, te prometo pasar todo el día contigo mañana- dije como para que confiara en mí.

-Vas a tener que hacer mucho más que eso para recompensarlo.

Anteriormente esa actitud de niño caprichoso me hacía rabiar pero esta vez lo encontré adorable. Rodeé su cintura con mi brazo para acercarla a mí y poder darle un beso en la frente, de la misma forma que ella lo hizo cuando pensó que estaba dormida.

-Me tengo que ir- dije separándome solo un poco de su cabeza.

Refunfuñó en voz baja, lo que me hizo reír. Salió de la cama para encerrarse en el baño. Supongo que lo hizo para que me vistiera tranquila. Regresó al cuarto cuando estuve lista, todavía seguía usando su pantalón piyama y mi sudadera.

Me acerqué hacia ella esperando a que me la devolviera. Anna subió su mano hasta su pecho y se aferró ella, negando con la cabeza.

-Oye, quedamos en que ibas a devolvérmela- dije, levantando la mano para insistir.

-Yo no me acuerdo de eso.

De acuerdo, no se lo dije pero pensé que tal vez ella no lo recordaría.

-Por favor, solo dámela.

-Te la daré en cuanto regreses -prometió-. Porfaaa, es para no extrañarte- puso su cara de perrito suplicante y ya no pude resistirme.

Bajé el brazo y suspiré resignada.

-Muy bien, pero solo hasta mañana ¿de acuerdo?

-Si- asintió con la cabeza de manera triunfante.

Fuimos hacia abajo, Anna no estaba preocupada de encontrarse con sus padres porque las probabilidades eran pocas pero yo aún seguía algo nerviosa de que nos vieran. Nos detuvimos al llegar a la puerta.

-Entonces, nos vemos mañana- dijo, sonriendo a medias.

-Si- respondí, estaba pensado en cuál era la mejor manera para despedirnos.

Sin ningún temor, Anna avanzó hacia mí, rodeando mi cuello con sus brazos. La distancia de nuestros cuerpos era escasa. Con solo mirarla pude darme cuenta de lo que quería y eso hacía que mi corazón se agitara. No sé porque tardo tanto en reaccionar, aún sigo teniendo miedo de que nos descubran y ella se ve tan segura. Parece que no es consciente del peligro que esto representa, o bien lo piensa pero le importa una mierda.

Por la adrenalina que sentía cuando la besé por primera vez, olvidé lo que era tener sus labios contra los míos. ¿Anna se acordará? ¿Qué tal besa Kristoff? ¿Será igual que besarme a mí? ¿Seré lo suficientemente buena para ella?

Pasé mi mano alrededor de su cuello, enredando mis dedos en su cabello. Gemí ligeramente cuando se presionó a mi más fuerte. Fui inclinándome un poco para que nuestros rostros estuvieran al mismo nivel mientras ella solo me miraba expectativa. La miré con intensidad causando que sus labios se separaran y formaran un diminuto agujero por el cual suspiró. Su cálido aliento chocó contra mis labios provocándome hormigueos. Con mi otra mano, agarré de la sudadera que llevaba puesta por detrás, fuertemente, mientras presionaba mi frente contra la suya, rosando nuestras narices, haciendo que su espalda se arqueara hacia adelante.

Una pequeña sonrisa se estiró por un costado de su labio. Apretó su mano detrás de mí cabello como yo lo había hecho antes y mordí mi labio. Comencé a acercar mi rostro lentamente al de ella. Cerré los ojos y ella también cuando nuestras bocas estuvieron peligrosamente cerca. Tenía tanta emoción que no entendía cómo era posible que no pudiera gritar como una histérica.

La canción Numb de Linkin Park hizo que nos separásemos bruscamente, como si nos hubieran arrojado un balde de agua fría. Anna buscó su teléfono de forma frustrada y avergonzada. Yo por otra parte, levanté una ceja con curiosidad ¿Desde cuándo le gusta Linkin Park? Además ese no era su estilo de música.

-Disculpa, es una alarma que olvidé desactivar- explicó, deteniendo la canción.

-¿Ahora te gusta Linkin Park?- no pude contener la pregunta.

-No exactamente, solo esta canción.

-¿Por qué?

-Porque sé que es tu canción favorita. La uso como alarma y suena cuando tengo una llamada entrante, también.

¿Solo tenía esa canción por mí? Aun después de todo lo que sucedió, quien sabe desde cuando la tiene. Algo llamaba poderosamente mi atención y no sabía que era.

-Oh, eso es…no sé qué decir.

-No tienes por qué decir nada, es algo mío. Que yo lo haga no quiere decir que tú tengas que hacerlo.

Realmente es un alivio que no tenga que hacer lo mismo porque si despierto con una canción de Ariana Grande es probable que ya no tenga teléfono. Lo mismo si suena cuando tengo llamadas. Algo es seguro, cada vez que Anna la escuche voy a tener que respetarla. Bueno, quizás la moleste un poco porque es divertido verla enojada cuando se meten con uno de sus cantes favoritos. Siempre tuvimos diferencias musicales, aunque eso jamás nos ha importado.

Volvimos a la parte incomoda de no saber cómo despedirnos. El tiempo volaba y si dejaba pasar mucho más, esto iba a ser eterno y seguro que nos meteríamos en un lío.

-Estaré aquí a las ocho, en la mañana- informé y luego di un paso hacia ella para despedirme con un beso en la mejilla.

Cuando ya estaba en casa pegué mi cuerpo contra la madera de la puerta y me deslicé lentamente hacia abajo, mordiéndome el labio para intentar suprimir la estúpida sonrisa que había parecido en mi rostro.

No puedo esperar hasta mañana.

-¿Por qué estas así?

-¿Cómo que así?

-¿Te has visto en el espejo? Llevas sonriéndole al viento todo el día- Merida suspiró, al dejar su casco sobre la mesa y tomar asiento.

Reí, imitando lo que ella había hecho.

-Y estas riéndote de lo que te digo otra vez- se llevó las manos a la cabeza, ampliando los ojos-. Tu nunca te ríes tan seguido ¿Quién eres y que hiciste con Elsa Cold?

-¿Qué tan solo no puedo estar feliz por un día?- pregunté, sin dejar de sonreír.

Paseábamos en moto como solíamos hacerlo siempre, y casi ni hablé desde que nos vimos. Simplemente la dejé hablar y por alguna extraña razón yo me reía de cada chiste tonto y sin sentido que decía. Acabábamos de entrar a un bar para beber algo.

-Soy la misma de siempre- aseguré.

-Pues no lo creo, tienes diez minutos para decirme dónde está mi mejor amiga.

-Merida- volví a reír.

-Estas riendo de nuevo- a este punto ya parecía desesperada, como si enserio me hubieran sustituido.

-Ya, es suficiente- dije, me iba a fastidiar enserio si seguía así. Podía ser graciosa las primeras veces pero ya alcancé mi límite.

Merida se llevó la mano al pecho y suspiró aliviada. Una reacción bastante exagerada.

-Sí, eres tú.

La mesera se nos acercó para tomar nuestras órdenes y pedimos dos aguas tónicas. Después se marchó y al rato regresó con las bebidas.

-Bien amiga- dijo Merida beber de su botella-. Puedo imaginarme que te tiene de buen humor pero me gustaría oírlo de tu boca- apoyó el codo sobre la mesa y recargó su cabeza en su mano.

-Estoy feliz por Anna- confirmé, haciéndola sonreír de oreja a oreja-. ¿Por qué querías que lo dijera?

Se encogió de hombros.

-Es lindo escucharlo, supongo.

Le hablé un poco del día anterior y, como de costumbre, ella no me interrumpió. También de casi estuve a punto de besarla esa mañana.

-¿Por qué no lo hiciste?- preguntó sorprendida.

-No lo sé. Tenía algo de miedo y, además, no habría podido separarme de ella.

O si, no podría haber resistido la idea de hacerla mía y eso sería demasiado apresurado.

-Por favor, si no la atacaste en una noche que dormiste con ella no creo que un beso haga la diferencia- cruzó sus brazos sobre la mesa y se inclinó hacia mí-. Yo no habría podido resistirme si el amor de mi vida hubiera dormido a mi lado… ¿Eres consciente de todo lo que pasó en una noche?- se retiró hacia atrás para acomodarse en su asiento nuevamente-. ¡Santos cielos, no me sorprendería si la dejaste frustrada!- estaba algo indignada.

-Ella sabe que estoy tratando de llevar las cosas con calma- me defendí.

-¿Y hasta cuándo? Elsa, la universidad está a la vuelta de la esquina y, si de verdad es que sufrió tanto como me lo has describiste al separarse, la larga distancia para Anna va a ser una tortura.

El asunto de la universidad es otra cosa que Anna y yo no hemos tratado. Ni siquiera se todavía que es lo que tiene planeado estudiar. Por lo que supe la última vez, según Anna, la habían aceptado en la universidad para estudiar diseño, pero, según su madre, iba a estudiar leyes. Por lo tanto no tengo idea de que va hacer con su vida.

La larga distancia es otra cosa que tenemos que arreglar. Podremos comunicarnos por mensajes y por video llamadas. Sé que si venimos aquí los fines de semana podremos vernos pero también me gustaría ver a mis amigas en ese tiempo, lo que representa otro problema. No quiero que Anna me venga con el cuento de que pasó más tiempo con mis amigas que con ella. Definitivamente no será fácil, mentiría si dijera que no tengo miedo.

-¿Entonces tú crees que deba hacerlo?

-Por supuesto- respondió Merida-…Por favor, Anna está muriendo porque lo hagas.

-¿A si?

-¡Que sí, mujer!- dijo alcanzando su punto de ebullición- Solo lee las señales que te ha dejado ayer. Rogarte que te quedes con ella, estar abrazadas mientras duermen, hasta se quedó con tu sudadera de Game of Thrones. Me sorprende que no se haya vuelto loca.

No importa lo que haga, siempre voy a quedar como estúpida.

-Ya, bueno. Aclararé todo con ella mañana- dije.

-Así se habla, hermana- bebió de su agua tónica, satisfecha.

-Tengo que pedirte algo, ya que hablamos de tema- dije de repente.

-¿Acerca de qué?

-Cuando Anna y yo hayamos resuelto las cosas, quiero que hables con ella.

Si le hubieran dicho a Merida que debía escribir en cinco minutos un discurso de diez mil palabras acerca de cómo lograr la paz mundial, habría puesto la misma cara.

-Deja de mirarme como si estuviera loca, te lo estoy pidiendo enserio- aclaré en tono serio.

-Esa chica me odia- exclamó.

Normalmente esa no es una palabra que ella usaría pero con las cosas que han pasado entre las dos últimamente no me sorprende que piense así.

-No sé si te odia o no, pero de igual modo tienen que solucionar el problema.

-Oye, ya te he dicho cientos de veces que yo no tengo ningún problema con ella.

-Y te creo. Merida, tu sabes que me importas mucho, eres mi mejor amiga, pero no puedo tolerar una situación tensa entre las dos cada vez que se vean. No te estoy pidiendo que lo hagas ahora sino a su tiempo.

Suspiró pesadamente, cruzándose de brazos antes de responder.

-Bien, pero más te valga que ella coopere también.

-Créeme, lo haré- confirme confiada.

Estoy segura de que Merida pondrá toda su voluntad para que se lleven bien y espero que Anna haga lo mismo.

-Cambiando de tema- dijo Merida-. Es hora de tu regalo.

Mi reacción fue levantar una ceja, sorprendida, y esperar a que sacara de la mochila, que había traído consigo, un objeto rectangular envuelto en papel de regalo. Tuve dificultad de aceptarlo cuando me lo entregó.

-¿Por qué me das esto?- quise saber- yo no tengo nada para ti

-Vamos- habló entre risa-, no es nada del otro mundo. Es algo para que esté contigo cuando estés en la universidad.

Asentí con la cabeza y acepté el regalo. Era una caja de cd, del otro lado tenia escrito con lapicera de color azul, en letra cursiva, que le pertenecía a Merida, un mix de canciones.

1 Send me an Angel (Scorpions). 2 The reason (Hoobastank). 3 Accidentally in Love (counting crows). 4 Queen and kings (30 seconds to mars). 5 Something happened on the way to heaven (Phil Collins). 6 Back To Black (Amy Winehouse). 7 Va va voom (Nicki Minaj). 8 If I Ain't Got You (Alicia Keys). 9 Apologize (One Republic). 10 Demons (Imagine Dragons). 11 Numb (Linkin Park). 12 My immortal (evanescence). 13 Imagine (John Lennon). 14 Disturbia (Rihanna). 15 It Has Begun (Starset). 16 Little by little (Oasis).17 Sad song (we the kings). 18 Pretendig (Glee). 19 She Will Be Loved (Maroon 5). 20 Dream on (Arosmith). 21 The Scientist (coldplay). 22 Boulevard broken dreams (Green day). 23 I will be (Avril Lavigne).

Al terminar de leer, levanté la vista hacia mi amiga, mordiéndome el labio.

-¿Nicki Minaj?- de todas los cantante y bandas, esa fue la que más llamó mi atención.

Merida solo se encogió de hombros.

-Supongo que no es tan mala una vez que la escuchas.

-¿A sí? ¿Qué harías si de pronto escuchara Ariana Grande?

-Te asesinaría sin pensarlo dos veces- por la seriedad que lo dijo no le agradó para nada la idea.

-Ah calor, Nicki Minaj si pero Ariana Grande no. ¿Sabes que tienen canciones juntas?- bromeé.

-Ppff…Y a mí que diablos me importa- ladeó la mano-. No porque escuché a una voy a empezar a escuchar a la otra.

Reí en voz baja mientras volvía a repasar la lista y otra canción llamó mi atención. Pretendig de Glee. No sé como pero algo cobró sentido cuando leí esa canción una segunda vez. Observé a Merida con el ceño fruncido.

-¿Es por ti que salí rey del baile?- adiviné, dedicándole una mirada de reproche.

-Bueno…-Merida volvió a encogerse de hombros sonriéndome divertida- es probable que haya hecho algo.

-¡¿A caso te volviste loca?!...¡¿Tienes idea del lio en que pudiste meterme?!

-Por favor, no fue para tanto. Además te hice zafar del problema ¿recuerdas?

Si bueno, ella se puso a bailar con Mulan y nadie le dio importancia después de eso y lo vieron como un chiste.

-¿Por qué lo hiciste?

-Alguien tenía que hacer algo para que alguna de las dos diera un paso porque, si no lo hubiese hecho, ustedes seguirían distanciadas- odio admitirlo pero tiene razón.

-¿Cómo lo hiciste?

-Solo digamos que hice un trato que Vanessa no pudo rechazar.

No quise preguntar qué clase de trato era porque ella no iba a ser más específica de lo que fue.

-¿Pero tenías que cambiar la canción para bailar?

-Era eso o la maldita canción de la saga crepúsculo, thousand years.

Definitivamente me quedo con Pretendig.

-¿Otra critica que quieras hacerle?- cuestionó.

-Bueno ¿Avril Lavigne enserio?

-¿Qué?...Me gusta su música.

-Es solo que me sorprende considerando lo exigente que eres.

-Yo no lo llamaría exigente. Solo es un gusto musical. Además, esa canción es linda, un poco triste, pero vale la pena escucharla.

Sonreí por el comentario. La verdad, Avril Lavigne tampoco me desagradaba, solo que estaba fuera de moda. Y si no la escuchara solo por ese detalle, no escucharía un montón de cantantes. Todas las canciones del CD me parecían geniales y no me cabe ninguna duda de que voy a disfrutarlas. Incluso agregó mi canción favorita como detalle.

No me pregunten cómo, pero sentí como si un foco se hubiera encendido en mi cabeza. La canción sonó en mi mente y las imágenes vinieron como flashes pero no estaban claras, solo recuerdo a la chica desconocida besándome.

-¡¿Fuiste tú quien me besó esa noche?!- pregunté alterada, en voz alta.

-¡¿Eeh?!- Merida se veía como si la hubieran acusado injustamente.

Había olvidado hacerle la pregunta, como se suponía debía hacerlo. Con todo lo que sucedió lo dejé pasar completamente.

-Se honesta conmigo- dije bajando el tono de voz, para intentar tranquilizarme- ¿me besaste esa noche que salimos las cuatro al patito modosito?

-¡¿Eeh?!- volvió a repetir de la misma forma que antes- ¡Jamás haría eso!...Y aunque hubiera sido por accidente, te lo diría porque nunca te ocultaría algo así.

Me encogí en mi asiento y suspiré aliviada, se siente bien saber que no fue ella. Es mi amiga y no puedo verla de otra forma. Merida es esa clase de persona que llega a ser importante en la vida de alguien pero esa conexión no va más allá que una amistad.

-¿Enserió creíste que yo lo había hecho?- preguntó.

-Lo siento ¿está bien?- me acomodé en la silla-. Es solo que sigo traumada con esa noche. Aunque debí imaginármelo- miré el nombre de la canción otra vez-, a ti te gusta Linkin Park y dijiste que cuando te levantaste para ir al baño sonó una canción horrible.

-Sí, una de Natalia Kills para ser más exacta- contestó, rodando los ojos-. Nadie te besó esa noche, puedes calmarte. La canción de Linkin Park sonó justo cuando estábamos saliendo para regresar a casa y tú te pusiste como loca pero nada más que eso pasó. Por cierto, me gustan los hombres y tú no eres mi tipo.

-Claro, tu tipo es alguien como Jared Leto ¿verdad?

-Él es solo mi amor platónico. No soy tan exquisita como para que el chico que me guste sea igual que él. A propósito ¿Anna sabe de Anne Hathaway?- consultó divertida.

-Si se lo dices, te mato- fruncí el ceño.

Lo último que necesito es que Anna se ponga celosa cada vez que vea Batman: el caballero de la noche asciende.

….

Luego pasar toda la tarde juntas, y cuando ya se hizo de noche, Merida y yo fuimos a su casa a ver el partido de futbol.

Estábamos en su habitación para que nadie nos molestara y así estaríamos más tranquilas. Me acomodé en la cama a su lado, poniendo mi cabeza en su hombro y estuve así en todo el partido. A los diez minutos del segundo tiempo, mi teléfono móvil empezó a sonar. Lo dejé en mi mochila que estaba en el lado próximo a Merida y refunfuñé en voz alta.

-¿Puedes contestar?- le pedí. Estaba cansada por la salida de ayer con Anna y por la de hoy, me sentía muy perezosa para contestar- di que luego llamaré.

-Vamos, es solo una llamada- rió por mi comportamiento.

-No quiero hablar ahora, por favor- dije cerrando los ojos para dar por terminada la conversación.

Merida buscó mi teléfono y respondió por mí.

-Hola. Eeh, Si soy yo… ¿Puedes llamar en otro momento? Está en modo de señora gruñona que no atiende el teléfono ¿tu entiendes, verdad?...Claro, le diré- Merida colgó el teléfono y lo guardó de nuevo en su lugar.

-¿Quién era?- pregunté con cansancio.

-Anna.

Me levanté de golpe ¿Anna? No hablamos desde que dejé su casa ¿Por qué tuvo que llamar precisamente en ese momento? ¿Se habrá enojado?

-¡¿Por qué no me pasaste con ella?!- grité alterada.

-Tú dijiste que no querías hablar con nadie- se defendió, cruzándose de brazos y desafiándome con la mirada.

-Pero…si con ella.

-No sabía que esa regla no afectaba a Anna. Deberías ser más específica ¿no crees?- esta vez parecía un poco molesta.

Bueno tiene razón, yo no especifiqué nada. Busqué mi móvil y marqué el número de Anna inmediatamente, mi corazón estaba latiendo con fuerza.

Anna atendió de inmediato y no se escuchaba de muy buen humor.

-Hola.

-Heii ¿Qué tal? Acabo de enterarme que llamaste- traté sonar lo más animada posible pero su tono de voz me preocupaba y el que se tardara en contestarme lo empeoraba.

-Sí, solo quería saludarte y no pensé que aun seguías con tu amiga. Pero déjalo, si no quieres hablar respetaré eso- contestó demasiado rápido.

-Es que estaba algo cansada, Merida y yo mirábamos el partido y me sentía muy floja- le expliqué.

Es posible que esté molesta porque aún estoy con Merida, no le aclaré hasta que hora iba a quedarme con ella. Me estaba preparando para lo que podría ser una pelea pero en vez de eso escuché un prolongado suspiro.

-Está bien, no importa. Creí que solo no querías hablar conmigo.

-Claro que quiero hablar, es que no sabía que eras tú. ¿Cómo estás?- pregunté un poco más tranquila.

-Oh, estoy bien. Solo quería hablar contigo un rato. No quería llamar antes porque creí que estabas ocupada y no quería molestar y de saber que estabas mirando el partido habría esperado hasta mañana- suprimí una carcajada que amenazaba con salir, estaba divagando igual que siempre, como tanto me gustaba-. Te extrañaba eso es todo- respondió un poco más feliz.

Suspiré de alivio al saber que no estaba molesta y que solo era porque estaba preocupada de que no quería hablar con ella.

-Está bien, también te extrañé- su risa fue música para mis oídos-. Y no te preocupes en hablarme mientras veo un partido, no me molesta.

-¿De verdad?

-¡¿A CASO ERES IMBÉCIL?!

Justo vi al estúpido de Peter Anderson dejar escapar un pase que hasta mi madre atraparía con facilidad. Incluso Merida se asustó por mi reacción. Maldije al jugador en silenció y a mí misma porque Anna me escuchó y debe pensar que se lo dije a ella.

-No fue a ti- me apresuré a decir antes de que esto empeorara e ignoré el televisor, mirando hacia la pared-, se lo dije al idiota de Peter Anderson.

Su respuesta tardó demasiado igual que antes.

-Definitivamente no voy a volver a hablarte mientras estés viendo un partido.

Recuperé el alivio nuevamente.

-Lo siento, prometo recompensártelo mañana-me disculpé.

-Más te valga a hacerlo- su tono de voz no fue dulce, ni serio, ni enojado. Fue un ronroneo. Un ronroneo que provocó que una corriente eléctrica pasara por mi columna vertebral y que además me hizo temblar-. Hasta mañana- se despidió alegre.

No esperó a que contestara porque sabía que no iba a poder responderle.

Al colgar el teléfono, me senté junto a Merida otra vez. Ella me miraba con una ceja levantada y una expresión que no supe descifrar que significaba.

-Te lo dije, está frustrada- comentó, al ver la cara que tenía.


Okey, perdónenme por la demora y sé que les prometí un capitulo para la semana pasada pero me surgió un imprevisto.

Espero que hayan leído los caps que les dije porque era necesario para este capítulo.

Vuelvo a mencionar, no tengo nada en contra de los músicos que se mencionan en este fic y si los menciono es porque los escucho. Es solo parte de la trama.

Me gustaría aclarar una cosa más, esa canción de Avril lavigne, I Will Be, también la canta Leona Lewis, y si no me equivoco me parece que originalmente la canción es de ella pero no estoy segura. Yo la conocí por Avril. Digo esto solo para aclarar y por si alguno sabe de la canción. Dejaré los links de la canción en mi Twitter (black_starr18)

¿Por qué hago tanto hincapié con esta canción? Porque probablemente este fic no existiría. Y se darán cuenta del porque más adelante.

Por si se lo están preguntando, sí, me gusta Avril lavigne. De algún lado tuvo que salir el nombre Black Star ¿no? Es una de mis cantes favoritos, pero solo eso. No es que sea mi ídolo, no puedo idolatrar a músico para ser honesta.

Volviendo al tema del cap, si esperaron 20 capítulos para el primer beso creo que pueden esperar uno más XD

Bueno, estoy bastante apurada así que responderé los comentarios en el otro cap. Pero como siempre les digo, su opinión es algo que valoro mucho y como le dije algunos, si la historia continua es por el apoyo que recibe. Y perdón al que hago trasnochar para leer el cap jaja. Gracias por seguir apoyándome :)