Los personajes no me pertenecen
¡YEEEIII!...capitulo 36
Seré honesta, esto es lo que es y yo no quería agregar más de lo que puse.
El sueño más perfecto siempre tiene un fin. Generalmente lo que hacemos al despertar de uno es decepcionarnos y seguir con nuestras vidas hasta que lo olvidamos, o no le damos la misma importancia que antes. Pero yo no acababa de despertar de un sueño, estaba viviendo la triste realidad.
El oxigeno no llegaba a mis pulmones, tenía una molesta opresión en el pecho y los nervios no me permitían pensar. Realmente esto está pasando. El miedo se siente mucho peor a lo que imaginé o a cualquier pesadilla que haya tenido. Lo peor de todo, es que no estoy haciendo nada. Si, nada. Espero sentada en el sillón de la casa de los Summers mientras Anna discute con sus padres y su hermana le hace de apoyo. Me siento una mierda por saber que no soy yo la que se está llevando la peor parte y me siento así.
Puedo escuchar los gritos de Anna y su madre, que provienen desde su oficina, que está justo delante de mí. No logro identificar lo que dicen, solo sé que las dos están enojadas y el Sr. Summers y Rapunzel han intervenido muy pocas veces.
Anna incluso se vio tan valiente al enfrentar a su madre. La Sra. Summers no me ha echado, solo me gritó, exigiéndome una explicación acerca de lo que significaba esto, y mirarme de mala forma. Todo su enojo e ira fue más dirigido para su hija que para mí. Por un lado creo que Anna ya venía preparando un contraataque si nos llegaban a descubrir, pero tal vez no esperó que fuera tan pronto.
De alguna forma conseguí agudizar mi oído para tratar de escuchar algo de lo que decían.
-Si piensas que voy a dejar que esto continúe, te equivocas- afirmó la mujer más grande, rabiosa-. No quiero que se vuelva repetir, esto termina aquí y ahora.
-¡Me importa una mierda lo que tú quieras!- respondió Anna, con determinación y enojo, hasta me parece que estaba llorando- Es una chica hermosa, inteligente y hasta reconoces que es buena persona ¿Por qué te cuesta tanto verme feliz?
-¡Es solo una etapa, Anna, lo superaras!
Oh no. No. No. No. Hundí mi cabeza en mis manos. De todas las cosas que podía decirle fue precisamente esa.
Etapa. Etapa. Etapa… ¿Por qué no serlo?
Anna y yo seguimos siendo adolescentes, tenemos una vida por delante, y nuevas cosas se nos presentaran, sobre todo si vamos a universidades distintas. Tal vez Anna se sintió despachada porque ya no éramos amigas y ella solo hace esto para estar conmigo, quizás solo sea algo temporal.
Era incapaz de soportar esto mucho más. Mis ojos estaban ardiendo y todo gira a mi alrededor. Conseguí ponerme de pie y fui de camino a la entrada de la casa para salir. Caminé sin detenerme, mirando mis pies avanzando. La calle estaba desierta, las luces de los faroles y los autos estacionados era lo único que había, siendo el cielo nocturno el único testigo de la escena.
-¡Elsa!- Anna me detuvo antes de que consiguiera poner un pie en la acera de la calle.
Giré para verla. Como si mi corazón no hubiera recibido daño suficiente, se destrozó al ver el estado que ella tenía en ese momento. Su rostro era rojo, lleno de lágrimas que caían de sus ojos sin parar.
-¿A dónde vas?- preguntó confundida.
-Anna, no. No lo hagas más complicado - respondí apartándome-. Tu madre se pondrá peor.
-Eso no me importa- habló de forma rápida-. Dime que todo está bien, por favor, dime que esto no cambiará nada.
La primera lágrima se desprendió de mi ojo y así le siguieron otras que rápidamente limpié con mi mano mientras buscaba alguna manera de responderle.
-La verdad es que sí- contesté con un hilo en la voz.
-¡No!- gritó, negando con la cabeza violentamente- ¡No me puedes estar diciendo esto después de todo lo que pasamos!
-¡¿Y qué quieres que haga?!- también grité- Que tu familia sepa lo nuestro no cambiará lo que yo sienta por ti pero si representa un problema.
-Podemos resolverlo, si realmente lo deseamos podemos pelear…
-¿Pelear por qué?- intervine.
-¡¿Cómo que por qué?!… ¿Qué acaso olvidas lo que estábamos haciendo antes de que mi madre nos interrumpiera?- preguntó indignada.
Lo que dijo me hizo dudar de mis pensamientos anteriores, pero aun así estaba confundida.
-¿Por qué no contestas?- presionó.
-Nos besamos- dije-… y tal vez no debimos hacerlo.
-¡¿A caso es un chiste?!- se enojó.
-Es que tú… siempre me has querido como una amiga y…
-¿Ese es tu problema?- interrumpió llevándose su mano hacia su pecho- ¡¿Crees que estoy haciendo todo esto para que vuelvas a ser mi amiga?! ¡¿En serio me crees capaz de jugar con tus sentimientos de esa manera?!
Permanecí callada una vez más, hasta me sentí avergonzada por pensar en lo que estaba suponiendo acerca de ello.
-¿Necesitas que te lo diga?- volvió a cuestionar, conteniendo las lágrimas que se asomaban por sus ojos, y con una sonrisa irónica - porque puedo hacerlo.
-No tienes que…
-¡Estoy enamorada de ti!
Aunque las mariposas en mi estómago quisieron revolotear a causa de sus palabras hubo algo que lo impidió.
-Lamento no haberme dado cuenta antes- continuó- pero créeme, es la verdad.
Es cierto, realmente lo que decía era cierto. Yo también estoy enamorada de ella, perdidamente enamorada. Una de las cosas más hermosas que pueden sucederte es cuando estás enamorado de una persona y esa persona te quiere con la misma intensidad. El problema es que es más fuerte el miedo que tengo, pero no de lo que pueda sucederme. A mí si quieren me pueden atar en la punta del Empire State hasta morir de hambre. Tengo miedo de que algo malo le pueda ocurrir a Anna, porque seamos honestos, su madre sería capaz de enviarla un internado.
-Tengo que irme- fue todo lo que pude responder.
-No, por favor- pidió con voz temblorosa-. Te acabo de recuperar.
El llanto ya no la dejó seguir y yo no pude contener el mío por mucho más tiempo.
Oh no Elsa, no te atrevas. Que ni se te ocurra.
-Es mejor dejarlo así.
Su vista se nubló y supe que la había lastimado, incluso puede que le haya hecho más daño que la primera vez que le dije esa misma frase a los quince años. Hasta yo pude sentir el golpe que su corazón recibió.
Retomé mi camino, sabiendo que todo había terminado, y antes de llegar a la otra cuadra escuché un grito desgarrador salir de su boca.
Quería detenerme, regresar a donde ella estaba, disculparme y abrazarla pero no lo hice.
Decir que mis problemas terminaron cuando llegué a mi hogar sería mentira. Una vez que atravesé la puerta de la casa, el teléfono sonó y me quedé estática al ver a mi madre atender a la Sra. Summers. Se puso pálida y me vio con una expresión de no poder creer lo que estaba sucediendo. Colgó el teléfono evitando mirarme, sin contestarle nada a la vecina de en frente.
Mi padre se acercó sin saber nada. La primera reacción que tuve fue correr a mi habitación, ignorando su grito y la pregunta "¿Qué sucede?" que le hizo a mi madre.
Entré en pánico, di vueltas por todo mi cuarto rascándome nerviosamente la cabeza, tirando de los mechones del cabello. Tengo la imagen de la Sra. Summers gritándome, gritándole a Anna, a mi madre. El terror me impedía llorar y estaba desesperado por hacerlo. Ni siquiera sé que le puede pasar a Anna ahí sola en la calle. Ya ni me tomaba el tiempo de analizar todo lo que pensaba.
¿Y si le hacen algo malo?... ¿Qué le van a hacer?... ¿Qué me van a hacer a mí?... ¿Qué demonios he hecho?... ¿Qué pasará con nosotras ahora?
Sin darme cuenta terminé sentada en mi cama, fui a otro mundo sin ser consciente de las horas que pasaron. Mis piernas estaban contra mi pecho, siendo rodeadas por mis brazos, y mi espalda contra el respaldo de la cama.
La puerta de mi habitación se abrió, dejando entrar algo de luz que venia del pasillo y a mis padres. Mi cuerpo permaneció inmóvil, aguardando a que sucediera lo que tenía que suceder.
-¿Podemos hablar?- mi padre preguntó desde la entrada.
Tenía tanto miedo de decirles que si, como a decirles que no.
-Sí.
Los dos pasaron, mi madre sostenía el brazo de mi padre, y se sentaron en el borde de la cama. Yo seguía sin reaccionar.
-Cálmate, solo queremos hablar- suavemente dijo el hombre, tratando de que encontrara relajo en sus palabras.
Quiso colocar su mano en mi brazo pero yo me aparté bruscamente.
-Por favor, Elsa, no vamos a lastimarte. Queremos hablar eso es todo.
-No estoy enferma- afirmé bruscamente-. Sé lo que soy y no quiero que sea diferente.
- Hija, está bien- mi padre agitó las manos en señal de comprensión-. Cariño, somos tus padres, me sorprende que pienses así.
-¿No… no están enojados?
- Por supuesto que no- continuó, haciendo una ademan de la cabeza-. Solo…-suspiró- Elsa, me sorprende que pienses así de nosotros.
Balanceé mi cuerpo para desprenderme de los nervios que tenía. De todas las escenas que imaginé donde les hablaba de mi sexualidad jamás esperé algo como esto. Aun con ellos asegurándome de que todo estaba bien me sentía insegura.
Mi papa me rodeó con sus brazos de forma protectora para abrazarme, como lo hacía cuando yo era pequeña y me sentía asustada.
-Cuéntanoslo todo- dijo-, con confianza.
Y así como así, soltando un par de lágrimas, les conté lo mismo que le había contado a todas las personas que sabían la historia. Les dije que Merida fue la primera en saberlo y la última en enterarse fue la tía Ingrid. Les pedí que no se enfadaran con ella porque no tenía la culpa, Ingrid solo quería que yo estuviera lista para contarlo. También les conté de Ceny, de que era muy buena chica, y que de no ser por la relación que tuvimos la tía Ingrid jamás se habría enterado. A juzgar por su expresión, los dos comprendieron el porqué de mis actitudes y descubrieron como fue mi pelea con Helga. Pero, por sobre toda las cosas, comprendieron porque mi actitud con Anna. A cada momento mi padre acariciaba mi cabeza, creo que lo hacía para asegurarme de que todo estaba bien.
-Siento mucho no habérselos contado antes- finalicé.
Mi padre suspiró, negando con la cabeza.
-No importa ahora. Lamento si bromeé con algún chico, de saber que te afectaba tanto me habría detenido.
-Si bueno, yo debí haber dicho algo también.
-La verdad, es que a veces deseaba que nunca consiguieras novio.
-¿Qué?- pregunté sorprendida.
-Es que no quería que me arrebataran a mi bebita…Aunque ahora que lo pienso tendré que ver de reojo a cada mujer que traigas.
Una sonrisa se extendió por rostros y le golpeé el hombro. Entonces me empecé a sentir más tranquila y no solo eso. Durante mucho tiempo he sentido algo terriblemente pesado envolviendo mi corazón y se sentía igual que cuando una persona se clava una espinilla en el pie. Esa capa se fue desprendiendo de a poco, en seis partes para ser exactos. La primera salió cuando se lo dije a Merida, la segunda vez fue con Olfa, la tercera con Kida y Mulan, la tia Ingrid fue la cuarta y la quinta con Anna, aunque se enteró antes que mis amigas y mi tía, le aclaré todo lo que sentía tiempo después. Finalmente, la última capa acaba desvanecerse en ese momento mientras hablo con mis padres. No sé si considerar a Kristoff como una séptima capa porque él no era nadie fundamental en mi vida pero si se sintió como una carga menos el decirle que quería a quien, en ese momento, era su novia a pesar de que me dio miedo de su reacción.
Aun había algo que me incomodaba. Eso se debía a que mi madre no había dicho una sola palabra en todo este tiempo.
-Mama…
Ella no dijo nada. Parecía sorprendida pero no enojada.
-Todo este tiempo preguntándome si había algo que te estaba molestando, si algo te estaba haciendo daño…
-Por favor, perdóname por no habértelo dicho antes- la interrumpí-. Es que tenía miedo de decepcionarlos.
-¿Decepcionarnos?...Jamás nos has decepcionado- sus ojos parecían empañados-. Una parte de mí siempre lo ha sabido.
Su contestación me dejó asombrada.
-¿Cómo que lo sabias?- pregunté sorprendida.
-Por qué a veces hija, no es necesario escuchar lo que las acciones pueden expresar.
Algo en eso me dijo que ella siempre vio cierta química entre Anna y yo de pequeñas. Probablemente ella notó que nuestra relación iba creciendo a medida que nos hacíamos más grandes. Tal vez se notaba que yo me sonrojaba en ocasiones al ver a mi linda vecina, tal vez me vio celosa, tal vez se dio cuenta de lo nerviosa que me ponía en su presencia. Como sea, nunca hay que dudar del instinto de una madre.
-Entonces…- no pude completar la frase porque no encontré las palabras adecuadas y mi mama no se sorprendió.
-Si el sendero por el que estás caminando es el que te hace feliz entonces yo, como tu madre, te voy a animar para que sigas por él.
Seguía sin saber que decir, pensé y pensé en algo que me permitiera expresar lo agradecida que me sentía pero no encontraba nada.
-No…no sé qué decir.
-No necesitas decir nada- su mano pasó por mi barbilla, mientras me sonreía-. Solo prométenos que para la próxima nos dirás la verdad.
-Lo prometo.
-El problema es…-pausó antes de seguir hablando- Hija, aceptaré a cualquier persona que tú quieras pero…me temo que Anna es alguien que está fuera de tu alcance.
Eso dolió pero sabía a lo que se refiría.
-La quiero…- confesé, sin entender muy bien a donde quería llegar.
-Lo sabemos- acarició mi brazo- y yo también le tengo un gran apreció, es una joven maravillosa pero…
-Su familia simplemente no lo acepta- completó mi padre.
Asentí con la cabeza y dejé que ellos me abrazaran todo lo que quisieran.
Sabía lo que estaban haciendo, me estaban pidiendo que no me acercara a ella porque tendrían problemas con los vecinos. También sabía que no era toda su familia la que no aceptaba nuestra relación sino que era una sola persona. Y es persona era la Sra. Summers.
No hace falta que me digan lo que esa mujer le dijo a mi madre por el teléfono. Aunque estoy segura de que me lo dirán solo para que lo tenga en cuenta.
Como todo en mi vida, siempre hay un problema. El problema es que después de esta conversación me siento otra persona que solo tiene un objetivo: pelear para recuperar a Anna.
Quedan cuatro capitulo ToT…Y quiero gritar.
Entre mañana o pasado les voy a dejar un spoiler en mi twitter XD
Gorgino: Es parte del drama
darkfantasy88: Probablemente lo tengas en el penúltimo capítulo.
Lucha476: Gracias. Intentaré no hacerlo.
ALARZAM: Creo que antes de hacerlo voy a tener que mejorar muchas cosas aunque no miento cuando digo que me atrae la idea. Tengo un tremendo problema con ese fanfic. En cuanto al final…aaggg no quiero hablar sobre el final. Sé lo que quiero hacer cuando esta historia termine.
Moniii: De nada :)
Guest: A mí me lo dijo mi novio estando borracho, una situación embarazosa pero inspiradora. Disculpa mi ignorancia pero todavía no sé qué es eso, a mí me dicen Camren y yo pienso en Camren Bicondova. Saludos :)
Loreley: Jajaj gracias, saludos.
dokan616: Gracias, aprecio mucho tus palabras. Nos vemos en el próximo capítulo, saludos.
