Disclamer: Antes que nada y como siempre; los personajes y parte de la trama, así como los lugares pertenecen a la prodigiosa mente de Rumiko Takahashi, yo solo los uso para divertirme sin ánimo de lucro y en este caso, para conmover a otros ^^

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Aviso Especial: Durante los próximos meses, muy a mi pesar, tendré que ralentizar la publicación de fanfics de este reto. ¡No voy a dejar de subir relatos! Pero los próximos meses en lugar de subir uno cada quince días, será uno cada treinta días, más o menos. Ha surgido un proyecto inesperado que me va a robar mucho tiempo, pero este reto tan especial para mí seguirá en marcha, y espero recuperar los relatos que me haya dejado en el camino más adelante. Por lo demás me seguiré esforzando igual porque los fics que suba sean de lo más entretenidos para vosotros. ¡Gracias por leer!

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Relato 12: 01/03—01/04

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Fanfic: #¿Osacordáisaquellavezque…? Basado en los capítulos en los que Shampoo hace su primera aparición en Nerima para matar a Ranma-chica y acaba enamorándose de Ranma-chico, borrándole los recuerdos a Akane en el proceso. Para este relato me he basado especialmente en el manga, más que en el anime, así que recomiendo leer ese arco antes de poneros con el relato. Aquí cuento lo que podría haber sucedido tras la marcha de Shampoo después de descubrir el secreto de Ranma. ¡Espero que os guste! ^^

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Biele

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Ranma

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Fue raro que el silencio llegara tan de golpe, eso pensó él.

En los pocos meses que llevaba viviendo allí, Ranma había aprendido que el silencio era extraño en el dojo Tendo. Y más lo había sido desde la aparición de la insiste amazona; Shampoo. Volver a verla después de haberla dado esquinazo en tierras chinas fue como recibir el peor jarro de agua fría de su vida. Como ese primer baño en Jusenkyo que le mostró su nueva y repugnante condición de híbrido.

Pero Shampoo había vuelto a aparecer cuando Ranma ya la había borrado de su mente y sus pesadillas. Y del mismo modo, llegó ese silencio sepulcral tras esos días de locos. Y sí, le resultó igual de extraño; pero eso sería días más tarde. Porque cuando el silencio llegó, Ranma solo podía pensar en el inmenso dolor que estaba por experimentar.

Levantó sus brazos con la intención de cubrirse la cabeza; no para atacarla, solo quería protegerse. Sin embargo, los apartó en el último instante porque le pareció más adecuado recibir ese puñetazo tan merecido y pagar por lo que fuera tan horrible que había hecho, y era la causa, de lo ocurrido entre Shampoo y Akane. Los brazos quedaron suspendidos en el aire, inútiles, a ambos lados de su rostro (ahora el de una adorable pelirroja asustada), expuesto para su contrincante.

Pero el golpe no se dio. El dolor no llegó. Y solo hubo silencio.

Inquieto, Ranma se atrevió a abrir los ojos y se encontró con el puño fuertemente cerrado de la chica a un escaso milímetro de su nariz. Frunció el ceño.

Qué raro…

Entonces observó el fiero rostro de Shampoo, porque seguía siendo fiero, furioso y hasta cierto punto aterrador. En sus pupilas de ese tono rojizo tan inaudito aún había una chispa de odio y peligro, de ansia de venganza pero que se estaba consumiendo entre las gruesas lágrimas que habían roto en sus ojos. Ranma arqueó las cejas, anonadado. Jamás habría imaginado ver a esa chica llorando frente a él.

Ranma se quedó sin aliento, incapaz de moverse. Shampoo podría haberle matado en ese instante pues él no habría podido reaccionar a tiempo para esquivar un ataque directo. Esa posibilidad se le pasó por la mente, por supuesto.

Entonces el puño cayó. De un modo tan desganado que todo el cuerpo de la chica se balanceó. Aun así Ranma siguió sin moverse pues esa mirada de dolor, tan cargada de frustración al mismo tiempo, seguía anclada en él.

Es por mi culpa.

De repente, Shampoo respiró hondo y las lágrimas que resistían en sus ojos estallaron y cayeron como ríos recién liberados por su rostro. Ella no intentó pararlas. Sus labios temblaron y escupieron una única palabra.

Biele…

Ranma parpadeó. No sabía lo que significaba, pero podía ser una nueva promesa de que continuaría persiguiéndole y acechándole para acabar con su vida cuando menos lo esperara.

Tenía sentido, ¿verdad?

Desde el principio Shampoo había ansiado con todas sus fuerzas acabar con la chica pelirroja que la venció en China. ¡Incluso la había seguido hasta Japón! Y ahora, el muy idiota de Ranma la había convencido de que él era, sin ningún atisbo de duda, esa chica pelirroja. La había hecho creer que era efectivamente una chica y que el chico con el que había pretendido casarse no era sino un espejismo, un ser temporal que no existía realmente ni para ella, ni para nadie.

En ese caso, Shampoo debía estar pensando en esos momentos que la chica pelirroja había intentado engañarla del modo más vil y despreciable, tan solo para salvar su pellejo. ¡Qué buen truco! Transformarse en hombre y volver a vencerla para que Shampoo se viera obligada a casarse con él. Jamás perseguiría de nuevo a la pelirroja, no existiría.

Puede que lo esté pensando ahora…

Aunque no hubiera manera de que Ranma conociera las leyes de su aldea para planear algo tan retorcido, ni tuviera magia o poderes que le permitieran una conversión tan asombrosa; ¡ni mucho menos tenía el suficiente cerebro como para idear un plan tan retorcido! Pero igual sí… Quizás Shampoo creía que esto era lo que había pasado, después de todo.

Pero, entonces…

¿Por qué llora?

Shampoo no se quedó a dar más explicaciones y desde luego nadie intentó pararla cuando se giró y, con el rostro ensombrecido, abandonó el dojo y después, la propiedad de los Tendo.

Ranma solo respiró hondo cuando perdió de vista a la chica. Escuchó los suspiros de alivio del resto de los presentes; la pesadilla venida de China había terminado por fin.

Solo entonces se atrevió a mirar a Akane; la chica aún parecía aturdida. Se sujetaba la cabeza con sus manos y tenía una mueca de desagrado. Ranma se preguntó si en su cabeza habría vuelto todo a la normalidad. De hecho quiso ir hacia ella y preguntarle si realmente le recordaba, pero cambió de idea. Después de la manera en que la había hecho recordar, Akane estaría muy enfadada con él y lo que menos necesitaba ahora era discutir con ella.

No, Ranma no se sentía con fuerzas para más problemas.

Lentamente se separó de la pared en la que había sido acorralado y echó a andar hacia la puerta. Aún estaba dolorido por los golpes de su padre y de su tío; sabía que se habían excedido y pensaba tener unas palabras con ellos en otro momento.

Total, para nada se dijo con fastidio.

Fue consciente de que algunos rostros se volvieron hacia él cuando pasó cerca, pero curiosamente nadie intentó detenerle.

Como si les importara…

Había anochecido y realmente no tenía ningún lugar más al que ir, así que Ranma saltó y se dejó caer sobre el tejado de la casa. Se tumbó cuán largo era sobre las tejas, procurando acomodar su cuerpo de forma que el dolor fuera mínimo y dejó salir un suspiro.

Miró al cielo, las estrellas y buscó la luna. Necesitaba descansar, incluso un sueñecito no le vendría mal después de los días que había pasado, pero su mente seguía siendo un torbellino y sabía que necesitaba ponerlo todo en orden antes de lograr relajarse. Era innegable que aún había muchas cosas que Ranma no entendía de lo que había ocurrido.

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Al cabo de un rato, empezó a correr una brisa fría que no era especialmente agradable para él, pues le hizo sentir más la humedad de sus ropas y su pelo. Chistó al aire como si se recriminara a sí mismo y se removió molesto, encerrado en el cuerpo de esa pequeña niña pelirroja.

—Estúpido —siseó sin separar del todo los dientes. La voz chillona de la pelirroja le molestó en los oídos; por más que intentaba que sonara ronca y grave era imposible—. Pudo haberme matado.

Esa era una de las pocas cosas que tenía claras en su mente; a pesar de haber sido capaz de vencer a Shampoo hasta en dos ocasiones en el pasado, Ranma recordaba la frialdad que había recubierto los ojos de ella antes de lanzar su último ataque. Era despiadada, casi… como si se deshiciera de todos sus sentimientos o nunca los hubiera tenido.

Cuando pronunció esas palabras:

Molesta, la mato —Como si hablara de un insecto o incluso de algo aún más insignificante. Pero no; hablaba de Akane—. Evidente ser.

La habría matado si yo no hubiera hecho algo.

Eso también lo tenía claro y por eso seguía horrorizado. Lo único que se le ocurrió que podía hacer para aplacar la sed de sangre de la amazona era entregarle, en lugar de Akane, a su presa originaria. Aquella a quien había seguido a través del mar y ansiaba matar con mayor intensidad.

La chica pelirroja.

Pero no solo se había transformado delante de ella para que dejara en paz a Akane, sino también porque Ranma estaba cansado de ocultarse. Fue un acto estúpido, pero inevitable dada su temeridad y orgullo. Ranma se echó el agua por encima en silencio, pero en realidad fue como si chillara:

¡Mírame, Shampoo! ¡Yo soy Ranma chica! ¡¿Qué harás ahora?!

La expresión de Shampoo mutó al instante.

Sus ojos se abrieron, para después apretarse con furia en una mirada incendiaria. Su boca se volvió un nudo, sus mejillas se hincharon, el color desapareció de su piel tersa y joven. Odio. El más puro odio apareció en su semblante, ni siquiera hubo confusión; el odio fue más rápido.

Creí que me mataría allí mismo.

Pero no fue así. Shampoo vaciló y se retiró perdonándole la vida. Y él aún no sabía por qué.

Acaso… ¿estaba de verdad enamorada de Ranma chico?

No… ¡solo quería casarse conmigo por esas absurdas leyes de su tribu! Se recordó. Todo lo que había hecho durante esos días era solo por obedecer esas leyes.

Aun así… no podía dejar de rememorar esa forma amorosa e insinuante en que Shampoo le había mirado, el modo en que había intentado complacerle todo el tiempo. Incluso le había dicho que le amaba en repetidas ocasiones… sin que significara nada para ella en realidad. No eran más que palabras vacías, pero eso también lo sabía y por eso Ranma no había sentido nada al escucharlas.

Wo ai ni…

Quería matarme y casarse conmigo a la vez resumió, arrugando la nariz. Estaba como una auténtica cabra.

Pero, y esto era quizás más preocupante todavía… ¿no lo estaba él también?

Akane…

Su nombre apareció en su mente y le hizo fruncir el ceño.

Si el comportamiento de Shampoo era extraño, el de Akane no se quedaba atrás. Lo único que esa chica testaruda y malpensada había hecho durante esos días había sido pegarle, gritarle y desconfiar de él. Todo el tiempo.

¿Cuántas veces había repetido que su compromiso estaba roto desde que Shampoo llegó? ¡Como si él tuviera la culpa! Había soportado que dudaran de él y de su honor una y otra vez, maldita sea. ¡¿Por qué debía permitírselo a esas personas que apenas conocía?! ¡¿Solo porque vivía en su casa?!

Cuando Shampoo le plantó ese beso en los labios delante de todos, rápidamente creyeron que Shampoo era su novia de China, que le había seguido para pedirle cuentas, que él estaba engañando a Akane… Y lo que pensaran los Tendo o su padre le daba igual pero Akane…

¿Cómo pudo pensar eso de mí? Se preguntó, molesto. ¿En serio cree que soy ese tipo de chico?

¡Por supuesto que sí!

Ni siquiera lo dudó. Le faltó tiempo para declarar:

¡Desde ahora mismo… Ranma y yo ya no estamos prometidos!

¡Así sin más! ¡Sin siquiera dejarle explicarse!

—¡Cabezota! ¡Marimacho malpensada! —Ranma se incorporó sobre las tejas, clavándose unas cuantas en los riñones, cosa que no hizo sino aumentar su enfado. Miró al cielo nocturno con cara de fastidio hasta que resopló y bajó las manos—. ¿Seguirá… pensando lo mismo o…?

¡Bah, ¿y a él qué le importaba?! ¡Nunca le había importado ese maldito compromiso y ahora no empezaría a hacerlo! Y tampoco le importaba esa niña tonta y desconfiada. Akane Tendo. ¡Apenas la conocía! No hacía ni cuatro meses que vivía con ella, prácticamente era una extraña para él.

Quizás había pensado que todos esos líos por los que habían pasado desde su llegada les había unido un poco… ¡Quizás había llegado a plantearse el empezar a confiar un poco en ella! Aunque Ranma nunca confió en nadie antes. Sentía que con Akane le unía algo… Los dos habían sido forzados a ese compromiso, sin tener en cuenta su opinión; y una y otra vez se veían abocados a todo tipo de enfrentamientos ridículos y confrontaciones absurdas contra personajes extraños que les salían al paso. Pero había sido en esos momentos, en los peores, cuando ambos se habían unido, y compenetrado para superarlos. Ranma nunca había hecho equipo con nadie antes, ni había tenido la sensación de estar respaldado por otra persona en caso de caer.

Había sentido que Akane podía ocupar ese lugar en su vida pero…

—Me da igual… ¡Que se vaya en busca de su querido doctor! —Ranma se censuró por haber dicho eso; fue dolorosamente consciente de que había sonado como si estuviera celoso. Dobló las rodillas y apoyó en ellas la barbilla. Algo le molestaba y no se le iba de la cabeza—. Si me da igual… ¿por qué me esforcé tanto porque me recordara?

Y eso no era lo único que no comprendía de sus sentimientos hacia Akane.

Jamás lo admitiría en voz alta, así lo azotasen durante horas pero… sintió miedo cuando Shampoo le dio aquel beso de la muerte a su prometida. Y sintió aún más miedo cuando ambas desaparecieron de su vista. Y, verdadero pánico cuando halló a Akane inconsciente en el suelo del patio del instituto.

Esa imagen no se le iba de la mente.

¡Shampoo pudo haberla matado!

Se rascó, nervioso, la cabeza y soltó un gruñido cuando, al pretender abrazar sus piernas con fuerza, esos molestos pechos femeninos que ahora tenía se metieron por medio.

¡Cómo los odiaba!

Akane nunca me escucha… ¡Si me hubiera escuchado!

Él sabía que su prometida no estaba a la altura de las habilidades de Shampoo y que esta podía haberle hecho algo mucho peor que borrarle unos cuantos recuerdos. Sus recuerdos sobre él. Eso había sido…

Tan sucio… pensó, con malestar. Intentar borrarme de la mente de Akane es tan… tan…

—¡Arrggg! —Masculló al cielo. Solo con recordarlo sentía nuevamente esa ira, esa impotencia desquiciante.

La idea de que Akane hubiese olvidado todo lo que habían vivido, todo lo que compartían, le había resultado insoportable. Le daban escalofríos solo con recordar esa mirada vacía, de desconocimiento absoluto e indiferencia que le había dirigido al despertar.

¿Tú… quién eres?

Supo que tenía que arreglarlo del modo en que fuera. ¡Si hasta había estado dispuesto a irse a China nadando para encontrar el condenado Champú 119! Ahora que lo pensaba… ¿por qué haría algo tan arriesgado por una chica que no le importaba en absoluto?

—¿Por qué? ¡¿Por qué, maldita sea?!

Y… no era la primera vez, ¿verdad?

¿No se había enfrentado a la loca de Kodachi en una absurda competición de gimnasia rítmica (con mallas incluidas) para sustituir a Akane? ¿No había disputado esa horrible competición de patinaje sobra hielo (de la que no solo salió herido, sino además humillado) por ella?

—¡¿Por qué hago todas esas cosas?! —Se preguntó desesperado.

Ranma estaba acostumbrado a ir a su aire. Antes de llegar a Nerima solo tenía a su padre, pero incluso cuando le veía huir de una marabunta de personas furiosas a las que posiblemente había estafado, no sentía la necesidad de meterse. Solía pensar que ese no era su asunto y que su padre lo merecía, por supuesto. Así había sido hasta ahora. Ranma solo se preocupaba por sobrevivir, por mejorar, por avanzar en su camino de ser el mejor Artista Marcial de todos. Y ahora… ¿qué? ¡¿Por qué?! ¡¿Tan en deuda se sentía con los Tendo que no podía evitar salir corriendo tras Akane si es que la oía llamarle?! ¡¿Era por eso?!

¡No tiene sentido!

¡¿Por qué después de tanto dolor, sufrimiento y de su vil rechazo y desconfianza él aún… aún…?!

Una idea surgió en su cabeza. Tan aterradora que Ranma se tapó la boca con las manos antes de que se escapara de sus labios femeninos. La idea titiló en su mente, pero se apagó casi igual de rápido y creyó que con eso bastaba. Que lo olvidaría… Pero lo cierto era que su corazón latía desbocado y le faltaba el aire.

Pensó en lo guapa, amorosa y complaciente que era Shampoo (con Ranma chico, claro); habría sido tan fácil aceptarla y librarse así de sus amenazas. Dejarse mimar y querer por ella, apartar a Akane de su pensamiento y esa sensación agónica que lo inundaba cada vez que veía la desconfianza asomar en sus ojos castaños.

Pero Ranma no podía mentirse a sí mismo, pensar en Shampoo le dejaba totalmente frío.

Supongo que no importa, pensó después de todo. Shampoo se ha ido.

Biele… —repitió, ensimismado—. Me pregunto qué querrá decir…

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Biele significa adiós en chino —Le explicó una voz que apareció de repente para interrumpir sus elucubraciones. Ranma se giró al instante y recibió un chaparrón de agua caliente—. Creo que tiene el matiz de no volver a verse nunca.

El agua operó el cambio en su cuerpo y Ranma volvió a ser él mismo. Aunque la sorpresa le hizo trastabillar, su pie resbaló con una teja mojada y estuvo a punto de caerse.

Ryoga le observó sin inmutarse, aún con el cubo en las manos, cómodamente sentado sobre el borde del tejado. Traía consigo una expresión huraña.

—¿Eh? —musito Ranma al verle. Parpadeó, pensativo—. O sea que… ¿Shampoo se ha ido para siempre?

—¡Pero no tiene por qué ser así! —Exclamó Ryoga con repentina energía. Abrió bien los ojos y los clavó en el otro con una urgencia casi maníaca—. ¿A qué esperas? ¡Aún no es tarde! ¡Ve tras ella! ¡Ve tras Shampoo!

—¿Qué?

—¡Ve a buscarla, Ranma! ¡Como chico aún tienes una oportunidad con ella!

Si su cerebro llegó a considerar esa opción, fue tan fugazmente que antes de que Ranma se diera cuenta ya había esbozado una sonrisa cansada.

—Cierra la boca, Ryoga.

El chico de la bandana levantó su puño, pero Ranma anticipándose saltó al suelo con agilidad. No quería más peleas, esa noche no. Había tenido más que de sobra.

Si Shampoo se había ido para siempre, bien. Y si ya iba rumbo a China, mejor todavía. Esa chica solo había traído problemas, violencia y dolor desde su llegada. Y sí, quizás lamentara haberla engañado y tardaría en olvidar su rostro lloroso…

—Es una pena… —murmuró tras resoplar.

Metió las manos en su bolsillo y se giró hacia la puerta para entrar a la casa, pero entonces otra voz le salió al paso.

—¿Te parece una pena que Shampoo se haya ido? —Ranma se quedó estático justo cuando Akane emergió de entre las sombras y le miró, de nuevo, enfadada—. Pues si tanta pena te da… ¡Vete a buscarla! ¡Adelante! ¡Por mí no te cortes!

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¡Hola a todos y a todas!

Antes que nada, sí. Habéis leído bien el inicio, me temo que los fics del reto #1cada15días van a pasar a ser #1cada30días. ¡Pero, insisto, es algo temporal! En cuanto pueda volveré al ritmo habitual y trataré de añadir los relatos que falten cuando acabe el plazo.

Pero la vida es así, y tenemos que adaptarnos a lo que nos va viniendo ^^

Sobre el nuevo fic… ¡¿qué os parece?! Aún faltan dos partes más para que acabe, esta es solo la primera. Se me ocurrió, releyendo este arco en el manga, que era un buen material para un fic porque… aunque pasa muy desapercibido, realmente Shampoo intenta matar a Akane. Así con todas sus letras. No recuerdo si vuelve a darse en la historia otra ocasión en la que lo intenté y este tan cerca de lograrlo, pero en este caso, si releeis el manga, hay un momento dado en que se lanza sobre Akane y Ranma salta y la detiene antes de que la toque.

Este tipo de cosas tan serias suelen pasar desapercibidas en la historia porque hay un ambiente muy generalizado de humor y despreocupación pero, yo creo que lo esperable sería que después de algo así, Ranma se quedara pensando en lo cerca que había estado Akane de morir, en lo que significa que ahora Shampoo sepa su secreto siendo tan peligrosa… En fin, vamos a tomarnos en serio a Shampoo por un instante en lugar de verla como una loca inofensiva (como suele ser) porque no lo es. De hecho, yo sí que he leído algunos fics donde se la tiene más en cuenta en este sentido, aunque como digo, en el manga parece que después de esto todos actúan como si nada.

También me apetecía escribir algo ambientado al inicio de la relación de Ranma y Akane, cuando aún su relación no es tan estrecha, sus sentimientos aún son confusos… aunque casi desde el inicio del manga vemos como Ranma y Akane se protegen y ayudan, casi como algo instintivo de ellos.

En fin, espero que os guste ^^

Nos vemos en el próximo capítulo.

Pd: Debo mencionar la situación en la que se encuentra el mundo en este momento. Nos enfrentamos a una pandemia mundial, aquí en España las cosas se han ido poniendo cada vez más serias y hemos entrado en estado de alarma para intentar detener el avance del virus. Espero que todos y todas estéis bien, haya donde estéis y que tengáis cuidado hasta que todo haya pasado. Y que, a pesar de lo serio que es, no dejemos que esto nos asuste o nos deprima, porque pasará y todo volverá a estar bien Distraigamos nuestras mentes leyendo, escribiendo o dibujando y compartámoslo con los demás para ayudar a que otros dejen de pensar en cosas desagradables.

Os mando muchos besotes y nos vemos pronto con la segunda parte.

EroLady—