7:00 a.m.
La alarma del teléfono de Peter Parker sonó, con el clásico jingle de Spider-Man, anunciando que ya era hora de levantarse. Peter emitió un ligero quejido y se levantó para después dirigirse a la ducha, que por cierto, le resultó relajante y refrescante de maravilla. Peter usó una toalla para secarse el exceso de humedad y luego se puso un calzón con estampado de Spider-Man y procedió a prepararse el desayuno y para las ocho de la mañana ya estaba a punto de ponerse su nuevo traje REVOCS (traje que no llevaba más de media semana con él) empezando por las botas pero cuando su pie hizo contacto con la bota su cabeza se sacudió y le provocó un dolor tremendo. Peter gritó y aventó la bota hasta el otro lado de la habitación. Si algo había aprendido a lo largo de sus años como vigilante era a no desobedecer el sentido arácnido así que era mejor volver a la antigua pijama roja y azul. Y la suerte Parker apenas hacía su aparición.
8:30 a.m.
Tony Stark caminaba dentro del enorme centro de convenciones donde se daría su Expo en tan solo unas cuantas horas, y para sorpresa del hombre de hierro, antes que él ya había llegado su socia, Ragyo Kiryuin, pero esta vez la pálida y alta mujer no venía sola. Su acompañante era una chica joven y atractiva.
-Hola Ragyo. Un gusto verte de nuevo-Stark dijo con una sonrisa en su rostro mientras estiraba su mano.
Ragyo correspondió al saludo.- Hola señor Stark igual me resulta placentero volver a verlo. Le presento a mi hija, Satsuki Kiryuin, ella nos acompañará el día de hoy en la Expo-dijo Ragyo al hacer un gesto con sus brazos para presentar a su hija.
Satsuki hizo una reverencia hacia Stark- Un gusto conocerlo señor Stark.
-Descuida Satsuki el placer es todo mío.
-Bueno hija si nos disculpas el señor Stark y yo tenemos algunas cosas de negocios que vamos a atender- Ragyo dijo al apoyar su mano derecha sobre el hombro de Stark.
-Entiendo madre- Satsuki hizo otra reverencia y se retiró.
8:45 a.m.
Sangre. Mucha sangre. La sangre alimenta a la prenda divina. La sangre corre por las venas de Ryuko. La sangre corre por todo Senketsu. La sangre toma forma y ataca. La sangre tiene rostro y su rostro una sonrisa, una horrible sonrisa que se hace más grande y se abre conforme se acerca a la cabeza de Ryuko y luego se cierra por completo separando el cuello del resto de su cuerpo.
La adolescente de mechón rojo despertó exaltada en el hotel. Su habitación era cuanto menos cómoda, tenía una cama con sábanas limpias, el colchón era confortable, tenía un baño, pequeño, pero que cumplía con las funciones básicas de cualquier baño pero sin duda la mejor cosa de la habitación era su única ventana. Era grande y ofrecía una hermosa vista a todo Nueva York, las iglesias, las grandes edificaciones y sobre de todas estas una atrapó la mirada y pensamientos de la chica por unos minutos, la majestuosa torre de los Vengadores.
Ryuko observó la enorme "A" que confirmaba su autenticidad. Pensó en la "A" y todo lo que ese símbolo representaba: héroes, esperanza, valor, fuerza. Tal vez algo que Ryuko ha necesitado desde la infancia, alguien en quien confiar, alguien que luche por la justicia y no rinda tributo a los tiranos, alguien que no deje de luchar hasta que su cuerpo esté seco.
-Hey, ¡Ryuko, Ryuko!
-¿Dijiste algo Senketsu?- la chica preguntó aún con la vista fija en la ventana.
-¡Ryuko! ¿Estás despierta?- la voz venía de detrás de la puerta, fuera de la habitación.
-Claro, voy para allá- Ryuko caminó a la puerta y la abrió. Entonces descubrió qué el que llamaba tan desesperadamente a la puerta era su pervertido maestro infiltrado de historia.
-Tsumugu está un tanto impaciente y bueno esta vez le doy la razón...pero si quieres puedo ayudarte a calentar tu zona baja para que estés lista en...- la puerta se cerró de golpe empujando un poco la nariz de Mikisugi.
-Dame cinco minutos- Ryuko pidió con tono desinteresado y caminó en su habitación rumbo a Senketsu- Sé que hemos tenido problemas recientemente pero tenemos que pelear juntos de nuevo.
-No te preocupes por eso Ryuko- Contestó el traje de marinera.
-Bueno si tú lo dices-suspiró- es solo...es solo que siento la necesidad de disculparme. Tengo que disculparme por perder el control contra esa niña rubia loca y tengo que pedirte perdón por no detenerme, escuché tu llanto Senketsu. Escuché cuán amargo y triste era pero aun así no me detuve. La ira me controló y...
-Está bien Ryuko, acepto tus disculpas pero será mejor que dejemos tanto sentimentalismo atrás y me vistas de nuevo para poder salvar al mundo.
Ryuko le dio una leve sonrisa a su prenda divina.
-De acuerdo Senketsu...vamos a salvar al mundo.
9:05 a.m.
Alguien llamó a la puerta y por la intensidad y velocidad de los golpes claramente se trataba de un asunto urgente. Peter Parker abrió la puerta de su apartamento sin pensarlo dos veces, si el sentido arácnido no se activa no hay peligro. O tal vez sea peligroso que el sentido arácnido no se active.
Al abrir la puerta una enorme figura negra con una araña blanca en el pecho y una dentadura y lengua inconfundibles cayó al suelo inconciente.
-¡Me lleva la...! -Peter arrastró a Venom hasta un sofá de su apartamento para después asomar la cabeza por la puerta y al no observar a nadie Peter cerró la puerta con cuanto seguro le fuera posible. Se acercó a Venom que parecía bastante malherido aunque no se necesitaba ser un genio para saber que cuando un tipo musculoso y de más de dos metros se desploma en frente tuyo es porque algo malo le pasó. Peter lo agitó un poco del hombro- ¡Vamos Eddie de menos muestra señales de vida!
Brock apenas y emitió un ligero gemido pero era su simbionte el que parecía reaccionar mucho más a las palabras de Peter. De la espalda de Eddie se formó algo parecido a una mano que invitaba a Peter a tomarla. No era algo inteligente pero no tenía nada mas que hacer. Peter tomó la mano simbiótica y entonces una monstruosa voz sonó dentro de su cabeza.
-¿Quieres saber que es los que nos pasó?- la voz preguntó en un tono seco.
-Sí- respondió Peter con desconfianza.
-Entonces ve a través de nuestros ojos y nuestros recuerdos- cuando la voz dijo eso todo se nubló dentro de Peter y una imagen apareció en sus ojos, era un recuerdo, un recuerdo de Venom de hace solo unas horas.
El protector letal se columpiaba sigilosamente por las calles de la ciudad cuando escuchó un grito, una chica que exigía que la soltaran. Venom se columpio hasta la terraza del edificio más cercano a aquel grito. Vio dos figuras la chica y un tipo de aproximadamente 1.80 cm con una navaja en su mano y una mirada de maldad en sus ojos. Era ahora o nunca. Venom lanzó una red al brazo que sostenía la navaja, el brazo derecho, luego bajó de un salto hasta estar cara a cara con él. La chica corrió despavorida.
-¡Por favor! No me hagas daño yo solo...-el tipo suplicó antes de ser interrumpido por el crujir de su brazo izquierdo, lo que le hizo gritar de dolor.
-Súplicas como una maldito cobarde.
-No...no por favor...por favor Spider-Man no me lastimes más- el tipo dijo entre sollozos.
-¡¿Spider-Man?! Sabes, solo íbamos a dejarte los brazos inservibles pero pensandolo bien...estamos hambrientos-Venom abrió la boca mostrando sus temibles dientes mientras que su lengua se dedicó enteramente a enredarse en el cuello del tipo y empezar a sofocarlo mientras que los dientes inferiores raspaban su mentón y los dientes superiores su frente haciendo que la cara del tipo se empapara de sudor y sangre. La lengua de Venom regresó a su lugar.
-Gracias. Gracias en verdad- el tipo ya estaba agradeciendo cuando la mandíbula se cerró de golpe llevándose media cabeza y saboreando los sesos cual si fueran dulces.
-Estaba un tanto vacío...e incipido- Venom iba a retirarse cuando escuchó un ruido. Uno muy fuerte.
La onda sonora lo mandó a chocar contra las paredes del callejón y entonces Venom pudo apreciar una extraña camioneta de la que bajaron tres figuras, una chica y dos hombres.
-Ya saben que hacer- dijo la chica y entonces las dos sombras masculinas se aproximaron a Venom. Ambos tenían armas y ambos las apuntaron pero en un movimiento astuto y veloz Venom disparó una red a los ojos de ambos, cegandolos por completo. Luego se puso de pie de un brinco y le arrebató el arma a uno de los tipos, acto seguido le dio una patada en la cara que lo mandó a estrellarse contra la camioneta haciendo trizas el cofre y el parabrisas. Venom disparó el arma contra el otro sujeto lo que lo mató, rompiendo sus costillas y esternón debido al impacto sonoro. Para cuando Venom volteó a buscar a la figura femenina ni ella ni la camioneta estaban ahí, pero sí el tipo que había estrellado contra el parabrisas, estaba en el suelo apoyado sobre sus codos y rodillas. Venom lo tomó por la nuca y lo levantó poniendolo cara a cara con él. El tipo estaba apunto de colapsar con la nariz sangrando a chorros y un ligero camino de sangre que salia desde las comisuras de sus labios y bajaba hasta el mentón goteando cada tres segundos.
-¿Quién eres?
-Takashi Matsumoto- dijo el tipo con la voz temblorosa.
-¿Qué quieres de nosotros?
-Teníamos que entregarte...mi superior quiere estudiar...- Takashi tosio un par de veces escupiendo un poco de sangre en el proceso-...quiere estudiar cuánto sea posible de ti...ósea del simbionte claro.
-Eso nos lleva a la siguiente pregunta, ¿Para quién trabajas?
-RE...REVO..-se escuchó un estruendo y la cabeza de Takashi explotó. Una bala le había impactado y entonces Venom pudo apreciar como varios puntos rojos se movían en su pecho.
-Mierda- El protector letal exclamó al soltar el cuerpo de Takashi y observar donde se encontraban los francotiradores.
Los francotiradores comenzaron a disparar y entonces Venom sintió como cada bala encendía una flama, una que dañaba al simbionte pero de ninguna manera llegaría a matarlo pero entonces vino otro impacto de sonido que lo llevó hasta el piso. Esos tipos eran como diez y todos tenían su vista fija en él y estaban armados hasta los dientes así que Venom tuvo que recurrir a una alternativa que odia pero era la única viable. Huir.
Venom vio la oportunidad perfecta en una tapa de cloaca cuando sintió cuatro balas incendiarias más y dos disparos sonoros en su espalda. El simbionte por poco se desprende de Eddie pero logró aferrarse a él como perro a un hueso y entonces retiró la tapa de la cloaca y se metió en la cloaca rápidamente y sin pensar. Venom incluso lastimado por todos los ataques anteriores usó
