El vuelo de Anne acababa de aterrizar en Nueva York. Al final su padre la había llevado desde Paris, ambos rentaron un limusina que los llevó a al Four Seasons.
-¿Puedo pedir un postre a servicio a la habitación?-pregunto la pequeña rubia a su padre poniendo sus ojos de bebe
-Solo no pidas nada con fresas, recuerda que eres alérgica.
La rubia sonrío complacida mientras que asentía. Recordaba muy bien la ultima vez que había ingerido algo con fresas sin querer, había terminado en el hospital con la piel roja y una comezón inmensa. Colgó el teléfono luego de pedir una tarta de queso.
-¿Estas nerviosa por mañana?-
-Si, conoceré nuevas amigas, Chat noir y yo iremos a un nuevo lugar- Ella tomó un pequeño peluche de un gatito negro de ojos verdes.
-Lo trajiste ¿te sigue dando miedo la oscuridad?-pregunto curioso
-No, pero ya me acostumbre a dormir con el-respondió intentando tomar una postura madura.
El celular de Adrien comenzó a sonar, el contestó sin ver quien era. Salio un momento de la habitación dejando un poco confundida a la niña, su hija suponía que era algo del trabajo y es que el rubio siempre estaba trabajando.
-Servicio a la habitación- dijeron mientras tocaban la puerta, ella se puso de pie con todo y su peluche y fue a abrir la puerta- Una tarta de queso y una malteada de chocolate-
-Muchas gracias- respondió ella tomando un billete de 5 dolares para dárselo de propina al joven
-Es usted muy amable señorita, que aproveche-dijo el mesero mientras salia de la habitación.
-Espere, ¿De casualidad no vio a un hombre rubio que estaba afuera?
El mesero se quedo unos momentos pensando, haciendo memoria.
-Bueno vi a un hombre rubio hablando por teléfono, pero tomo el ascensor.
Anne alzo las cejas sorprendida ¿A donde abría ido su padre?, sin darle mucha importancia se dispuso a cenar.
-Emma despierta. Ya aterrizamos- anuncio Marinette sacudiendo un poco a su hija, que se veía cómodamente dormida en el asiento de primera clase. -Emma Dupain-alzó un poco la voz haciendo que su hija saltara un poco por la sorpresa. Claramente molesta la niña frunció el ceño y refunfuñó por lo bajo.
Ambas fueron por el equipaje y tomaron un taxi hacia el apartamento de la diseñadora.
-No recordaba que fuera de este color- dijo extrañada la rubia mientras observaba con atención el color de las paredes de la sala.
-Lo pintaron hace dos meses- respondió la madre mientras los mensajes de su celular.
Emma comenzó a abrir sus maletas para poder revisar que todo en orden. Pasaron aproximadamente 10 minutos cuando grito aterrorizada.
-¿Que sucede?-pregunto Marinette sobresaltada mirando a su hija
-Madre ¿Trajiste la bolsa pequeña de mariquitas?-
-No, la olvide en mi cama-soltó la pelinegra mientras mordía su labio y veía como la niña rubia casi entraba en crisis intentando no llorar- De verdad siento mucho ser tan despistada-
-Ahí estaba mi traje de baño, y mi gorra, googles y bloqueador-suspiro con tristeza la joven.
-Puedo comprarte un nuevo traje de baño y todo lo que necesites.. Lo tomaremos como un tiempo juntas madre e hija mientras compramos ¿Que te parece?-Marinette pregunto mientras le daba un caluroso abraso a su hiija.
-Solo si prometes que compraremos una caja de Ladurée Macarons-
-mmm déjame pensar- la pelinegra tomo una postura pensativa muy sobre actuada -Claro que si-Cuando respondió pudo ver como los ojos de su hija brillaron con anhelo.
Ambas caminaron por las calle de nueva York mientras compraban ropa, trajes de baño y Marinette compraba obsequios para sus padres y su amiga. Su hija tenia una mente bastante aguda.
-Mamá ¿Iras a París mientras no estoy?-
-No, solo compro regalos que les daré a tus abuelos cuando los vea. ¿Crees que esta blusa le guste a tu abuela?-
-Yo creo que la blusa es linda y le gustará mucho a la abuela-comento la rubia, dándose cuenta que su madre estaba cambiándole de tema-¿Porque nunca he ido a París?-
Y es que su madre siempre estaba viajando. De los Ángeles a Nueva York, a Milán y siempre iba a París. Pero ella solo la acompañaba a Nueva York o Milán, nunca había estado en París ni siquiera para visitar a sus abuelos, ellos eran los que siempre viajaban para verlas. Marinette se mordió su mejilla interna intentando evadir el nerviosismo que sentía.
-Porque no es un lugar seguro-se limitó a decir-Mira ese vestido sería perfecto para Alya-dijo la pelinegra mientras se alejaba hacia la prenda que había visto, la niña rubia solo la siguió y decidió dejar el tema de París por la paz.
La verdad es que había temas tabú, temas que sabía que no podía sacar a la luz sin que su madre se pusiera un poco rara. París era uno el otro era su padre. Y es que solo tenia una vieja foto rota justo por la mitad. Lo único que sabía es que era un hombre muy guapo al cual le encantaba tocar el piano y el esgrima y si sus sospechas no le fallaban probablemente vivía en París.
Anne iba en la limusina junto a su padre, sus manos sudaban un poco por la emoción de comenzar el campamento. Estaba nerviosa pero al mismo tiempo feliz.
-Siempre quise que tu abuelo me dejará hacer algo como esto-comento el rubio intentando calmar los nervios de la rubia. Se dio cuenta que su hija se había hecho una trenza alta muy bonita- Lamento no saber peinar y hacer que aprendieras tu sola a hacerlo-
-No te preocupes, no es tu culpa que no tenga mamá. Ya sabes, ella solo murió, nadie quería eso-dijo la niña mientras se encogía de hombros. El se quedó sorprendido con la contestación. El nunca menciono que su madre había muerto.
-¿Quien te dijo eso?-pregunto un poco irritado
-El abuelo. El dijo que mi madre murió en un accidente hace mucho tiempo.
Adrien frunció el ceño, el nunca había dicho algo como eso porque era mentira, pero tampoco podía desmentir eso porque entonces su hija haria muchas preguntas sobre su mamá. Anne al ver a su padre con el semblante tan serio intentó desviar el tema.
-Ahora que recuerdo ¿Quien te marcó anoche y porque te fuiste sin decirme nada? Tuve que ver Dumbo yo sola y me dormí porque esa película siempre me hace llorar-
-Recibí la llamada de una vieja amiga y me invito a cenar. Regresé como a las 11 de la noche y vi que estabas dormida-
-¿Una vieja amiga?-la rubia alzó las cejas sorprendida. El ojiverde asintió-¿Y como se llama tu amiga?-pregunto con curiosidad
-Lila, Lila Rossi- respondió el rubio
-¿La modelo? Es muy bella-admitió la niña mientras su padre desviaba la mirada a la ventana
-Si, lo es-
EL auto se detuvo en la entrada del campamento. Ambos rubios bajaron, Adrien bajó la maleta y la mochila de su hija. Le dio un par de indicaciones que abarcaban desde su medicamento contra la alergia hasta el cepillado de dientes después de cada comida.
-Te voy a extrañar mucho-dijo la niña dándole un abrazo- Promete que comerás siempre a tus horas y no te saltarás ninguna comida por trabajo-
-Lo prometo-dijo Adrien a su pequeña hija sin romper el abrazo
-Y promete que me dirás si vuelves a salir con tu ''vieja amiga Lila''-
El rubio se río un poco ante la ocurrencia de su hija. Ella deshizo el abrazo y alzo su meñique esperando que su padre entrelazara el suyo
-Prometelo- exigió la niña
-Esta bien, lo prometo-
Ambos meñiques hicieron una promesa. Se volvieron a abrazar de nuevo y Adrien termino subiendo a su limusina para poder regresar al aeropuerto.
Otra limusina derrapo un poco antes de aparcar. Adentro Emma Dupain se despedía de su madre, muy apresuradamente porque se les había hecho tarde. Ambas se habían quedado dormidas después del exhaustivo día de compras y no habían puesto alarma para despertarse.
-Recuerda marcarme tres veces por semana ¿Si? Y ayer encontré a la señora Ladybug en el apartamento y la metí en tu maleta-dijo Marinette viendo como su hija comenzaba a caminar para entrar al campamento. Estaba segura de que Emma estaba completamente roja, al saber que había metido a su peluche de catarina en su maleta.
-Si madre, cuídate-dijo la niña sin dejar de caminar, viendo como algunas niñas se reían por los cuidados de su madre.
Había un mar de niñas, de edades entre los 10 a los 17. Mas o menos organizadas por rango de edad. En el centro una señora grande daba instrucciones a las recién llegadas mientras otra más joven gritaba los nombres de una lista y les daba el nombre de su cabaña.
-Recuerden que las cabañas tienen números que serán cambiados por los nombres que las ocupantes le den a su cabaña-se escucho decir pro el megáfono- Anne Agreste cabaña numero 13. La siguiente es Emma Dupain cabaña 7-
Y así ambas se dirigieron a sus respectivas cabañas que estaban localizadas en polos opuestos del campamento.
Bueno pues espero que les guste este capitulo. Pues es solo una adaptación obvio no será completamente igual a la película pero tendrá muchas situaciones que aparecen en la película.
