-Sí. Sobre todo si aún tengo un pedazo de él en mí...cosa que créeme, siempre es así.
-No intentes intimidarme. ¿Tienes que hablar o te escucha con pensamientos?
-Pensamientos...oye, te tengo una pregunta, ¿por qué me mantienen aquí? ¿Qué, no sería mejor matarme?
La silla soltó una tercer descarga eléctrica.
-No tienes derecho a hacer preguntas.
-Es por sus preciadas...fibras vivas de combate, ¿sí es así como las llaman?
No hubo respuesta de Rei.
Porque puedo sentirlas. Siento como intentan vincularlas a mi simbionte, a mí. Sí, de hecho ahora mismo puedo escucharlas y lo que oigo son gritos, gritos de horror y muchos. Jajaja...sus preciadas fibras vivas le tienen miedo, me tienen miedo, no quieren fusionarse pero aun así no pueden evitarlo. Me temen...eso es divertido. ¿No te parece así?
-Ahora mismo tu única conexión con él es el codex. No engañas a nadie RED361.
-Te dije que me llamaras Cletus pero esa oferta ya se acabó...
La mano de Cletus comenzó a ponerse roja y su mano cambió a ser una filosa y única garra que logró romper los agarres metálicos que tenía la silla para impedirle el movimiento y entonces esa única garra se fue contra Rei. Dio justo en el pecho, perforando su piel y músculos así mismo como su caja torácica para sacar por la espalda su corazón aún palpitante.
Ruidos parecidos a la lluvia cuando choca contra un auto hicieron acto de presencia por todo el cuarto donde Cletus se encontraba. Parecía como si las paredes y el techo transpiraran sangre. Sangre que bañó completamente el cuerpo de Cletus adhiriendose a él y creando una imagen mucho más precisa para el monstruo que realmente era.
-Ahora llámame Carnage.
Mientras Ragyo se quedaba asombrada al ver los alcances y fuerza de Carnage a través de una cámara. En Times Square, Aikuro Mikisugi y Tsumugu Kinagase caminaban entre los autos varados, lamentándose de no poder llegar a sus DTR y no tener ni idea de dónde estaba Ryuko, pero entonces ambos vieron un tremendo parpadeo de luces acompañados por el sonido de disparos. Al principio el parpadeo era distante al igual que el sonido de disparos pero rápidamente estos se hicieron más y más presentes hasta ver como una camioneta negra, que iba a toda velocidad, frenó haciendo que un COVERS que tenía encima saliera volando a varios metros de distancia para que luego este explotara.
Mikisugi y Tsumugu estaban tan perdidos viendo el espectáculo que no se dieron cuenta cuando un COVERS aterrizó detrás de ellos e iba a atacarlos, cuando la puerta del conductor de la camioneta negra se abrió y entonces ambos vieron el cañón de una ametralladora. Tsumugu embistió a su compañero peliazul para llevarlo al suelo y entonces el conductor de dicha camioneta vacío todo un cargador contra el COVERS, destrozandolo por completo.
El conductor bajó y ambos escucharon sus pisadas acercarse a ellos y cuando por fin lo tuvieron enfrente lo observaron con detenimiento. Era un tipo con pelo negro desarreglado así como una barba de al menos dos meses, era bastante alto y de complexión atletica, vestía de pantalones negros y un abrigo de piel del mismo color, así como un chaleco antibalas con una larga calavera blanca en medio. Se quedaron viendo por unos segundos hasta que el tipo por fin habló, su voz era gruesa e intimidante.
-¿Se les perdió algo señoritas?
Mientras tanto en la base subterránea de REVOCS.
El sujeto con nombre clave RED361, Cletus Kasady, Carnage, había corrompido a las fibras vivas de combate tan rápido como fue capturado por REVOCS, cosa que no le hacía ninguna gracia a Ragyo. Ahora Cletus Kasady no tenía solamente un simbionte cubriendo su cuerpo si no en verdad una armadura roja y resistente, con garras en manos y pies. Su cara tenía una enorme sonrisa que llegaba casi de oreja a oreja y sus dientes eran como cientos de largas y rojas agujas, filosas y resistentes, sus ojos eran casi dos agujeros, que reflejaban el abismo, con un pequeño y perturbador brillo plateado.
Carnage destruyó con facilidad la puerta de acero que lo mantenía dentro del cuarto mientras que las fibras vivas corruptas lo seguían como si fueran un mar de sangre, sangre punzocortante. El monstruo color sangre estaba dispuesto a encontrar a sus captores y desmembrarlos pieza por pieza.
El pasillo en el que Carnage se encontraba caminando lentamente era totalmente blanco y muy largo. Cuatro agentes armados llegaron frente a Carnage y cinco a sus espaldas. Los agentes estaban apuntando sus armas, cargadas con balas incendiarias, a la cabeza y el corazón, los nueve dispararon al mismo tiempo hasta quedarse sin balas y aun así el monstruo color sangre seguía en pie y estaba burlándose de ellos.
-¿Eso fue todo? Pensé que estarían mejor preparados.
De la espalda de Carnage salieron cuatro látigos simbionticos que terminaban en una punta similar a una lanza. Antes de que los cuatro agentes que estaban frente a él pudieran hacer algo, los látigos les atravesaron la cabeza haciendo un hoyo entre los ojos de cada uno de ellos y la suerte de los cinco agentes a las espaldas de Carnage no fue mejor. Ellos empezaron a correr cuando las fibras vivas corruptas se pusieron bajo sus pies y entonces sintieron como lo que era aparentemente líquido mobiendose, comenzó a triturar sus pies y el resto de su cuerpo como si fuera una licuadora de humanos, triturando y luego escupiendo sus huesos y músculos por todo el lugar hasta que no quedó nada reconocible de ellos.
Al terminar con la vida de los nueve agentes, el pasillo ya no era blanco si no que se había envuelto en rojo.
Ragyo Kiryuin pudo observar toda la masacre desde el cuarto en el que estaba. La situación le parecía fascinante pero no podía permitir que se le saliera de las manos. Uno de los agentes entró completamente apurado al cuarto.
-Ragyo-sama, ¿Qué hacemos ahora?
Ragyo seguía con la vista bien puesta en el monstruo color sangre y su salvajismo.
-¿Q-qui...quiere que soltemos a los héroes, para hacerle frente?
-No seas estúpido. Viste lo fácil que le resultó tomar control de la fibras vivas. Si lo dejamos acercarse a los héroes no le costará nada tomar control de ellos y entonces, sí tendremos problemas de verdad.
-Entendido Ragyo-sama. Entonces, ¿Cuál será nuestro proceder?
-Manda a más agentes con todas las armas que puedan.
-No es que yo quiera contradecirla pero, creo que eso terminará en la muerte de cualquiera que mande sin importar cuantas armas tenga.
-Lo sé.- dijo Ragyo con una perturbadora sonrisa en su rostro.
Las ordenes de Ragyo fueron cumplidas y ciento cincuenta agentes armados hasta los dientes fueron a enfrentar a Carnage, y murieron tan rápido como llegaron.
-Me pareces asombroso.- La voz de Ragyo sonó por todo el lugar acompañada de sus propios aplausos.
-No me gusta esa descripción. Prefiero algo más como...sanguinario o mortal, incluso desquiciado.
-Entendido Carnage. Siguie las luces y podremos estar cara a cara.
Una vez que Ragyo dijo eso, la mayoría de las luces se apagaron excepto por unas cuantas que le marcaban a Carnage el camino hacia Ragyo. Carnage las siguió y rápidamente terminó en frente del cuarto donde se encontraba la bruja arcoirirs y entonces esta abrió la puerta de metal dejando el acceso completamente libre para Carnage, pero él se quedó justo en frente del cuarto mirando fijamente a Ragyo pero sin meter un pie en él.
-¿Sabes quién soy?- preguntó Ragyo fríamente.
-Eres la loca de la ropa, ¿No es así?
-Y tú el loco que mató al perro de su madre, a su abuela, incendió el orfanato y la lista sigue y sigue hasta terminar en ciento cincuenta y nueve de mis agentes.
-Por ahora...
-Únete a mí.- Ragyo le dijo repentinamente pero Carnage solamente soltó unas cuantas risas para después proceder a hablar.
-No nos hagamos tontos. Tú eres la que me trajo hasta aquí pero claramente no lo hiciste con intenciones de reclutarme. ¿Qué quieres de mí?
-Quería tu simbionte. Entenderlo y saber su relación con las fibras vivas de combate, pero, ya que te veo en acción, creo que es mejor que hagamos equipo.
-Así que fue el miedo lo que te hizo cambiar de opinión. Interesante.
-Quiero que unamos fuerzas para cumplir la razón de la existencia de ambos. Tenemos que lograr que aquello por lo que somos, sea y perdure por siempre.
-Creo que no te estoy entendiendo.
-Quiero la total supremacía de las fibras vivas de combate. Gracias a ellas los humanos son lo que son ahora y por fin tendrán lo que merecen. Tu simbionte es un artefacto derivado de las fibras vivas o al menos eso es lo que mis estudios me han llevado a descubrir.
-¿En serio? ¿Y a quién estudiaste?
-Lo único que quedaba de Venom en Mac Gargan.
-Pues tus estudios son una mierda.
-¿Qué dices?
-¿Acaso no viste la facilidad con la que tomé a tus fibras vivas y las hice mías? Ellas son un instrumento fallido y desechado, condenadas a servir a los simbiontes, a Knull.
-No tienes ni idea de lo que dices.
-¿No? Tus fibras vivas me están hablando. Todo eso me lo dicen ellas pero por suerte no creo en las profecías y no pienso hacer que le sirvan a ese tal Knull...sino a mí.
-Supongo que rechazas mi oferta entonces.
-Creí que y lo había dejado en claro pero bueno, verás, a veces trabajo en equipo pero nunca con alguien que antes intentó usarme a su antojo. Siempre soy yo el que pone las reglas, soy yo el que forma el equipo. Y tú no pareces de esas chicas que están dispuestas a recibir ordenes, ¿o sí?
-Claro que no.
-Entonces...ya sabes como terminará esto.- Carnage dijo al hacer de sus manos dos hachas rojas, más poderosas que incluso las hojas tijera.
-¡Inténtalo!
