Elfen Lied: El futuro perdido

Introducción:

Mi nombre es Hiro soy un soldado en la guerra contra los Oni en el año 2080, pero mejor empiezo por el principio de la historia. Mucho antes de la caída del mundo los humanos enfrentaron una amenaza que llevo a más de la mitad de su población a vivir bajo bonitas lapidas; la amenaza fue una especie que muto del genoma humano llamada Diclonius. Los Diclonius eran físicamente casi iguales a los seres humanos, su diferencia más notable eran unos cuernos que sobresalían de su cabeza, todos sus miembros eran femeninos, pero su cualidad más distintiva fue su capacidad de crear vectores "brazos invisibles con la fuerza para triturar a cualquier ser vivo como si fuera un huevo"; esos vectores inyectaban ADN en otras personas transmitiendo sus genes y los hijos de estos serían Silpelit (diclonius infértiles). El único miembro de la especie que podría reproducirse de forma natural era su reina. La guerra con estos seres duro cinco largos años en lo que termino con la extinción definitiva de toda la raza. Pero el horror no acabo ahí, en tan solo ocho años después unos nuevos seres aparecieron de la nada, se hacían llamar los Oni, tenían la piel gris, una dentadura llena de colmillos con hedor putrefacto, sus ojos rojos, cabello blanco y orejas puntiagudas hacían pensar que eran un tipo de vampiro (todos parecían un calco del otro)

Los Diclonius tenían un odio instintivo hacia los Humanos, es decir que no tenían interés en dañar a otros seres vivos. Pero los Oni por otra parte disfrutaban enormemente descuartizar cualquier cosa que tenga pulso. No necesitaban descansar (aunque la luz del día les molestaba mucho), Su crueldad hacia parecer que no fueron creados por la naturaleza sino por algún Dios malvado. Lo más particular de estos Oni era que todos los miembros de su especie son machos y se reproducían "usando" a mujeres humanas (nuestra investigación determino que solo desean aparearse con criaturas con un intelecto desarrollado), la hembra capturada en uno de sus nidos podría engendrar a más de veinte retoños por día los cuales en medio mes ya eran asesinos óptimos. Las autopsias que realizamos de los nidos conquistados determino que una vez que la hembra se haya roto o el grupo se hubiera aburrido de ella era devorada de manera lenta y dolorosa; ese horrendo acto podría tardar por lo menos tres días (los diclonius ya no sonaban tan mal) Pero a pesar de pretenderlo, ellos no eran criaturas tontas, su inteligencia rivalizaba con la del Hombre (o tal vez superior)

Se preguntarán como esta nueva amenaza se mantuvo durante más de sesenta años. Bueno con las consecuencias sufridas en la anterior guerra para determinar la especie dominante del planeta y si se suma la velocidad con que se reproducían estos seres; honestamente me sorprende que hayamos sobrevivido tanto. Las ciudades una a una se convertían en nidos de estos monstruos, la vida en el planeta se apagaba con cada día que pasaba y lo único que podían hacer los humanos fue aguantar hasta llegar al inevitable final. Los soldados normales apenas fueron rivales para estas cosas, eran muy resistentes al daño físico y carecían de la capacidad de sentir dolor; por lo tanto, los gobiernos restantes fusionaron su mano de obra y recursos para crear una nueva generación de soldados que compensara las grades bajas que producía el enemigo a diario. Estos nuevos guerreros se crearon combinando el ADN Humano y Diclonius; nos llamaron ELF. Así es, soy un ELF cuyo nombre es Hiro; también conocido como sujeto C-667.

Capítulo 1: Infiltración parte I

Los ELF somos prácticamente humanos mejorados, nuestra apariencia física es exactamente igual a la de los seres humanos normales, excepto por nuestros cuernos de color blanco que en los hombres se veían como si fueran de demonios y en las mujeres iguales a los ya "casi extintos" Diclonius (a diferencia de estos últimos nuestro grupo tiene diversidad de genero) Obviamente somos creados en un laboratorio, por lo que básicamente somos clones (pueden crear a tantos de nosotros como quieran) Si, tenemos vectores cuyo número y poder varía dependiendo de la fuerza del ADN de nuestros progenitores; yo soy considerado de la casta más baja solo pudiendo desarrollar dos vectores que tienen un alcance de dos metros. En caso de que alguno se lo pregunte, si toco a alguien con mis vectores no le transmitiré mis genes, los del laboratorio nos hicieron saber que todos nosotros somos infértiles por nuestra naturaleza híbrida, aunque la verdad sospecho que nos diseñaron de esa forma (con lo vivido con sus viejos enemigos no los culpo) Tampoco tenemos el irresistible deseo de erradicar a la humanidad ya que no somos Diclonius puros. Hablando de los humanos, la mayoría no nos tratan mal, ven que somos su última esperanza de ver un mañana mejor; pero siempre hay alguien que escarba las viejas heridas (monstruo, abominación, error de Dios, etc.)

Soy de la estirpe más débil, aunque fui creado personalmente por la anciana (científica jefe del proyecto ELF) junto a mis otros dos hermanos mayores. La vida no es tan mala si eres un soldado, tengo tres comidas al día, un lugar seguro para dormir y en este mundo eso no es poca cosa. Justo ahora marcho con un escuadrón al mando de mi mejor amigo (mi único amigo de echo) el capitán Adam Smith, al nido trece, alias Nueva York. El capitán Smith es un hombre rubio de veinte años de edad (joven para ser capitán, pero se lo ha ganado), ojos azules que recordaban al mar, tenía una cicatriz en el rostro que era obvio que fue hecha por un Oni. En resumen, el típico héroe yanqui que sale en las viejas películas de acción.

—Muy bien señoritas, este helicóptero aterrizara en el nido trece a las 0600 horas. Tenemos veinte minutos para prepararnos, así que no lo repetiré dos veces. Nuestra misión es recuperar una pieza de tecnología que los genios del laboratorio necesitan para el "Proyecto Saturno". El equipo Alfa entrara después de nosotros a las 1200 horas (mierda como siempre somos la carne de cañón) La pieza de tecnología está en manos del doctor Sebastián Helios; si hay que elegir en una situación crítica a uno de los dos las ordenes son salvar el artefacto, ENTENDIERON. En todo el helicóptero se escuchó SI SEÑOR. "El capitán observó al único miembro ELF de su equipo, era un muchacho de dieciséis años, con cuernos pequeños que se asemejaban a los de un diablillo (eran de color blanco) Como todo militar actual tenía una buena complexión física, su cabello era negro azulado al igual que uno de sus grandes ojos, el otro es de color rojo y su piel tenía una tez blanca". Se dirigió a mí de forma amistosa y susurrándome hablo. -Tranquilo Hiro, esta no es nuestra primera misión suicida, que te sucede. Lo observo un momento antes de responder.

—Esta misión me huele raro. Quiero decir que hacia un científico de nuestro laboratorio en medio de un nido Oni. Y como diablos no lo atraparon tan rápido puso un pie en ese lugar. Debes admitir que esto es extraño. —Ya lo sé, pero preguntárnoslo no nos dará una respuesta. Lo mejor que podemos hacer es completar esta maldita misión y tomar unos tragos; pero tú no ya que eres menor de edad. Jajaja. —Muy gracioso. -Puede que solo sean nervios, pero estate alerta. —Si, lo que digas mamá.

El helicóptero aterrizo y los soldados se alistaron para su misión de infiltración. Todos nosotros teníamos el equipo de soldado estándar cascos, armaduras anti impactos de color camuflaje marca registrada de la "Unión Internacional". Todos a excepción de mi portaban una AK-47; yo tenía una pistola XM17, granadas de mano, cuchillo de soldado y todo lo que siempre llevamos en este tipo de misiones. Una vez preparados salimos del helicóptero rumbo a lo desconocido.

—Muy bien señoritas la señal del localizador nos indica que el objetivo se encuentra en el centro de la ciudad. Mejor nos damos prisa antes de que anochezca. Uno de los cuatro soldados que se encontraban con nosotros se dirigió a mi para hacerme una pregunta. —Oye Hiro, dime es cierto que los Oni no salen de noche. —La luz del sol les moleta en exceso por lo que no salen mucho de día, pero eso no quiere decir que no podamos encontrar un grupo despierto a esta hora; no cometas el error del equipo Gama. —¿Qué le paso al equipo Gama? El capitán intervino. —Te lo pondré así chico aun hoy están uniendo los restos de esos pobres desgraciados. Ahora en marcha y bajen la voz. —S-sí señor.

El equipo Omega deambula sin problemas por la ciudad que ahora se encontraba en un estado lamentable digno de una explosión nuclear. Cuando la señal del localizador nos condujo a un centro comercial en ruinas, entramos sin vacilar, pero el equipo de novatos no estaba preparado para enfrentar lo que estaba ahí.

Unos pequeños Oni gateaban por todo el piso y dos adultos estaban junto a ellos. Uno de los adultos, devoro a una de las crías de manera cruel, lo que provocó que los demás miembros del equipo quisieran vomitar y por ende revelar nuestra posición (si alertaban a los demás estábamos muertos) Adam y yo nos apresuramos a calmarlos. —Silencio quieren que nos maten a todos. Los demás hicieron un esfuerzo para calmarse, no vomitaron, pero no tenían muy buen aspecto.

—Ya estoy cansado del canibalismo; por lo menos las crías aun sienten dolor. —Ni que lo digas. También estoy harto de "cogerme" a las mismas hembras, deberíamos capturar a unos cuantos hombres como hizo el nido sur y que estos engendren hembras para nosotros. —Si tienes razón. Pero hasta no conseguir más tenemos que tener cuidado de no romper muchas de las que ya tenemos. Pero la niña que capture el otro día cerca de la zona fronteriza estaba deliciosa. —No entiendo tu gusto por esa chiquilla, ella no puede darnos crías. —Te prestare a la mocosa para que lo entiendas. Ver la desesperación en su rostro es el placer más grande que hay. Cuando la use en frente de su familia antes de devorarlos a todos no tuvo precio. JAJAJA. Ahora comamos antes que los otros despierten.

Las náuseas del equipo desaparecieron y fueron remplazadas por una expresión que revelaba temor, odio y furia. Adam intenta calmarlos lo mejor que puede. —Se cómo se sienten novatos. Pero no podemos hacer nada, si los atacamos y se nos escapan de seguro alertaran al resto del nido. De mala gana nos siguieron sin hacer ruido a la segunda planta, pero como casi siempre pasa en estas situaciones algo salió mal. Uno de los soldados tropezó y se colocó a la vista de esos mostraros.

—Mira lo que tenemos aquí, carne fresca y por su ropa veo que no viene solo. Jejeje. —Porque no salen a jugar. Descuiden no alertaremos a los demás, no todos los días uno puede probar carne humana. Mientras el soldado está muerto de miedo las criaturas olfatean en el aire. —Uno de ustedes tiene un aroma peculiar; es humana pero diferente. Me muero por probarlo. Ya descubiertos tomamos posiciones de combate. Una de las criaturas ataco tan rápido al soldado que se había tropezado que le atravesó la cavidad abdominal con una mano y con la otra lo degolló con sus garras.

El otro fue en dirección hacia nosotros. —Escuadrón dispersión. Acatamos la orden de forma automática. —No corran, es que no quieren jugar con nosotros. El capitán y el resto de la unidad se enfrentaban a uno mientras yo peleaba con el otro. Del lado del capitán las cosas no iban muy bien, de un manotazo el Oni arranco la cara de un soldado y a otro lo pateo tan fuerte que se escuchó como se rompían sus huesos. —Lo lamento, siempre olvido lo frágiles que son los humanos. Jijiji

Adam saca su cuchillo y empieza a pelear de igual a igual con el Oni esta que le corta la cara con su arma y este en un auto reflejo lo empuja tres metros; cuando Adam se levanta del suelo empieza a reír. —Lo reconozco saco de carne sabes pelear para ser ganado. Por cierto, que te causa tanta gracia. Apenas si me heriste. El capitán señala las piernas del Oni donde muy cerca se encuentra una granada activa. —HIJO DE P…

Los dos soldados se refugian en una pila de escombros para evitar la explosión. El Oni se encontraba mutilado, pero parecía que no sintiera dolor porque se arrastraba hacia ellos con intención de matarlos. El capitán junto con su compañero lo rematan cortándole la cabeza con sus cuchillos; del cadáver emanaba un líquido negro tan asqueroso como para taparse la nariz. Por otro lado, yo estaba junto al otro Oni.

—Veo que no intentaste ayudar a tu amigo. —Mejor que haya muerto, más carne para mí. Aunque pensándolo bien los podría mantener con vida para que nos produzcan hembras fértiles. ¿Qué me dices? No es una mala oferta. Sin mostrar emoción contesto. —Ya que todos ustedes parecen ser el mismo calco mal hechos, solo tengo una pregunta para ti. ¿Fuiste tu quien torturo a esa pequeña niña? —Jajaja. Si fui yo y que.

—Nada. Solo que eso cambia la forma en la que te matare. —¿Matarme? JAJAJAJA. Y yo pensaba que los humanos no tenían sentido del humor. Y dime chiquillo, ¿Cómo piensas hacer eso?

—Fácil, estamos a un metro de distancia. Revelando mis dos vectores de manera veloz corto sus piernas y brazos. —MALDICIÓN. IMPOSIBLE. Ese era el olor que sentí antes, tu eres un…. Antes de que termine su frase saco mi arma y le disparo en la boca, lo que provoca que pedazos de su lengua y colmillos queden regados por todo el piso; los cuales los retoños se apresuran a comer. El Oni se retorcía en el suelo intentando gritar.

—¿Qué te pasa no ibas a decir algo? Se bien que ustedes no sienten dolor, por eso mi abuela me dio a probar estas balas experimentales creadas a partir de los cadáveres de los tuyos (desgraciadamente no pueden producirse en masa por la complejidad de su fabricación) Eso que sientes se llama dolor, acostúmbrate.

Nos reunimos al pie de las escaleras y el soldado es el primero en hablar. —Hiro te encuentras bien. Tenemos que salir de aquí, de seguro escucharon la explosión. Adam contesta sin mostrar nerviosismo. —Tranquilo chico, si la hubieran escuchado ya estarían aquí. Cuando están durmiendo solo responden al "grito" de uno de los suyos. Bueno antes de continuar tenemos que encargarnos de las crías.

—Señor, son solo bebes. Dicho eso Adam lo golpea en la cara y lo levanta del suelo sujetándolo del cuello. —Escucha y aprende maldito imbécil. EL ÚNICO ONI BUENO ES EL QUE NO RESPIRA. ENTENDIDO SOLDADO. —S-s-sí, señor. Me quede en silencio mientras los ayudaba a matar a las crías restantes del desayuno de esos dos. Luego tomamos las placas de identificación de nuestros compañeros (algo que ya era una rutina para mi) y nos dirigimos a la segunda planta del edificio.