Remordimientos
Lucius se sentía genial, desde hace mucho deseaba besar esos carnosos labios que lo hacían fantasear. Era ilógico quedar prendado de una mujer así tan simple pero que a la vez lo tenia todo. El rubio la atrajo hacia el y profundizo el beso, deseaba llegar a mas a lo prohibido, que Hermione Granger fuera solo suya aunque sea por una vez.
Hermione lo miro a los ojos y se aparto con brusquedad.
- Vete. No puedo hacerle esto a el...- Los ojos de Hermione se nublaron de tristeza. Lucius endureció el semblante y se aparto ligeramente ofendido.
-No pretendía nada señorita perfección. Que tenga buena noche.
El rubio se dio la media vuelta y se encaminó a su habitación muy cabreado. Por Merlín el era un Malfoy, que carajos le importaba esa sangre sucia y su opinión. En otros tiempos la hubiera hecho suya importándole en pepino su rechazo. Pero las circunstancias eran diferentes la castaña era su custodia y no podía quedar mal de lo contrario iría a Azkaban de por vida. El hombre se acostó con la mirada al techo, se sentía tan raro sin la varita mágica pero ya se estaba acostumbrando a estar sin ella, Granger le enseñaba muchas cosas mientras pasaban los días. Por ejemplo ya podía prepararse un café solo entre otras cosas... Eso de vivir a lo muggle no era tan malo. Granger...¿Porque diablos no podía dejar de pensar en ella y en la perfección que la rodeaba?.
Severus Snape se encontraba leyendo un libro de Biología que había encontrado en la salita de estar, se estaba aburriendo bastante ya quería salir y distraerse en algo. Su "esposa" Deborah salio hace un par de horas y el pequeño bebe yacía dormido en su cunita, estar sin la presencia de Deborah le daba tranquilidad sin conocer la razón, lo aturdía su cercanía le inquietaba tenerla cerca aun siendo su esposa. No soportaba sus reproches por no haber intimado con ella aun, no sabia que le impedía hacer suya a la madre de su hijo. Era muy hermosa pero para nada le apetecía hacerla suya.
Cerro el libro aburrido y cerro los ojos, enseguida se le vino a la mente unos hermosos ojos cafés y una sonrisa ingenua.
A Deborah le estaba desesperando esta situación, a veces le hubiese retroceder el tiempo y revivir a Joaquín el verdadero padre de su hijo, al que a ella misma asesino tras obsesionarse con su plan de quedarse con Severus. Pero ella era una Prince y los Prince no se arrepentían de sus actos, seco las escasas lágrimas que escaparon de sus helados ojos azules y se encamino al boticario a comprar ingredientes para sus pociones, cada vez que salia al callejón Diagon Debbie salia disfrazada para no ser reconocida por nadie mucho menos por su madre.
Esa mañana al entrar al boticario se encontró a quien menos esperaba, la anciana señora Derrs atendía a una joven castaña de rizos que parecía amable, a esa muchacha la había visto en las portadas de "El Profeta" y desgraciadamente en los Sueños de Severus.
- Necesito escencia de Belladona - pedía Hermione- Y valeriana por favor.
Deborah se escondió detrás de un estante para escuchar mejor. Hermione estaba curando a alguien...
- Veo que el señor Malfoy sigue enfermo- comentó la vieja del boticario
- Ya esta mejor. Si viera como a mejorado, esta muy recuperado- dijo Hermione con alegría, Deborah pudo vislumbrar un brillo especial en la mirada de la joven al hablar de ese hombre.
" Se esta enamorando de otro"- pensó Deborah.
Al llegar a casa Hermione preparo las pociones para Lucius y las guardo en frascos para siete días, era la ultima semana del tratamiento recomendada por el sanador. Ninguno de los dos dejaba de pensar en el beso que se habían dado y en los deseos que este desencadenaba.
Después de la hora de la cena (ninguno se vio la cara en todo el día), la joven le llevo las pociones curativas a Lucius, golpeo tres veces en la puerta de su habitación al no obtener respuesta entro. El rubio estaba recién salido de la ducha con una toalla amarrada a la cintura
- Lo siento señor Malfoy...Yo
- No pasa nada Granger..¿Mas pociones?, pensé que ya estaba terminado el tratamiento- siseo Lucius acercándose a ella.
Ambos se miraron a los ojos, ella temblaba ligeramente de emoción, de ansia. El rubio le levanto la barbilla y dejo a un lado su orgullo
- Me gustas mucho sangre sucia. Me vuelves loco.
Lucius le beso como si la vida se le fuera en ello, Hermione se empezó a resistir pero no pudo, ella también lo deseaba, se dejo besar, tocar...
- Dejate llevar pequeña sangre sucia. Mañana sera otro día.-
La castaña titubeo un instante. El miedo la carcomía por dentro, no quería enamorarse de Lucius...aun le dolía Severus.
El rubio recorrió cada parte de su cuerpo, no quería apresurarse quería saborear con calma ese delicioso manjar, la beso y la desvistió con delicadeza. Estaba completamente seguro que Granger era virgen y quería que para ella fuera inolvidable.
Hermione estaba ansiosa, ella no lo besaba pero dejaba que el lo hiciera. Lucius le beso desde la punta de los pies hasta perderse en la zona prohibida que no dudo en disfrutar mientras la leona gemia de placer.
-¿Estas lista Granger?- le susurro quedamente al oído mientras le besaba pero el cuello de la chica. Ella abrió los ojos sorprendida, estaba literalmente temblando. No sabia si continuar con esto o largarse de ahí...
Asintió levemente
El rubio la penetro con suavidad, cerro los ojos, tuvo que contenerse para no correrse de inmediato. Enseguida se dio cuenta que Granger no era virgen ...
En ese momento no le importo...
A ninguno de los dos les importo nada...
A la mañana siguiente Hermione estaba hecha un alado de Lucius mirándolo dormir desnudo a su lado. Las lágrimas le corrían por el rostro, estaba mas que arrepentida, sentía que le estaba siendo infiel a Severus. No pudo ser mas su deseo que su amor y respeto por Severus.
Se vistió con un movimiento de la varita y salio de la habitación de Lucius. Por merlín como desearía tener un giratiempo y deshacer todo aquello.
- Buenos días Hermione-
Nos vemos en el próximo capitulo. Prometo escribir pronto besitos
