Capítulo 2: Infiltración parte II

Ya en el segundo piso nos dispusimos a encontrar a nuestro objetivo y salir lo más rápido de ese lugar como se pueda (de preferencia antes de que anochezca) Pero cuando encontramos una bifurcación nos separamos, Adam decidió ir solo mientras yo iba con el soldado sobreviviente.

—Hiro crees que el capitán este bien si va solo. —No te preocupes por él, hacemos cosas así prácticamente a diario. Por cierto, soldado, ¿Cómo te llamas? —Marco Ramírez, soy un recién graduado de la academia. (Típico, a los dos pareas más reconocidos del ejército, nos envían novatos verdes para decirnos muéranse de una vez y no molesten más)

—Hiro, si no te molesta que lo pregunte porque tú y el capitán Smith dirigen un equipo de categoría omega; por lo que he visto son muy fuertes. Suspiro un momento para mostrar mi nivel de estrés y le contesto. —En mi caso yo soy un marginado en el cuerpo de los ELF, porque a pesar de ser creado para ser un soldado de élite como mis hermanos mayores, termine teniendo un nivel de poder apenas aceptable. Por eso los científicos del laboratorio usan su influencia en el ejército para mandarme a misiones suicidas (para eliminar a su más grande fracaso)

—Perdón por mi atrevimiento, pero entonces porque no te dedicaste a otra cosa una vez cumplido el año de servicio obligatorio para los ELF…

—"Defectuosos." El chico se detiene un momento y baja la cabeza. —No hay problema ya estoy acostumbrado. Mi sueño siempre fue ser científico como mi abuela (la anciana) pero después de ver los horrores que causan los Oni no podía quedarme de brazos cruzados, tenía que ayudar, aunque eso me costara la vida.

—Es un pensamiento muy noble. En mi caso solo me enlisté para tener un plato de comida caliente sobre la mesa. —Todos tenemos nuestras razones supongo. Y en el caso de Adam, como tu bien sabes, los soldados humanos hoy en día ya son cada vez menos frecuentes y los pocos que aún quedan en el ejército… no tienden a sobresalir mucho. Pero Adam es una de esas excepciones a la regla, puede pelear al nivel de un ELF de clase estándar. Su inteligencia y liderazgo le han hecho avanzar muchos escalafones; es más por méritos ya tendría el rango de teniente coronel, pero quiso seguir siendo capitán para no renunciar al campo de batalla. —A-a-a-asombroso, el capitán es increíble. —Lo sé. Pero eso también le llevo a ganarse el desprecio de la mayoría de los ELF quien lo veían como un ser inferior (y de su padre que está empeñado en decir que su hijo desperdicia su potencial siendo soldado)

Unos metros después nos encontramos con Adam. —Todo bien amigo luces cansado. —Ya quisieras tener mi aguante Hiro. Me encontré con tres más de esas cosas en el camino, los liquidé por sorpresa mientras peleaban por un trozo de carne. El localizador nos dice que es en la siguiente sala; ya son las 1150 horas por lo tanto el equipo Alfa ya casi debería estar aterrizando. —El equipo Alfa, es toda una leyenda en la academia, son la élite de la élite. Toco el hombro de Ramírez. —Espera a conocerlos y luego hablamos.

Entrando en la siguiente sala no encontramos a los Oni, sino algo mucho peor. Había por lo menos cien mujeres desnudas llenas de cicatrices, quemaduras, huesos partidos, moretones e incluso amputaciones. El hedor del lugar era comparable al de una cloaca, alrededor había muchos cadáveres en descomposición. Ya había estado en nidos antes y no importa cuantos "visite." Nunca podre acostumbrarme a soportar estos lugares. Ramírez luego de tirar su contenido estomacal se dirigió al capitán.

—Señor, por Dios tenemos que sacarlas de aquí. —Esa no es nuestra misión soldado. —NO PODEMOS DEJARLAS AQUÍ. Adam aprieta sus puños un momento y observa a una de las prisioneras del nido. —Mira detenidamente a tu alrededor. No hay nada que salvar. Las mujeres tenían una mirada perdida y carente de brillo, como si sus cuerpos todavía funcionaran, pero sus almas se hubieran ido hace ya mucho tiempo. Cuando Ramírez logra recuperar la compostura buscamos entre todos la pieza de tecnología que vinimos a encontrar, después de un rato por fin la encontramos. Se hallaba en un charco de sangre y viseras con un gafete que ponía: "Sebastián Helios."

—Bueno, al menos ya no tendremos que decidir entre salvar al buen docto o a la pieza de tecnología. Adam y Ramírez me miran como diciendo "enserio." Solo intentaba animar un poco el de por si deprimente ambiente. Lo que sea que buscábamos se encontraba dentro de un cubo de metal sellado; pero poco me interesaba lo que contuviera, solo quería salir de este infierno y tomar una buena ducha. Antes de irnos colocamos un par de cargas explosivas en la sala (por lo menos les daremos un merecido descanso a esas pobres victimas) Antes de salir de la sala una voz hace que me detenga, cuando volteo para detectar al dueño de esta, me encuentro con una niña de alrededor de trece años (debe ser de quien hablaba el Oni de la planta baja)

Se encontraba en un estado bastante mejor que la mayoría; por lo que deduje que no debió haber estado en este lugar mucho tiempo. Hablaba apenas con fuerza como si se le escapara la vida. -M-m-mamm-á, p-papá, Her… Hayu-ud-a po—or f-f-favo-or. Se que salvarla es un riesgo a la misión, su salud mental quizás sea irreparable, también su estado físico sugería que no soportaría mucho más, si la llevamos podríamos alertar al nido. —Hiro, se lo que estás pensando. Si la llevamos será una carga que podría costarnos el cuello.

—Ya me conoces Adam, si le doy la espalda a alguien que lo necesita no soy mejor que esos monstruos. —Quieres llevarla con nosotros, Hiro. —No, Ramírez. Es más seguro que la lleve por mi cuenta al segundo puesto de extracción. Ustedes vayan al primero e infirmen al equipo Alfa de que nos busquen ahí. Adam me entrega el cubo metálico.

—Tómalo. Ambos sabemos que, si regresamos con esto, se marcharan sin ti. Te diría buena suerte, pero sé que no la necesitas maldito loco. Dicho eso me da un puñetazo en el estómago y se marcha junto con Ramírez el cual se veía muy confundido. —Bueno niña, ya es mas de mediodía y tenemos una larga caminata por delante.

Porque la vida no es como en una de esas viejas películas de acción que miraba con la abuela cuando era pequeño; de ser ese el caso ahora podría usar uno de estos coches viejos que no han recibido mantenimiento en décadas y llegar rápido al puto de extracción. Por lo menos logré hacerle un vestido improvisado a esa desafortunada niña con unos trozos de cortinas que encontré. En cuanto a ella le ofrecí de comer la mitad de mis provisiones las cuales devoro en un parpadeo (pese a su condición) sin decir palabra alguna, luego se durmió. Observe mi reloj y ya eran las 15:00 hs; lo que quería decir que solo tenía un poco más de tres horas para largarme de aquí o enfrentarme a una ciudad repleta de Oni (si esto fuera un examen de la academia elegiría la opción "A")

Por cada hora que pasa cada vez detecto más de estos monstruos en los alrededores, por suerte los escombros de la ciudad ayudan a esconder nuestra presencia. Su olfato es tan agudo que se les dio el apodo de "tiburones de tierra" pero es también su mayor defecto. Ellos detectan tantos olores simultáneamente que sus cerebros no pueden procesar toda esa información; es decir que si no se concentran en buscar a una presa especifica estos no sabrían donde esta si no pueden verla (creo que la única razón por la que todavía estoy vivo es que piensan que nadie sería los suficientemente estúpido de entrar voluntariamente en sus dominios)

Ya son las cinco de la tarde, pero viendo el lado positivo solo me falta un kilómetro para llegar a la meta. Pero como si las mismísimas fuerzas que rigen el universo me escupieran en la cara, justo a doscientos metros de llegar al punto de extracción me encuentro con dos Oni que bloqueaban mi única ruta de acceso. —No soporto la luz solar. Después de ochocientos años atrapados bajo tierra realmente no la soporto. —Deja de quejarte. Si no querías salir de día, debiste invernar como los demás en vez de buscar animales que devorar. —Es mejor que pasar hambre, ya no quedan ni las ratas y nuestras crías me tienen arto. —Recuerda en qué lugar estamos y pronto será de noche. ¡Sera mejor que nos larguemos de aquí!

Ignorando la conversación casi de manera instintiva, fijo toda mi atención al Oni que se encuentra detrás de ellos y en mi mente maldigo el día en que nací; ese de ahí era un jodido "Oni superior." El ente media dos y medio metros de alto, tenía músculos de alguien que abusaba de los esteroides, en vez de parecer un vampiro desnutrido como los demás miembros de su especie, este tenía forma de un corpulento hombre dragón, en especial por sus escamas rojas que cubrían todo su cuerpo y sus ojos amarillos de reptil. Con una voz grave se dirige a sus "compañeros". —Tienes razón el sol casi se pone, por lo que no debería perder más tiempo. En un rápido movimiento decapita a uno de ellos, mientras él otro usando toda su fuerza intenta escapar de su agarre, pero este le tritura la cabeza con una sola mano.

—Ya puedes salir mi delicioso almuerzo y por favor también trae contigo a ese suculento postre. Se me heló la sangre cuando miro justo donde nos escondíamos. —Si en verdad pensaste que podrías escapar, déjame decirte que los detecte tan rápido te llevaste a ese juguete roto de la sala de "diversión", nada como darles esperanza a las presas y luego quitárselas. Sal de una vez, no quiero tener que compartirlos con el resto del nido. Ni siquiera los del laboratorio sabían mucho sobre esta rara clase de Oni, todos tenían formas y tamaños diferentes; su poder era muy superior a los de la clase común, tanto que estos no se atrevían a desafiarlos aun en grupos. Como ya me había descubierto no me quedo más remedio que salir de mi escondite (por supuesto sin exponer a la niña)

—Valla suerte, un ELF. Su sabor es el más exquisito que he probado nunca. Dicho eso se abalanza contra mí y cuando está cerca uso mis vectores para detenerlo. —POR FAVOR SUÉLTAME ME LASTIMAS. Jajaja. Ya no puedo seguir con la farsa; me haces cosquillas, jajajajajajaja. —¡Mierda! ¿Cómo has … No lo podía creer, sus escamas son tan duras que no pude ni rasguñarlo. Mientras todavía continuaba desconcertado por lo sucedido, el Oni aprovecha que baje la guardia para escapar de mi agarre y correr hacia mí con una velocidad increíble. Me pateo en el rostro tan rápido que apenas me dio tiempo suficiente de cubrirme con uno de mis vectores, pero aun así salí despedido cinco metros sobre el nivel del suelo, perdiendo mi casco en el proceso y aterrizando muy dolorosamente sobre el piso (creo que tengo un brazo fracturado)

—Ya te quedo claro niño, solo estoy jugando contigo, no tienes posibilidad de derrotarme. Todavía aturdido y sangrando en el suelo logro articular palabras. —AH. AH AH. PUDRETE. Estoy harto de que me digan que o no puedo hacer "tos" "tos" "tos". —Me he enfrentado a cosas más peligrosas que tú, (no era cierto) no me das miedo.

—Ja. Mírate ni siquiera puedes levantarte del piso. Bien, ya viene siendo hora de terminar contigo. Y descuida tratare muy bien a la niñata que tienes escondida detrás de esa roca, ji-ji.

Cuando envistió sobre mi, fue como si el tiempo se detuviese y toda una vida desfilara delante de mis ojos. Recuerdo a mi Abuela leyendo historias para dormir a mí y mis hermanos. Lilith en su fiesta de graduación (que hermosa se veía en ese vestido blanco) Mi primer día en la academia. Cuando conocí a Adam… Unos ELF de tercer año me estaban golpeando para que abandonara la academia; pero justo antes de que me dieran el golpe de gracia; Adam apareció. —Eres uno de esos indecibles del "segundo curso", ¿no? Enseguida te atendemos. —Tú, cierra los ojos. Le hago caso y siento una tenue luz a través de mis parpados cerrados; también escucho un ligero forcejeo y luego silencio absoluto.

—Ya puedes abrirlos. Cuando lo hice no podía creer lo que vieron mis ojos, todos mis atacantes estaban tumbados en el suelo con ojos en blanco. —P-pero. ¿Cómo? Eran ELF destinados a escuadrones Beta. ¿Como los venciste? Me enseño una "granada de luz". —Como mi padre siempre dice, "una gota de conocimiento es más poderosa que un mar de fuerza". —¡¿Q-qué?! —Digo, que si hubiesen usado sus vectores sin saber dónde estaba yo, se hubieran hecho carne molida entre ellos. Soy Adam, de primer año y de los humanos del "segundo curso", mucho gusto. Cuando me extendió su mano para ayudarme la tome y me levanto. —Soy Hiro, también de primer año. Mucho gusto Adam. Desde ese día nos convertimos en los mejores amigos.

Regresando a la realidad, uso mis vectores como impulso salto por encima del hombre dragón. —Vaya, ¿todavía quieres jugar un poco más insecto? Usando mis brazos invisibles, creo una cortina de polvo y mugre con los miles de escombros que hay alrededor. —Eso no te servirá de nada, puedo olerte a kilómetros. Nunca podrás… AAAAA. Aun tosiendo sangre y con la nariz fracturada logre esbozar una sonrisa.

—Tomo tiempo, pero mi plan funciono. —MIS OJO. MIS OJOS, TE MATARE, TE MATARE, TE MATARE…. JURO QUE USARE TU PIEL BLANCA PARA LIMPIARME EL CULO. —Con esa boquita comes. Y, por cierto, si te preguntas por qué no puedes ubicarme usando tu nariz de sabueso, es porque estas balas especiales no solo te permiten experimentar el dolor físico por primera vez. Sino que también están bañadas en una formula especial que bloquea temporalmente tu sentido del olfato.

El Oni se pone todavía aún más furioso (sinceramente no creí que fura posible) y destroza todo lo que tiene a su alrededor. —Si no podía traspasar tus escamas; tenía que buscar una alternativa. Por eso hice la nube de polvo para que no pudieras predecir mis acciones. Por como hablaste de la carne de ELF deduje que te enfrentaste a más de uno antes y apuesto mis cuernos que ninguno intentó siquiera atacarte en los ojos.

—MISERABLE GUSANO, COMO PUDISTE ATINARME CON TU ARMA SI NO SE VEÍA NADA…. AAAA. Mareado por el enorme esfuerzo que ejerce sobre mi usar demasiado tiempo mis vectores más la paliza que recibí, (cero que me desmayare) me dirijo hacia la niña para llevarla a un lugar seguro. "En tono cansado". —F-fácil… nunc-a … te perdí de vista; calculé tu posición todo el tiempo por medio de mi oído mientras creaba la nube de po-o-l-lvo... Ya no podía mover ni un musculo, mi cabeza estaba a punto de implosionar, si usara mi poder una vez más creo que moriría.

Y como si nada más me pudiera salir peor, el ultimo rayo de sol se había extinguido dándole paso a la oscuridad; los miles de Oni despertaron y por sus alaridos se escuchaban "MUY" hambrientos. El hombre dragón se había calmado y empezó a reír maniáticamente. JAJAJAJAJAJAJAJA. —Es una lástima que no pueda regenerar mis ojos tan rápido como para participar en el festín, pero me conformo con saber que no tendrás una muerte rápida. —Dijiste "regenerar", eso es nuevo. —Y yo lamento no poder llevarte al laboratorio y usarte como conejillo de indias (pero sobre todo lamento no ser tan fuerte como para proteger a una niña indefensa) (SOY PATÉTICO.)

Justo cuando un grupo de por lo menos cincuenta Oni comunes me detectaran y se dirigiesen a mí con intención de convertirme en su cena. En el cielo nocturno veo un helicóptero y de él salen seis siluetas humanoides, dos de ellas descuartizan a la horda que venía en mi dirección, otros dos se enfrentan al "Oni superior" de escamas rojas que acababa de recuperar inexplicablemente uno de sus ojos. Y los últimos dos vinieron a revisar mi estado. —¡Realmente eres un inútil! Deberías haber ejercido de científico como la abuela, en debes de seguir manchando el honor de los ELF. —¡Mi hermana no solo tiene razón! ¡Sino que ni siquiera deberían haberte permitido existir! Si fuera por mi estarías camino derechito al basurero, donde perteneces.

A pesar de que cada musculo del cuerpo me dolía no pude evitar reírme porque afortunadamente el único e inigualable equipo Alfa me estaba rescatando. En otras palabras, Lilith (sujeto C-665) y Demian (sujeto C-666) mis dos hermanos mayores me estaban salvando.