El vuelo de Emma se retrasó y pasó 3 horas en el aeropuerto vagando. A las 2 de la tarde el vuelo despegó y termino llegando en 8 horas. Cuando por fin llegó a París allá eran las 5 de la mañana, su padre fue a buscarla al Aeropuerto, a pesar del cansado viaje estaba en éxtasis total. Vio a su padre llegar a lo lejos y no pensó en salir corriendo a su encuentro.

-Al fin te veo-dijo ella abrazando al hombre.

Su aroma era tan acogedor, por alguna extraña razón sabía que era un lugar seguro.

-Mi princesa. Estas preciosa- dijo tocando el cabello rubio de la niña-¿tienes sueño?

-Si, un poco-mintió, no había podido dormir y eso era algo grande porque ella siempre se dormía en cualquier lugar.

-Vamos Annette-

El tomó las maletas de la niña y ella trataba de caminar a su paso, la verdad el caminaba muy rápido. El teléfono de Anne comenzó a sonar y es que también había intercambiado teléfonos con todo y sus números así que tuvieron que aprenderse el numero de la otra.

-¿Ya llegaste?-preguntó la verdadera Anne -Una vez que estés en casa ve a la cocina y toma un premio de Plagg-

-Si, lo acabo de hacer. Mi padre vino por mi. Lo siento Mildred por no avisarte. Espero que estés bien te marco mañana cuídate, adiós-dijo un poco nerviosa Emma

Adrien solo alzó una ceja divertido

-¿Quien era?-

-Mi amiga Mildred, es un encanto. Me marcó porque me dijo cuando nos despedimos que le avisara cuando mi avión aterrizara, pero se me olvido-

-Me alegra que tengas nuevas amiga Annette-

Una vez que Emma se subió al auto el sueño acumulado se apoderó de ella y se quedó dormida.

-Anne, Anne, Annette- escuchaba a lo lejos hasta que sintió un ligero movimiento

-No quiero ir a natación Anne-se quejó en medio del sueño la rubia

-¿De que hablas?-pregunto entre risas-Anne despierta- dijo un poco más fuerte para que la niña rubia abriera los ojos

-Ya te escuche papá, ya voy-soltó gruñona poniéndose de pie. Moría de sueño, tanto que olvido ir por el premio de Plagg. Camino casi a su suerte hasta que vio un pequeño mueble con un florero el cual indicaba que su habitación era la siguiente. Entro y se hecho a la cama, ni siquiera se molestó en cambiarse de ropa.

La luz del día se filtraba por las ventanas, gruño al darse cuenta que se hacía más intenso. Abrió un ojo dándose cuenta que estaba en una habitación que no era la suya. Vio entonces a su padre abriendo las cortinas.

-No sabía que habían cambiado a mi princesa por la bella durmiente-

-Buenos días papá-murmuro mientras que con sus pocas fuerzas matutinas se sentaba en la cama

-Son las 12:45 supongo que estabas agotada. Pero es hora de despertarse, tu abuelo quiere verte así que iremos a verlo y después podemos hacer lo que tu quieras ¿Te parece?-

-Si papá-

-Bueno, iré a la oficina, no creo tardar así que comienza a arreglarte-

-Si papá-

Adrien miró extrañado a su hija

-¿Porque dices tanto la palabra papá?

-Porque extrañaba decirla-se limito a decir la ojiazul forzando una sonrisa mientras su padre salía de la habitación. Abrió el closet, tomó pantalón capri de color beige y una blusa negra con puntitos rosa. Tomo un baño y se visitio esperando que su padre llegará por ella. Haciendo memoria no había comido nada desde que se subió al avión y lo había olvidado. En el celular tenia un croquis de la casa dibujado por su hermana así que fue hacia la cocina.

Abrió la nevera, había helado de chocolate, se sirvió un poco en un vaso y se sentó en una barra que estaba en la cocina. Un sonido extraño la hizo ver hacia abajo, un enorme perro negro la observaba y gruñía mostrando sus dientes. Había olvidado el premio. Por miedo no se pudo bajar así que se puso de pie en la barra y se quedó esperando a que su padre llegara. De los gruñidos, Plagg pasó a los bramidos y después a los ladridos.

Cuando Adrien llegó a casa se sobresalto al escuchar el escándalo de Plagg, rápidamente fue a la cocina observando a su hija arriba de la barra y el perro ladrando.

-Plagg ¿Que te sucede? es Anne-el rubio acaricio la cabeza del perro haciendo que se calmara y lo llevó al jardín. Regreso por su hija a quien cargo para poder bajarla de la barra.

-Nunca se había portado así ¿Estará bien?-

-Si, recuerda que es un perro testarudo y no lo he sacado a pasear, supongo que esta irritable-

Su padre manejo hasta la casa de su abuelo, que realmente no era tan lejos. La casa era aun más grande que la de su padre, casi entra en pánico cuando su padre le dijo que se adelantara. Gracias al cielo su abuelo estaba en el recibidor esperándola

-¿Como te fue en ese campamento?-preguntó el con su semblante serio

-Fue muy agradable e hice amigas- Emma intentó sonar con propiedad frente a su abuelo recién conocido.

-Es maravilloso. Espero que mejores en tus clases de piano-

-Soy muy buena-admitió orgullosa, su abuelo alzo las cejas

-Y muy modesta-dijo Adrien entrando a la casa

-Entonces supongo que puedes deleitarnos con una pieza en el piano-asumió su abuelo señalando le el magnifico piano forte de la sala.

-Si, supongo que si-

La rubia fue muy segura y se sentó en el banco del piano.

-¿Cuanto dices que tiene en clases de piano?-pregunto Gabriel en voz baja

-Tenía dos meses antes de que se fuera al campamento, realmente no tiene mucho-

Emma tomo su celular y buscó las partituras de alguna canción eligió ''Ode to Joy'' y comenzó a tocarla. Su padre la miraba impresionado al igual que su abuelo

-No sabía que fuera tan buena-

-Yo tampoco-dijo Adrien desconcertado-Eso me pasa por no quedarme a sus practicas-

-Si bueno, es asombrosa. Ella tiene talento. Tu también lo tenías, pero tenias ''otras distracciones''-Adrien puso los ojos en blanco.

-Supongo que debes agradecerle a la distracción porque sin ella no tendrías una nieta tan talentosa-el rubio sonrió ligeramente al no escuchar otro comentario de su padre.

La estancia en la casa del abuelo fue agradable, pero corta. Se dio cuenta de que Gabriel Agreste era un hombre rígido y algo distante. En la noche salieron a Cenar a un restaurante chino muy bueno.

-Quiero presentarte a alguien- dijo el rubio abriendo la puerta del lugar. Emma de inmediato intuyó de que se trataba-Vamos, nos esperan-su padre camino y se detuvo en una de las mesas. Una mujer castaña se puso de pie para saludarlo y se dirigió a ella.

-Hasta que por fin puedo conocerte en persona- la mujer se acercó a la niña rubia y la abrazó, Emma aun no procesaba todo, solo finja una sonrisa, era bastante incomodo. Todos pidieron y ambos adultos platicaban mientras la castaña a veces tomaba las manos de su padre o jugaba con su cabello.

-Regreso en un momento-dijo Adrien poniéndose de pie y alejándose de la mesa

-Tu padre es encantador, me ha hablado tanto de ti. Es el mejor, y somos tan cercanos-

Emma se sentía irritada con la presencia de esa mujer ahí, pero entonces recordó que no debía fingir ser Anne con ella porque Lila no conocía a la verdadera Anne.

-Yo no diría eso si fuera tu. Conozco mujeres que han sido mas cercanas a mi padre que tu-dijo con toda la intención de hacer enojar a la castaña-El ha salido con muchas mujeres, solo que es muy cauteloso. Papá siempre les compra campaña y las trae a este restaurante- Emma sonreía triunfante, podía ver la cólera apoderarse de Lila Rossi pero no podía hacer nada más que sonreír hipocritamente.

-¿De que platicaban?-interrumpió el rubio de regreso

-De que Anne es una dulzura-mintió la castaña

-Si, lo es-aceptó el ojiverde mientras despeinaba un poco a su hija como seña de afecto.

Cuando terminó la cena, fueron a dejar a Lila a su apartamento y ellos regresaron a casa. Emma no decía nada porque realemnte no tenia nada que decir. Una vez que llegarón salio corriendo hacia su habitación con la esperanza de no toparse con Plagg.

Le marcó a su hermana pero la mando a buzón.

''Cuándo veas el mensaje marcame, es urgente''

Le escribió y puso el celular a todo volumen. Y se cambio para dormir.