Capítulo 4: Viejas Historias

De pequeño, cuando tenía cinco años mi parte favorita del día, era cuando la abuela Nana nos leía historias para dormir. Mi preferida siempre fue "La derrota del Rey Demonio". Mis hermanos y yo esperábamos en la sala principal, con la chimenea encendida a que la abuela nos contara un cuento. Los tres estábamos recostados en la alfombra, usando el mismo tipo de piyama (la única diferencia fue que el de Lilith era blanco y el nuestro de color azul)

La abuela se pone sus gafas de lectura, abre el libro de cuentos y se sienta en el sillón cerca de la chimenea encendida. Recuerdo que siempre nos miraba con una sonrisa que nos iluminaba el corazón (no me podía imaginar a nadie albergar odio hacia esa mujer)

—Bien, niños, que historia les gustaría escuchar. Como siempre para decidir mis hermanos y yo lo dejamos a la suerte; quien sacara la ramita más grande decidía. Esa noche fue mía y elegí "La derrota del Rey Demonio" cosa que a Demian le encanto ya que también amaba ese cuento. Lilith en cambio prefería historias de "Hadas y Unicornios" (si, se trata de la misma Lilith)

—Ustedes dos siempre eligen esa historia. ¿Por qué?

Demian es el primero en hablar. —Porque, es emocionante. Hay una guerra, sangre, héroes y un final inesperado. —Y-Yo, no lo sé, solo me gusta. Lilith no parecía muy convencida con mi respuesta, pero cuando iba a decirme algo, la abuela nos interrumpió. —Niños, se hace tarde y mañana hay clases. Sin perder más tiempo empezó a leer el libro.

Hace mucho, en un lugar ya olvidado por el mismo tiempo, los humanos que apenas descubrían la metalúrgica, convivían con una raza noble y amable de los bosques. Los llamados elfos que eran parecidos a los seres humanos, exceptuando por sus orejas puntiagudas. Las dos razas tenían sus semejanzas y diferencias, pero siempre pudieron mantener la paz entre ellos; fueron años de prosperidad abundante.

Pero todo cambio cuando aparecieron los demonios, seres malvados y oscuros que propagaban destrucción y enfermedad sobre humanos y elfos por igual. Nadie supo cómo llegaron los demonios, pero lo que si sabían es que ya no se irían.

El más terrible de todos fue su rey "Demagorth; el devorador oscuro", su poder era tan grande que ni siquiera los dioses antiguos podían vencerlo. Estos dioses al verse superados por el poder maligno del Rey Demonio, hicieron el máximo sacrificio dando su vida inmortal para forjar un arma sin comparación.

"El Amuleto del héroe"

El último y más joven de los dioses, viajo por toda la Tierra con la tarea de buscar a quien sea merecedor de recibir tanto poder. Muchos reyes humanos como algunos elfos hicieron cientos de ofrendas y sacrificios al Dios. Le construyeron templos que llegaban hasta las nubes, ofrecieron tesoros de un valor incalculable, sacrificios de tantas cabezas de ganado que crearon océanos de sangre. Hubo incluso un rey que ofreció todo lo que tenía; hasta su ropa.

Pero el Dios, no encontraba a alguien digno de tal honor y responsabilidad. Cuando otro día paso sin éxito, un muchacho que apenas era un hombre llamo su atención. El chico estaba luchando con una banda de rufianes a quien les había robado una enorme bolsa de dinero. El Dios sintió curiosidad de como terminaría todo y observo como un mero espectador.

El muchacho no era el más fuerte, pero sabía pelear y fue muy astuto; cuando los engaño para escapar y llegar a un pueblo en ruinas. El Dios reconocía ese pueblo, su gobernante como tributo por el amuleto, quemo todos sus campos de cultivos y cabezas de ganado. Por eso la gente en sus dominios siempre padece hambre. El joven ladrón bajo de su caballo y les entrego una bolsa repleta de monedas de oro.

El Dios no podía creer lo que veía, el chico entrego suficiente dinero como para vivir como un duque por el resto de sus días. Luego se marchó sin esperar nada, ni siquiera un gracias. El Dios se preguntaba si finalmente encontró a quien estaba buscando, pero para estar seguro decidido hacerle una prueba.

El ser celestial se trasformo en una anciana y espero al muchacho en la orilla de un río. Cuando el chico noto que la anciana no podía cruzar al otro lado, de inmediato se ofrece a ayudarla, cargándola sobre su espalda. El Dios bajo su disfraz de anciana, le agradece y lo reconoce como el joven que salvo la aldea de su hermana con una bolsa repleta de dinero.

El chico le dice que no fue nada. El Dios disfrazado le pregunta porque ayudas a otros en estos tiempos en los que escasea la comida en todas partes, por la codicia de eso malos gobernantes. Él explica que también viene de una tierra gobernada por un hombre codicioso y cruel, que explotaba a su gente para vivir cómodamente. Y por el exceso de trabajo de ese lugar, perdió a toda su familia. Después de eso escapó como un fugitivo y decidido convertirse en alguien con la fuerza como para impedir que otros sufran las mismas penurias que él.

Por fin, cuando llegaron al otro extremo del río, el Dios regresa a su forma divina ante el joven. El muchacho sorprendido no daba crédito a sus ojos, no podía creer que la anciana se tratase de un Dios. El Dios se presentó como "Ukagnus el último de los dioses" y conmovido por su noble espíritu, decidió entregarle el "Amuleto del Héroe"

Pero le advirtió que este poder venía con dos condiciones. La primera era que, si el amuleto no le consideraba digno, ni su alma sobreviviría a su rechazo. La segunda fue que, si el amuleto lo aceptaba como su maestro, debería viajar a una tierra lejana y enfrentar seres de pura maldad, que amenazaban el mundo. El joven acepta, toca el amuleto y el nombre de su primer portador se graba en este "Nara."

El poder del amuleto le otorgo una armadura plateada con una espada del mismo color, una capa oscura que absorbía la luz del sol. Pero lo más importante fue las grandes habilidades que le proporciono, superfuerza, agilidad y resistencia sobrehumanas. El Dios dichoso de que encontró a quien estaba buscando, abrió un portal para que su elegido lo atravesara. Pero antes le hizo una última pregunta.

Ahora que tienes todo ese poder, ¿no te interesa vengarte del hombre que mató a tu familia? Nara, antes de cruzar el portal voltea la cabeza y le dice al Dios que ya lo hizo hace años cuando escapo de sus terrenos; pero que eso nunca lo hizo sentir mejor ya que su familia nunca volverá. Le dedica una triste sonrisa y cruza el portal.

El héroe Nara, se convirtió en el mayor obstáculo de los demonios y en el símbolo de la esperanza; logrando unir a los reinos humanos y el Élfico del continente contra un enemigo común. Nuestro joven héroe tubo muchos aliados, pero la más importante, fue Elentari, princesa de los elfos y prometida a Celegorm, amigo de la infancia de la princesa y jefe del clan del norte.

Los demonios que antes, casi tenían asegurada su victoria, ahora perdían cada día más terreno. Hasta que la mayoría del ejercito demonio no tuvo más opción que resguardarse, en el "Palacio Oscuro", hogar de su malvado amo y señor. Cuando las defensas del palacio finalmente cedieron, el héroe y la princesa quedaron cara a cara con el Rey Demonio, Demagorth.

El poder de Demagorth, era tan inmenso que su simple presencia hacia temblar la misma tierra. Pero gracias al esfuerzo combinado del héroe Nara y la princesa Elentari, lograron derrotarlo sellándolo por la eternidad junto con toda su raza; con el poder del amuleto y la sangre real élfica. El sello mágico se dividió en varias partes y se repartió luego por todo el mundo para que nunca regresara.

Por fin la amenaza de los demonios, que azoto esa tierra por más de cien años, finalmente había terminado. Pero este no fue el final de la historia, porque después de vivir un sinfín de aventuras juntos, el héroe y la princesa se enamoraron perdidamente. Su amor fue tan grande que decidieron, escapar juntos luego de regresar a "Kiyoni" la capital del reino elfo.

De alguna manera el prometido de la princesa se enteró de sus planes, muerto de envidia y celos, Celegorm decidido asesinar al joven héroe. Usando uso de las antiguas pociones conocidas solo por su clan, enveneno al héroe Nara; colocando un poco de veneno en su bebida. Aprovechando la conmoción de los presentes, Celegorm robo el amuleto. Pero, lo que él no sabía era que solo quien es digno puede usar su poder. Cuando el amuleto no respondió, utilizo todos los medios posibles para abrirlo, pero no pudo ni siquiera rasguñarlo.

Celegorm, no fue muy cuidadoso en envenenar a Nara, ya que la guardia real estaba buscándolo tan rápido escapo de la escena. Pensando que había escapado, de repente la princesa y el héroe le cortan el paso. Él consternado, pregunta, ¿cómo puedes seguir con vida? A lo que, el héroe le responde, que el poder del amuleto lo hizo muy resistente a todos los tipos de venenos. Nara extendiendo su mano, Y hace que el amuleto regrese por si solo a sus manos.

Cuando la princesa Elentari le dice a su antiguo prometido que se rinda pacíficamente, este ríe y levanta su mano derecha hacia el cielo nocturno. Y de repente se escucha una gran explosión. Celegorm, viendo la confusión en los rostros de la princesa y el héroe, les explica que durante cien años su clan planto, miles de millones de bombas "especiales" en todo el continente en caso que los demonios ganaran la guerra. Y que solo tenían cinco minutos antes de que todos mueran; "Si ella no podía ser mía no sería de nadie"

El enfado de Elentari es de tal grado que arremetió contra su ex prometido, quien se defendió dándole un puñetazo en la boca, sacándole uno de sus dientes caninos en el proceso. Nara viendo esto intenta ayudarla, pero no fue necesario ya que en respuesta Elentari lo noquea de una patada a sus "partes nobles."

La pareja tomados de la mano y utilizando sus poderes, intentaron detener la explosión, pero ya era demasiado tarde. Además, los dos estaban muy debilitados por su batalla contra el Rey Demonio y Nara todavía no eliminaba del todo el veneno de su cuerpo. Los humanos, que habitaban en la periferia del continente y por ende con un rápido acceso al mar, hizo que muchos pudieran salvarse con sus barcos.

Pero los territorios élficos, no tuvieron esa suerte ya que todos fueron tragados por la tierra, tan rápido que no tuvieron tiempo de escapar, pese a los esfuerzos del héroe y la princesa que retrasaron dos horas, la inevitable destrucción. La pareja, cerca del final comparten un último beso antes de ser tragados, por las oscuras entrañas de la tierra.

Y ese es el final de la historia de nuestros héroes y de su amor imposible.

Terminada la historia, Lilith fue la primera en hablar. —¡No me gusta el final! ¿Por qué Celegorm, los mato a todos? —Porque era un débil cobarde, le tenía miedo al poder del héroe. No crees Hiro. —Sí, pero matar a tantas personas me parece, demasiado. La abuela Nana, nos indicó que ya era hora de dormir. Por lo que Demian y yo regresamos a nuestra habitación y Lilith a la suya.

Esa noche no podía dormir, por lo que fui a la cocina a buscar un poco de leche tibia. Cuando regresaba a mi cuarto me encontré, con que el estudio de la abuela, tenía la luz encendida, por lo que eché un vistazo. Cuando entre a la habitación, la abuela ojeaba un viejo álbum de fotos. —¿Hiro? ¿Qué haces todavía despierto? —¿Lo siento abuela, no podía dormir? Me dedico una risilla y dijo que regresara a mi habitación. —Abuela, ¿y ese álbum? —¡Solo, viejos recuerdos de un mundo que ya no existe!

Una foto del álbum llamo mi atención. —Ese de ahí. Es mi papá, ¿verdad? —Sí, su nombre era Kōta y después de mi padre fue el mejor hombre que conocí. —¿Porque nunca viene a verme, como el padre de Demian y Lilith? ¿Le doy asco y me odia por no ser humano? Recuerdo que cuando dije eso no pude contener mí llanto. La abuela rápidamente me abrazo y me consoló.

—¿No quería decírtelo hasta que fueras un poco mayor, pero tu padre murió hace años? Aun con lágrimas en los ojos, y la garganta adolorida solo se me ocurrió hacer una pregunta. —¿Cómo murió? —Cuando el ejercito japones sucumbió a la invasión Oni; las calles en toda la isla eran un caos total. La única esperanza de sobrevivir radicaba en unos buques de rescates, pero para llegar a ellos había que pasar por un ejército de criaturas sedientas de sangre. En los tramos finales, nos emboscaron, pero tu padre se sacrificó para que pudiéramos escapar. —¿Nos emboscaron? La abuela empezó a enseñarme fotografías.

—SÍ, cuando zarpábamos del puerto, su esposa Yuka, tu hermana mayor Nyu, nuestra amiga Mayu, mi padre el "Dr. Kurama" y yo; venimos impotentes, como moría nuestro antiguo hogar. —¿Dónde están ahora? —Mi padre murió hace un par de años. Mayu, le siguió un año después. Tu madrastra y hermana viven en el refugio dos (de los cuarenta y tres que teníamos ahora solo quedan veintiuno)

—Por favor no las culpes por no haberte visitado, verte les es un recordatorio de que Kōta… murió. —Hay, tanto que quiero saber. ¿No sé por dónde empezar? Por ejemplo, ¿cómo consiguieron el ADN para que yo naciera?

—Mi padre luego del sacrificio de Kōta, dedico el resto de su vida a que tuviera significado. Trabajo años en el "Proyecto Genesis", luego rebautizado ELF por mí, después de heredar su investigación. En todo ese tiempo se buscó tanto material genético como se pudo, incluso de los hospitales y clínicas abandonadas. En uno de ellos, tu padre dono una bolsa de sangre que no se utilizó. Y por suerte para nosotros su ADN se encontraba intacto. ¡Dime, Hiro! ¿Por qué crees que lo nombre así?

—¿ELF? ¿ELF? ¿ELF? No se…. ESPERA. ¡Elfos! Nos llamamos así, por los Elfos del libro, ¿cierto? La abuela sonríe en forma juguetona y me acaricia la cabeza. —¡Correcto! "La derrota del Rey Demonio", fue de los primeros libros que me leyó papá. Y me gusta pensar que ustedes son como los Elfos, seres nobles y gentiles. —Pero, abuela Nana. ¿No fue un Elfo quien destruyo el continente de la historia? —¡Es verdad! Pero, recuerda que lo que hace un solo individuo no determina nuestro valor como especie. Por ejemplo, si naciera un Oni que no le gustara matar personas. ¿Eso haría buena a su especie? —No, ¡creo que no!

—Además es solo una historia, tiene muchas versiones. En una el ex prometido de la princesa era su primo y en otra su hermano. —Puaj, que asco. Yo nunca me enamoraría de mi hermana. La abuela me pellizca un poco los cachetes y yo me sonrojo. —Jajaja. Eres una ternura. Antes de regresar a mi habitación hago una última pregunta. —Abuela, ¿crees que los demonios de la historia sean los Oni? Ella cierra los ojos y se queda pensativa un momento. —Mmmm. ¡No lo sé! Pude que la leyenda se base en algún que otro hecho real, pero como dije, debió pasar tanto tiempo que nadie tiene certeza de que paso en verdad. Y la realidad con frecuencia nunca supera la ficción. Ella me besa en la frente y me manda a mi habitación.

Lugar: ?

No sé, si fue la historia que nos contó la abuela, las revelaciones de mi origen, la leche tibia que tome hace media hora o incluso porque me acosté más tarde de lo normal; pero tuve una muy fea pesadilla. Me encontraba en un abismo interminable de pura oscuridad. No podía mover ni un musculo, solo podía estar quieto. Pero de repente me encontraba en una tierra desolada, carente de toda vida. El cielo era tan oscuro como el abismo de hace unos momentos, pero de repente algo escalofriante sucedió y me dejo paralizado.

Una presencia incorpórea con un aura oscura, hizo acto de presencia. Fue como si toda la luz y alegría del mundo desapareciera en un segundo y remplazadas por un terror insoportable. Fuera lo que fuera empezó a hablar.

"Ustedes, seres insignificantes piensan que están a salvó solo porque estoy encerrado aquí. JAJAJAJA. Mi influencia, nunca los ha abandonado. El día de su destrucción está cerca."

Cuando, despierto no podía moverme (y tal vez y solo tal vez, moje la cama) Nunca más volví a tener ese sueño, pero nunca lo pude olvidar. Y me preguntaba. ¿Qué tanto de esa historia fue verdad?