Una semana ya había pasado desde que Chloe se había enterado del plan de las Gemelas, Anne ya estaba en los Angeles con Marinette y Emma aún no se acostumbraba a la presencia de la novia de su padre, porque había conocido su doble cara. Y es que las visitas de Lila a su padre eran más frecuentes
-La escuche decir que me enviaría a un internado en Suiza-se quejo la niña con Chloe
-Nadie dejara que te manden a ningún lugar-aseguró la mujer tranquilizando a la Emma-Mejor cambiemos de tema ahí viene el problema de carne y hueso acompañado de tu padre-susurró mientras tomaba el periódico de la mesa y lo extendía para no ver a nadie
Emma serenó su mente para evitar decir algo que no debía. Lila llegó acompañada de su padre, la pequeña rubia frunció la nariz y los labios.
-Es tan bueno verte de nuevo-la saludo la castaña con tono meloso.
-Si, bueno. Te vi ayer-menciono incomoda Emma
Adrien solo miró extrañado a su hija por el comentario que acababa de hacer, pero no le dio mucha importancia.
Todos se sentaron en la mesa y una mujer trajo una charola con los desayunos
-Gracias Gretta-dijo Chloe bajando por fin el periódico y dejándolo a un lado de la mesa.
Emma tomo una tostada y le puso Mermelada de zarzamora. Y comenzó a comerla
-¿Porque no les pusiste la Mermelada de fresa?-Preguntó Lila intentando crear una platica con la niña
-Porque soy alérgica-respondió cortante Emma decidida a seguir ignorando a la castaña
-Eso es tan triste. Y yo que había pensado que el pastel de bodas llevará relleno de fresa-
Emma se quedó estática, Chloe por su parte miró molesta a Adrien, el ojiverde soló suspiro cansado. No esperaba que Lila soltará algo así.
-¿Boda de quien?-preguntó Emma encarando a su padre, este aun no encontraba las palabras adecuadas cuando la castaña lo interrumpio
-De nosotros, tontina. Seremos una familia-dijo Lila con una enorme sonrisa triunfante.
Anne no lo pensó dos veces tomó la servilleta de su regaño y la lanzó a la mesa. Miró a su padre demasiado enojada antes de salir corriendo como la semana pasada pero con la diferencia de que esta vez salió del hotel, siguió corriendo hasta que no supo a donde ir. Se había dejado llevar por la rabia y ahora estaba perdida en parís con 5°/° de batería.
Normalmente no era tan impulsiva pero de verdad Lila Rossi sacaba lo peor de ella, le marcó a su hermana, pero no contestó. Así que comenzó a caminar, a caminar y a seguir caminando. Hasta que encontró un pequeño parque donde se sentó a serenarse.
Después de estar un momento en el parque, pudo divisar en una esquina una panadería con un apellido similar al suyo, casi le brillaron los ojos al darse cuenta que era la panadería de sus abuelos. Se puso en marcha y corrió hasta el lugar, abrió la puerta y una campanilla sonó. Su abuela acomodaba las charolas de los panes recién salidos, Había macarrons de muchos colores. Entro e inhaló el fabuloso aroma.
Sabine se quedó quieta mirando a la niña recién llegada. Rápidamente dedujo que era Anne.
-Hola ¿Puedo ayudarte en algo?
-Abuela-fue corriendo a abrazar a la mujer
-¿Tu padre te lo ha dicho?-pregunto su abuela muy sorprendida
-No abuela, soy Emma. Es urgente necesito contactarme con mamá-
Emma terminó comntandole toda la verdad a su abuela, quien le aconsejó que lo mejor sería que le dijera a su padre la verdad. Esperaron 3 horas hasta que Emma se pudo contactar con Anne, y darle el nuevo aviso.
-Estamos muy feliz de verte Emma, pero lo mejor es que te llevemos a casa con tu papá. Anne dijo que le diría la verdad a Marinette así que tu debes hacer lo mismo-
-Si abuelo-dijo cabizbaja
-vamos-
Ella se subió a la camioneta y el hombre le tendió una cajita con Macarrons de chocolate. El la llevó a casa.
-Tu abuela sonaba rara al teléfono ¿Que fue lo que te dijo?-Marinette ajustaba el vestido en un maniquí con alfileres. Anne jugaba con sus dedos nerviosa. Había llegado la hora de decirle la verdad a su madre.
-Mamá ¿tu me quieres?-pregunto haciendo que la mujer dejara lo que estaba haciendo.
-Claro que si. Eres mi buginette, es más, yo te amo-Marinette miró con ternura a su hija, quien estaba a punto de llorar-¿Que sucede mi amor?-tomó las mejillas de la niña
-Me amas aunque no sea Emma.
-¿De que hablas?-La pelinegra funcio el ceño confundida
-Soy Anne. Emma y yo nos cambiamos de lugares-declaro la niña-Nos conocimos en el campamento, y ya sabes yo quería conocerte así que acepté-
-¿Todo el tiempo has sido tu? Preciosa ven aquí-Marinette estrechó a la niña en sus brazos- Mi pequeña Anne, te extrañaba tanto-los ojos de la diseñadora comenzaron a llenarse de lagrimas.
-Marinette, ya llegó el nuevo pedido de las telas-dijo Juleka, llenándose de pánico al ver a su jefa llorar-¿Esta todo bien?-preguntó con miedo la mujer mientras se agachaba a ver mejor a Marinette
-Si, estoy bien. Juleka, ella no es Emma, es Anne-
Juleka sabía toda la historia detrás de Marinette lo que le sorprendió mucho todo.
-Al parecer tendremos que comprar 3 boletos a París-
Emma estaba afuera de la casa de Adrien Agreste acompañada por su abuelo paterno. No quería tocar el timbre pero su abuelo la alentó a hacerlo.
-Soy yo-fue lo único que dijo por el interfon, la puerta se abrió, Adrien corría hacia ella muy rápido
-¿Donde estabas? Todos te estábamos buscando como locos-
-Lo siento, me perdí- admitió, se volteo a ver a su abuelo-Gracias por traerme y los Macarrons-
-No hay de que-dijo Tom Dupain mientras se daba vuelta y caminaba hacia su auto.
-No vuelvas a hacer eso Anntte, estábamos preocupados en especial yo-
-Papá tengo que decirte algo importante-suspiró profundamente-Papá, yo no soy Anne, soy Emma. Anne en estos momentos esta en Los Angeles con mamá-
La cara del rubio era un poema, miraba a su hija muy extrañado, se intentaba convencer de que todo era una broma
-Yo tengo clases de piano desde los 7 años. Por eso es que lo toco tan bien. De hecho solo quería aprenderlo porque mamá dijo que tu tocabas el piano-confesó intentando convencer a su padre-Cuando me perdí, encontré por casualidad la panadería de los abuelos y me dejaron marcarle a Anne y pues les tuve qque decir la verdad.
El ojiverde parpadeo asombrado del plan que dos niñas de 11 años había hecho.
