Regreso
Harry estaba perplejo. No podía estar mas asombrado, después de todo lo hicieron para localizar a su ex profesor y Hermione ¿como quedaría ella después de enterarse de que Snape vive?.
Severus aguardaba en el despacho de Kingsley explicando lo sucedido, el ministro le explicó al pocionista que el trio de oro se encargo de limpiar su nombre y que Harry compartió sus recuerdos al ministerio. El hombre no podía estar mas feliz, podía seguir su vida con normalidad, añoraba Hogwarts y sobre todo a su adorada Hermione.
Severus salio del despacho de Kingsley con el rostro relajado lo que hizo a Harry sobre saltarse . Sabia que su ex profesor tarde o temprano preguntaría por Hermione... ¿Y el que le diría?.
-Profesor un gusto que este bien- dijo Harry con nerviosismo
-Me a comentado el señor ministro Potter que usted limpio mi nombre junto a la señorita Granger. Le agradezco-
- No tiene porque profesor, era mi deber
Severus asintió.
- ¿La señorita Granger?
Harry palideció
- Ehh, es tarde ya debe estar en su casa.- hablo Draco a sus espaldas
- Sera mejor que mañana la visite profesor- termino Harry
El profesor parecía no entender la actitud de esos dos en absoluto.
- Ningún mocoso me va decir que hacer- zanjó Severus dándose la media vuelta y desapareciendo
Harry y Draco se quedaron atemorizados, si bien Hermione seguía sola en su apartamento, la castaña cometió el error de involucrarse sentimentalmente con un tipo del cual quedo embarazada. Su amiga no quería decirles quien era el padre de su futuro bebé, ellos decidieron respetar su decisión dejando de preguntar el nombre de aquel fulano que no quiso hacerse cargo ni de ella ni del bebé.
"Ese hombre no sabe que espero un hijo suyo"- le dijo tristemente un día a Harry.
Harry sabia que su amiga quería al papá de su bebé porque después de enterarse de su embarazo cayo otra vez en una fuerte depresión, y en mas de una ocasión el moreno la encontró llorando y no sabia si el motivo aun era Snape o el papá de su bebé.
Hermione acariciaba su enorme vientre de seis meses, ya faltaba cada vez menos para tener a ese angelito en sus brazos. No amaba al padre de su bebé como amo a Severus, pero si lo extrañaba y a pesar de todo lo quería mucho.
Esa tarde Luna la fue acompañar, le llevo ropitas y suéteres tejidos a mano para el nuevo bebé. La rubia dejó a el excéntrico señor lovegood al cuidado de los gemelos y se dio una escapadita al departamento de Hermione para animarla un poco
- Gracias Luna, todo esta bellísimo
La maternidad le había sentado de maravilla, ese nuevo bebe hacia ver más hermosa de lo que era a Hermione. Aunque su humor variaba pero trataba de estar lo mas tranquila posible por su bebé.
- Hoy llega mi suegro de viaje, desde que le dieron la libertad se fue a la india. Dijo a Draco que quería olvidar muchas cosas-
Luna miraba a su amiga con atención, ésta permaneció callada sin buscar que reponder
- Deberías decirle del bebé, también es suyo aclaró Luna
Herms se sorprendió de las palabras de Luna, a nadie le había dicho que el bebe que espera es de Lucius, ni siquiera a Harry que intento sonsacarle en varias ocasiones la respuesta
- ¿De donde sacaste esa idea? -Rio Hermione con nervios
- Lo se. En nuestras visitas veia como se miraban el uno al otro.
Hermione suspiro derrotada, se limito abrazar a Luna que sonrió complacida.
- Vieras que a cambiado mucho, ya se resigno a que sea la esposa de Draco.-
Hermione soltó una risita.
- Es que eres sangre limpia Luna.
Siguieron conversando de cosas banales de la vida y de miles de cosas mas. Luna se fue con la promesa de decir a Lucius a su llegada que Hermione necesitaba verlo con urgencia a pesar que Hermione se negó rotundamente. ¿Que mas daba? Lucius era el padre de su bebé.
Decidió dormirse un rato últimamente no toleraba ir al ministerio mas de ocho horas y eso la dejaba totalmente agotada. Y aunque mucha gente le preguntaba por el padre del bebé, se negaba a dar explicaciones alegando que el bebe era solamente de ella. La mas feliz era Edith Prince la tía de Severus que la felicito diciendo que un bebe llenaría el vacío que llenara la partida de Severus aunque le hubiese encantado que el niño fuera de su sobrino.
Ya estaba por entrarle el sueño cuando escucho el timbre de la puerta con insistencia. Se puso la bata de dormir y fue a ver de quien se trataba. Se acomodo el cabello lo mas que pudo y abrió.
Al abrir la puerta se llevo una enorme sorpresa, casi se le salen las lagrimas de la emoción.
Después de mas de cinco meses sin verlo estaba el ahí plantado guapo con el cabello corto, la libertad le había sentado de maravilla. El se limito a sonreír de lado.
- Hola Granger- se acerco y le acaricio la mejilla
-Lucius. Tanto tiempo
El rubio la observo de arriba para abajo y se detuvo al mirar su enorme vientre, el rubio tuvo un arrebato de emocion, se sentía bien verla así con el vientre crecido llevando un hijo suyo en sus entrañas.
- ¿Puedo?- cuestiono a Hermione señalando su vientre. La castaña asintio , el sonrió complacido.
Acaricio el abultado vientre de la mujer metiendo sus manos bajo la camisa de dormir lo que hizo estremecer a la castaña. El la estrecho en sus brazos y le beso suavemente los labios sabor a fresa que tanto le gustaba.
No había necesidad de preguntarle a su amada sangre sucia de quien era el bebé, esos meses se había dado cuenta que ella solo se entregaba por amor u dudaba que después de el no había estado con otro, ella lo quería y el igual aunque nunca lo admitiría en voz alta.
