Emma y Adrien estaban atentos al celular que se encontraba en el centro de la mesa. Su madre no tardaba en llegar a Paris con su hermana y Juleka. El teléfono vibro y ella rápidamente lo tomó y leyó el mensaje recién llegado.
-Acaban de bajar del avión-grito con entusiasmo mientras se ponía de pie dispuesta a salir de la sala-¿Pasa algo?- le preguntó a su padre cuando vio que se había quedado pensativo y estático en el mismo lugar
-No, todo esta bien. ¿Tu madre sabe que iremos por ellas al aeropuerto?-
-Si-mintió la niña rubia casi corriendo hacia el auto de Adrien. El ojiverde comenzó a manejar sin esperar el embotellamiento del trafico, Mientras esperaba que los semáforos cambiaran de color golpeaba con sus dedos el volante impaciente. La verdad es que estaba nervioso pero intentaba mantenerse relajado aunque fuera una tarea casi imposible.
-Papá no vamos a llegar-se quejó la niña, mientras mandaba textos como loca.
Anne estaba en el baño del aeropuerto, haciéndose tonta esperando que su hermana llegara con su padre.
-¿Segura estas bien?, Podemos ir al doctor si te sientes mal-comentó preocupada Marinette
-No, solo necesito más tiempo en el baño mamá-
Le había mentido a su madre diciéndole que no se sentía bien del estomago y que necesitaba ir al baño.
-lleva media hora ahí dentro, supongo que algo pudo hacerle daño- habló Juleka tranquilizando a Marinette un poco.
Se escucho llegar un mensaje y seguido se bajo la palanca del retrete. Salio recuperada milagrosamente de su infección estomacal la rubia.
-Ya me siento recuperada-anuncio la niña ignorando la confusión de su madre y de Juleka
Ambas adultas intercambiaron miradas completamente extrañadas por la repentina mejora de la niña
-Bueno, si te sientes mejor es hora de irnos, tomaremos un taxi-
-No-gritó la pequeña rubia
-¿No?-
-No, no podemos tomar un taxi-
-¿Porque no?-preguntó Juleka aun más confundida, Marinette por su parte estaba irritada, tenia un ligero presentimiento
-Responde Anne-exigió la madre impaciente
-Porque Emma y papá acaban de llegar por nosotras-
Marinette sintió el enojo brotando desde dentro pero trató de mantener la calma, respiró profundamente intentando aclarar su mente ante la confesión de su hija.
-Puedo adelantarme al hotel, para dejar las maletas-se ofreció Juleka, aunque solo no quería ser testigo del incomodo viaje de su jefa, Marinette asintió y la chica de cabellos morados tomo las maletas y fue por un taxi.
-¿Estas enojada?-preguntó la niña con intranquilidad
-No, pero pudiste habérmelo dicho antes-
-Lo siento, se lo dije a Emma pero ella pensó que era mejor que no supieras-
La pelinegra gruñóun poco mientras de su bolsa de mano tomaba sus lentes oscuros y se los punía, no se veía glamourosa pero tampoco estaba mal. Unos Jeans relajados, una blusa blanca y un abrigo negro, repaso su atuendo en su cabeza, no quería verse demacrada y menos cuando vería a Adrien y a Emma en algunos minutos. Se dejó guiar por Anne quien estaba al teléfono con su hermana para encontrarse, Marinette solo la seguía con todo el nerviosismo del mundo, pero intentaba mantenerse distraída mirando su reloj.
-Emma-gritó Anne con euforia su gemela mientras corría a su encuentro.
Ambas se abrazaron con suma felicidad, estaban felices de volver a verse. La ojiazul se derritió un poco al ver a sus hijas llevarse tan bien, tanto que ni siquiera notó que una mirada verde la observaba atenta.
-Tuve que hacerme la enferma en el baño y creo que mamá se molestó. ¿No es así?- ambas niñas voltearon a ver a su madre
-Muy graciosas las dos, espero que no haya mas sorpresas-reprendió con voz juguetona.
-Yo también espero lo mismo-dijo la voz masculina
-Tu les seguiste el juego. No tenia ni idea de que vendrían por nosotras-
-Emma dijo que tu estabas enterada-repuso el rubio, las dos niñas rieron al ver su evidente mentira al descubierto-Definitivamente heredaron tu ingenio-comentó el ojiverde
-Yo nunca usé mi ingenio para mentir-dijo dignamente la pelinegra
-En eso tienes razón-
-Oigan vayámonos antes de que alguien nos vea y reconozca a mamá-opinó Emma intentando calmar la ligera tensión entre sus padres. Y así los cuatro fueron hacia el auto del rubio. En el trayecto hacia el hotel de Chloe, que era donde se hospedarían, ambos adultos platicaban cordialmente, las niñas se sentían satisfechas con su primera parte del plan terminado.
Adrien se bajo junto a su ex esposa y sus hijas en el Hotel de su amiga. Las niñas no querían separarse y aun había detalles que necesitaban pulir respecto a las convivencias.
-Espero que no piensen que haremos el cambio tan fácil-dijo Anne
-Me quedare unos días, así que pueden estar tranquilas. Emma y yo regresaremos dos días antes de que comiencen las clases a Los Ángeles-
-Pero no queda mucho para eso-se quejó Emma con semblante contrariado
-Bueno entonces trataremos de pasar juntas todo el tiempo que podamos-opino Anne-¿Papá podemos invitarlas a cenar en casa?-preguntó con ojos de bebé
-Es una excelente idea-Emma apoyo completamente a su gemela
-Si, si tu madre acepta la invitación-
tres pares de orbes miraban expectantes a Marinette
-Bien, pasa por nosotras a las 7-la pelinegra se adelantó hacia su habitación
-Adiós papá-dijeron al unisono las niñas mientras seguían a su madre
-¿Ninguna se ira conmigo?-preguntó divertido
-No, te dejaremos trabajar tranquilo, hasta las 7-dijo Anne despidiéndose con la mano.
-Bueno pongamos manos a la obra. Mamá esta en el Spa, llegará como en 2 horas, mientras veamos que ropa trajo y le diremos que use algo ''despampanante''-
-Cenaremos en casa, no tiene porque verse despampanante-
-Anne concéntrate, piensa en grande. Si no quieres tener a cruela de madrastra malvada, mamá necesita verse despampanante-
sacaron toda la ropa de la maleta de la pelinegra.
-Es una diseñadora ¿Porque solo trae ropa cómoda?-se quejó
-Porque no creo que estuviera pensando en reconquistar a su ex esposo-repuso Anne
-Sabes, no necesito tu pesimismo. Iré a buscar a alguien que si me va a ayudar-dijo Molesta Emma caminando rápido hacia afuera de la habitación. Anne no tuvo opción mas que seguirla.
Tocaron en la puerta de la dueña del hotel, que salio enseguida y muy emocionada hizo pasar a ambas niñas.
-Necesitamos ropa-dijo Anne recibiendo una mirada extrañada de la rubia adulta.
-No creo que mi ropa les quede-
-No para nosotras, para mamá-explicó Emma -Es que vamos a ir a cenar con papá y necesitamos que ella se vea super bonita, pero solo trajo ropa de ''mamá''. Aunque eso no impidió que papá la mirará como si fuera la única mujer en la tierra cuando la vio en el aeropuerto.
-Eso no es nuevo, su padre siempre hace esa cara cada vez que la ve. Es más aun estoy segura que tiene guardada una revista donde su madre salio en la portada. Pero vengan veamos en el closet algo que pueda ayudar a cierta diseñadora distraída.
Buscaron entre las prendas de ropa de la mujer, y hicieron un lió casi exacto que con la ropa de Marinette. Durante media hora veían pieza por pieza cada vestido en aquel Closet.
-Ahí esta-anuncio Chloe en un grito de victoria. Un vestido negro de tirantes entallado y algo corto-Supongo que este es perfecto-
-Si, lo es. Gracias tía. Te mantendremos al tanto de los detalles de la cena-
Regresaba a su habitación completamente revitalizada después de un masaje y varios faciales. Juleka le había avisado que iría a visitar a su madre y regresaría más tarde. Esperaba que sus hijas estuvieran platicando o viendo la televisión, pero en su lugar las encontró revoloteando entre su ropa.
-¿Que sucede aquí?-
-Estamos acomodando tu ropa en el closet-
-Muchas gracias, que lindas son-
-Si, ¿Como te fue en el Spa?-
-Muy relajante diría yo-era mentira, por dentro se moría de nervios. Busco que se ponía para la cena, había visto una blusa de seda color vino y una falda a la rodilla con algo de vuelo. Por alguna razón sus hijas había sugerido un vestido negro corto y entallado que no recordaba haber empacado.
Eran las 6:30 cuando se cambio, una de las gemelas pidió una malteada. La verdad so sabía cual, porque se habían vestido igual, solo que en colores diferentes, pero no las pudo distinguir. Por accidente la niña derramo la malteada sobre ella y terminó cambiándose al vestido negro.
-¿Porque nunca muestras tus piernas?-preguntó Emma sorprendida
-Te ves preciosa-alagó la otra rubia.
-Soy su madre, claro que me ven preciosa-se sonrojó ligeramente
-Papá ya llegó- anuncio una de las niñas.
Intentó mantener la calma, y respiró profundamente. Estaba maquillada ligeramente y llevaba su cabello suelto. Según sus hijas se veía bien, pero se sentía un poco extraña en ese vestido.
