Capítulo 5: Un Día Normal
Después de salir del hospital volvimos a casa en el carro de la abuela. La residencia era, como cualquier otra de la zona alta. Todos los refugios son en realidad ciudadelas flotantes o marinas (se intentó hacer refugios bajo tierra, pero los Oni siempre los encontraban) En fin, todas las ciudadelas se dividen en zonas altas y bajas.
En las zonas altas habitaban los miembros del ejército, gobernantes y personal "esencial" del Laboratorio como la abuela Nana. En zonas bajas o inferiores se encuentran los ciudadanos comunes. Y por encima de todos los refugios está el consejo de los doce, liderados por el presidente de la "Alianza Internacional."
Nunca estuve a favor del sistema de separación de clases, pero entiendo por qué es necesario. Los recursos que tenemos escasean cada vez más mientras el enemigo aumenta su número y por eso no podemos repartirlos de forma equitativa. Vivimos un poco mejor que la mayoría (tenemos agua caliente, nuestro hogar se ve como una pequeña mención) pero por lo demás tenemos casi las mismas carencias que todos. Puede que suene egoísta, pero siempre arriesgo mi vida cada vez que voy al mundo de la superficie y lo menos que quiero es relajarme en un baño limpio.
Salimos del coche y la abuela me observa un momento. —¿Cómo te sientes con el nuevo brazo? Ahora tenía un brazo mecánico como los de la abuela Nana. —Me cuesta moverlo un poco. Pero por lo demás está bien. —Ya te acostumbraras. Por cierto, tu hermano tuvo que regresar al cuartel por una misión. Y yo tengo una audiencia con el consejo de los doce. —¿El consejo de los doce? ¿Está todo bien? La abuela con su siempre expresión tranquila y relajada. —Si, es algo de rutina. Ah, casi se me olvidaba. La niña que rescataron en el nido trece pide verte.
La expresión de la abuela paso de relajada a tener una mirada oscura y penetrante. —Tuvieron que usar el "Obivion" en ella.
El "Obivion", ese artefacto se ha pagado solo con el paso de los años. Los traumas psicológicos de los rescatados en los nidos son tan severos que casi siempre es necesario borrar fragmentos de su memoria. Por lo que se, solo elimina sensaciones específicas (la victima recuerda que paso, pero no como se sintió)
—Lamento no poder quedarme Hiro, pero Lilith te atenderá hasta que yo vuelva. Dicho esto, la abuela se va en el coche y Lilith me arrastra a la casa como si la enojara por alguna razón. Cuando nos sentamos en el sofá, hay un silencio incomodo hasta que Lilith decide romperlo. —¿Ya decidiste renunciar al ejército? Esa pregunta no me sorprendía, es de sobra decir que no me quería ahí. —Se que tendremos esta conversación cien veces más y mi respuesta siempre será "NO." Ella aprieta mi hombro con fuerza y pone su rostro a centímetros del mío.
Cuando los dos estábamos solos en casa era todo un desafío, controlar mis ganas de abrazarla, oler su aroma a rosas y probar esos dulces labios rojo sangre. Pero ahora que estoy en esta situación solo puedo decirme a mí mismo "abajo amigo."
—¡ESTO NO ES UNA BROMA! Usa uno de sus vectores y me sujeta del cuello. Nunca la vi tan enojada en toda mi vida. Tanto que perdió su usual expresión fría y serena.
—¡Libérate! Estamos a más de dos metros de distancia, por lo que tus vectores no me tocaran y si lo hicieran no tienen suficiente potencia, como para contrarrestar a los míos. ¡Podría matarte con solo quererlo! Así que dime, ¿qué parte de tu cuerpo perderás ahora para solucionar esto? Apenas podía respirar y si me desconcentraba perdería la conciencia.
—Cualquier soldado alfa o incluso beta podría escapar de esta situación. Y en el nido trece; ¿qué crees, que hubiera pasado si ese Oni usaba su brazo libre en vez de sus colmillos para arrancarte algo más que un brazo. ¿Al menos lo consideraste?
—S-sí, lo hice y lo haría de nuevo. ¡Era la única forma de que todos escapáramos y lo sabes! —Estaba lista para morir y salvar a mis compañeros, ese es el deber de un líder de equipo en esas situaciones. Pero tú no lo eres, no tienes la fuerza necesaria. No podía replicárselo (pero, aun así, yo…)
—¿Por qué me salvaste? ¡Para mí siempre has sido una molestia y una vergüenza para los ELF! Creo que fue la falta de oxígeno lo que me permitió revelar mi más oscuro secreto. —T-TE AMO. De repente ella me suelta, todavía tosiendo en el piso noto que Lilith tiene una expresión de asombro en su rostro (jamás vi que hiciera esa expresión) —¿Amarme? Ya no lo podía esconder más, como con el Oni dragón, es todo o nada.
—Siempre te había visto como una hermana mayor. No sé cuándo paso, pero antes de darme cuenta ya te amaba. Cuando hice lo que hice, no pensaba en demostrar que soy algo más que un soldado de baja categoría; como de seguro Demian y tú lo creen. Solo podía pensar en ti y en que nunca podría verte de nuevo. Y si ese era el caso prefería morir junto contigo. Ella me observa por un momento antes de reír como loca.
—¿Q-Qué t-te causa tanta gracia? —Tu por supuesto. Después de lo mal que te he tratado, arriesgaste tu vida por esa razón. Jajaja. Es para morirse de risa. Notaba mi rostro rojo como un tomate (junto con la inexplicable necesidad de cortarme las venas) Antes de que pudiera decir algo más, el teléfono de la casa suena y Lilith lo atiende. —Es el capitán Smith, dice que te espera en el bar de siempre. Sin decir nada aproveche la oportunidad para salir corriendo de esa incómoda situación. —N-OS VEMOS.
Habitación de Lilith:
Sola en mi cuarto, empiezo a quitarme el maquillaje, el cual esconde ojeras que parecen bolsas junto con unos ojos cansados. Me tanteo el busto antes de prepararme para dormir y doy un largo suspiro. —Volvieron a crecer, cada vez me es más difícil conseguir sostenes de mi talla. Y los botones de esta camisa parecen que van a salir volando.
—Ese idiota. Piensa que me volveré loca por él, solo por decirme esas cosas. ¿No es como si yo desde hace tiempo también estuviera pensando en Hiro, cada segundo del día? ¡Tampoco quiero que salga del ejército, porque no quisiera que se haga daño! Y definitivamente cuando me rescato de ese "Oni superior", no tuve el impulso de desmembrar a esa cosa, miembro por miembro como los pétalos de una flor. Pero, no voy a negar que su declaración me hizo un… poco feliz. Si, me lo pidiera de nuevo, quizás le daría una oportunidad.
Bar: El Ángel Caído
Dentro del bar a la espera de Adam, miro envidioso a todo aquel que esté tomando cualquier bebida alcohólica. Me sentía tan mal que dese tener veintiuno.
—Hola, Hiro. ¿Cómo…? ¿Qué rayos te paso? Te ves terrible. Adam ya no llevaba su uniforme de soldado, ahora estaba con su ropa casual. Unos baqueros azules, una camiseta blanca con una chamarra de cuero negro, lentes oscuros que colgaban de su cinturón de cuero texano y zapatos de vestir marrones. —Nada, todavía lidiando con mi nuevo, brazo de metal. A parte que mi rostro decía mátenme por piedad, salí tan apresurado de casa que no me fije como estaba vestido. Llevaba una camiseta azul con la leyenda "Estuve en un nido Oni por la noche y solo recibí esta horrible camiseta", mis pantalones de mezclilla negros estaban sucios y gastados (creo que estos son los que iba a donar), mis zapatos son mocasines marrones claro y mi brazo metálico se encontraba rodeado de vendas blancas (solo hasta que esté lista mi piel sintética)
—¡Ah, ya entiendo lo que pasa! Lilith descubrió que, te gusta. Su argumento me tomo de sorpresa y me trabé al contestar. —N-n-o, yo no…. —Tranquilo, Hiro. La única que no se daba cuenta de que te gustaba, era la misma Lilith. Mi mirada baja a mi recién llegada orden de cerveza de raíz. —Ya, no importa. Ella me rechazo. Tomo el bazo de cerveza en tres tragos deseando que contuviera alcohol.
—Lo lamento, Hiro. Pero mira el lado positivo, en vez de "obsesionarte" con tu hermana política. Como yo, busca estar con cientos de mujeres. Adam me da un ligero golpecito en el pecho. —Para ser alguien que quiere ser un científico, no entiendes mucho del amor. Recuerda, cuando nos enamoramos, no es "Cupido" quien entrelaza nuestras almas, sino una reacción química. Y el amor dura lo que la reacción química, si las parejas siguen juntas después es por mera costumbre hasta que aparezca una nueva "reacción." Se lo que te digo, mis padres me lo enseñaron muy bien.
Cuando Adam termino la última frase pude notar que intentaba esconder su dolor, por lo que no insistí. —En ese caso, preséntame a tu hermana menor. Aunque lo dije en broma, creo que mi capitán no lo noto. Puso su mano sobre mi pecho y presiono un poco mi cavidad torácica. —Hiro, te quiero como si fueras mi hermano. Pero ella siempre será mi hermanita pequeña. Si, "alguien" intentara algo con ella, antes del matrimonio "LE ROMPERÍA CADA HUESO DEL CUERPO."
Hay muy pocas cosas que pueden asustarme más que los Oni y Adam super enojado es una de ellas. —Descuida, solo fue….
Un soldado de la otra mesa con el emblema de los "Gamas" en su chaleco, volcó un tarro de cerveza sobre mi cabeza. —Lo siento, como veíamos que observabas tanto los tarros de cerveza de todos en el bar, queríamos hacerte probar un poco. No respondí y solo me quedé en silencio, mientras los de su mesa se mofaban. —Contéstame, es cierto que te ascendieron, por vencer a un "Oni superior" tu solo.
Me encontraba ya de por si tan enojado, que requirió de una gran voluntad no intentar arrancarle la cabeza y jugar baloncesto con ella. —Es cierto, pero de no ser por mis compañeros no lo hubiera logrado. —Sí, tienes razón, un "aborto natural" como tú nunca lo hubiera conseguido solo. No te enojes, es que todos conocemos la historia de por qué naciste defectuoso. La ira, era casi incontrolable (debajo de la mesa apretaba tanto él puño que mí mano empezaba a sangrar) y estaba a punto de iniciar una pelea. Adam pareció darse cuenta de mi estado emocional e intervino por mí.
—Rango y ocupación soldado. —QUE TE INPORTA PEDASO DE…AHAHAH. Rápidamente todos los soldados ELF en el bar se levantaron y le dieron el "saludo" a Adam. —Capitán, se-ñor, no lo reconocí, señor. Soy el teniente primero… Adam le señalo al soldado con un dedo que parara, mientras él se terminaba lentamente su cerveza. Una vez acabado, vuelve a prestarle su atención. —El resto, no me interesa por ahora. No sabía soldado que es de mala educación, desperdiciar cerveza en estos tiempos difíciles, cuando las provisiones escasean.
—Lo se señor, lo siento, señor. El teniente se veía muy nervioso, aunque trataba de disimularlo. —No me parece que lo sepas, si desperdicias cerveza. —N-no, es así… Adam rápidamente, coloca su navaja de bolsillo en su garganta con gran enojo. —PEDASO, DE MIERDA. ESTA CONTRADICIENDOME. —P-p-er-don s-s... —Pasare, esta y solo esta. Ahora márchense, antes que me arrepienta. Pero antes paguen su maldita cuenta.
Los soldados, se fueron tan rápido dejaron el dinero sobre el mostrador. Adam, al igual que yo era despreciado en el ejército, pero a diferencia mía, nadie se atrevía a meterse con él, por sus logros y la influencia de su padre. —Gracias, pero no era necesario. Adam, golpea la mesa y me da una mirada acusatoria. —Claro, que lo necesitabas. El vio tu estado y quiso provocarte. Sabes, muy bien que usar los vectores en zonas civiles a no ser en un caso extremo, está completamente prohibido. —No, volverá a pasar. Lo, siento. Él da un suspiro y luego se vuelve a sentar en la mesa.
—Te, entiendo. Pero esos malditos siempre están buscando la forma de fastidiarnos. Y también, sé que no estás en tu mejor momento. Observando mi nuevo brazo mientras lo decía. —Dime, Hiro siempre me pregunte, —porque la doctora Kurama, no te da su apoyo en el ejército. Podrías aspirar a un escuadrón Gama. En tono serio respondo. —Porque la abuela se opuso a que me enlistara, pero también sabe que no puede detenerme. Por eso lo acepto. No quiero recibir su apoyo, porque no me interesa el rango, solo quiero ayudar en lo que pueda. Y además ningún otro equipo quiere tenerme cerca.
—Jajaja. Típico de ti. Pero, tienes que admitir que realizar, misiones con armamento de nivel gama, nos haría la vida más fácil. Con una sincera sonrisa, hago un suspiro. —Tienes, razón. ¡Tú, turno! ¿Por qué, no ascendiste al escuadrón Alfa, cuando te lo pidieron? —Por tres razones. La primera, fue que mi papa movió las cosas para que me aceptaran. En realidad, fue un escuadrón Beta quien me quería reclutar. La segunda, es que me gusta ser el líder de mi equipo y no creo que pueda arrebatarle el puesto a tu hermana. No es por hacer menos ha Adam, pero también lo pensaba.
Justo cuando iba a contar la tercera razón, nuestras bebidas estaban listas. Mientras tomaba su bebida lo interrumpo. —¿Y, bien? ¿Cuál es la tercera razón? El me mira a los ojos de manera muy seria y luego se ríe como un niño pequeño (¿eso, es lo que te hace la cerveza?) — Porque el imbécil de mi mejor amigo, seria excremento de Oni sin mí ¡Hip!
Nos divertimos un rato más hasta que mi amigo, estaba tan ebrio que el auto de su familia tubo que venir a buscarlo. —¡No, no, no, no! No, Qu—iero…. ¡Ir- casa! Q-uede con Andrea o era J-Jimena ¡Hip! ¡Hip! Ya sé, Yuno. ¡No, ella fue ayer!
—Mira, tu auto ya llego. Vamos antes de que me recites tu diccionario de chicas otra vez. —¡Hip! N-no, n-no, ¡Hip! Vienes. —No, tengo que visitar a alguien en el hospital. Además. Debo buscar, la piel de mi nuevo brazo. —¡Hip! ¡S-suer-te! Dicho eso, se duerme en el asiento del pasajero. Cuando el auto se marcha, tomo rumbo al hospital.
Hospital: H & M
Ya son las diez de la noche y las horas de visita terminaron hace cuatro horas. Pero, eso no es problema cuando eres el bisnieto del fundador. Una enfermera, me guio con la doctora que atendía a la niña. —Buenas noches. Tú, debes ser Hiro. Yo soy la Dra. Akira, mucho gusto. Ella, es la viva imagen de una doctora de revista. Su edad debe de ser entre veinticinco a treinta años, su cabello era negro oscuro y atado con una cola de caballo, llevaba gafas finas de mujer, zapatos blancos y vestía igual que todos los doctores del hospital; usaban ropa blanca, con una bata de laboratorio (igual que mi abuela)
—¿Me digieren que su paciente pidió verme? —¡Así es! Veras, cuando un paciente llega aquí desde el exterior, se le hace un mapeo genético con la base de datos del hospital. Casi, siempre hay concordancias con algunos residentes de la ciudadela, pero este no es el caso. Por lo que se llama a la persona, "más cercana."
—¡Eso quiere decir que no tiene a ningún familiar vivo! La doctora asiente con la cabeza, confirmando lo que ya sospechaba. —Ahora, nuestra prioridad es conseguirle un hogar. Pero, dudo mucho que alguien quiera aceptarla, ya que los recursos de la ciudadela son cada vez más escasos y ella fue….
La doctora no quiso terminar la frase, pero entendía que quería decir. Es difícil, para todos encontrar una comida decente y la niña es una boca más que alimentar. Ver el estado de la niña… es un recordatorio constante de nuestra difícil situación (por eso entiendo un poco, como se sienten mi madrastra y hermana) —Dra. Akira. Me gustaría hablar con ella. —Por supuesto, sígame por favor. Oh, casi lo olvido. Su piel sintética, ya esta lista. Cuando salga del hospital, puede recogerla en recepción.
La doctora, me guía a la habitación de cuidados intensivos número cuatro y luego regresa a su ronda (¿Cuatro? ¡Estoy seguro, en que tengo mala suerte!) Cuando entro, la niña esta mirando la ventana perdidamente, hasta que repara que estoy ahí. Cuando la vi no creí ver una niña, sino un alma débil y marchita.
Ella tenía un corto cabello pelirrojo, un cuerpo subdesarrollado acorde a su edad, se encontraba tapada con las sabanas de la cama, ojos grandes como los míos (pero eran verdes), uno de ellos se encontraba tapado con gasas, la mitad de su rostro estaba envuelto en vendas al igual que sus manos, y llevaba puesto solo una bata del hospital blanca con las iniciales "H & M." Nos quedamos mirándonos un buen rato, hasta que decidí romper el silencio, pero ella se me adelanto.
—Eres quien me rescato, ¿cierto? Intentando no ver la mitad de su rostro le contesto. —Sí… fui yo... Sin cambiar su tono o expresión ella me interrumpe. —Descuida, no me molesta que me mires. Cuando lo digo no pude evitar sentirme culpable, más porque solo quería evitar que se sintiera incomoda. —El Dr. Demian, me leyó el informe autorizado de tu misión, fuiste también quien mato al monstruo que asesino a toda mi familia. Por increíble que parezca, no me sorprendía que Demian hiciera eso, siempre tubo debilidad por los niños pequeños. (Por todos los cielos, el papeleo de la misión. Se me olvido por completo. "NO" Esta vez, si me van a suspender sin base de sueldo)
Sin darme cuenta, mi miedo a no recibir el dinero de mi "arduo" trabajo; creo que me hizo hacer caras muy graciosas. Porque la niña, no paraba de reírse. —JAJAJA. ¡Eres muy raro! Yo, con algo entre medio de una sonrisa y un ligero suspiro —¡No te lo discuto! Pero su semblante vuelve a estar justo cuando entre por la puerta de la habitación. —¿Cómo lo mataste? Le explique que lo deje en el frio suelo retorciéndose de dolor por horas y que sus "compañeros" una vez despiertos de seguro lo despedazaron lentamente. De repente ella empezó a llorar y yo trate de tranquilizarla.
—N-no quería molestarte, perdón. Ella limpiándose las lagrimas de su rostro, me corrige. —¡No, es eso! ¡Estoy feliz! Mi familia podrá descansar en paz. ¡Gracias! ¡Me alegra haberte conocido! Se veía feliz pero mis instintos me decían que algo no cuadraba. Y fue cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo (¡Esa mirada la había visto muchas veces en el campo de batalla!)
—¡ADIÓS! Rápidamente, se saca la aguja de la intravenosa e intenta degollarse con ella. Y yo me apresuro a impedirlo, justo cuando el reloj marcaba las cero horas.
Y así, termina otro día como cualquier otro en la ciudadela.
