Capítulo 6: Hogar
Por suerte, el sonido del reloj en la habitación, logro desconcertar a la niña el tiempo suficiente como para que pudiera sujetar su muñeca e impedir su acto suicida. Luego me observo con lágrimas en su verde ojo, el cual se encontraban sin brillo.
—¡Suéltame, por favor! Usando mi nuevo brazo, aparto la aguja de sus manos, también curo la herida que dejo al sacarse la aguja, con uno de los botiquines de emergencias de las habitaciones.
—¿Sabes? Me costó mucho sacarte de ese infierno como para que te dirijas al de verdad, de forma voluntaria. Y si pensabas hacer eso al menos me hayas dicho tu nombre. —¡Lisa! Mi nombre es Lisa. ¿Podrías regresarme eso, por favor? No quería mover el avispero más de la cuenta. ¡Pero, necesitaba lograr que entrara en razón! —Sabes bien que no te lo devolveré. —No importa, tendrás que irte tarde o temprano. Y las enfermeras no podrán vigilarme para siempre.
La forma tan fría de como hablo de quitarse la vida, me hizo pensar que el "Oviblion" no tuvo efecto en ella. —Dime. ¿cómo te sientes? Lisa, llevaba una de sus manos vendadas a taparse la mitad de su rostro dañado. —Te estas preguntando, si ese trasto sirvió, ¿no? Las enfermeras me explicaron todo una vez terminado el proceso. La miro fijamente sin soltar la aguja de mi mano de metal.
—¡La respuesta es sí! ¡Sí, funciono! Recuerdo que esas bestias se turnaban conmigo y apostaban con trozos de la carne de mi familia, cuanto duraría mi cordura. No recuerdo la mayoría de las sensaciones, pero si la primera vez que sucedió; antes de llegar al nido. ¡Me, lo temía! Ni, el "Oviblion" puede borrar todo, si lo hiciera dañaría permanentemente el cerebro de su usuario. Lisa ya no podía mantener su semblante inexpresivo y las lágrimas salían de su ojo sano como gotas lluvia. Y con una voz llena de dolor, continuo con su relato.
—¿Sabias, que la primera vez nunca se olvida? Mi padre no creía en las promesas de la "Alianza Internacional" y nos obligó a irnos de la "ciudadela dieciocho." Por un tiempo todo estuvo bien, mi hermano ayudaba a papa con la recolección de suministros mientras mamá y yo nos quedábamos en el refugio organizándolo; criamos que papá tenía razón y si se podría vivir mejor en las afueras que en los refugios de la "Alianza Internacional."
No quería interrumpir, pero por cómo iba su historia intuí como pudieron adaptarse tan fácilmente al mundo de la superficie. —Pero, solo vivíamos en un mundo de espejos. La razón, por la que pudimos encontrar tantos suministros era porque un Oni los proporcionaba; nos quería GORDITOS Y FELICES. Su expresión momentáneamente cambio de la tristeza a una rabia explosiva. —Entiendo. Los Oni cuando destruyen una ciudadela, saquean todos sus recursos, aunque no los necesiten para nada. Son criaturas salvajes e increíblemente malvadas, pero nada tontas.
—¡Jajajaja! Mi padre, nunca fue el más inteligente. Pero hasta él, debió haberse dado cuenta que vivir en el mundo exterior, no debería ser tan fácil. No quería insultar la memoria de un hombre muerto, pero (¡QUÉ IMBÉCIL!) —Finalmente, un día ese Oni se presentó en nuestro refugio y antes de que pudiéramos gritar siquiera, nos dominó fácilmente en menos de un segundo. Cuando desperté, todos incluyéndome estábamos atados de pies y manos.
No quería que continuara, pero era necesario para que sacara todo ese dolor que la estaba marchitando. —El monstruo luego de burlarse de mi padre por ser tan estúpido y no ver las "obvias" señales, se quedó un momento pensando, que nos haría y en qué orden moriríamos. Cuando nos dijo que planeaba para nosotros, no podía creer su mente enferma. ¿Qué cosa era eso? Coloco la aguja de la intravenosa en mi bolsillo izquierdo y me dirige a Lisa.
—Me lo he preguntado muchas veces. Y honestamente, no lo sé. Pero, estoy seguro de algo; sean lo que sean los regresaremos al pozo oscuro y pútrido de donde salieron. Ella me mira con un ligero asombro y luego me dedica una risilla. —Jajaja. Como dije antes ¡eres raro! Rascándome la cabeza, contesto a su afirmación. —Eso es algo bueno, ¿verdad? —Jijiji. Tal vez. De repente vuelve a mirarme con un rostro triste y melancólico. —Ya debes saberlo, pero, ¿quieres que continúe?
Sin darme cuenta, cuando miré mi rostro en el espejo del cuarto, vi que mi semblante era el de un soldado que tenía que dar el pésame, a la familia de un compañero de guerra. —¡Solo si tu así lo quieres! ¡Y si te sientes preparada! Lisa cierra "los ojos" por un minuto, se aprieta el pecho con sus manos y por último da un suspiro. Cuando abre "los ojos" me dedica una muy pequeña sonrisa; pero su ojo visible todavía irritado de tanto llorar, mostraba una gran tristeza.
—Pfff. Mi madre fue la primera en gritar de horror por la idea de esa "cosa." No pareció hacerle mucha gracia, porque inmediatamente le arrancó la lengua con sus garras y cauterizo la herida con un palo ardiendo de nuestra fogata. Todavía recuerdo sus exactas palabras.
… No, queremos que mueras tan rápido. Tienes, todo un espectáculo que presenciar "mamá." Bueno, quien empieza primero. ¡Prometo que si lo hacen los dejare en paz por todo un día! Incluso podrían escapar en ese tiempo.
Mi madre todavía muriéndose de dolor y sin poder hablar suplicaba que no lo hiciéramos. Pero, mi padre y mi hermano se encontraban muertos de miedo y al final accedieron. Los dos me usaron como un juguete, tal y como les decía ese monstruo. Aunque obviamente no querían hacerlo… recuerdo sus lágrimas y sus caras de terror y asco, mientras el monstruo le arrancaba los parpados a mi madre para que no se negara a presenciarlo. No los culpo, pero una pequeña parte de mí, no puede evitar odiarlos por no poder protegerme. Y luego…. ÉL…. NO…AH…
Yo sabía que la peor parte, estaba por empezar. Todo de mí me dijo que la detuviera, pero sabía que ya no hay vuelta atrás. —¡Puedes hacerlo! ¡No importa que sea! Lisa, se enjuaga las lágrimas con las sus manos y prosigue con su historia.
—Una vez que todo acabo, el monstruo cumplió con su palabra y nos dejó marchar. Mi madre y yo no podíamos ver a mi padre o a mi hermano a la cara y ellos lo entendían muy bien. Una vez que regresáramos a la "ciudadela dieciocho", los dos saldrían para siempre de nuestras vidas. Pero a unos kilómetros de la entrada submarina, el mismo Oni apareció de repente ante nosotros.
Yo lo no lo entendía le dije, nos prometiste que podíamos irnos en paz. Y él respondió que solo nos dio un día. UN MALDITO DÍA. Y que el trato no impedía poder seguirnos. ¡JAJAJA! ¿Te imaginas porque nos dejó marchar, en primer lugar? Sin cambiar ni por un segundo la seriedad de mi rostro, respondo a su muy difícil pregunta. —Él Oni quería conocer la ubicación de la "ciudadela dieciocho."
—JAJAJA. SÍ. SÍ. Sí. ¿Lo entiendes ahora? ¡POR NUESTRA CULPA MILES DE PERSONAS INOCENTES MURIERON EN MANOS DE ESAS COSAS! Con un rostro que rebelaba un odio ciego y golpeándose las piernas, Lisa continuaba hablando. —Lo escuche de las enfermeras, la "ciudadela dieciocho" fue destruida unos tres días después de mi captura. "¡Y por lo demás, creo que ya te lo imaginas!" ¡AHORA, REGRÉSAME LA MALDI…!
Antes de siquiera notarlo, estaba abrazando a lisa y apenas pudiendo contener mis lágrimas. —¡No fue tu culpa! ¡Nada de lo ocurrido fue tu culpa! Aunque sorprendida por lo que hice, no quiere cambiar de opinión. —¿ERES SORDO O QUÉ? Sí… no… HUBIÉRAMOS…. Lo entendía y sabía que si decía algo equivocado solo empeoraría su estado mental. Pero, siento que debo hablar con todo mi corazón.
—¡No, fue tu culpa! Ni la de tus padres (en realidad viejo idiota, sí que fue tu culpa. Y la cereza del pastel fue que estableciste tu campamento en la frontera de un nido) o la de tú hermano. Fue de ese Oni. Él, orquesto todo. —Pero… PERO…
—¿Tú le dijiste al Oni donde se ubicaba tu antiguo hogar? Ella me mira muy enfadada. —POR SUPUESTO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO…Y MIL VECES NO. ¡NUNCA LO HARÍA…! ¡Amaba ese lugar, nunca deberíamos habernos ido! —Lo vez, no tuviste intención de guiarlo hacia tu amada ciudadela. Esos seres son muy astutos, saben cómo manipular a las personas. Como nieto de la mente más brillante de la "Alianza Internacional" y futuro científico, te aseguro que las probabilidades de haber evitado ese fatídico resultado son casi cero.
—Pero…. Solo quedaba una cosa por decir, esperaba estar en lo correcto. —Sin embargo, de no haber estado ahí, es muy probable que la "ciudadela dieciocho" todavía existiese… Lisa se veía como un niño en penitencia hasta que termine mi frase. —Por eso mismo debes, ¡VIVIR! El shock de mi argumento la deja momentáneamente atónita. —Pero, dijiste que en parte fue culpa mía. ¡Merezco morir! Le doy una cachetada, con mi nueva mano, eso hace que las vendas se aflojen y caigan al piso.
Lisa irritada intenta devolverme el golpe, hasta que nota mi nueva extremidad. —Por, eso sentía algo raro en tu abraso. ¡También… fue mi culpa! —¡ESCÚCHAME! Solo tengo dos cosas más que decirte. Lisa aún algo irritada escucha lo que tengo que decirle.
—Primero, no fue tu culpa que mi brazo quedara en la barriga de un Oni. Tuve la elección de salvarte o dejarte morir. La pérdida de mi brazo es responsabilidad mía y solo mía.
—¿Y la segunda cosa? —Si es que te sientes responsable por lo sucedido, no tomes la salida fácil y vive para honrar sus memorias. Los que sobrevivimos, nunca tenemos la opción de quitarnos la vida. ¡Vive por los que ya no pueden! Luego de terminar "todo" lo que tenía para decir, saco la aguja de mi bolsillo y se la entrego.
Lisa la sujetaba con una mano temblorosa, mientras sus lágrimas empapaban la aguja. La llevo a su cuello y se dispuso a hacerlo. Pero justo en el último momento me la entrega, para luego desplomarse en llantos sobre su cama. Rápidamente le doy un gran abrazo (más fuerte que antes) y ella pega su rostro repleto de dolor en mi pecho.
—Jamás, te voy a abandonar. Aunque el mundo entero te juzgue por lo que paso, yo siempre estaré de tu lado. Nos abrazamos un largo tiempo (no sabría decir ¿Cuánto?) Sin darnos cuenta la Dra. Akira entro en la habitación. —"Tos" "Tos" ¿Interrumpo algo? Por algún motivo los dos, nos sonrojamos al mismo tiempo. —No, no, no…solo… En el rostro de la doctora se dibujó una sonrisa pícara. —¡Hay, los jóvenes de hoy en día! Lisa sin perder el rojo de sus cachetes, interviene. —No…. Se equivoca. La doctora nos guiña el ojo.
—Tranquilos, yo no vi nada. Ah, Hiro. Te espero en mi oficina. ¡Tenemos que hablar! La Dra. Akira, nos dedica una última sonrisa pícara, antes de abandonar el cuarto. Los dos nos reíamos de lo sucedido con la doctora y luego nos despedimos, por ahora.
Oficina de la Dra. Akira:
Cuando entro en la oficina de la doctora, ella me regala una mirada de desaprobación total (como mi instructor de tiro de la academia; en mi defensa, su rata mascota ya estaba muerta) —Hiro, quieres explicarme porque cuando entre en la habitación de esa niña, no tenía puesta su intravenosa y porque la aguja de la misma estaba en tus manos. Cuando le relato "todo" lo sucedido a la Dra. Akira, ella saca un cigarrillo de un cajón de su escritorio y lo enciende en su boca con un fósforo.
—"Tos" "tos" "tos." ¡Sí, a mí también me gusta el cigarrillo! ¡Pero, le importaría hacerlo afuera, por favor! Ella larga un suspiro y apaga el cigarrillo en un cenicero, que también se encontraba en su escritorio. —¡Esto será peor de lo que imagine! —¿Qué quieres decir? La doctora instintivamente intenta encender otro cigarro, pero se da cuenta rápidamente que su caja está vacía. —Lo diré, sin rodeos. La niña, de la habitación número cuatro, será enviada al orfanato de la "ciudadela principal."
No, podía creer lo que escuche. —Dra. Akira, me parece que no la escuche bien. ¡Podría repetirlo! —No te hagas el tonto chico, me oíste muy bien. La niña ira al orfanato. Es el procedimiento estándar para niños sin familias. —¡NO, PUEDEN…! Me altere de tal forma que casi revelo mis vectores, por suerte el recuerdo de la dura advertencia de Adam, me impidió hacer una tontería.
La Dra. Akira parece que no le dio mucha importancia a mi pequeño arrebato (debe pensar que la situación es comprensible) —Doctora, Lisa ya ha pasado por un infierno en vida. No podemos enviarla al "Orfanato." En ese lugar, no solo habitan huérfanos sin familias (hay horribles rumores sobre ese establecimiento que nunca se pudieron confirmar, pero tampoco de aclararon) —Te entiendo, pero sin familia directa o alguien que quiera adoptarla, no me es posible hacer otra cosa. ¡Y sabes tan bien como yo que nadie lo hará!
—Doctora, que se necesitaría para adoptarla.
—Primero, un tutor que cumpla con las cualidades básicas que pide la ley. Segundo la firma de dos médicos certificados. Y, por último, la aprobación de un oficial del registro civil. Ya son más de las tres de la madrugada, por lo que solo tenía según el reloj de la oficina de la Dra. Akira, exactamente tres horas y veintitrés minutos antes que los carroñeros del "Orfanato" se llevaran a Lisa. Nunca lo conseguiría por la vía convencional, por lo que solo me quedaba una opción.
—Doctora, me permite usar su teléfono. ¡Tengo tres llamadas que hacer!
Sede principal del "Laboratorio"
—¡Señora Kurama! ¿Como le fue con el consejo? Me encontraba más cansada de lo normal, y preferiría no tener que contestar ese tipo de preguntas, en especial a esta hora. —Si, tuviera que definirlo, en una palabra, doctor. ¡Seria, tedioso! Exceptuando al presidente, los demás son unos viejos conformistas.
Mi joven asistente me regala una mirada comprensiva y se limita a salir del complejo. —Señora, ¿quiere que la lleve? —No, te preocupes. ¡Los años no me han quitada la capacidad de conducir! Antes de llegar a mi coche, noto que mi comunicador portátil empezó a sonar. —Hiro, que sorpresa que me llames a estas horas. ¿Está todo en orden? —Abuela, sé que es tarde, pero necesito tu ayuda. De todos los escenarios posibles que me imaginaba, realmente no espere lo que dijo…
