Una terrible solución para Severus

Con su rostro crispado por el pánico apareció Lucius en la sala de espera del área de urgencias de San Mungo. Hermione al verlo corrió a abrazarlo y se puso a llorar sobre su pecho, el rubio le acarició el cabello

- Todo va estar bien- susurro Lucius.

- Padre, Leyla necesita de tus cabellos para sobrevivir.

-¿Que quieres decir? - se asusto el rubio

- Leyla fue concebida bajo el juramento inquebrantable que hicimos yo y Hermione...

Lucius se enfureció de inmediato

- Llevale mis cabellos a los medimagos. Lo que sea por mi hija-

Lucius se corto los cabellos con la varita, los puso dentro de una bolsa de plástico y se los entrego a Draco inmediatamente.

Harry solo miraba incredulo a Hermione que se aferraba a Lucius que la abrazaba como temiendo perderla si la soltara, eran realmente la pareja mas dispareja que Harry pudo imaginar, al menos Snape era inteligente, ¿pero Lucius?¿Que diablos le había visto su amiga? Todo el mundo sabia la fama de Malfoy padre y era un tipo de lo peor pero ¿que mas podía hacer? Solamente respetar la decisión de Hermione.

- Lamento no haber estado con ustedes.

- Nunca pensé que esto pasará...

- Yo no sabia nada del juramento, hace poco me entere, nunca pensé que le hiciera daño a mi hija...

- Lo se- susurro Hermione aun abrazando al rubio, Lucius le dio un beso en los labios y la castaña no hizo nada por impedirlo

Harry se levanto para ir a la cafetería, le asqueaba ver a Lucius tan atento con su amiga. Y a ella tampoco la entendía ¡lloraba por no estar con Severus pero le daba esperanzas a otro!

Severus miraba a la pequeña niña que yacía profundamente dormida en el cunero, hacia dos horas que le había dado la poción (Con los cabellos de su padre) y afortunadamente la niña estaba en perfectas condiciones.

No pudo evitar sentirse derrotado y mal por todo, pero sabia que esa pequeña niña no tenia la culpa de nada, y odiaba a sus padres al haberla engendrado bajo el maleficio de ese juramento.

- Hubieses sido mi hija pequeña mestiza-

-¿Alguna novedad Profesor?- era Theo

- La niña esta bien. En seis meses le daré otra poción igual.

- Debería decirles profesor...

- Lo haré...- respondió Severus con amargura

Severus salio de la sala de urgencias con su mascara de frialdad como de costumbre, vio con horror como Hermione era abrazada por Lucius. Potter estaba apoyado contra la pared con los ojos cerrados, al verlo salir Lucius se levanto de golpe molesto.

-¡¿Que hace el aquí?¡Nadie me dijo que el estaba con MI hija!

-Si el salva a mi hija estoy de acuerdo en que el la atienda Lucius. Eso no esta a discusión-

Lucius se quedo callado mirando de mala manera a Severus que parecía indiferente.

- Si ya acabaste con tus niñerías Lucius podre explicarles lo que tiene su hija y como revertirlo-

- Diganos profesor, haremos todo por mi ahijada-

Severus asintió dirigiéndose a Harry

- La niña fue concebida bajo ese maldito juramento inquebrantable, puede fallecer en cualquier momento...

Hermione sollozó tapándose la cara con las manos.

-¿Hay alguna solución Snape?

-... Debemos revertir la puta maldicion. Es obvio que el juramento, esa magia lo cargo la niña al ser concebida.

- Haz lo que sea Snape. Te pago lo que quieras pero salva a mi hija...

- ¡Te quieres callar y dejarme terminar de explicar lo que harán con un carajo!

- Sigue Severus por favor- pidió Hermione, sus miradas se cruzaron un momento.

- Necesita contra maldiciones, y pociones para romper ese juramento, pero llevara tiempo todo esto...En el proceso la niña podría enfermar, debilitarse, perder la magia y lo mas terrible...

-...morir...

hija-Haré lo posible por mantenerla a salvo...y si sale todo bien el juramento se romperá, y ustedes ...podrán separarse si desean hacerlo...-finalizó Severus

- ¿Eso quiere decir...?- pregunto Hermione sorprendida

-Tendrán que vivir juntos, por el bien de su hija-

-Cosa que no sera difícil, ya pensábamos en casarnos- escupió Lucius, Snape lo miro con odio pero no dijo nada

- ¡Lucius! ...

- Eso simplifica las cosas...- confirmo Severus ignorando a Hermione

-¿Es necesario que seas tu quien ...?

- Si gustas podrías buscarte alguien que haga los contra hechizos y elabore las pociones pero mientras eso pasa a la hija de Granger podría pasarle algo...

- No se te olvide que también es hija MIA-

- ¡Es la salud de mi ahijada por merlín!

-Lo siento Severus. ¿Podriamos llevarnosla a casa ya?-

- Eso deberías preguntárselo a Nott Granger, es el medimago a cargo-

Severus se fue sin mirar atrás, una lágrima escapo por su mejilla, no quería darse por vencido... Pero era la separación definitiva, Hermione estaría con Malfoy lo amara o no para mantener a su hija a salvo y el no podía contra eso.

Se apareció en su casa y para su desgracia su tía Edith lo estaba esperando con el entrecejo fruncido.

-Buenas tardes Severus, pensé que tu complejo de héroe había desaparecido. La niña con la que te revuelvas me informo que estabas en San Mungo, decidí esperarte. ¿Todo bien?

- Vamos a mi despacho, aquí podría escucharnos.

Severus cerro la puerta tras su tía y puso encantamientos protectores para que ''nadie" oyese nada.

-¿A que diablos estas jugando Severus?, Llego aquí y en vez de encontrarte me encontré a esa chica paseándose por la casa semidesnuda. ¿Te volviste loco? ¿Y Hermione que?

- Tía, Ginebra es mi mujer. Y Hermione se casara o vivirá con Malfoy no se...

- ¿Que te hace pensar eso? Ella me ha dicho que...-

- Lo que ella quiera ya no importa- Severus miro por la ventana para que su tía no mire sus ojos- Su hija fue concebida bajo un juramento inquebrantable que involucra a sus padres ¿Sabes que significa?

-¡Dios santo!. Ay hijo mio, entiendo lo que deben estar pasando. Ella debe estar atada de manos

- Ella quiere a Malfoy, lo veo en sus ojos...-

- A lo mejor solo esta confundida cariño- Edith beso la frente de su sobrino y lo abrazo con cariño.

- Que necesitabas tía, te he contado mis problemas. Pero...¿El motivo de tu visita?

Edith suspiro cansada

- Aberforth quiere sacar a tu prima por todos los medios del psiquiátrico. Me llego carta de las sanadoras, no deja de visitarla. ¿Podrás hablar con el? Tal vez te haga caso a ti del error que seria que Deborah fuera liberada.

- ¿Lo has intentado?

- Si cariño, se enojo conmigo porque no quise regresar con el. Ya chochea- y río. Beso a Severus en ambas mejillas y se desapareció