CAPÍTULO NAVIDEÑO
"El dulce aroma del cerezo"
4 de diciembre...
Ya hemos cumplido dos años de casados, un año en donde nos pasó de todos, de querer asesinarla por sus constantes cambios de ánimos, hasta amarla a desmedida, noches en vela por la llegada de Lian, sentí celos por un amigo que he llegado a conocer y me hubiese gustado conocerlo antes para que me previniera.
Lian ya tiene oficialmente un año y ocho meses, está a punto de cumplir su noveno mes y Sakura pretende que sea el más especial, ya que la época navideña está en su apogeo, se ha empeñado en tener un arbolito enorme en el centro del jardín, dejó las construcciones para dedicarse a diseñar jardines y espacios abiertos.
Me ha enseñado cientos de diseños para el árbol de navidad, le he dicho que puede hacer lo que guste, pero como es de esperarse, no está contenta con esa opción, quiere que esté presente en todo el proceso.
–¿A dónde te vas? –atrapo a Lian antes de que se escape por la puerta–
Hace dos meses que empezó a caminar y no para desde entonces, es una escapista, igual que su madre, le hago sonidos chistosos para verla sonreír, es la alegría en toda la casa.
–¿En dónde está tú mamá?
Camino con la pequeña en brazos, encuentro a Sakura sentada en la sala de estar con un montón de adornos navideños, en verdad quiere que todo esté perfecto, ni siquiera se da cuenta de mi presencia o que el portabebé que tiene junto a ella carece de bebé.
–¿Te puedo ayudar en algo? –pregunto tras acercarme a ella–
–No entiendo las instrucciones, no me queda el árbol como se muestra –dice tirando las hojas que leía atentamente– además de que según la caja, no es tan grande como quería y no lo podré poner en el jardín.
–Cariño, podemos arreglar este espacio y decorarlo como tú gustes, por cierto, Lian se escapó de nuevo –Sakura voltea a ver el portabebé, se levanta aterrada del piso, hasta el color se le ha ido hasta que repara en lo que tengo en los brazos–
–Soy una pésima mamá, se me escapa a cada rato –dice acercándose a nosotros– ¿Hace rato que llegaste?
Carga a la pequeña en sus brazos y la lleva al pequeño espacio que acondicionamos para que pueda jugar, el piso tiene tapetes de colores, los juguetes que tiene son peluches, no permito que juegue con cosas que la puedan lastimar, es mi princesa y la tengo que proteger.
–Solo un par de minutos –la tomo de la cintura para atraerla a mí– eres la mamá más sexy y buena que Lian podría tener –roso mis labios con los de ella– te he extrañado
–Mmmm y yo a ti...
Comienza el juego de seducción de mi sirena, roces con nuestros labios, pequeñas caricias hasta que... El llanto de Lian nos baja la calentura.
Sakura se acerca a ella para cargarla, la inspecciona minuciosamente, al parecer la pequeña tiene el pañal lleno y está incómoda, Kiyoko, la nana de Sakura y ahora de Lian, se acerca a nosotros para llevarse a la pequeña, después de hablarlo demasiado, decidimos que ella sería un buen elemento con nosotros, se encarga de la bebé cuando ambos nos vamos a trabajar, es un gran alivio tenerla con nosotros.
–¿Me ayudas a armar el árbol? Quiero que la primera navidad de Lian sea impresionante –me mira haciendo pucheros, no soy capaz de negarle nada a esta mujer–
Es la segunda navidad que pasamos juntos, y pensar que podría haber sido la tercera, sin tan solo no me hubiese marchado a Hong Kong al verla llegar con James, lo recuerdo y me siento ridículo, en mi defensa, los celos me nublaron los pensamientos.
Sakura me ha vuelto loco desde que la conocí, desde que nos casamos y desde que me dijo que en verdad me ama, ese día aún lo recuerdo y lo atesoro dentro de mis pensamientos, ya tengo el regalo de navidad para ella, lo he estado preparando en conjunto con Tomoyo y Meiling, mis dos primas que son mis cómplices en todo.
Ayudo a Sakura con el árbol de navidad, cada vez que sonríe se le ilumina el rostro y hoy por hoy puedo decir con seguridad que esas sonrisas son por nosotros, las dudas ya se han disipado, y cada día me sorprende con sus muestras de cariño.
–Te doy dos monedas por tus pensamientos –la escucho decir, está sobre una silla, colocando las luces en el árbol–
–Ya sabes que mis pensamientos valen más que dos monedas, muñeca...
Ambos nos soltamos a reír, lo mismo me ofreció hace unos años, cuando ella me volvía loco y lo mismo le respondí, es increíble lo rápido que ha pasado el tiempo.
–Esto ya está casi listo –dice colocando uno de los adornos en el árbol– iré por Lian y la cámara, quiero que ella ponga la estrella en la punta.
–Amor, aún es pequeña –la detengo– déjalo para cuando tenga dos añitos –los pucheros que hace me encantan–
–Para eso estás tú, la ayudarás mientras yo capturo el momento –pasea sus manos por mi pecho, sabe cómo provocarme–
–Sakura, no empieces lo que no vas a terminar –advierto con voz ronca–
–Lo terminaré, en la noche, cuando estemos a solas...
La muy descarada se aparta de mí y me guiña un ojo, me quedo parado recuperando un poco la compostura, no pasa mucho cuando aparece con Kiyoko y Lian, Sakura le enseña la estrella dorada a la pequeña y esta comienza a estirar sus manitas hacia ella.
La escena es demasiada enternecedora, mis dos princesas son la razón de mi vida, y el motivo por el que intento que mi agenda no esté saturada, no pienso perderme nada en la vida de mi pequeña y de mi esposa, ellas siempre están primero.
Tal y como ella dijo, ayudé a la pequeña Lian a colocar la estrella en la cima del árbol mientras que Sakura toma las fotos, una vez que queda conforme con todas las que ya ha tomado, carga a la pequeña para llevarla a bañar, aprovecho su partida para hablar con mis primas, necesito saber cómo va la sorpresa.
10 de diciembre...
La casa ya está completamente decorada para las fiestas, aunque Lian se encarga de mover todo de su lugar, los adornos le llaman la atención y va hacia ellos, cada día, después del trabajo, ambos nos sentamos a jugar con Lian, pasar tiempo de calidad en familia.
Sakura realiza toda clase de actividades que ha visto o leído en internet para estimular a la pequeña, desde jugar con pintura de dedos, hasta aplastar gel con sus manitas.
–Tomoyo insiste en que vaya con ella a arreglarme para la cena de navidad –comenta mientras le pasa un peluche a la bebé–
–Es una estupenda idea, tiempo entre chicas, te hace falta –la animo un poco, es parte del plan–
–Son muy efusivas, me intimidan –la veo hacer una mueca– además, sé cómo arreglarme.
–Estoy seguro de que si, pero mi amor, no te haría nada mal, yo me haré cargo de Lian –me mira enarcando una ceja– con ayuda de Kiyoko, por supuesto.
Lian camina hacia nosotros, se sienta y comienza a balbucear, se levanta y camina alrededor de todos los juguetes, se sienta en uno que se supone que sirve para que presione botones y se encienda algunas luces, algunas veces lo hace, otras, como hoy, se sienta sobre el juguete creyendo que es una banca.
24 de diciembre...
Faltan unas horas para llevar a acabo la sorpresa para mi amor, Tomoyo y Meiling me avisan que Sakura ya está con ellas, Kiyoko se ocupa de Lian, mientras que Eriol y Hiro me ayudan con el resto de la sorpresa.
He conseguido cientos de claveles de diferentes colores para esta ocasión, mis padres me ayudaron a que el pedido llegara a tiempo, todos corremos de un lado a otro para que la sorpresa quede a tiempo.
Son las ocho y media cuando Meiling me envía un mensaje de que ya están en camino, les informo a todos para que estén preparados, me trato de relajar lo más que puedo, mientras espero a mi sirena.
El sonido de las llaves me alerta, han llegado, todos ya están en sus posiciones, me acomoda la corbata, las tres entran y me quedo embobado mirándola, Sakura viste un vestido blanco que resalta su figura, se ve increíble, su cabello largo lo lleva suelto con algunas ondas, pero lo que más me cautiva, son esos hermosos ojos verdes que parecen dos piedras preciosas.
Me mira completamente confundida, mientras que Tomoyo y Meiling desaparecen, me acerco a mi sirena y la tomo de la mano.
–¿Me explicas qué está pasando? –pregunta mientras inspecciona la casa, todo está a oscuras, a excepción de pequeñas velas que señalan el camino hacia el patio trasero–
–En un momento lo sabrás –beso su mano y tiro de ella para que comience a avanzar– sabes, cuando terminamos de leer tu diario, incluso antes, supe que nuestra boda no es la que uno imaginaría tener –comienzo a explicarme mientras vamos avanzando– el año pasado te lo iba a proponer, pero con el embarazo, no lo creí prudente, además estaba el hecho que teníamos que retomar el rumbo de las empresas –me detengo en la puerta de cristal que da al patio trasero– Sakura, te mereces una boda de verdad, no la que tuvimos hace dos años...
Abro de par en par las puertas y aparece el jardín con pequeñas luces iluminando todo, nuestra familia y amigos están presentes, aplaudiendo nuestra llegada y sacerdote que nos espera en un altar improvisado en espera de que nos acerquemos.
–Shaoran... –la veo pestañar varias veces, tiene acumuladas las lágrimas en sus hermosos ojos, tomo sus mejillas y me acerco hasta ella–
–Dijiste que querías una navidad especial para Lian, pues... no solo lo será para Lian lo será para ti, para mí y para nuestra familia, porque en esta fecha estaremos celebrando nuestro aniversario.
Sigue sin palabras, tiro de ella hasta llegar al altar improvisado, cuando al fin la ceremonia acaba, nos unimos en un beso tierno, sellando de esta manera, el amor que sentimos ante todas las leyes.
–¿Sigues siendo real? –pregunta cuando nuestros labios se separan–
–Tan real como la primera vez que me lo preguntaste –roso nuestras narices–
–Feliz navidad, amor –sonríe mientras pasa sus manos alrededor de mi cuello–
–Feliz navidad, preciosa –la vuelvo a besar–
Los aplausos de todos se hacen escuchar, Kiyoko se acerca hacia nosotros para darnos a la pequeña, Tomoyo le diseñó un vestido rosado pastel con la que la hace parecer una verdadera princesa, y en su cabecita, le colocaron una coronita de flores del mismo tono.
–Nuestra pequeña se ve hermosa –comenta dándome besitos a sus regordetas mejillas–
–Igual que tú, mis dos razones para seguir adelante –abrazo a ambas–
–Dirás tres... –suelta de repente, la miro consternado, espero a que siga hablando pero no lo hace, su mirada va hacia Kiyoko, la cual supongo que entiende la mirada, porque se acerca a nosotros y toma en brazos a la pequeña, quien protesta al alejarse de nosotros, pero ni sus gritos me hacen reaccionar–
–¿Tres? –pregunto con cautela–
–Estoy embarazada –toma una de mis manos y las lleva hacia su vientre– tengo siete semanas
Y yo que creí que mi sorpresa sería la más espectacular, la miro, la miro y la miro, aún estoy asimilando la noticia, seremos de nuevo papás, la tomo entre mis brazos y comienzo a darle vueltas, es la mejor noticia que me pudo haber dado.
Ambos damos la noticia a todos los presentes, quienes nos felicitan por el próximo miembro de la familia, la cena de navidad pasa entre noticia y noticia, a Tomoyo le está yendo bastante bien en la boutique que abrió en Tokio y piensa expandirse a China para poder estar más tiempo con nosotros, Meiling al fin puso un consultorio en forma en Tomoeda, junto con Eriol han formado una muy linda familia.
Antes de las doce, los invitados comienzan a retirarse, Touya, Tomoyo, Meiling y Eriol se van por los pequeños y los regalos que deben poner debajo del árbol, mis padres se van a regañadientes, no les hace mucha gracia tener que irse, pero en estos momentos, necesito privacidad con mi esposa.
–Nos vemos en unas horas, no olviden llevar a Lian para que abra sus regalos –dice mamá antes de salir–
Tras prometerle como veinte veces de que si lo haremos, los vemos marcharse de la casa, cierro la puerta y voy hasta Sakura, la cargo entre mis brazos para llevarla a la habitación.
–¿Cuándo tendrás otra revisión? Quiero ver al bebé –comento mientras hago círculos en su vientre plano–
–Después de las festividades, para eso ya tendré casi los tres meses y nos podrán decir qué será...
–Me haces locamente feliz –comento mientras me acerco hasta sus labios y la beso hasta dejarla sin aliento–
Y es así como una navidad que podría ser como cualquier otra, pasa a ser una fecha muy especial para nuestra familia, la boda que tuve con Sakura y luego la noticia de que seré padre por segunda ocasión, definitivamente, es la navidad que siempre recordaremos.
Hola Cerecitos! Aquí les traigo el capítulo navideño, y se los dedico a todas ustedes que pidieron el capítulo con "el dulce aroma del cerezo" pero en especial se lo dedico a una amiga que hoy está de cumpleaños, mi querida Nan Muchas felicidades por un año más de vida:D y Feliz Navidad Cerezos, muchas gracias por este año que ha sido muy lindo con todos y cada uno de ustedes que leen lo que escribo y dejan sus comentarios o que solo leen :D Un beso y Felices fiestas!
