Capitulo 34: Si no estas conmigo

Luna se había aparecido en la casa que Lucius compartia con su pequeña familia a media mañana por un recado urgente de Hermione, necesitaba verla con urgencia le había escrito.

Lucius ese día después de dejar a Hermione en la casa se encaminó a una cita de negocios con un importante empresario. Así que por eso la castaña aprovecho para citar a Luna, necesitaba desahogarse con alguien.

Para su sorpresa Hermione ya se encontraba en la sala de estar esperándola, parecía muy nerviosa

- ¿Que ocurre Hermione?, me alarmó tu mensaje. Deje a mis hijos con mi padre.

- Siento por haberte hecho venir pero necesitaba hablar esto contigo.

- Dime amiga.

- Me encontré a Ginny en el callejón Diagon, me dijo que esta embarazada.

- ¿Y eso en que te afecta? - dijo Luna alzando ligeramente una ceja, era evidente que estar casada con Draco la estaba cambiando.- Mira Hermione, decidiste hacer una vida con Lucius y con tu hija. Dejas que el padre de tu hija te toque, perdoname amiga pero si decidiste estar con Lucius no deberías enojarte de lo que Severus haga.

Hermione se quedo sin habla.

- No estoy segura de...

- Mira Hermione, te decidiste por Lucius desde el momento en que no le impediste acercarse a ti en todos los sentidos. Severus y tu ya no están juntos, el te dejo claro que no te perdonaba pero tuviste la elección de criar sola a tu hija pero no lo hiciste. Como quieras ponerlo Lucius es tu pareja, y te sugiero que si no lo quieres es mejor que se lo digas.

- Perdón, creo que tienes razón.

- Si amiga piensalo. Nos vemos tengo que ir por mis hijos.

Luna movió la cabeza negativamente antes de despedirse de beso de Hermione.

Hermione suspiro al fin, pensó que era tiempo de dejar a Severus vivir su vida con quien mejor le parezca ni estarle rogando para que la perdone. Era obvio que el pocionista ya no la quería en su vida.

En ese momento se apareció ante los ojos el elfo doméstico que se encargaba del cuidado de Leyla con aparente angustia.

- Guido, ¿Ocurre algo a mi hija?

- Ama, la señorita Malfoy esta muy mal. No deja de llorar y su piel esta cambiando de color...

Hermione se puso pálida y la angustia le entró de repente. No quería recurrir a Severus...

Pero la salud de su hija era primero, tenia que tragarse su orgullo y llamarle.

-Guido ve por el señor Snape, que venga enseguida mi hija lo necesita...Luego ve por Lucius por favor.- Las palabras salieron solas, temblaba de miedo, temía que algo le pudiera pasar a su hija.

- Si ama, enseguida-

Hermione fue de inmediato a la habitación de su pequeña hija y se llevo el susto de su vida al ver que una mujer extraña, de cabellos negros y enigmáticos ojos azules tenia entre sus brazos a su pequeña hija. La conocía de vista, la había visto en el "falso funeral" de Severus.

- Buenos días Granger.- La mujer suspiro de gozo-Tu hija es preciosa

-¿Que quieres aquí? ¡Deja a mi hija! Ella esta delicada...

- Tu hija esta perfecta Granger, esa fue una ilusión que cause para que lo vea tu maldito elfo y dejara a esta hermosura sola-

Hermione estaba anonadada, temía por la vida de su hija

- No le haré daño a este pequeño fruto de tu error Granger. Yo no daño a niños-

- Dame a mi hija...

- Deborah Dumbledore querida- de presentó la ojiazul

Le entregó a su hija sin rechistar.

- Es hermosa Hermione. Lastima, la decepción que se va llevar mi primo, esta niña esta completamente curada.

- ¿Que quieres decir?

Deborah volvió a suspirar y puso una mirada triste mirando hacia la ventana.

-Te enamoraste de su padre.

- Tu..¿Como..?

- Tu hija esta curada y solo el verdadero amor la puede mantener así...¿Entiendes?

- Eso creo.

- Pensé que eras inteligente Granger.

- Severus le estuvo haciendo los contra maleficios...- empezó a decir Hermione

- Eso pasa a segundo plano, amas a Malfoy y punto. Lamento decirte que esa niña existe por culpa mía, y de no ser por mi tu estarías con Severus...yo...- Deborah se tapó la cara con ambas manos- Lamento haberte arrebatado la felicidad.

- Lo se, Severus me lo contó. Sabes que mi hija es lo mas hermoso que tengo, y no me arrepiento en nada de tenerla- Hermione le dio un beso en la frente a su pequeña hija que estaba profundamente dormida.

-Yo también soy madre... Y se que es lo mas hermoso del mundo-

- Severus esta en camino...

Deborah río

- El elfo no fue a ningún lado Granger. Se manejar bien las cosas, de hecho esta en tu cocina preparando el almuerzo-

-Pero...

Deborah estaba decepcionada de su visita, apretó en su bolso el giratiempo que le daría a Hermione. Pero todo estaba claro, Hermione no quería volver el tiempo atrás, y ella no podía hacer nada mas para juntar a Severus y Hermione si ya ninguno de los dos quería estar con el otro.

- Tengo que irme, Hermione dime ¿Que puedo hacer para que seas feliz...?

- Deja las cosas como están Deborah.

- Eso haré- sonrió con tristeza la pelinegra

La mujer salio de la casa de la familia Malfoy con varios pensamientos en su mente, por ejemplo estaba muy arrepentida de sus errores pero ya era tarde para remediarlo, ahora solo queria ir a ver a Matías, lo extrañaba mucho, hace mucho que no lo veía.

Edith Prince se encontraba en su lúgubre mansión aun muy nerviosa por todo lo que estaba por hacer su hija Deborah. Notablemente había notado el cambio de su hija pero el hecho del que quería reparar su daño necesariamente no era al correcto, trataba de decirle que dejara que las cosas sigan su curso pero ella era necia, solo esperaba que su hija a pesar de ser inteligente y poderosa no cometiera una estupidez.

La mujer se sobresaltó al escuchar la puerta abrirse y se sorprendió al ver a su hermosa hija con la mirada triste y el entrecejo ligeramente fruncido. Caminó con elegancia y le dio un beso en la mano a su madre en señal de respeto.

- Buenas tardes madre- La joven mujer se dejo caer en el sillón algo cansada.

- ¡Pense que nunca vendrías!, ¿Pasó algo malo? ¿Que hiciste?- se asusto Edith al ver a su hija tan callada.

- Absolutamente nada. Granger no quiso volver el tiempo atrás, me sorprendió mucho, era su oportunidad.

Edith abrazó a su hija con cariño

- A mi no me sorprende en lo absoluto cariño, ella ama a su hija. Y viajando en el tiempo corre el riesgo de no ver nacer a Ley la

- Podría tener mas hijos...con Severus-

- Sabes la respuesta a todo eso Debbie cariño, deja de martirizarte por lo que ocasionaste. Ambos han aceptado su realidad-

- Lo se, madre. Pero no quiero ver a Severus infeliz...

- Yo lo veo bastante bien. Además hija, el ya tuvo muchas oportunidades de regresar con Hermione y no lo a hecho-

- Por orgullo...

- El amor supera hasta el orgullo hija-

Edith sonrió por detrás de su hija y esta última miro a ver a quien le sonreía su madre. Severus se encontraba de pie con el semblante tranquilo sin sonreir, y entre sus brazos tenia al pequeño hijo de Deborah que le extendió las manitas enseguida a su madre quien de inmediato abrazo a su pequeño bebé como si la vida se le fuera en ello.

La joven mujer acuno entre sus brazos a su pequeño hijo hasta que se quedó dormido. Los dos adultos permanecieron en silencio observando la conmovedora escena, a Severus le pareció vislumbrar una lágrima brotar de los ojos de Edith.

- Ahora regreso, lo llevare a su habitación- dijo a Severus

- Ve, a ti es a quien vine a ver-

Pasaron un par de minutos cuando Edith volvió a la sala de estar donde su madre se encontraba platicando muy seriamente con Severus. Los dos se le quedaron mirando sin decir nada, Deborah se encontraba cambiada, sin duda se le veía mas feliz que nunca.

- Hola Severus. ¿Cual es el honor de tu visita?

-Iré al grano. Quiero que me entregues ese maldito giratiempo, me inquieta en verdad que estés cargando ese artefacto día y noche.

Deborah Sonrió y miro a ver a su madre

- Los dejo solos, Severus estas en tu casa-

Deborah espero a que su madre se perdiera de vista y se sentó frente a Severus cruzando las piernas con coquetería. Severus enarco una ceja para disimular su nerviosismo

- Cuando quieras lo tendrás Severus, sabes lo que siento por ti-

- No vine aquí para esto, quiero que me entregues el giratiempo. Puedes cometer una estupidez-

- No te lo daré jamas-

- No me obligues a quitartelo por la fuerza-

Ella seguía sonriendo.

- No te lo daré a ti, se lo daré a mi padre. No haré uso de él ¿entendido?- Deborah lo miro tiernamente y se atrevió a robarle un beso.

- ¡Estas loca!-

- No sabes cuanto Severus...- ella aun seguía mirando al hombre con aquella mirada poco común en su persona.

- Me dio gusto ver a Matias, es un niño encantador-

- Pronto vendrá el abogado mágico, y te cedere su custodia, sera tu hijo.

- Eso no será necesario, eres una madre muy capaz-

Los ojos de Deborah se llenaron de lágrimas por primera vez a los ojos de Snape. Ella lo abrazó con todas sus fuerzas haciendo sobresaltar al hombre.

- No aguanto la culpa de todo el mal que hice...¡Yo mate a Joaquín! ¡El padre de mi hijo!

- Ya lo hecho, esta. Ya no puedes hacer nada-

Deborah no dijo nada pero apretó entre sus manos el preciado giratiempo... Todo era un desastre y todo era culpa suya.

- Lo se Severus-

- Mañana vendré por ti, daremos un paseo con Matias

Los ojos de Deborah se agrandaron de sorpresa muy emocionada.

- ¿De veras?, ¿a donde?-

- Quiero compartir algo contigo, ya que Her...ya no tengo a nadie más-

- Estaré encantada de acompañarte- respondió con tristeza advirtiendo antes que pensó en Hermione.

Cuando Severus se fue de su casa Deborah decidió que todo a su alrededor era en verdad un caos, empezando por Hermione que aparentemente se había vinculado sentimentalmente con Malfoy, y con Severus que parecía mas amargado de lo normal. Estaba muy decidida a hacerlo, iría con Severus a ese paseo y luego echaría en marcha su plan, necesitaba rescatar la monstruosidad que cometió...

Hola! No es el final aun, mil disculpas. Espero la sigan hasta el final, sigue en pie el final alternativo. Besitos y mil disculpas por tardar tanto en actualizar.