Hola chicas y chicos, estoy muy agradecida por todas las bellas personas que apoyaron y siguieron esta loca historia hasta el final, a pesar de sus reclamos y amenazas jejeje que sin embargo me hacían feliz.

No soy ninguna buena escritora ni mucho menos, no cuento con una tablet, ni computadora así que todo lo que sale de mi cabeza es escrito a través de un teléfono móvil, una disculpa por las faltas ortográficas y demás.

Espero que les guste este final y decidi por fin que sea un solo final, disculpen los cambios de opinión.

Mí más sincero agradecimiento queridos lectores.

Ahora si, a leer..

*El inicio es el final*

Miró al horizonte con aire decidido, debía hablar con su padre necesitaba de toda su ayuda para lo que haría, sabia de ante mano que nada volvería a ser como es ahora, Hermione y Severus por fin estarían juntos sin importar nada ni nadie...

Deborah se apareció en el mugriento pub de su padre con aire decidido, apretó el giratiempo entre los pliegues de su túnica, también en la mochila llevaba todo preparado para su misión, pociones y otras cosas que esperaba funcionen para resolver su maldito error.

Aberforth la miro con seriedad y se hizo un lado para dejarla pasar

- Dame provisiones para el camino-

El anciano le acerco una pequeña mochila a su hija.

- Aquí esta todo lo que necesitas. ¿Estas segura de todo esto?

- Completamente-

- Los vi, Debbie y no parecen tan infelices como crees.-

- Granger esta enamorada de Malfoy, y Severus sufre, no puedo permitir esto.

Aberforth decidió guardarse los comentarios, sabia que esta pequeña aventura de su hija podría acabar muy mal para todos.

- Pues bien, espero que tengas suerte, hija mia-

Aberforth abrazo y beso a su hija con todas sus fuerzas.

- Me volverás a ver ya veras.

- Eso espero mi niña. Si tu madre supiera me mataría por ayudarte.

- Todo estará bien, papá te quiero-

-¿A donde irás?- susurro Aberforth mientras le acariciaba el largo cabello a su hija

- Ire a Hogwarts, esperare a mamá cuando vaya por Severus-

La joven camino a paso decidido por el pueblo hasta llegar a su destino, según sus cálculos debía regresar al tiempo mas de un año.

Deborah se planteó llevar a Ginny Weasley en su viaje, pero pensó que era una estupidez, pues ella era la ultima persona que quería ver a Severus y a Hermione juntos.

Caminó hasta la casa de los gritos, donde Severus se encontraría después de terminada la guerra mágica.

Saco el giratiempo de su bolsillo y le vertió unas gotas de poción color azul, para llegar al momento exacto y regresar a salvo si algo salia mal.

Cerró los ojos y le dio una sola vuelta al giratiempo...

Entonces todo empezó a darle muchas vueltas, se sintió un leve tirón en el ombligo y pronto se encontró en el mismo sitio pero justo después de la batalla de Hogwarts... Lo había logrado y no volvió a la vida voldemort.

La joven se encantó a si misma para hacerse invisible, nadie podía verla ahí o todo su plan se vendría abajo. Aun se veía gente herida ingresando al castillo, se encaminó con rapidez a la casa de los gritos, debía llegar antes que su madre llegué y se lleve a Severus a la mansión Prince.

Severus seguía tendido boca arriba, la sangre había sido detenido por un pañuelo color blanco teñido ya completamente de rojo, le tomo el pulso aunque aun débil Severus aun estaba vivo.

- Vine a salvarte mi amor, para que al fin estés con la mujer a quien amas- De la garganta de Severus salió un sonido áspero

De la mochila de viaje saco dos frascos de un liquido color azul y el otro ámbar y los mezclo en una copa de metal e inmediatamente se lo dio a beber a Severus con cierta dificultad. La joven le besó los labios a su primo para luego sacar su varita y recitar un conjuro extraño para sanar la herida en el cuello del pocionista que de inmediato se cerró.

Deborah se quedo observando a Severus unos instantes. El hombre dormía profundamente ya sobre el piso de aquel lugar, ya estable y libre de cualquier peligro.

- Necesitaras más cuidados, pero mi madre se encargara de ti. Tengo que ver que mi madre y Granger se encuentren...Para que no se aleje de ti, para que mi " yo" de esta época no te haga daño.- Deborah aun temía el destino de su primo en sus manos.

De pronto la pelinegra escuchó unos pasos y decidió hacerse invisible de nueva cuenta. Los pasos se hicieron mas evidentes, se acercaban cada vez mas, dejando al descubierto a Hermione Granger con Harry Potter, ambos con la cara llena de desesperación al encontrar a Severus tendido en un charco de su propia sangre.

Totalmente histérica la castaña empezó a llorar a lágrima viva estrechando a Severus hacia a ella.

- ¡Todo es mi culpa Harry!

Harry examinó la herida en el cuello del pocionista, se sorprendió al ver que la herida estaba curada, le tomo el pulso y sonrió levemente

- Esta vivo Hermione, pero dudo que este fuera de peligro. Hay que buscar ayuda-

- Vamos a llevarlo a la enfermería Harry ...

- De acuerdo Hermione pero no creo que la señora Pomfrey pueda hacer mucho por el...

Y en efecto, la herida nuevamente se le empezó a abrir y la sangre empezó a brotar. Harry murmuro un hechizo para cerrarle la herida y se arranco un pedazo de la túnica para amarrarlo al cuello del pocionista y así que aguante mientras conseguían a alguien que lograra estabilizarlo.

En la enfermería Madame Pomfrey lo miraba con gesto preocupado, le había lavado la herida del cuello y le extrajo todo el veneno que pudo pero la medimaga aun parecía muy dudosa.

- Es magia negra Potter, tal vez el veneno tenga secuelas. Recomiendo contra maleficios y pociones, pero yo no soy la mejor capacitada para esto.

Hermione le acariciaba el cabello a su amado ante los atónitos ojos de la señora Pomfrey y de la profesora Macgonagall, pero decidieron no comentar nada. Harry se estaba aguantando la risa al ver la cara de las dos mujeres pero decidió mantener la compostura por respeto a su amiga.

- No te preocupes, buscaremos a la persona adecuada para que nos ayude- Harry le puso una mano en el hombro de su amiga

-Buenas tardes- una mujer alta de cabellos oscuros ingresó a la enfermería de la mano traía a una joven blanca de cabellos negros y unos hermosos ojos azules con un avanzado embarazo.

Deborah vio a su madre ingresar a la enfermería con su "yo" del pasado, aquel que estaba cambiando...Estaba desesperada porque Severus despertara y para eso podrían pasar meses, rogaba a merlín que fuera menos tiempo.

- Buenos días, Edith Prince- dijo la mujer extendiéndole la mano a la profesora Mcgonagall- seré yo quien vea por mi sobrino, ella es mi hija Deborah Prince-

La joven sonrió y también extendió su mano a la anciana profesora, su vista se posó en su primo inconsciente y en Hermione que no paraba de llorar mientras le tomaba la mano a Severus.

- Me alegra que hayas venido Edith Esther, eres tal vez la única que pueda traerlo de vuelta-

- Esperemos que si Minerva, es mi sobrino y lo amo, me dolería mucho que algo le pasara.- La mujer acarició el pelo de Hermione- Niña mejor vete a descansar un rato, nosotras nos haremos cargo-

Hermione la miró como si apenas se diese cuenta de su presencia, aún estaba sucia y no había comido.

- Necesito estar con él...-

- Hermione la señora Prince tiene razón

- Hija, descansa. Conmigo mi sobrino estará bien, sólo necesito que me dejen a solas con él. - dijo esta vez mirando a todos.

Harry abrazó a Hermione y a regañadientes la chica acepto irse a descansar, seguido de profesores y amigos salieron de la enfermería. En ese momento una figura alta y delgada apareció con los ojos asombrados. Edith se quedó en la misma postura del hombre aquel mirándose ambos como si de un fantasma se tratasen, el hombre reacciono al ver a la joven embarazada que tenía unos hermosos ojos azules iguales a los suyos...

La Deborah del pasado admiraba todo ese hermoso momento con lágrimas en los ojos, por fin conocía a su padre y en unas muy diferentes que la de su época, lloraba y también reía de emoción, sabía que esa era la clave para cambiar todo lo que arruinó por su egoísmo y su maldad sabía que pronto desaparecería para volver a su tiempo real, no recordaría nada pero todo cambiaría y seguro sería para bien.

Espero tengan una ligera idea de como acabará todo. Nos vemos en el epílogo chic s y gracias por su paciencia