Inuyasha es propiedad de la talentosa Rumiko Takashashi Sensei
Corte 6:
Izayoi
.
.
.
—8:00 am, desayuno con los tipos de Nike. 10:30 am, entrevista con esa hermosa pelirroja de la revista Celebrity —Miroku hablaba con la vista fija en su cuadernillo. Inuyasha solo asintió distraídamente desde su posición en el sillón.
—11:00 am, te escabullirás de mi mientras intento conseguir el numero de la pelirroja.
—Uhum… —respondió Inuyasha frunciéndole el ceño a la hoja de papel en sus piernas.
—11:15, me daré cuenta de tu ausencia y mirare al cielo para preguntarme porque sigo siendo tu agente. 12:30 am, te encontrare, justo a tiempo para llevarte a la grabación del comercial de productos para el cabello. Tendremos una discusión en el camino donde te recuerdo que debes dejar de desaparecer de esa forma…
Inuyasha chasqueó la lengua y de un tirón arranco la hoja de su block. La pobre fue hacerle compañía al montón de bolitas de papel arrugadas apiladas a su alrededor.
Miroku continuo.
— 15:00 pm: Almuerzo. Escuche que abrirán un nuevo restaurante italiano cerca del estudio, y ya que estoy aburrido del Ramen, ¿Te gustaría ir?
—Si… me gustaría comer Ramen…
Miroku levanto la vista de su libreta. Algo en la forma en como Inuyasha agitaba impacientemente un lápiz entre sus dedos, le dijo que no estaba prestándole atención.
—Oh, ahora que recuerdo… —dijo Miroku quitándose las gafas de lectura— ¿Mencione que ayer tuve una reveladora conversación con Sango…?
—No… —dijo el peliplata trazando unas líneas en la hoja.
—Dijo que se había aburrido de ser lesbiana.
—Ya veo… —la línea no quedo lo suficientemente recta para Inuyasha así que tuvo que irse junto al resto de bolitas de papel.
—Y que estaba enamorada de mi.
—Oh… — exclamó al darse cuenta que su reserva de hojas estaba peligrosamente baja.
—Así que eventualmente una cosa llevo a la otra, y después de inahalar un poco de crak… —Inuyasha hizo una mueca al verse rodeado de arrugadas bolas de papel— Tuvimos sexo duro y alocado. Toda la noche —Miroku esperó. — En tu cama.
Y esperó.
—Ah, y espero que no te importe que haya tomado algunos condones de tu mesita de noche.
—Uhm, uhm…
Mroku dejo escapar un suspiro agotado, al comprobar que su amigo no estaba distraído…
¡Estaba en otra galaxia!
Aun así intento una vez mas;
—Megoka asistirá al cumpleaños Kanna y Hakudoshi.
El agente pensó que si le hubiese hablado a la lámpara de la mesita habría tenido la misma respuesta. Inuyasha parecía muy concentrado en su tarea de rayar su block como para reparar en su existencia.
Pero Miroku era optimista por naturaleza y si algo había aprendido a lo largo de su carrera como agente, era que si la vida te da limones, haz limonada. Lo que se traducía como; Si Inuyasha esta distraído, aprovéchalo
Así que tomó las tijeras de una mesa cercana y se acerco por la espalda del chico. Concienzudamente tomo un mechón de cabello y lo corto.
Como si una pequeña descarga eléctrica lo tocara, Inuyasha se volteo en reflejo, para encontrar a su agente con un mechón blanquecino en la mano.
—¿Qué rayos estas haciendo? —exclamó enojado.
Miroku guardo tranquilamente el mechón en una bolsita plástica.
—¿Cuánto crees que me den por esto en internet…?
—¡No lo suficiente para pagar tu funeral si vuelves a hacerlo! —Inuyasha cubrió su cabello protectoramente.
—Es tu culpa por no escuchar lo que te digo. —lo regañó Miroku con seriedad— ¿Qué estas haciendo?
Inuayasha se apresuro a ocultar el block en sus piernas, como un niño avergonzado.
—N-no es de tu incumbencia.
El agente volteo los ojos. ¿Qué sentido tenia que le ocultara cosas? Tomo una de las arrugadas bolitas de papel esparcidas por ahí y la abrió con curiosidad. Inuyasha, entrando en pánico, intento quitársela.
—¡Dame eso!
—¿Por qué estas dibujando una vaca?
—¡No es una vaca! —exclamo ofendido el peliplata. — ¡Es una chica! —Miroku miró el dibujo y luego a Inuyasha, enarcándole una ceja— Es porque lo estas viendo mal. Gíralo. No, hacia el otro lado... ¿lo ves? ¡Es una chica!
—Oh, ya veo —mintió Miroku. Todo lo que veía era algo similar a una lavadora. Agradecía que su amigo se dedicara a la actuación. — Y… ¿desde cuando te interesa dibujar?
—Uhm… ah, bueno… soy versátil—Inuyasha se encogió de hombros con simpleza acomodándose en el respaldo del sillón. — Me gusta probar cosas nuevas. Deberías intentarlo
Miroku le dedico una mirada inexpresiva a su amigo, cuya aventura mas alocada en probar cosas nuevas consistía en ordenar su ramen con picante. Y desde que ESA aventura termino quemándole la lengua, no volvió a intentar nada nuevo.
Entonces un pequeño recuerdo de un par de líneas que leyó en alguna pagina de internet por ahí, llego a su memoria.
— No estarás dibujando para ganar el concurso de Megoka ¿verdad?.
El tentador anuncio apareció en la mañana provocando un gran revuelo en internet; Megoka estaba en busca de una portada para su nuevo disco.
Cualquiera podía participar. Era muy fácil, sólo debían enviar su diseño a la dirección señalada en la página web y sería la misma Megoka quien lo escogería.
Por supuesto el premio era sumamente gordo.
La obra ganadora no solo tendría el honor de ser usado como la caratula de su siguiente trabajo, si no que su autor, además, ganaría el privilegio de conocer a la misma Megoka en persona.
—Ese no es asunto tuyo—respondió Inuyasha removiéndose algo avergonzado en su lugar.
Miroku sintió pena por su amigo. Con sus actuales habilidades le seria realmente difícil ganar esa competencia… ¿Quizás podría sugerirle hacer un poco de trampa…?
—Para tu desgracia, desde que soy tu agente, todo lo que hagas es asunto mío —dijo dejándose caer en el sillón. —Y tengo cierto asunto que de seguro te interesara mas que esto.
—¿De qué hablas?
—De Seshomaru
Inuyasha volteo a verlo. Ahora tenia toda su atención.
—Lo que dijo esa periodista que te fue a visitar hace unos días es cierto. Esta grabando una película con Kikyo. Terminaran pronto. Estarán aquí en menos de un mes.
—Mierda.
—No pongas esa cara. No pasara nada. Seshomaru esta mucho menos interesado que tu en que la gente se entere que tiene un hermano bastardo. Y tiene el poder suficiente para comprar cada periódico y noticiero que se atreva a sugerir una relación entre ustedes.
—Eso ya lo se —cortó Inuyasha impaciente— Ese no es el problema.
Miroku lo vio sin entender.
—No se que estará metiéndose para que se le ocurriera entrar a una película. ¡Sesshomaru no es actor! ¿Por qué rayos esta protagonizando una?
—Bueno, es un modelo bastante reconocido y un empresario famoso. No importa realmente si es o no actor, estoy bastante seguro que las salas de cine se llenarían aunque fuera solo para verlo dormir.
— Y su película probablemente se estrenara al mismo tiempo que la mía…
El agente sonrió con realización.
—Oh… ¿Asustado por la competencia?
—No seas absurdo. El no es competencia para mi… pero…
—¿Pero…?
—Rayos, él tiene ventaja. Es ridículamente mucho mas popular que yo. Podría permanecer con esa cara de estreñido durante dos hora y aun así ser un éxito… además ¿Como es posible que actué? ¿El tiene mas caras que esta? —Dijo Inuyasha poniendo su mas inexpresivo rostro.
—Creo que no estas imitándolo bien… espera, esa si se parece.
—Además esta con Kikyo… —dijo Inuyasha con voz cansina recostándose en el sillón.
—No creo que ellos estén en…
—¡Mientras que yo estoy actuando con su ridícula hermana!
Ahí va de nuevo… Miroku miro al cielo, pidiendo paciencia. Inuyasha no podía evitar portarse como un niño berrinchudo cuando se trataba de Kagome.
—Me siento como… como… ese barco, sabes… ese grande y lujoso.
—Mhnn… ¿Ese en el que celebramos tu cumpleaños hace un par de años?
—Argh, no, el otro grande y lujoso. El de la película
—Oh, ¿te refieres al Titanic?
— ¡Si! ese. Destinado a ser recordado en la historia para siempre por su grandeza… hasta que ese iceberg se puso en su camino. Un iceberg llamado Seshomaru… —dijo arrugándole el ceño a una manchita en la pared— Y Kagome… ¡Kagome es esa perra sin corazón que dejo morir a Dicaprio en el mar!
—Oh, dios… —susurro Miroku, llevándose una mano a la cara.
—¡Había suficiente espacio para los dos en esa tabla!
—Tienes serios problemas ¿Lo sabias? —apuntó Miroku reprobatoriamente.
—Claro que los tengo —concordó Inuyasha— Mi carrera esta a punto de irse a la basura. Si no la arruina Sesshomaru, lo hará esa tonta.
El agente suspiro cansado.
—Entiendo que no te lleves bien con tu hermano, pero no tienes ningún motivo para odiar a la señorita Kagome —Miroku se levanto y camino a la puerta, harto de esa rabieta— Si tanto te importa tu carrera, te recomiendo que empieces a comportarte como un adulto y reconsideres la importancia del trabajo en equipo. Si no… bueno, supongo que si terminaras igual que Dicaprio; Hun-di-do —Sentencio Miroku dispuesto a irse, pero no sin antes tirarle una bolita de papel al molesto peliplata— Estoy seguro que si lo intentas puedes llevarte muy bien con Kagome.
Inuyasha bufó
—Eso no pasará
—Bien, entonces tendré que usar esto — Miroku sacó un pequeño sobre de su chaqueta y se lo mostró cual as bajo la manga.
—¿Qué rayos es eso? — quiso saber el peliplata, sin mucho interés
—Es una invitación para que asistas a la gran celebración de cumpleaños de Kanna y Hakudoshi Kagewaki. Te las daré si prometes ser lindo con la señorita Kagome.
—Keh, ¿Y yo por qué querría ir al cumpleaños de esos niños?
—Porque, mi querido amigo… —dijo Miroku, guardando su sobre en el seguro bolsillo de su chaqueta— se de muy buena fuente que a esta fiesta asistirá la misma Megoka.
000
La invitación al cumpleaños de Kanna y Hakudoshi la tenia contando los días, las horas y los minutos. Sentía que podría morir si el viernes no llegaba pronto. Conocerlos en persona podría ser quizás el día mas importante de su vida.
Desde el momento que comenzó a grabar la película su vida había sido un completo caos. Noches de estudio del guión, ensayos, jornadas de trabajo larguísimas, entrevistas, el lanzamiento de su nuevo disco, sus constantes errores y sus roces con su compañero de set, Inuyasha.
Por no mencionar que ahora era oficialmente la novia de uno de los actores más famosos y codiciados de Japón. Aunque sólo fuera para los medios, por supuesto. El mismo que hace casi una semana atrás la había acusado de acostarse con su jefe por interés y a quién abofeteó en un arranque de rabia.
Parecían una gran cantidad de sucesos en tan poco tiempo y de sólo recordarlo le bajaba el animo. Pero entonces llegó Bankotsu con el mejor regalo de disculpas del mundo: la flamante invitación para conocer a sus grandes ídolos musicales, los gemelos Kagewaki.
Y de pronto todo pareció valer la pena.
Estaba tan emocionada que aprovecho esa mañana libre para buscar un atuendo adecuado para la ocasión. Recorrió las calles de Ginza en busca del vestido perfecto… aunque debería haber sabido que pasearse por el barrio mas lujoso de Tokyo seria una mala idea. Una dolorosa idea.
Así que ahí estaba Kagome, viendo a través del cristal el mas hermoso vestido que hubiese visto en su vida.
Era de un rosa pálido, bordado delicadamente con ramilletes de flores y pequeñas perlitas blancas en un fondo de tela transparente, ajustándose perfectamente al torso del maniquí, con bordes invisibles, para luego soltarse en la cintura y caer en forma de cascada hasta el piso.
Parecía sacado de un cuento de hadas.
Y era precioso.
No supo cuanto tiempo estuvo como boba frente a la tienda, indecisa entre si entrar o no. Su voz racional se lo impedía.
¿Qué sentido tendría?
Esos vestidos estaban completamente fuera de su alcance.
¡Era Lang, por el amor de dios! Sus prendas debían costar mas o menos unos tres meses de su sueldo.
El sueldo como Megoka no era del todo malo. Era suficiente para poder mantenerse ella sola tranquilamente, incluso le permitía ahorrar un poco… pero un vestido Lang estaba en otro nivel, como el de esposas de grandes empresarios o estrellas súper famosas como Kikyo…
El repentino recuerdo de su hermana se coló en su mente y se volvió en un desagradable peso en su estomago.
No quería pensar en ella.
La ponía triste.
Y también la enfadaba.
Suspiro profundo dispuesta a renunciar al vestido de sus sueños y buscar uno mas al alcance de su bolsillo. Y lo habría hecho si el cartel tamaño familiar de la tienda no hubiera llamado su atención.
La fotografía de la mujer del programa del otro día cubría la mayor parte. Estaba hermosa cubierta por un vestido negro que resaltaba su delicada y elegante figura. Era un vestido Lang.
Anunciaba una exposición donde estarían los modelos que utilizo la famosa actriz durante su vida en conmemoración por los diez años de su muerte.
Izayoi…
La curiosidad pudo con ella y pensó en echar un vistazo. Solo serian unos quince minutos y podría seguir buscando un vestido.
El interior la recibió con un refrescante olor a lavanda. Había mas gente de la que pudo imaginar. La tienda era mas grande de lo que creía también. Las vendedoras la recibieron con un saludo y le indicaron que la exposición era en el salón del fondo.
Era blanco y la forma circular lo hacia ver muy espacioso. Los vestidos puestos pulcramente en maniquíes hacían un circulo en torno a un bloque rectangular en el centro de la sala. En cada lado del bloque una pantalla mostraba escenas, entrevistas y comerciales de Izayoi.
Kagome se unió a las muchas personas que miraban curiosas y sacaban fotos a los hermosos modelos que alguna vez usó la fallecida actriz.
Todo en ese lugar gritaba Izayoi.
Su esencia aún permanecía y era fascinante.
Tan concentrada estaba, que apenas noto a la persona parada a su lado. Hasta que sin querer su brazo rozo el de su compañero.
Giro su cabeza en pos de disculparse, pero se encontró con una sorpresa. Una sorpresa con cabello plateado. Aunque era algo difícil de distinguir amarrado en esa cola alta y cubierto por una gorra roja. Al parecer él también debía estar súper concentrado porque no pareció darse cuenta de su contacto o tal vez solo no podía notarlo por las gafas negras que cubrían casi todo su rostro.
Aunque no necesitaba ver su rostro para saber quien era, había pasado suficiente tiempo con él para reconocer su color de cabello, la postura orgullosa de sus hombros, la fina pero firme línea de su mandíbula, incluso su boca…
—¿Inuyasha?
Las palabras salieron de sus labios antes que su mente le diera permiso. ¿Que hacia él ahí? De todos los lugares del mundo, encontrarlo justamente en ese lugar… El chico sólo se tenso en respuesta, estático en su lugar.
—Inuyasha ¿Eres tu verdad? —insistió ella, sin entender el porque la ignoraba. Aun demasiado sorprendida como para recordar sus recientes disputas. Casi parecía como si estuviera intentando pasar desapercibido…
—¡Hey! ¿A dónde vas? — exclamo perpleja cuando lo vio alejarse, pasando de ella como si fuera invisible. Eso la enfado lo suficiente como para volver a hablar antes de pensar— ¡No puedes ignorarme así, Inuyasha! ¡Se que eres tu!
Esto ultimo lo dijo lo suficientemente fuerte como para atraer la atención de varias personas alrededor, que rápidamente comenzaron a murmurar entre ellos.
¿Inuyasha?
¿Es realmente Inuyasha?
¿Inuyasha esta aquí?
¡Oh, dios mío, quiero una fotografía!
Al parecer él también era capaz de escuchar porque se quedo quieto y muy tenso. Todo indicaba que bastante incomodo.
¿Quién es ella?, ¿Es kikyo?, ¿Es la novia de Inuyasha? Parece que están discutiendo…
Kagome sintió sus mejillas arder de vergüenza. Por primera vez consiente del lugar donde estaban y la aparente discusión de pareja que parecían tener.
Oh, no… pensó sin saber que hacer, deseando que la tierra la tragara.
¿Qué tan mal se vería si se marchaba sigilosamente? Algo difícil ya que la exposición parecía haber quedado en segundo plano, siendo ellos el centro de atención…
Kagome nunca era el centro de atención.
Podía ver a través de su cabello varios ojos encima, algunas personas ya estaban sacando sus teléfonos con cámara y eso la puso mas nerviosa de lo que pudo imaginar. Su frente y nuca se humedecieron y una extraña y desagradable sensación se apodero de su estomago. Supo que ya no podrían quedarse ahí por mas tiempo antes de que las personas se abalanzaran sobre Inuyasha o incluso ella. Pero no encontraba la forma de salir de esa situación sin empeorarlo.
Justo cuando creía que las piernas se le habían pegado al piso, una mano la jalo con fuerza.
Por reflejo miro al frente para toparse con la espalda del chico que parecía ser Inuyasha. Prácticamente la estaba arrastrando del brazo y sin darse cuenta se dejo guiar hasta que desaparecieron tras una puerta que parecía ser la salida de emergencia.
No fue hasta entonces que noto lo agitada que estaba su respiración. Se obligo a tranquilizarse, ahora estaba en lugar seguro, libre de miradas indiscretas…
—¿Qué rayos crees que hacías? —escucho la voz azorada de su compañero. —¡¿Cómo es que estas en todas partes?! —dijo al tiempo que se quitaba las gafas oscuras para agregar drama.
—Oh, si que eras tu… —concluyo ella con realización— Casi no te reconocí con todo eso…
—¡Esa era la idea! ¿Eres lenta o que?
—¡Oye, no me hables así! Además porque querrías que alguien no te recono… Oh…
Inuyasha le dedicó una dura mirada mientras la mente de la joven encajaba las piezas muy, muy tardíamente.
—… Entonces… ¿Te agradan las exposiciones de viejas actrices famosas? —dijo ella intentando salir del paso muy avergonzada.
—¡No intentes cambiar el tema! —rugió él, indiferente a sus esfuerzos.
—¡Bien! ¿Quieres una disculpa? ¡Lo siento! No acostumbro a lidiar con divas que deben disfrazarse para salir a eventos públicos.
Kagome solo compartía espacio con Inuyasha en los set de grabación. Estar con él ya era una costumbre y aunque sabia que él era famoso, nunca tuvo que convivir con el peso de esa fama. No sabia que él fuera tan popular…
Inuyasha enarco una ceja con incredulidad
—¿Lo dice la hermana gemela de una las actrices mas famosas y queridas de este país?
La joven se cruzo de brazos malhumorada.
—No es que pase demasiado tiempo con Kikyo ¿sabes?… como sea, no es tu asunto.
—Desde que te dedicas a gritar mi nombre a los cuatro vientos cuando estoy claramente intentando pasar desapercibido, si, si es mi asunto.
—De acuerdo, lo entiendo. La próxima vez que te vea no me molestare en saludarte.
—Eres muy amable —siseo él— No puedo creer que tuviera que irme así por tu culpa… —continuo mascullando molesto, dándole la espalda.
Kagome lo vio alejarse, bajando unas escaleras que supuso llevarían a una salida al exterior. Sin muchos deseos de quedarse encerrada ahí, lo siguió.
—No entiendo porque estas tan molesto, solo era una exposición conmemorativa…—dijo ella, pero se detuvo al recibir una fría y dura mirada ambarina, y tuvo la sensación de que debía disculparse. Y probablemente lo habría hecho si el sonido de un teléfono no hubiese interrumpido.
—Mierda — masculló Inuyasha al ver la pantalla de su celular.
—¿Qué sucede? —pregunto ella preocupada.
—Es Miroku
Kagome elevo sus cejas, sin entender el tono sepulcral con que pronuncio ese nombre.
—Debo irme. —sentencio volviendo a ponerse sus gafas.
Dicho y hecho, se marcho y Kagome cayo en la cuenta que no tenia ni idea donde estaba. Aun seguían en la salida de emergencia de una tienda de lujo y solo había dos caminos, subir escaleras o irse por un largo pasillo.
—Inuyasha, espera —gritó ella decidida a seguirlo.
—Oh, Tú de nuevo —saludo él amablemente cuando Kagome llego a su lado. Aunque su tono se volvió inmediatamente sombrío; — ¿Por qué estas siguiéndome?
—Tu me trajiste hasta aquí. Tienes que sacarme. —contestó ella con decisión. Al final tomaron el camino del pasillo, se pregunto si Inuyasha tendría alguna idea de adonde iba ese camino…
—Te salve de la escena que estabas montando allá fuera, justo después de delatarme, por cierto. Muchas gracias. —continuo quejándose él. Kagome pensó que debía ser del tipo rencoroso.
—¿Quieres superarlo ya?
—Ver tu fea cara no ayuda.
Kagome roló los ojos.
—Bien, arruine tu salida dominical. Ya me disculpe. Tampoco estoy disfrutando este paseo.
El camino por el pasillo continuo en silencio. Kagome aún tenia en mente la discusión entre ellos de hace un par de días y se pregunto si él seguiría molesto por la bofetada. No es que no la mereciera, además ella aun no tenia ninguna disculpa de su parte por acusarla de ser una… arg, ya ni siquiera quería recordarlo. Y por la paz, decidió que lo mejor seria olvidarlo.
El pasillo resultó ser un poco mas largo de lo esperado, pero seguía siendo una salida de emergencia y tras girar a la derecha y a la izquierda un par de veces, la luz del exterior ilumino el camino. Para Kagome el aire exterior nunca le había parecido tan…
—Pero que mierda… ¡Esto apesta! — exclamó Inuyasha cubriéndose la nariz.
Kagome no tardo en sentirlo… e imitarlo. Un vistazo alrededor basto para descubrir que el pasillo daba a un basural. Uno que necesitaba una visita del camión de la basura con urgencia.
Fue entonces que el celular de Inuyasha volvió a sonar y se puso peor cuando el peliplata diviso una camioneta negra en una calle cercana.
—¿Cómo es que lo hace? —inquirió él, antes de tomar a Kagome por el brazo y ocultarse detrás de lo mas cercano a su alrededor… el basurero.
—¿Qué rayos haces? —se quejó Kagome después de ser bruscamente empujada detrás de un apestoso contenedor. Cubrió con mas fuerza su nariz con la manga de su camisa.
—¡Shh!
—¡No me calles!
—¡No grites!
—¡Tu también estas gritando!
Inuyasha estuvo a punto de continuar insistiendo en su punto de guardar silencio levantando aún mas la voz, pero el ruido de la puerta de un auto cerrándose lo hizo cambiar de opinión. Así que tuvo que actuar rápido cubriendo la boca de Kagome con su brazo y acercándola a él, para ocultarse mejor.
La chica se impresionó lo suficiente para quedarse muy quieta y callada un momento. Se dio cuenta de que estaban escondiéndose de alguien… quien fuera debía ser algo serio para que Inuyasha tuviera que esconderse tras apestosos basureros.
Estaban tan cerca que Kagome podía sentir la respiración contenida de Inuyasha cosquilleando levemente su oreja.
Después de unos minutos, el chico aflojó su agarre cuando escucharon la puerta del auto volver a cerrarse y el sonido del motor alejándose.
Justo en ese momento Kagome recordó lo mucho que le desagradaba el presumido peliplata y se separó lo mas rápido que pudo, de Inuyasha y del basurero.
—¿Qué rayos fue eso? —exclamó ella— ¿De quien te estas escondiendo? ¿Qué fue lo que hiciste? ¿Sabes lo mal que olía ahí?
—Haces muchas preguntas, mujer —dijo él despreocupadamente, sacudiendo sus ropas.
—¡Y tu actúas muy extraño!
Inuyasha no pareció alterarse ni un poco, porque caminó tranquilamente fuera del pasillo del basural, no sin antes asegurarse de que la camioneta se había alejado lo suficiente por la calle.
—¿Vas a decirme de quien nos ocultamos? —inquirió Kagome, ahora mas curiosa que molesta.
—Como molestas… — El ojidarodado le entrecerró los ojos agotado y decidió que para que dejara de hacer preguntas, hablaría— Es sólo Miroku —confeso encogiéndose de hombros.
—Miroku… ¿Tu agente?
—¿Qué otro Miroku seria? Por supuesto que Miroku mi agente.
—¿Y por qué te escondes de tu agente? —inquirió ella sin entender nada.
—Buuenoo, va a llevarme a la grabación de un comercial, ya sabes, debo dejar que pongan un shampoo en mi cabello y decir que lo compren y esa clase de basura.
—¿Y estas escapando para zafarte de eso…?
Inuyasha se encogió con simpleza y arrugo su nariz.
—Mas o menos, no me gusta el olor de esa cosa. —Kagome lo miraba incrédula — Pero principalmente porque quiero fastidiar a Miroku —ante esto último se le escapó una risa maliciosa— Es divertido verlo correteando por ahí
Y Kagome continuo observándolo.
Ya no le parecía estar frente a una diva vanidosa o a un idiota bocasuelta. Estaba frente a un niño de 5 años que jugaba a las escondidas con su madre para no bañarse. Y eso la ponía…
—¡Me hiciste esconderme detrás de un apestoso basurero por una tonta jugarreta infantil! — muy furiosa. —Oh, por dios, ¿cuántos años tienes? —explotó ella alejándose por la calle.
Nuevamente el elevado tono de voz de la chica atrajo la atención de varias miradas curiosas. Inuyasha se escondió como pudo en sus gafas y su gorra roja.
—¿Quieres bajar la voz o debo darte clases de "como pasar desapercibida"? —dijo él con un tonito sarcástico siguiéndola por la calle. —Además tu te me pegaste, solo actúe rápido. Si Miroku te hubiese visto…
—Te habría encontrado justo tiempo para la hora de tu baño ¡Que dios nos libre de semejante horrror! —continuó ella indignada.
—¿Detecto sarcasmo en tu voz…? —Inuyasha le entrecerró lo ojos con sospecha.
—No me digas
— Sabes que nada de esto habría sucedido, si en primer lugar, no te hubieras puesto a gritar mi nombre como una loca…
Kagome volteo a verlo.
—¡Yo no estaba gritando tu nombre como una loca!
—¡Claro que si!
—¡Que no!
Inuyasha se llevo los dedos al puente de la nariz. ¿Cómo es que de pronto estaba discutiendo en medio de la calle con esa mujer? Esperaba que Miroku no viera esto…
La chica lo había tomado desprevenido, pero si lo pensaba bien, esta era una buena oportunidad para llegar a un acuerdo con ella ¿Verdad?
Había hecho un trato con su agente después de todo y si quería esa invitación… tenia que…
—Oye, escucha —dijo él, decidido a tener paz.
Pero Kagome no lo escuchó. La verdad es que ella ya iba caminando un par de cuadras lejos de él.
Si que era rápida…
—Oye, ¡Espera! —grito Inuyasha, considerando si debía correr tras ella.
Kagome suspiro ruidosamente. Escucho la voz del idiota peliplata a su espalda y decidió apurar el paso. ¿Estaba siguiéndola?
Miro sobre su hombro para percatarse que si, ahí venia él…
—¡Oh por el amor de…! —de pronto la chica tuvo una idea. Recordaba tener el número de Miroku guardado en su teléfono… y considerando que el agente le agradaba mucho más que su cliente peliplata, podía prestarle un poco de ayuda ¿No?
Saco su telefono y rapidamente escribió;
Miroku, ve a la tienda Lang.
En 5 minutos Inuyasha estará ahí.
—¡Kagome! —volvió a llamar el peliplata.
Ella volteo, sólo para mostrarle su lengua y luego corrió, llevando al inocente Inuyasha tras ella a una pequeña trampa.
La muchacha sonrió, emocionada al pensar en el rostro de su falso novio cuando su agente lo pescara para tomar su baño.
000
.
.
.
No puedo creer que paso más de un año desde la última vez que actualice... o.o
Si alguien sigue por aquí aún, quiero que sepan que este es mi fic favorito y no lo abandonare. Ni ninguno de los otros que tengo.
Si les gusto, me extrañaron o son nuevas deje su review ;)
Eso es todo, nos leemos pronto!
