Final juramento inquebrantable
Deborah Dumbledore sin preámbulos regreso a su época con la esperanza que todo regresaría a la normalidad. Esperando arreglar lo que un día destruyó. Pero muy en el fondo queria y anhelaba tener a Severus para ella, recordaría con mucho cariño la vez que hicieron el amor. Se lamento tanto de sus decisiones que ni llorar era bueno, solo dejar que las cosas continúen su curso aún habiendo intentado cambiarlo todo.
Aberforth le advirtió que su decisión de cambiar las cosas podría traer consecuencias muy graves incluso para ella, también sabía con antelación que no volvería a la fecha en la que ella decidio cambiar el pasado sino a "donde se le pegará la gana al tiempo".
Deborah cerró los ojos y decidio ir a casa de su madre, ahí había iniciado todo para ella y sería un buen punto de partida para saber cómo habían quedado las cosas.
Llegó a su casa, todo estaba como recordaba, una angustia le recorrió la piel al pensar en su hijo Matías...
-¿Madre?
Edith Prince salió a recibirla con gesto de molestia, su anciana madre estaba muy bien arreglada como para una fiesta con su larga túnica verde botella y su cabello recogido en un elegante moño.
- ¿Que esperas para arreglarte? ¡Vamos retrasadas!- Deborah abrazo con cariño a una muy extrañada Edith.
-¿Y mi hijo?- pregunto la joven separándose bruscamente de su madre
- Ya se lo a llevado Severus. Espero Joaquín te perdone, sé que aún le quieres mucho, espero no solo estén teniendo sexo y si vayas en serio está vez-
Deborah casi llora de la emoción, ¡El padre de su hijo estaba vivo, pensaban pronto en volver!
- Es lo que más deseo madre, regresar con el. - Deborah aún lo quería y si el estaba vivo, ella era feliz.
Edith muy feliz besó a su hija en ambas mejillas. Y le sonrió.
-Vamos, se nos hace tarde. Le dije a Matty que pronto estaríamos en casa de tío Sev.
La bruja con un movimiento de varita quedó completamente presentable para la ocasión sin atreverse a preguntar a su madre que se celebrará en casa de Severus, no quería arruinar nada.
Severus Snape vivía en una hermosa casa con amplios jardines, decidió abandonar la antigua casa de su madre y comprarse una más hermosa y grande para que su familia, sobre todo para su hija y su ahijado.
Los hermosos jardines estaban totalmente decorados en color dorado y rosa con globos multicolores y hermosas mariposas de decoración, el enorme pastel infantil, la interminable mesa de dulces y bocadillos y encima el número "3" en color dorado
Y en el centro la leyenda
"Feliz cumpleaños Leyla"
Los jardines estaban llenos de gente que querían a esa pequeña y a sus padres, que habían luchado por estar juntos y tener la familia que ahora tienen.
Hermione se encontraba radiante con su hermoso vestido azul y sus rizos perfectos conversando y a la vez observando a su hija jugar por todo el lugar. En su mesa muy a gusto estaba Ginny que lucía una hermosa barriga de embarazo, a su lado estaba Luna con sus gemelos rubios que corrian por todo el lugar , idénticos a su padre, la mirada de Luna parecía triste y se asentuo más cuando vio de la nada aparecer al mismísimo Draco Malfoy con su padre, ambos atractivos.
-¡Padrino!- La pequeña Leyla de ojos claros y cabello rubio casi blanquecino se abalanzó a los brazos de Lucius que la abrazo con mucho cariño estrachandola hacia el, eran tan parecidos...
- ¡Felicidades princesa!, Te voy a dar algo que llevabas meses pidiendome, pero no lo abras hasta después que todo acabe ¿De acuerdo?-La niña asintio feliz y llevo su regalo a la mesa.
Draco se quedó viendo a la niña a lo lejos
- Es igualita a ti padre, no pueden ocultar que es hija tuya-
-Cierra la boca Draco, es hija de Severus ante todos. Sabes que jamás toque a Granger-
-Lo se padre, pero todos aquí sabran...
- Mejor cállate y ve a mis nietos que lindos están-
Draco que no había reparado en la presencia de Luna se quedó pálido al mirarla a los ojos suplicantes, casi derrama unas lágrimas pero se contuvo. Luego busco con la mirada a sus hijos y los vio a ambos jugar con otros niños, también eran iguales a el pero tenían la bondad de su madre en el rostro.
Draco habia vuelto a casa después de cinco años de ausencia, sin importarle la chica que dejó embarazada y en el bebé que al final resultaron dos. En el juicio lo habían perdido todo y se ausento para levantar nuevamente su fortuna, un grave error pues Luna se hizo cargo con esfuerzo de sus dos hijos sin recibir ni una carta de el. Draco con todo el dolor de su alma se acercó a la mesa de las chicas.
- Buenas tardes, ¿Luna podemos hablar?
-No es el momento Draco...es la fiesta de la hija de Severus.
- Déjame al menos jugar con mis hijos, ¿Puedo?
-Si, pero si les dices o haces algo te juro que..
-Son mis hijos Luna,no los dañaría
- A mi me amabas y me dejaste- y la rubia se soltó a llorar
- Fue para poder ofrecerles lo mejor, ya soy rico de nuevo. Te amo Luna, siempre lo hice.
Draco la estrecho entre sus brazos y ella no se resistió..
Sererus Snape estaba feliz ahora tenía todo lo que un día soñó, a la mujer de su vida y ahora a su hermosa hija. El pocionista estaba tan absorto en sus pensamientos viendo a su hija correr y a su mujer reír animadamente con la pelirroja Weasley mientras Potter abrazaba por atrás a la futura mamá y se les unía a las risas.
De lejos vio a Lucius jugar con Leyla y sus nietos y sin proponérselo sintió una leve punzada de celos, sin motivo. Estaba muy agradecido con su amigo por ayudarlo a convertirse en padre, el sueño de Hermione pues el a raíz de las mordidas de Nagini había quedado definitivamente estéril en su totalidad, a pesar de los múltiples intentos de varios sanadores y su prima Deborah quien es una poderosa curandera y hechicerale dijo que no había remedio más que implantarle a Hermione el esperma de un donador. Aunque se reuso en un principio, Deborah lo convenció de que era el método más viable. Hermione estaba decidida a ser madre, y luego de que Deb y Severus le explicarán la situación, aunque la castaña lloro mucho y al final de tanto pensar y que Severus descartara a Harry, Neville y a Ron finalmente se decidió por Lucius que al estar agradecido con la pareja por sacarlo a el y a Draco de prisión no dudó en aceptar. Y fue Deborah quién sirvió de partera y ayudo a traer al mundo a la pequeña Leyla Snape, su hija y el amor de su vida.
-¡Papá! ¡Mi padrino me regaló unos ponis!- dijo Leyla muy feliz, Lucius río y le estrecho la mano a su amigo
-¡Viejo amigo! No me dejó hasta que le dije que le regalé-
- Tiene la terquedad de su madre- confirmo Severus sonriendo
Leyla se fue con Hermione quién la llamaba para saludar a Edith y Deborah que llegaban a la fiesta, Matías fue a su encuentro a abrazar a su mamá. Deborah tenía los ojos como platos al ver a la pequeña Leyla del otro presente pero ahora de tres años, ¿Que diablos paso? ¿No había funcionado nada?
Cuando se hubieron alejado de Hermione la bruja no se aguanto y le cuestionó a su madre.
-Madre, ¿Porque esa niña es rubia igual que un Malfoy?
Edith que tomaba un vaso de soda casi se atraganta.
- Veo que tantas pociones ya te hicieron daño-
- No es así madre-
Deborah no siguió preguntando nada pues su madre era una bruja muy hábil y levantaría sospechas. Solo se dedicó a observar alrededor como el presente de todos era muy diferente al anterior, ya no podía hacer nada pero por lo menos logró su objetivo; Severus y Hermione estaban juntos. Vio a Lucius Malfoy mirar con ojos de enamorado y una pizca de celos a Hermione y a Severus que partían el pastel y le cantaban a su hija con los invitados, no tuvo que usar legeremancia para saber los sentimientos de Lucius
-¿Aún la amas, no es asi?- le susurró Déborah al oído de Lucius que se sobresalto.
- No se de que me hablas-
- A mi no me engañas, tu aún amas a Granger -
- Eso es irrelevante. Ella nunca me va querer, por eso acepte donarle porque solo así tendría algo de ella y mío. Además aunque así fuera nunca traicionaria a Severus-
- Entiendo. ¿Y qué harás?
- Me iré de viaje un tiempo por unos negocios. Antes que Severus descubra mis verdaderos sentimientos por mi hija y por Hermione-
- Es lo mejor, Lucius- dijo Deborah apretando el hombro del rubio
-¿Y tu? - el rubio se bebió de un trago el contenido de su copa
-Sigo con mis investigaciones, mucho trabajo. -
Algo le devolvió la memoria del presente, lo sintió...y olvidó el viaje que hizo para resolverlo todo.
- La chica Weasley era infértil pero después de mucho intentar y probar con las pociones ahora está embarazada de su marido Potter. Fue un éxito esa pocion de la fertilidad, espero poder probarla en Sev...en otras personas-
Lucius que estaba distraído viendo a Leyla y Hermione no reparó en las palabras de la bruja
-¿Y de lo otro cómo vas?
- Joaquín y yo queremos retomar nuestra relación-
Lucius soltó una carcajada
-¿Ese muggle?..
Deborah sonrió
- Ambos sabemos que en el corazón no se manda. Brindemos Lucius-
Ambos chocaron sus copas ya sin sonreír.
La fiesta estuvo muy hermosa, tanto niños como adultos la pasaron muy bien. Draco acompaño a Luna y a sus hijos a "casa", aunque la rubia ignoraba que no regresaría a vivir a casa de su padre sino empezaría la vida que siempre soñó con Draco Malfoy.
Ginny Potter estaba cada vez más hermosa y Harry esperaba con impaciencia la llegada de James Sirius; su primer bebé con su eterna pelirroja. Después de un tiempo separados se encuentraron nuevamente y decidieron tomar la relación, llevaban poco de casados. Está de más decir que Ginebra ya estaba embarazada cuando contrajeron nupcias.
Y al final solo quedaba Lucius en despedirse de su mejor amigo que estaba algo mareado con tanta festividad.
El rubio tuvo el atrevimiento de llevar a Leyla a su dormitorio, sus regalos estaban ya esperando a ser abiertos. Su habitación era cálida y hermosa, la pequeña dormía plácidamente en los brazos de su padre biológico quién la puso cuidadosamente en su camita.
Le besó la frente a la niña y la vio dormir brevemente
- Espero verte pronto hija mía-
Severus ya estaba esperándolo en la planta baja, junto a Hermione que sonreía divertida. Jamás imaginó al frío Lucius Malfoy tan encariñado con alguien como con su hija (por ratos olvidaba que también era hija de él) .
- Lucius tomemos una copa-
Lucius busco la mirada de Hermione que sonrió con timidez
- Lo siento Severus, ya tengo que irme. Mañana viajaré muy temprano-
-Esta copa estará esperandote.
- No creo volver pronto Severus
Severus lo miro extrañado, era como si quisiera despedirse definitivamente.
- Escribe aunque sea, mi hija te quiere mucho-
- Lo haré-
Ambos se estrecharon la mano y se dieron un fuerte abrazo. A Hermione solo la miró sin dirigirle la palabra, la castaña se sintió ofendida pues después de tantos años Lucius aún parecía odiarla
-Adios Lucius, cuidese-
Lucius la miró fríamente y se metió en las llamas de la chimenea para luego desaparecer.
- ¿Estaba un poco raro verdad?
-Eso no nos incumbe.-
Severus besó apasionadamente a su esposa, y la cargo hasta la habitación matrimonial para pasar una noche maravillosa al lado del amor de su vida. La acarició como si de la primera vez se tratase, cuando él era su profesor y empezaron esa hermosa aventura llamada amor...
Muchas gracias a todas las personas que esperaron mi final. Espero no decepcionarlos, y mil disculpas por tardar siglos en actualizar.
Espero pronto sorprenderlos con alguna historia nueva
