Todo parecía nublado, mientras trataba de abrir los ojos. Se sentía cansada y con un fuerte dolor en el vientre. El olor a "hospital", que ella tanto odiaba. La hizo reaccionar un poco más rápido. Sakura trató de moverse pero los sueros en las muñecas se lo impidieron.
– ¿Qué hago acá?
Tratando de zafarse de aquellos sueros, que solo la estaban ayudando. Cuando pudo soltar uno, entró una enfermera a la habitación. Y llamó inmediatamente al médico que se encontraba de turno.
– ¡Doctor! ¡La paciente acaba de despertar!
Corriendo se acercó a la habitación el médico y con él, venía el psiquiatra para ayudarla a Sakura con una evaluación.
– Srta. Kinomoto ¿Sabe dónde se encuentra?
– Sí, creo que… ¿en un hospital?
– ¿Sabe la razón del porqué está aquí?
– Me imagino que sí. Fue por… ¿unas pastillas?
Dijo Sakura tratando de esquivar la mirada, no quería que el doctor la mirara de forma extraña. Y solo respondía de forma robótica.
– ¿Por qué las ingirió?
– No sé la verdad. Creo que para escapar de "mis problemas"
– ¿Cree que haciendo esto iba a escapar de la realidad?
– No sé. Por eso lo intenté. Doctor, por favor… ya no quiero más preguntas.
– Muy bien, eso es todo por ahora. Les indicaré a tus familiares que ya despertaste. Por favor, cualquier cosa llama a las enfermeras. Con permiso.
El psiquiatra con aquella pequeña serie de preguntas, se retiró para así poder reunirse luego con los familiares y hablar sobre la situación de nuestra ojiverde.
En la cafetería del hospital Tomoyo y Shaoran estaban tratando de desayunar y de superar lo que había pasado hace unas horas.
– Ella se quedará conmigo, de eso no te preocupes. Pondré a mis empleados a que estén también pendientes de ella.
– Por mi parte, veré como hago para encerrarlo y que se pudra en la cárcel.
– Pero necesitamos la denuncia formal de ella.
– ¡Eso lo sé! Pero por lo menos tendríamos esto de la hospitalización como evidencia.
– ¡Claro! Además del registro de llamadas en el celular de ella.
– Ese constante acoso… por lo menos servirá.
– Hay que esperar que despierte y entonces podremos…
No pudo ni terminar de decir eso, cuando se escuchó por los parlantes que a los familiares de la paciente Kinomoto, se los necesita de urgencia. Ellos supusieron que Sakura había empeorado.
– ¡Li! ¡No puede ser! –Dijo toda llorosa.
– Tranquila Daidouji. Vamos a ver qué pasó primero –Dijo tratando de mostrarse sereno.
– ¡Li, vamos! ¡Rápido!
– ¡Vamos!
Continuará...
