Esto se supone que debió ser publicado el 10 de este mes enero, pero por algún motivo no me dejaba acceder a mi cuenta. Pero ahora si puedo, así que aquí les traigo este multicross, no se si colocarlo como un Cross en el buscador, ya que se juntan high school dxd, fairy tail y monster Musume. De momento estará sólo, pero ya veré en que categoría colocarlo. Ustedes me dicen donde colocarlo.

Sin más aquí oes dejo esto


Alejado de la civilización de la gran ciudad, un lugar se mantenía oculto, cosa muy difícil si partimos del hecho que se a pocos kilómetros de la capital japonesa, Tokio.

Este lugar por muchos años que se remontaba a los tiempos donde los mujeres regían, pertenecía a una gran y noble familia. En este lugar dicha familia había construido su hogar, solo los que pertenecían a esta familia tenía acceso directo, cualquier otra persona solo podía soñar en ver lo que ocurría detrás de los altos muros que protegía el hogar. Hogar que por años se mantuvo de puertas cerradas, pero ahora bullía de vida. Múltiples personas se reunirán afuera de lo que parecen ser un castillo de la era feudal, entre las personas se verán generales del ejército, políticos y demás personas de gran influencia.

Tal conglomeración de personas no duras mucho, de pocos vehículos lujosos llegaron a llegar, la gran mayoría eran limusinas. En minutos de la gran multitud solo quedaba una persona en solitario. Dicha persona era lo que se podría tener un monumento a la belleza femenina. La mujer vestía un ceremonioso kimono de color gris, pero a pesar de la noble vestimenta aun la figura de la mujer era visible. Era atlética, sus piernas se podrían decir que eran largas firmes y torneadas, sus caderas de proporciones perfectas y su vientre totalmente plano, su busto aunque oculto era evidentemente grande, pero no exagerado. Su rostro era para muchos el de un ángel, pues su rostro tenía la forma redondeada de un corazón, delicado y sin imperfecciones, sus labios eran rosados los cuales solo imploraban ser besados, una pequeña nariz, sus ojos gris-violáceos eran hipnóticos. Aunque su característica más notable, era su cabello carmesí como la sangre, el cual ahora estaba atado en un complejo moño.

-Kushina-sama-

La bella dama gira su cabeza a un lado ante la mención de su nombre, a su lado una guardia de seguridad se posó.

-Dime, Toshiro-

La melodiosa voz de la mujer solo podría describir como el canto de una sirena, dulce, hipnótico, seductor y peligroso.

-Señorita ... están llegando- el guardia de seguridad respondió.

Kushina suspiro suavemente mirando al cielo que ya mostraba colores típicos del ocaso, pronto anochecería, el momento que tanto había esperado había llegado. Mirando al guardia hablo –Da la orden a los demás. Que los reciban y lleven a la sala, atiéndalos como es debido y avísenme cuando llegue mi hijo- la dulce voz dio paso a una voz firme como el acero -estaré con mi madre- con pasos calmados la peliroja se marchó a las profundidades del castillo que ella llamaba hogar.

El guardia de seguridad miro a su señora partir, algo pasaría y sin dudas él no quería estar allí cuando la bomba explotase. Un sonido de estática sonó en su oído, rápidamente llevo su dedo a su oído donde estaba el audífono de su intercomunicador.

-¿Que sucede? -

- Aquí central, Taicho. Las cámaras detectan algo, son tres vehículos . Llamaron por la radio y nos dieron los nombres, todo parece correcto con ellos -

-Perfecto, cuanto tardaran en llegar-

- Aproximadamente diez minutos -

-Permíteles entrar, no quiero errores en esto. Y si Naruto-sama llega avísame, últimamente no está de humor como para errores-

- Copiado -

No muy lejos de la enorme propiedad en la serpenteante carretera que conducía al castillo una cámara observaba la cada vez más oscura carretera, observaba como un trío de limusinas conducían por la carretera.

El trío de lujosos vehículos eran en su totalidad de color negro mate, sus ventanas oscuras no permitían que miradas indiscretas observaran su interior.

Dentro de una de ella un hombre miraba por la ventana a su lado, el bosque una vez alegre con la magia del día, se oscurecía mediante la noche de la noche rápidamente sobre el dándole un aspecto sombrío.

-Señor, acabo de comunicarme con la seguridad del castillo, nos recibirán cuando lleguemos-

Las palabras de su conductor ni siquiera llamaron su atención, sus pensamientos estaban en otro sitio.

-Gracias Ronald- respondió una mujer al lado del hombre.

Dentro del vehículo, un grupo de seis personas estaban sentadas en sus asientos, tres mujeres, dos hombres y un niño.

Siguiendo observando por la ventana el hombre mayor tuvo un nudo en su garganta cuando las grandes puertas fueron visibles, y un escalofrió grabado su espalda cuando las puertas se abrieron dándole permiso de entrar junto a su familia. Necesito cada gramo de valor para no comenzar un temblar de miedo.

-¿Padre, estas bien? -

Parpadeando un par de veces salió de su estado para observar a su hijo mayor.

-Estoy bien, disculpa Sirzechs- sonriendo trato de alejar sus pensamientos y enfocarse en su familia, pues adentro de ese castillo encontraría su salvación o su muerte.

Mirando a su hijo no pudo evitar compararse, ambos fácilmente pudieron confundirse como hermanos siendo el mayor. Sirzechs era alto, atlético y bien parecido, ojos azules verdoso, eran iguales incluso había heredado su cabellera carmesí, la única diferencia notable era una pequeña barba en forma de perilla que el poseía y su hijo no.

-Zeoticus- ante la mención de su nombre miro a su otro lado donde una bella mujer lo observaba, su esposa, bueno, ex -esposa –Rías te ha querido preguntar algo-

Suspirando negó a sí mismo, se dejó perder en sus pensamientos que no le estaba prestando atención a su familia.

-Lo siento Venelana- se disculpó con la que alguna vez fue su esposa.

Venelana negó con su cabeza a su ex marido. La mujer era hermosa, su aura era la de una dama, con una sonrisa dulce y materna, la dama estaba vestida formalmente en una trayectoria de negocios que solo acentúa sus curvas. Sus senos luchaban con la chaqueta que contienen por todos los medios que contienenlos, su cintura era pequeña sin mostrar algún vestigio de que alguna vez estuvo embarazada ni mucho menos dar una luz a sus dos hijos, sus piernas eran largas y tonificadas. Su rostro hermoso era solo la cereza del pastel, nunca creyó que una parte de sus hermanas otra mujer seria capaz de tal belleza, su cabello era un caos, pero aun así así un caos ordenado, castaño cortado hasta un poco más debajo de sus hombros, sus ojos dulces eran de un color violeta profundo.

-Dime hija, que me pregunte- le pregunto a su única hija la cual estaba al lado de la mujer que fue su esposa.

Su hija Rias, era una belleza como su madre, de hecho era la mescla perfecta entre ambos, Rías le recordaba mucho a su madre cuando era más joven, con el único detalle de que era Rías peliroja y sus ojos eran azul verdoso. Aunque al ser mujer su madre había ganado.

-La abuela ... como es ella- la joven peliroja preguntó a su progenitor al no saber nada de la mujer que hacia poner así de nervioso a su padre aunque él lo negara.

Zeoticus aparto su mirada y enfocado a la nada, su madre, como era ella. Suspirando sonrió con algo de amargura, para luego volver a ver a su querida hija.

-Tu abuela es ... recta- dijo no encontrando las palabras correctas –no le gustan las personas que no tienen su valía, es elitista. Tiene la creencia de que solo los de sangre pura y leales merecen estar en el clan de allí su miedo, él tenía la sangre… pero lo segundo –aun así puede en ocasiones demostrar amor por aquellos que logran ganar su confianza- dijo rápidamente al ver un creciente nerviosismo en su hija.

-Según pude ver no somos los únicos, al parecer nuestras tías y primos afectados en la reunión- comento Sirzechs mientras observaba a su esposa a su lado la cualidad peinaba a su único hijo.

-Si ellas tienen problemas, eso quiere decir que ... - las palabras de Rías murieron en su garganta mientras recordaba a alguien en particular.

-Posiblemente-respondió Venelana a su hija –probablemente Naruto esté presente-

Ante la mención del joven hijo de Kushina tanto padre e hija cambiaron de ánimos. Zeoticus gano un profundo ceño, ese asunto no era una espina en su vida, no, era una estaca la cual estaba profundamente clavada.

Mientras Rías solo pudo mirar a su regazo donde sus manos se apretaban.

-Tranquila hermanita- Sirzechs le hablo tranquilizadoramente al ver la mirada triste de su joven hermana –si todo se vende bien, puedes hablar con Naruto y aclarar ciertas cosas-

Rias levanto la mirada y observo a su hermano mayor, asintiendo suspiro y alejo la tristeza de su ser, no era el momento ni la hora para lamentarse por cosas del pasado, era hora de arreglar las cosas y buscar la felicidad.

Observando a través de la ventana de su limusina no pudo evitar una sonrisa al ver los magníficos jardines que ahora eran iluminados por los faroles que lo adornaban. Su sonrisa se amplió aún más cuando la lejanía miro un gran invernadero.

-Oh… cuanta nostalgia- dijo la mujer mientras sus ojos miraban al invernadero –me preguntaba su querida hermana cuido de mis pequeñas- dijo comenzando a perderse en sus recuerdos-

-Mama, no deberías estar pensando en esas cosas- se quejó su único acompañante.

-Oh, querida. No hace falta preocuparse, todo saldrá bien ... yo me encargare de eso-sus dorados ojos brillaron intensamente mientras miraba a su única hija –pero dime, como está el pequeño Naru-chan, debe ser todo un hombre si gano la atención de mi pequeña Miia, quizás sea tan bueno como para satisfacerme a mí también

-¡Mamá! - grito su hija ante el descaro de su progenitora.

Ambas mujeres fácilmente pasarían por hermanas, ambas lucían con orgullo un radiante cabello carmesí que caía por su espalda hasta sus traseros, ambas también compartían unos ojos dorados como el oro. La figura de ambas era algo que ni las mejores modelos de competencia, denos grandes y firmes, piel perfecta libre de imperfecciones, cintura delgada, caderas anchas y piernas que median millas.

-JO JO JO JO JO- se reía la peliroja mayor como algún tipo de villano de película de muy bajo presupuesto, pero su risa dramática se detuvo y gano un aire bastante serio, algo muy raro en su personalidad burbujeante –recuerdas lo que te dicho

Su hija cabeceo en afirmación mientras recordaba las palabras de su madre.

-Comportarse con rectitud, mostrar sumisión a la matriarca, no hablar sin tener el permiso previo y no mostrar ningún tipo de debilidad a mis adversarias-

-Exacto, recuerda Mia. Estos días serán duros, entraras en un mundo donde el juego es totalmente diferente. Pero recuerda que tú tienes la ventaja, tus primas han cometido errores con él, pero eso no quiere decir que bajes la guardia, tienes una adversaria dura entre ellas, y si los rumores son representativos de un gran obstáculo- sus ojos miraron hacia afuera del vehículo

Por su mente viajaron imágenes de sus hermanos y hermanas. Zeoticus, el pequeño revolucionario, él no era un problema para ella, con seguridad ella pudo afirmar que él ni quería estar allí.

Por su parte estaba Kushina, su hermana, con ella podría contar si jugaba bien sus cartas, su hija Mia era pura y una buena candidata. Junto con Kushina de su lado podrían convencer a su madre, el problema era su otra hermana.

-Irene-

Dicha mujer se encuentra en el último vehículo que ingresó a la antigua propiedad.

Como los demás la mujer observaba a su antiguo hogar, un ataque de nostalgia atacó su corazón, pero rápidamente lo suprimió. Tales sentimientos ahora mismo serian evidencia de debilidad, y ella era incompatible con eso.

Mirando el reflejo en el pequeño espejo de su maquillador se detalló, ella era peliroja con profundos ojos cafés, su rostro mostraba una rectitud y madures que la hacían irresistible, ella sabía que era deseada por los hombres, admitiría que eso alimentaban su ego, pero no quería decir que solo por algunas palabras bonitas que de cualquiera ella abre sus piernas, ese derecho solo lo podría tener un hombre.

Sus senos eran grandes y firmes, perfectos como ella misma, sus piernas torneadas y esbeltas, sus caderas fértiles eran grandes pero no desproporcionadas su vientre mantenido por su firmeza.

Ella era la mayor de las hermanas, ella era dura y firme como el acero, justo como su madre la formo, su madre le había dicho que la debilidad en su familia no era tolerada, ya que te llevaban un cometer errores. Cuánta razón había en las sabias palabras de su madre, en toda su vida solo había cometido un error y ese error casi la destruye, si no hubiera sido por su hermana menor Kushina ella probablemente habría muerto.

-Erza- llamo a la mujer frente a ella en el asiento.

-Madre-

Erza era su orgullo, y posiblemente su mayor fracaso, era su viva imagen cuando era igual de joven, su característico cabello carmesí estaba orgulloso en sus cabezas, le había enseñado todo lo que sabía, pero eso no era suficiente, al igual que ella solo había cometido un error en su vida y eso fue suficiente como para arruinarla.

-Sobra decir que a partir de ahora debes de comportarte, esta oportunidad, es tu oportunidad, es mi oportunidad, tus errores del pasado me costaron mucho, ahora es momento que me pagues- la peliroja miro duramente a su hija, la cual le sostuvo la mirada, cosa que la enorgullecía, aunque nunca lo mostraría, a menos que ella se redimiera –recuerda, cuando estés frente a tu abuela cuida tu lengua y nada pasara para desfavorecerte, y cuida el pequeño despierte interés en ella y más importante… en su padre

Erza solo pudo mirar hacia abajo donde un pequeño bebe se alimentaba de uno de sus pechos. Haciendo de lado su postura rígida y seria, su rostro gano una sonrisa amorosa, el pequeño se había dormido. Acariciando su pequeña cabeza la cual estaba adornada por unos cuantos mechones carmesí, separo al pequeño de su seno del cual se alimentaba, limpiando su pequeña cara no podía evitar pasar uno de sus dedos por las mejillas de su hijo, esas marcas, sin dudas era hijo de su padre, el cual nombraro en un susurro.

-Naruto-

-Ya llegamos, alístate-

Fueron las palabras del trío de hermano y hermanas a sus hijas cuando las limusinas se detuvieron justo frente al gran castillo / mansión, la cual ahora mismo lucía más imponente que hace solo unos segundos. Los guardias al ver el trío de costosos vehículos estacionados se acercaron a las puertas y las abrieron.

En un acto de ejecución no antes ensayado los miembros principales de cada una de las familias salieron.

-Bienvenidos- el trío mayor de cabezas rojas miro a la bella dama vestida con un kimono de colores grises y negros frente a ellos –pasen por favor, los acompañantes a la sala de invitados-

-Le agradezco- respondió cortésmente el pelirojo mayor a la sirvienta –si no es mucha molestia quisiera saber sobre nuestra… -

-Nuestras hermana, pensé que ella nos recibirá — las palabras de Zeoticus se vieron interrumpidas por Irene quien miraba con dagas en los ojos a su hermano menor.

-Kushina-sama se encuentra ahora mismo con Mito-sama, como sabrán son momentos muy duros para el clan Uzumaki, y Kushina-sama querían acompañar a si madre en el duelo por su hijo fallecido-

Para Zeoticus fue un choque, su hermano muerto, estaban todos ellos reunidos, solo faltaba uno.

-Nagato- murmuro el pelirojo.

-Desafortunadamente Nagato-sama murió en circunstancias más allá de sus problemas de salud- explico la sirvienta.

-Quien lo mato- pregunto Irene.

-Me temo que no poseo esa información, si desean saber más les sugiero que me acompañen. Le diré a Mito sama y Kushina-sama de su llegada-

El trío de hermanos observaron a la doncella darles la espalda y abrir las puertas y pasar al interior del complejo.

Volteándose para darles indicaciones a sus hijas se encontraron con una imagen que solo pudo empeorar las cosas.

El trío de pelirojas menores, al ver a sus progenitores voltearse supo que debían avanzar. Fue en ese momento que el trío se convirtió, las pelirojas no dejaban de mirarse en busca de algún signo de debilidad, como un ladrón que busca un agüero para robar en una casa. Aunque rápidamente dos de ellas observaron el pequeño bulto que una de ellas cargaba protectoramente, no se necesitaría ser muy listo para saber que era un bebe.

Zeoticus maldijo al ver cierto parentesco entre el pequeño bebe y su sobrino, el hijo de Kushina. Mirando a su hija noto como disimuladamente se mordía el labio inferior y apretaba uno de sus puños, esto puede salir mal de muchas maneras, agradeciendo que su hija supiera controla en ese momento. Mirando a su hermana Irene la vio sonreírle oscuramente, esa maldita, así que aún lo odiaba con todo su ser.

Por su parte Miio, observar a su hija, ella podría sentir claramente la intención de matar que irradiaba, la intención que se calmó cuando ella envió la suya como advertencia hacia su hija. Esto era un problema, pero lo soluía, no significaba nada. Ella jugaría sus cartas y aseguraría su futuro, El de ella y su hija.

Irene por su parte disfruto del pequeño arrebato de la hija de su hermana pequeña, al menos la hija de Zeoticus supo controlarse, mirando a su hija la vio estoica e imperturbable, cosa que hizo sonreír, su sonrisa creció unos tornillos cuando el inocente bebe bostezo y se acomodó más en protector abrazo de su madre, apenas sintiendo el deseo de muerte hacia su joven vida, digno hijo de su padre y madre.

-Diríjanos por favor- pidieron Sirzechs a la dama quien le sonrió. Sirzechs sabía que esto no era buena idea, esta reunión era una idea muy mala, su hermana podría parecer tranquila pero él sabía que por dentro era una tormenta de ira y destrucción –Grayfia- llamo a su esposa –trae a Millicas- el mensaje era claro, no dejarlo interactuar con el trío de pelirojas las cuales esperaban la más mínima oportunidad para matarse.

El grupo afectado dejará las hostilidades cuando tenga lo que estaba a punto de pasar o mejor dicho dónde estaba a punto de pasar, en ese lugar fácilmente cada uno de ellos podría morir, y su madre no estaba en el mejor humor.

Muy lejos de ese lugar en una mansión ostentosa, un hombre caminaba tranquilamente por los pasillos de dicho lugar, era alto de los 1.85, atlético hecho para ser rápido y fuerte, su rostro mostraba una máscara en sus mejillas tres a cada lado, sus ojos azules brillaban como un par de zafiros, y su cabello parecía estar hecho de sangre fresca. Continuando caminando ignoro a los múltiples cuerpos sin vida que plagaban los pasillos de la mansión, en las paredes se automáticamente ver múltiples agujeros de balas así como manchas de sangre, sus calmados pasos tropezaban con los infinitos casquillos de bala los cuales sonaban como cascabeles cada vez que sus costosos zapatos movían uno y chocaban con los otros.

-Naruto-sama- un hombre entro al pasillo corriendo y fue hacia el solo para detenerse cuando estuvo a su lado.

-Dime, ya los han encontrado- pregunto el pelirojo de ojos azules.

-Sí señor, están en la sección sur, están los principales cabecillas y sus dos hijos- respondió el hombre el cual tomaba su arma, que era un rifle de asalto TAR-21 el cual estaba totalmente descargado –esperamos sus órdenes- dijo sacando el cargador vacío e introducir uno nuevo totalmente lleno.

Naruto apretó el mango de su espada, esta noche sus enemigos caerían por atreverse a lastimar a su familia. Mirando a la pared a uno de los pocos cuadros que no habían sido tocados ni por las balas o la sangre, observo un cuadro familiar, la familia era una de pelinegros de ojos negros como el carbón. Apretando sus dientes afectados su ira crecer.

- "No cometas errores, los errores son debilidades y las debilidades conducen a la muerte" - recito las palabras de su abuela –cometimos un error y pagamos por ello, confiamos en ustedes, ese fue nuestro error, y pagamos con la vida de uno de los nuestros- dijo tomando con más fuerza el mango de su katana –ahora ustedes cometieron un error, y pagaran por ello- dijo desenvainando su espada y con la velocidad de un rayo corto el cuadro justo a la mitad –los quiero vivos- dijo volviendo a envainar su arma, solo para notar a la mujer mayor en el cuadro, la madre de los herederos de esa familia –diles que no toquen a la mujer quiero verla-

El hombre a su lado entendió el mensaje, esa familia sufriría por lo que había hecho. Nadie intenta joder a la familia Uzumaki y sale con vida para contarlo.

Caminando a su destino, el pelirojo se encontró con más cuerpo de personas, muchos eran enemigos, algunos eran de sus hombres, ellos tenían recompensados, habían caído enfrentando a su enemigo valientemente. Continuando su camino pronto llego a donde los esperaban el resto de sus hombres.

Habiendo pasos entre ellos escucho como un hombre lanzaba maldiciones a los cuatro vientos, ese requerimiento ser al que buscaba.

-Fugaku Uchiha- mencionao haciendo callar al hombre mayor.

-Tu ... exijo una explicación mocoso, esto es la guerra y diez la seguridad ... ¡ah! - sus palabras murieron cuando tenían un corte profundo en su cara.

-Silencio- dijo Naruto quien mantenía su espada extendida, con la cual había hecho un corte profundo desde la oreja del hombre hasta su mejilla –no me creas un idiota, sé muy bien lo que hiciste, los que mandaste hacer a tus hombre y tus hijos- dijo fríamente ganando se un rostro pálido del hombre.

-Tu ... -

-llévenselo junto a los demás- ordeno a sus hombres para luego pasar a un lado del hombre herido y estar frente a la mujer de cabellos y ojos negros –Mikoto Uchiha- dijo el nombre de la mujer mientras levantaba su rostro con sus dedos –llévensela a la torre, nadie la toca

La mujer bajo su mirada al suelo, la ambición de su esposo los había condenado y este era su precio por la tradición, ellos posiblemente morirían, ella, ella solo era el premio.

Saliendo de la mansión observo como sus hombres de un poco sacaban los cuerpos de sus compañeros caídos, uno a uno los colocaban en un camión proporcionado por el jefe de la policía que lo esperaba al lado de su auto.

-Todo bien Naruto-dono- pregunto el jefe policial.

-Ahora lo está Takashi-dono- respondió mientras que se comportaron como los prisioneros en un auto ya la matriarca Uchiha en otro –como lo manejaran-

-Enfrentamiento por el poder, un clan rival comenzó a expandirse, llegaron balearon el lugar y masacraron a la familia principal- dijo encendiendo un cigarrillo que había sacado de su saco para señalar a los miembros masculinos de la familia Uchiha –no quedo nadie- dijo ahora señalando a la mujer que conoció muy bien como Mikoto Uchiha la cual era embarcada en un vehículo a un destino que él no conocía –no podremos decir quienes fueron ya que el lugar fue incendiado hasta sus cimientos –dijo señalando uno de sus policías cualquier llevaban grandes galones de gasolina –cuando llegamos junto a los bomberos no quedaban más que cenizas-

-Hágalo, si alguien hace preguntas de más házmelo saber- dijo abriendo la puerta de su auto para sacar un maletín –aquí esta lo que te prometió- dijo colocando el maletín en el capo de su auto para luego abrirlo.

Takashi observa el maletín abierto, por este tipo de cosas él estaba del lado de la antigua familia Uzumaki –no hizo falta- dijo –se lo buscaron y lo haría gustoso aun si no hay dinero de por medio. Pero esto llevara gastos, callar a algunos no es barato- dijo cerrando el maletín el cual mostraba varios fajos de dólares americanos de gran denominación.

-Entiendo- concordó Naruto, esos policías parecían muy nuevos y seguramente pedirían una jugosa tajada.

-Ahora si me disculpa tengo que marcharme, supongo que estoy en mi casa y aun no me informan de esto- dijo Takashi mientras se alejaba del lugar acompañado de sus policías.

Naruto se giró donde sus hombres terminan de recoger a sus caídos, no paso mucho para que un olor a humo se dejara sentir, de a poco el fuego comenzó a parecer y en cuestión de minutos la gran mansión no era más que una gran pila de fuego

-Naruto-sama- un hombre lo llamo –disculpe Naruto-sama… es un mensaje de su madre- Naruto arqueo una de sus cejas –al parecer su presencia se requiere-

Naruto suspiro, era una cosa tras otra –supongo que tengo que ir- dijo entrando en su auto.

Conduciendo de vuelta a su hogar toco el panel táctil en el tablero de su auto, tocando el icono de llamada busco el número de su madre. Los tonos de la llamada sonaron hasta que alguien respondió.

-Madre- dijo Naruto.

-Aquí estoy querido- respondió la peliroja con una voz dulce –supongo que quieres saber por qué te mandado a venir-

-Si- respondió –paso algo- pregunto.

-Sí, el momento llego cariño- respondió la peliroja –es hora de que elijas mi amor, es algo que ni tu puedes evitar-

-Te veré allí- dijo sonando un poco más serio –algo más-

-Sí, yo temo que esta noche no podre estar contigo más que para este asunto- respondió Kushina sonando algo decepcionada.

Colgando la llamada Naruto acelero su auto, esto era por algo que no quería pasar, pero si era la voluntad de su abuela él tenía que aceptarla.


Bueno se acabó, eso es todo de momento. Si quieren más comenten sus opiniones.

Como notaron aquí habrá de todo un poco, así que esperen lo inesperado. Es obvio que habrá lemon, eso nunca sobra.

Ese fic será l puerta de entrada a una nueva forma de escribir algunos, ojo solo algunos, de mis fics. Odienme o odorenme.

Se despide -AlejandroV- y que la zhukulezia los acompañe