Que comience el Juego
Desde el día que nació solo orgullo podía darle su pequeña, esa tranquilidad que le demostraba todos los días por que tenía que seguir luchando, para que ella jamás viera los horrores del mundo exterior, esa sonrisa que no deseaba que por nada en este mundo se desvaneciera.
Naruto estaba muy orgulloso de su hija, aunque ella siempre le decía que aún no hacía algo para merecerlo, pero para el séptimo Hokage su existencia era suficiente para estarlo. El aura de su hija siempre le daría paz, siempre le daría fuerza para tomar las decisiones más difíciles para que ella nunca se viera en esa posición.
Y su amada esposa era su mayor apoyo, logro y confirmación que todo en esta vida podría salir bien al final. Hinata que llevaba varios minutos arreglando el cabello de Himawari con una sonrisa nostálgica en su rostro, su pequeña estaba creciendo y eso ella lo sabía solo esperaba que su amado esposo lo entendiera.
Naruto sonreía zorrunamente con orgullo pronto su pequeña comenzaría las verdaderas misiones ninjas, después de mucho pedirlo su pequeña Genin tendría los requisitos necesarios para poder participar en los exámenes Chunnin. Pero la paz no pudo durar mucho, el patriarca Uzumaki escucho el timbre de su casa sonar y este cambio su expresión por una más sombría.
Se acercó lentamente a la puerta obligando a que ninguno de los sirvientes tomara la delantera, solo él tendría el honor de recibir al pequeño invitado especial, antes de abrir la puerta se acordó de algo y se devolvió. El timbre de la puerta volvió a sonar y dos minutos después por fin fue abierta la entrada de la mansión.
— Hokage-sama… — pero el joven pequeño no pudo terminar, el hijo de Sai e Ino Yamanaka ahogo un chillido digno de su madre cuando vio enfrente de él al séptimo Hokage.
Naruto sonrió con orgullo al ver la expresión del pequeño bastardo, mientras cargaba en su espalda una réplica exacta de la espada de Zabusa, miro de pocos amigos al hijo de sus viejos camaradas. La espada había sido un viejo regalo de la aldea de la niebla, como un recordatorio de la primera misión verdadera de Naruto, también podía influir con temor en los corazones como si fuera la verdadera.
El pequeño y heredero del clan Yamanaka iba bien presentado, digno del festival de la luna que se celebraba esa noche pero eso a Naruto poco le importaba.
Fue un concurso de miradas que claramente era evidente que el más joven estaba perdiendo, el gruñido del hombre mayor acompañado de un saludo emotivo de su hija que rompió la tensión creada por los celos del padre.
Todo lo siguiente fue un mar de lágrimas de Naruto volviéndose a oponer por quinta vez en esa noche que su hija tuviera una NO cita con Inojin. Era algo indigno era su pequeña y no debería salir con nadie hasta que Naruto no tuviera los huesos hechos polvo en su tumba.
Boruto observaba la escena desde lejos con una pequeña sonrisa en su rostro, el primogénito del Hokage intentaba sonreír forzadamente ante aquella escena familiar, su hermana en verdad era una alegría para todos en su hogar.
El joven se sintió observado por unos segundos, antes de sentir un cálido abrazo corriendo detrás de él. Su madre siempre sabia cuando hacerlas cosas, cuando demostrar que necesitaba algo de comprensión y amor.
— Deberías ir a evitar que papa mate al futuro "prometido" de Himawari —
— Boruto, sabes que no estoy de acuerdo con esto pero…—
— Pero que mama, como puedes estar callada mientras esto me sucede a mí —
Hinata cerró los ojos por unos segundos mientras besaba cálidamente la mejilla de su hijo mayor y se apartaba lentamente — Tu padre nunca me ha fallado, y si te está pidiendo que hagas esto debe ser por una buena razón —
Boruto cerró los ojos resignado mientras sentía como su madre se alejaba, era claro que si no intervenía correría la sangre de su viejo amigo, el desearía estar al lado de su padre amenazando al pretendiente de su hermana pero ahora sus problemas definitivamente lo estaban apartando de su familia. Esperaba que Sarada fuera tan imprudente como siempre e intentara huir o al menos se pusiera en lucha contra este arreglo pero desde hace dos días no había vuelto a saber nada de ella, desde que lo dejo en el hospital, fue una suerte que Sakura-sama y Tsunade-obachan fueran a sanarlo y no a terminar el trabajo de la Uchiha como se hubiera esperado.
Su abuelo siempre le decía que a veces tuvo que tomar dolorosas decisiones por el bien de su clan que incluso llego a causarle un gran dolor a su hija, pero Boruto nunca había entendido nada sobre ello su madre era una mujer realmente feliz, su abuelo siempre solía decirle que era por su padre.
Él no se quería casar o tal vez el termino real seria cazar porque lo tenían con la punta de la espada en un lado y el deber en el otro, no era que le desagradara estar al lado de Sarada de otra manera, de niño siempre se lo había imaginado pero eran cosas infantiles que solía pensar que se habían quedado en el pasado.
Cuando tenían ocho años unos niños estaban lanzándole rocas a la Uchiha mientras le gritaban alegremente "hija del diablo", eso enfureció al joven rubio y fue a defenderla. Boruto recibió y dio la primera gran paliza de su vida, ese mismo día le pregunto a su padre por que los aldeanos en secreto solían decirle de esa manera a Sarada, su padre solía decirle que había asuntos difíciles de explicar pero sobre todo que tenía que pedirle que defendiera a la pequeña siempre que le fuera posible.
Desde entonces la protegió en gran parte en secreto, cuando alguien decía algo sobre Sarada, sobre sus ojos, sobre que era na niña maldita o incluso la hija de una puta y un bastardo, el joven Uzumaki siempre corrió a romperle la boca a la persona que dijera eso sobre ella.
Claro hasta hace dos años que Sarada le pidió que dejara de hacerlo "no necesito que me estés cuidando como si te importara en realidad, deja de fingir que somos amigos". Él nunca pudo comprender que paso entre ellos.
Eso siempre se lo había preguntado, que paso. En un momento a otro ambos cambiaron dejaron de ser tan cercanos y solo compartían las misiones juntos, era cierto que tenían que madrugar pero realmente Boruto pensó que a sus dieciséis años y recién cumplidos, él y Sarada estarían realmente unidos aunque no de esta manera y no bajo estas circunstancias.
Sarada caminaba en silencio caminaba por las alborotadas calles de Konoha e intentaba sin éxito evitar la fuerte comitiva de dignatarios e invitados, su madre la estaba esperando al otro lado de la aldea preparando todo para el gran evento o como ella lo llamaba el gran circo donde ella era la estrella principal para la diversión de todos.
Pero escucho un gran alboroto uno mucho mayor de los que había escuchado hasta ahora, de seguro era otra princesa de un país lejano luciéndose, como si no bastara con ir con ese estorboso kimono de ceremonia, pero se dio cuenta que eran todos en la aldea quienes la observaban y miraban con asombros y belleza, aunque sabía que en el fondo estaban pensando otras cosas de ella.
Sintió una extraña mano en su hombro que la hizo voltear, para la gran sorpresa de quien se trataba, tal vez por ello el alboroto fue realmente.
— Tsuchikage-sama — hablo con claro respeto ante la presente mientras inclinaba su cabeza poco a poco en señal de respeto.
La mujer Kage observo a la Uchiha con algo de recelo obvio — Ensalada —
— Es Sarada, mi señora —
Era obvio que la mujer quería dañarle la paciencia y su carácter pero ella no lo iba a permitir, no era como si fuera muy importante esta noche, pero para ser sincera si conseguía con éxito golpear a esta mujer de seguro la arrestarían. Eso sería lo lógico, pero con todos los sucesos que pasaban a su alrededor últimamente de seguro que ni eso la salvaría de la ceremonia. Solo sería un evento formar en todo caso, debería asistir mientras todo el mundo celebraba su compromiso, se preguntaba si en su boda tendrían que atarla a una silla.
— Tsuchikage-sama y Sarada-san por favor, no podemos seguir atrasándonos la ceremonia pronto comenzara — ambas mujeres se miraron por unos segundos mientras comenzaban a caminar al centro de la aldea para las festividades. El joven que las interrumpió sintió su sangre helarse por unos segundos, la mirada de ambas mujeres era realmente terrorífica.
— me preguntaba que kimono usaras en tu boda, espero que no sea blanco dudo mucho que una Uchiha sea una mujer pura y casta —
Y eso fue definitivo Sarada saco entre sus ropas un kunai que pensaba usar esa misma noche contra Bolt. Iba a hacer algo que su padre y padrino nunca habían atrevido hacer mataría a esa mujer.
Sarada intento poner su mente en orden, lo primero que paso fue que su kunai fue fácilmente desviado, un rápido giro, un salto hacia atrás e intento realizar un jutsu de fuego pero todo fue tan rápido que en menos de un minuto estaba totalmente desarmada con su propio kunai apretando contra su cuello.
Ella no podía creerlo o no deseaba hacerlo, no era la Kage quien la detuvo, no fue la gente presente ni mucho menos su madre o padre que solían intervenir cuando ella atacaba de esa manera alguien, algo que ocurría mucho cuando era más pequeña. Tampoco fue el Hokage, e incluso pensaría que tendría algo de lógica que interviniera el desgraciado de Boruto.
No era alguien que conocía pero a la vez esa chica de cabellos negros delante de ella, con un rostro tan parecido al de cierto rubio pero con una mirada tan distinta a la de él. Sarada intento hacer un pequeño movimiento pero el puñal solo se acercaba más a su piel.
La adolecente no muy mayor a ella sonrió, tal vez debería tener dieciséis años o no mucho más que eso en verdad, era la viva imagen de la Tsuchikage, salvo por su rostro que ya había descrito como familiar.
Una mano fue posada sobre la chica mayor por parte de su madre, la joven Kage sonrió y esta chica bajo sus manos dejando caer el kunai con una sonrisa triunfante en su rostro. Era evidente que esta provocación había sido hecha para hacer quedar en ridículo a Sarada, eso era obvio ante los ojos de los presentes en especial de una mujer de cabellos rojos y unas marcadas gafas idénticas a la de cierta Kunoichi.
Karin quedo en silencio durante todo el alboroto entre la Tsuchikage y Sarada, aunque estuvo a punto de intervenir para detener a la Uchiha fue demasiado obvio para ella que sobraba en esa batalla, no fue necesario actuar e igualmente creía que por ahora no debería contarle de este pequeño problema a su primo, el Hokage tenía muchos problemas como para añadirle estos.
La joven Uzumaki volteo pero no sin antes mirar de reojo a la adolecente que acompañaba a la Kage, era evidente que algo en ella era demasiado familiar, también era algo preocupante esa sensación de inseguridad que presentía, Karin tenia lo que ella llamaría un mal augurio, un presentimiento temible, "algo malo se avecina" pensó, organizo sus gafas y se marchó.
La mirada de Boruto podía dar muchos significados pero el de estar complacido por los presentes no era uno de ellos, más de cincuenta invitados de honor, algo que en verdad absurdo como si los otros doscientos individuos fuera de aquel gran auditorio no fueran a entrar tarde o temprano a desear lo mejor para su compromiso.
Aquella palabra le parecía tan absurda y enfermiza, tampoco podía creer que en verdad muchos de esos dignatarios honorables de otros clanes, aldeas le desearan una larga vida. En esos momentos el no deseaba una larga vida, lo cierto es que tampoco tenía fe que la tuviera, Sarada lo iba a matar la noche de bodas eso era demasiado obvio. Tal vez fue por eso que su madre lloro hace unas horas diciendo que no tendría nietos.
Pero Boruto tenía una preocupación mayor, y era que su compañera de equipo y ahora prometida llevaba más de cuarenta minutos de retraso, aunque eso parecía no alterar a nadie, salvo a los causantes de todo esto.
Naruto que se encontraba de anfitrión en aquella gran reunión le costaba cada vez más disimular su nerviosismo al ver que faltaba la segunda persona más importante en el evento, además Sasuke sencillamente parecía estar concentrado demasiado en la entrada principal como si esperara que su esposa apareciera derribando todo.
Ambos hombres intentaban fingir sus suspiros algo que le causaría gracia al joven Uzumaki si no fuera porque él estaba igual de preocupado, no era que le importara la frentuda de su amiga, y mucho menos que le interesara que esto se realizara, a quien le gustaría casarse con una mujer tan complicada como ella y que le faltaba toda gracia alguna para ser una esposa.
Pero entonces sucedió, la puerta principal se abrió y la gente comenzó hacerse a un lado, como si alguien hubiera sacado su espada y partido aquella muchedumbre en dos, la gente no paraba de cotillear lo que llamo la atención total del primogénito de los Uzumaki, mirando fijamente a la persona que causo aquel revuelo un sonrojo salió entre las mejillas del joven, no podía creer que esa persona fuera su compañera de equipo, a penas entendía como esa machorra de Sarada era esa bella mujer, acaso era un clon o algo por el estilo.
No de seguro era ella, pocas mujeres tenían esa mirada, esa forma de comportarse ante la mirada de todos, y ese orgullo que se sentía en el aire que le pertenecía solo a esa mujer. Intento no babearse ante aquel kimono que Sarada llevaba puesto, demostraba tanta elegancia y a la vez daba una extraña sensación dentro de él, como si fuera una idea que jamás se le había pasado por la mente al Uzumaki, y era que el kimono estaba cortado de tal manera que cuando Sarada caminara de forma elegante de una manera disimulada se podía ver la figura exacta de muchas partes de su cuerpo.
Boruto se maldijo a si mismo ante aquel pensamiento puesto que no le agradaba nada lo que pasaba, el comenzó a pensar algo que jamás en su vida quiso que pasara, era culpa del vestido de eso era seguro o tal vez era culpa de ese labial rojo carmesí en aquellos labios los cuales tenía un extraño deseo por saborearlos y morderlos.
Esto era demasiado, se levantó de la mesa listo para huir pero antes que pudiera reaccionar Sarada estaba a su lado y con la mirada fija de todos directo a él. Esto era muy malo y lo comprendió cuando se sentó al lado de su prometida.
Trago saliva y espero que comenzara la masacre, que la Uchiha lo atacara o se levantara de la mesa y gritara que jamás se casaría con él porque era un verdadero fracaso como hombre y shinobi, cualquier excusa con tal de que detuviera esta locura. Cuando lo pensó fijamente él había descargado toda responsabilidad de cancelar este enveto en una acción de desesperada de Sarada se suponía que ella era una genio para estas cosas. Aunque la aldea entera lo había catalogado a él mismo de ser un gran genio desde que era un niño, Boruto Uzumaki el prodigio de Konoha dependía de Sarada y un acto desesperado por parte de esta, ya que él era incapaz en el fondo de buscar una solución.
Pero no ocurrió nada, el Uzumaki desvió su mirada un poco para encontrarse con una Sarada que apretaba con fuerza los labios, las mangas de su kimono estaban arrugadas del fuerte agarrón que ella ejercía sobre su ropa incluso daba a pensar que estaba enterrándose las uñas a sí misma.
Algo no estaba bien, pero por una extraña razón Boruto sentía que esta vez Sarada no estaba molesta con él.
Dos horas enteras duro aquella reunión de cómo sus padres se levantaron de la mesa y dieron un pequeño discurso sobre el matrimonio, incluso Sasuke lo hizo aunque fue un monosílabo y un gruñido penetrante hacia el joven Uzumaki que el de inmediato entendió "si la lastimas te capare".
La gran mayoría del evento ni se centró en los jóvenes prometidos, parecía más una reunión diplomática y comercial que otra cosa, de cómo las aldeas se burlaban entre ellas y hacían relucir con egocentrismo los beneficios que aquella paz había traído a este mundo, de cómo las riquezas y la prosperidad de los pueblos comenzó a hacerse reluciente. Claro que nadie quería mencionarlo pero el tema militar comenzó a salir a frote lentamente.
El ruido de un objeto metálico contra el vidrio hizo que todos se detuvieran por unos minutos.
— Gracias por su atención — comento la joven Tsuchikage, con una pequeña sonrisa en su rostro. Boruto sintió el ambiente más tenso y de cómo los puños de Sarada hacían más presión e igualmente sintió un ambiente hostil del padre de esta.
— Quiero ofrecer, no, la aldea de Iwagakure quiere ofrecer como muestra de nuestra amistad y compromiso a la joven pareja un tiempo en nuestra aldea en uno de nuestros más reconocidos hoteles de aguas termales — aunque los aplausos no se hicieron expresar tanto su padre como el patriarca de los Uchiha no mostraron señal alguna de agrado ante aquella noticia.
No podían decirle que no a tan generosa oferta, tampoco les agradaba mucho aquella idea era evidente en los ojos de Sarada, era demasiado obvio en cómo Sasuke había mostrado aunque fuera por solo unos segundos una cara sombría de su antiguo yo.
Naruto estaba realmente preocupado pero no tuvo más remedio que en nombre de la aldea de Konoha y de su hijo aceptar la ofrenda de paz y amistad. Aunque tal vez esto podría ser algo bueno su hijo y su ahijada en un lugar como aquel podrían encontrar cosas en común.
Sarada pensó seriamente en pasar por la tienda de Tenten y comprar varios artículos en especial aquella pinza con dos afiladas cuchillas llamada la "rompenueces" después de todo el bastardo de Boruto no dejaba de mirar su escote era una suerte que ella estuviera ocupada buscando a la infeliz de hace unas horas.
Himawari observaba en silencio todo lo que sucedía en la mesa principal a su lado su acompañante rubio estaba realmente incomodo por la visita que tenían enfrente un hombre de avanzada edad con los cabellos rojos como la sangre y una sonrisa que evadía cualquier muestra alguna de humildad en su rostro, el hombre era un sabio o eso decían, era uno de las tantas personas que habían sido integradas al nuevo clan Uzumaki luego de la guerra, la reunificación de ellos como algunos clanes lo llamaban, ese hombre le daba una gran desconfianza.
La joven princesa del clan Uzumaki y Hyuga solo volteo para mirar aquel hombre y escuchar su historia sobre el peligro que Sarada Uchiha podía ser para ellos. Era una tontería, nada cambiaría la amistad que las una, nada o eso era lo que creía en esos momentos.
Notas del autor.
Nuevos capítulos corregidos, espero que ya haya eliminado cualquier error de redacion y ortográficos que tenia. He agregado nuevos detalles menores pero creo que es para que mas adelante se entienda mejor el fic.
Muchas gracias por sus comentarios espero que la historia siga siendo de su agrado, si tienen dudas no duden en decirmelas, aun faltan casi 20 capitulos por corregir y organizar, espero subir la siguiente correcion en unos cuatro dias a mas tardar.
