Los personajes le pertenecen a Kishimoto, el creador del manga de Naruto.

Diálogos — Bla, Bla, Bla —

Pensamientos "Bla, Bla, Bla"

Muchas gracias por sus comentarios, este capítulo es corto y no tuve muchos asuntos que corregir, es el primer capítulo especial del fic.

Os agradezco en verdad por seguir apoyando la historia.

Capitulo

Especial I

En el primer mes, Sasuke sufrió una gran negación dijo a si mismo que jamás podría ser un buen padre, se repitió un sinfín de veces que aquello era un error, que era mejor marcharse por una buena temporada como había hecho ya varias veces. No era que fuese un cobarde, pero en cierto modo era lo mejor para ellos. Sí, porque ahora serian un "ellos". El vengador Uchiha ahora sería padre y definitivamente se cuestionó varias veces por qué permitió que aquello ocurriera. Era como si la maldición de los Uchiha, quisiera renacer en el vientre de la mujer que había aprendido amar más que a su propia vida.

En el segundo mes, Sasuke cumplió su promesa e intentó escapar. Trató de pedir una misión para salir de la aldea el tiempo suficiente, para regresar sólo cuando la educación de su hijo (O hija), fuera lo suficientemente avanzada, de forma que él no pudiera influenciar en su comportamiento o sus deseos a futuro. Naruto se la negó, e incluso dijo que su misión ahora sería ser feliz con el nuevo miembro de su familia. Sasuke suspiró agotado y rendido, aceptando en cierto modo que no podría partir como hubiera deseado. ¿Cómo podría hacer feliz a Sakura y al pequeño que crecía en su interior? Él era la persona menos indicada para darle felicidad alguien.

Al tercer mes comenzaron los antojos de la Haruno y, Sasuke, deseó haber seguido siendo virgen. Un golpe tras otro, un insulto siempre acompañado de los platos que preparaba para ella, a veces iban incluidos varios cubiertos filosos arrojados a su entre pierna. Al final terminaba en un llanto de su esposa, acusándolo de haber dañado de su hermosa figura, de cómo se había atrevido a robarle su inocencia, aunque Sasuke recordaba que fue a él a quien intentaron emborrachar ese día para poder atarlo a la cama… Pero intentando olvidar ese día y sobre todo borrar el sonrojo que tenía en sus mejillas, tomó los platos rotos del suelo, algunos cuchillos incrustados en la pared. Se acercó a ella y con un sencillo movimiento beso su frente le dijo que estaba hermosa y luego se alejó. En la cocina se maldijo, se suponía que tenía que separarse de ella, de ese pequeño que nacería, él no debería estar con ellos.

Al cuarto mes, Sakura se levantó temprano de la cama que compartían, se organizó y se marchó del apartamento que era de ambos. Él no dijo nada, fingió con mucho esfuerzo que seguía dormido, sería feliz de aprovechar ese raro momento para poder seguir durmiendo. A las dos horas escuchó como su puerta era derribada, una Sakura feliz entró gritando que serían padres de una hermosa hija. Sasuke no pude evitar sonreír, aunque intentó que no fuera muy notable pero con esto su preocupación se hizo más evidente.

Al quinto mes, tuvo que marcharse a una misión de alto nivel a Suna, y aunque al principio se dijo a sí mismo que esto era lo que hubiera deseado desde un principio, tenía que aceptar que ahora no quería irse, ni mucho menos alejarse de su familia, él en verdad estaba de cierto modo disfrutando estar con Sakura, aunque no quisiera aceptarlo quería estar ahí para ellas. Sí, para ellas.

Al sexto mes tuvo que regresar urgente de su misión en Suna. Se culpó una y otra vez de lo ocurrido. Aunque Naruto intentara echarse la culpa, él sabía que no fue de su amigo, sino suya. No debió haber abandonado la aldea, se suponía que era su responsabilidad, era su familia, era su esposa y su futura hija. No estuvo en el momento en que más lo necesitaban. Por su culpa, por no estar en esos momentos para ella, Sakura había sufrido un atentado contra su vida, y aunque el daño fue menor, él se maldijo a sí mismo al ver como sus pecados lo perseguían hasta el final. Unos ninjas renegados intentaron atacarla mientras ésta visitaba una aldea cercana, para una atención médica. Fue una suerte que Ino y Sai estuvieran con ella, creo que más tarde pasaría a decirles un "gracias" aunque fuera un murmullo para ellos y una puñalada para su orgullo, tenía que decirlo.

Al séptimo mes, Sasuke se dijo a si mismo que estaba paranoico, y aceptarlo no fue sencillo, pero donde volteara a mirar notaba como los aldeanos (e incluso enviados de otras aldeas), no mostraban ni el más mínimo recelo en mirar el vientre de la kunoichi con la que se había casado, se preocupaba cada vez más por la seguridad de Sakura y de su hija.

Al octavo mes, Naruto, le contó algo que heló su alma, nunca pensó que la desconfianza hacia su persona fuera tan grande, al menos no esperaba que fuesen tan descarados ciertos Kage para solicitarle algo así a su amigo. Sabía que el dobe aceptaba por diplomacia pero se negaría rotundamente a llevar a cabo un acto tan salvaje como atentar contra la vida de la hija de su mejor amigo. Sasuke comprendió que tendría que buscar la manera de tranquilizar a las aldeas vecinas, o sería Konoha quien lo pagaría.

Al noveno y último mes, estaba que se enloquecía en el sala de parto tenía todas las sillas rotas, con una tímida Hinata Hyuga sonriendo nerviosa, y un Naruto con una gran sonrisa estúpida en su rostro. ¿Cómo podía estar tan calmado ese par? Él estaba al borde del colapso y una crisis nerviosa. Cuando por fin la enfermera lo invitó a pasar no lo dudó ni una vez e incluso, observó con gran sorpresa, y con algo de temor, a la pequeña que estaba en los brazos de su madre, se veía tan frágil, pero a la vez tan fuerte ante sus ojos, era hermosa, bellísima, intentó tomarla pero los nervios se lo impidieron. Sakura lo miró con una sonrisa en su rostro y él intentó tomar a la pequeña, pero a mitad del trayecto se detuvo, aun así sintió una fuerte mano tomando el más pequeño de sus dedos, era su hija, que se encontraba tomando su dedo con una fuerza desesperada, intentando retener a su padre junto a ella.

Sasuke lentamente abrió los ojos, notó cómo una pequeña sonrisa estaba en su rostro algo que eliminó de habían pasado dieciséis años desde aquel día y desde entonces se habría jurado proteger a su pequeña aunque fuera a costa de su felicidad, se arrepentía de haberla involucrado en esto pero tenía fe y esperanzas de que algún día, lo perdonaría aunque él nunca lo haría consigo mismo.

—Te amo Sarada —

Susurro al sentir que no había nadie, pero una mujer de cabellos rosas escuchaba desde lejos. Se había dirigido a la habitación al notar que su marido no se había levantado aún y sin poder evitarlo sonrió de una manera como hace tiempo no lo hacía.