Los personajes le pertenecen a Kishimoto, el creador del manga de Naruto.
Diálogos — Bla, Bla, Bla —
Pensamientos "Bla, Bla, Bla"
Continuamos con la corrección de capítulos y función de algunos. Lamento la demora pero tuve una semana algo ocupado que no me dio el tiempo necesario de continuar con la corrección.
©Ares-sama
Como saben en un principio los capítulos de este fic eran algo cortos así que intentare corregirlos lo más pronto para subirlos esta próxima semana lo más ligero que pueda.
¿Fue un sueño?
Cuando Boruto tenía tan solo ocho años recordaba perfectamente la noche en que había decidido seguir a su padre. Horas antes sintió que algo malo ocurría con su viejo, sobre todo para alguien que siempre tenía una sonrisa en su rostro, cálidas palabras hacia su madre y a su pequeña hermana, por ello espero a que todos se fueran a dormir, en especial las dos mujeres de la casa que eran el gran amor de su padre, su progenitor esta vez no paso a darle la buenas noches y para él eso fue prueba suficiente en ir averiguar que le pasaba a su otousan.
Boruto recordaba perfectamente como lo siguió sin muchos problemas, otra prueba que algo le pasaba a su padre este siempre lo detectaba sin ningún problema y sin mencionar que rara vez era sorprendido al menos que este lo deseara como las fiestas sorpresa de su madre. Un par de minutos se completaron para ser una media hora de seguir al viejo, era algo interesante y llamativo como era Konoha a las altas horas de la noche, era algo que cualquier niño llamaría su atención pero no para el joven Uzumaki, el solo quería saber que le pasaba a su padre.
Aunque muchos siempre dijeran que su parecido con su padre era demasiado grande, salvo en sus ojos, y su forma de cabello aunque era una diferencia menor sabiendo que ambos tenían la misma tonalidad, pero si había algo que le habían alabado al pequeño era que heredo la inteligencia de su madre, algo que muchos agradecían por ello aunque el nunca entendía por qué decían eso tal vez no comprendían también como él y su hermana los actos improvisados de su padre, eran muy divertidos a la hora de jugar.
De repente el pequeño se topó con una rudimentaria cabaña en medio del bosque, algo llamativa era su entrada con una gran cantidad de máscaras, tal vez no era una cabaña si no un templo, las máscaras le hacían demasiado familiares por algún motivo pensaba que eran conocidas, sobre todo algunas que parecían estar sonriendo mostrando sus afilados colmillos, era cierto algunas de ellas se parecían a los libros que solía estar leyendo Karin-obasan.
Boruto se llenó de valor para entrar al Templo y prosiguió a seguir los extraños ruidos que se escuchaban adentro, era como si ocurriera una fuerte discusión entre varias personas.
Llego a una pequeña sala no muy grande, solo habían cuatro individuos, solo tres de ellos tenían el cabello rojo, mientras estaba su padre en medio de todos, la segunda persona a la que reconoció fue a Karin pero el resto de los presentes no podían distinguirse.
— Naruto-san sabes que nunca hemos puesto en duda tus decisiones, pero ¡esto es algo inaudito!—
— Hokage-sama se lo pido, como representante de la segunda rama que no siga adelante —
Naruto solo permaneció en silencio, ante las palabras de los dos individuos que Boruto no conseguía reconocer, aunque la que parecía más incómoda con la situación era la mujer presente.
— Naruto-kun, sabes que no hemos tenido siempre las mejores relaciones pero escúchame — la mano de Karin se puso sobre los hombros del joven Hokage con algo de desesperación — acabas de ser nombrado como el séptimo Hokage, y sabes que adoro a Sarada como si fuera mi hija, pero no pongas en peligro tu puesto y tu familia por hacerle un favor a Sasuke —
Por algún motivo Boruto se sintió molesto ante aquellas palabras, su padre era el Hokage y si estaba haciendo algo aunque fuera por el bienestar de la frentona y niña fea de la Uchiha entonces todos deberían apoyarlo y si eso le costaba el puesto de la séptimo sombre del fuego entonces mucho mejor así podría estar más tiempo con él y Himawari jugando como lo solían hacer antes de que le dieran ese ridículo sombrero.
—Por favor Hokage-sama —
—Naruto-kun, dijiste que éramos familia así que itoko escúchanos por favor —
Dos golpes se escucharon en el suelo, y un silencio se hizo presente, una mujer de cabellos negros entro a la reunión, y todos mostraron una gran mirada molesta y de rabia ante su presencia, solo su padre parecía inamovible en sus expresiones.
La segunda mujer en ingresar al recinto tenía una gran sonrisa en su rostro y daba pequeños golpecitos a la pared como intentando llamar la atención de todos los presentes.
—Creo que tenemos alguien sin invitación —
Todos los presentes giraron en la dirección que señalaba la mujer y miraron a Boruto con gran sorpresa, Naruto maldijo mientras hacia el signo del tigre pero Karin se adelantó — es hora que duermas pequeño Boruto —
El joven rubio se despertó con el rostro sudoroso, era algo demasiado real para ser un siempre sueño, que fue lo que intenta recordar de esa noche, pero más importante en verdad había ocurrido porque apenas soñaba o recordaba eso.
Intento moverse pero se sintió fuertemente apresado, miro en todas las direcciones y se encontró con un par de ojos negros mirándolo sin el mayor de los intereses. Las manos de Boruto y sus piernas estaban encadenadas, se encontraba en el interior de un carruaje y recordó que se dirigía hacia Iwagakure.
—¿Sarada que crees haces? —
Pregunto el Uzumaki con un claro tono de indignación, se sentía como un prisionero de la Uchiha, en que momento lo había atado, encadenado. Por su parte la joven kunoichi, solo bufo molesta mientras volteaba su rostro a mirar por una de las ventanas con una sonrisa triunfal, y con un pequeño rubor en sus mejillas, sea lo que fuera que estuviera soñando el Uzumaki había escuchado perfectamente su nombre en sus susurros.
—Aparte de pervertido tienes el sueño demasiado pesado—
Fue la única respuesta que dio la Uchiha ante los constantes reclamos de parte del Uzumaki a que lo liberaran, iba a ser un viaje demasiado largo y aun le faltaban dos días para llegar a Iwagakure.
Aunque el problema realmente no era ir a dicha aldea, si no las responsabilidades que tendría después de regresar, como organizar la boda con Sarada y también el hecho que era claro que la Uchiha no confiaba en el para nada.
