Los personajes le pertenecen a Kishimoto, el creador del manga de Naruto.

Diálogos — Bla, Bla, Bla —

Pensamientos "Bla, Bla, Bla"

Como saben los capítulos son algo cortos pero eso sera algo bueno en estos momentos, actualizare al menos todos los dias de esta semana con un nuevo capitulo corregido, cada vez son menos errores los que encuentro.

©Ares-sama

Gracias por todos sus comentarios, realmente me alegra saber que hay muchos nuevos lectores y espero que la historia siga siendo de su completo gusto.


El viaje

Sarada empaco sus objetos personales en silencio, tal vez no deseaba que nadie supiera que organizaba todo para su viaje a Iwagakure, pero siendo sincera consigo mismo desearía estar empacando para poder escapar de este destino que se estaba escribiendo para ella.

Poco después de su fiesta de compromiso con el idiota de Boruto había terminado aceptando por petición no solo de su familia, sino también del mismo Hokage que sería muy mal visto rechazar una oferta tan generosa por parte de la Tsuchikage aunque sinceramente tanto su padre como el tío Naruto habían tenido un gran intercambio de miradas por esta oferta.

Ella lo sabía algo ocultaban esos dos, desde que se supo lo del compromiso todo iba demasiado apresurado, no solo era el hecho que la obligaran a casarse sino era el acto que todas las aldeas parecían precisamente interesadas que esto se agilizara un poco más. Su madre Sakura Uchiha puesto que había abandonado su apellido luego de casarse con su padre, le había jurado que su padre la amaba, se lo había repetido los últimos dieciséis años, solo que él no sabía cómo demostrar esos sentimientos, sinceramente Sarada nunca lo culpo por ello, ella también tenía a veces ese problema al menos podía sentirse orgullosa que siempre le mostró abiertamente su amor a su madre, algo que su padre nunca hizo o eso creía ella.

Cuando preguntaba sobre por qué su padre era tan orgulloso y sobre todo tan poco afectuoso solo recibía palabras por parte de los adultos que lo conocían desde niño que era algo complicado. Con el paso del tiempo investigo sobre las costumbres del clan Uchiha y se enteró que el formalismos y sobre todo la educación recibida desde pequeños era demasiado estricto, mucha disciplina, y un orgullo por su sangre a tal punto que si el clan no hubiera desaparecido de seguro ella y su madre serian visto como un pecado contra sus leyes. Eso la hizo sentirse algo molesta en su interior y le pregunto a Kakashi el cual en su opinión era una de las pocas personas confiables, cuando hablaron del tema èl antiguo Hokage desvió su mirada y solo dijo que de seguro el mismo padre de Sasuke, su abuelo las hubiera desterrado del clan. Era una verdad dolorosa, pero era la verdad algo que últimamente nadie le atrevía a decirle.

Sobre el asunto del compromiso Sarada estaba resignada, primero que todo huir no era una opción, llorar se había hartado de ello al poco tiempo aunque no negaría que si lo hizo y de una manera poco honorable en su opinión, lloro demasiado abiertamente el primer día, los demás días intento llorar sola en su cuarto e intentar que sus lágrimas salieran en los actos de preparación tanto de la fiesta como sabía que saldrían en la boca, en este tiempo pensó demasiadas cosas tal vez la más importante era que al principio se sintió como un trofeo.

Tal vez si era un trofeo, pero ¿Para quién lo seria? ¿Para el idiota de Boruto? sinceramente lo dudaba, creo que el aborrecía esto tanto como ella, aunque la noche anterior noto claramente como la inspeccionaba con la mirada, con esos ojos que no demostraban nada de pureza. Estúpido kimono pensó. Pero ambos se habían criado junto, habían pasado tiempo desde pequeños que ella misma le había tomado un gran afecto, tal vez sentimentalismo y no negaba que a veces este tonto rubio, su tonto rubio conseguía hacerla sonrojar así que dudaba que este fuera quien estaba presionando para ello, él la quería a su manera y por más que quería maltratarlo y golpearlo dudaba que fuera el tipo de persona que forzara a otra a estar a su lado, no eso no iba con su Boruto.

La otra opción era el mismo Hokage, pero regresando a la sinceridad de sus pensamientos tal vez esa era la idea menos probable. Con el mayor de los respetos hacia su padrino era sencillamente poco probable que él estuviera detrás del compromiso, el rubio y líder de la aldea era sencillamente demasiado… bueno demasiado él, una persona tan alejada de cualquier pensamiento perverso en su opinión.

Algo estaba claro Sarada era un trofeo, ella lo estaba comprendiendo, se sentía denigrada, se sentía totalmente molesta y ofuscada por no poder encontrar la manera de detener todo aquello, pero su gran pregunta era para quien era el trofeo. Su padre lo dudaba aunque el nunca mostro demasiadas emociones entorno a su crianza si recordaba perfectamente como hasta los catorce años solía atemorizar a cualquier chico que intentara acercarse, y bueno los dos últimos años él había vuelto ausentarse como cuando era apenas una recién nacida. Ese hombre no sabía en verdad si la quería o no.

Sarada suspiro, mientras salía de su casa distraída en sus pensamientos a tal punto que no se dio cuenta que respondió el abrazo de despedida de su padre, se regañó a si misma por ello pero al final solo ignoro aquel acto, tenía que llegar a la carroza y esperar que en esos tres días Boruto no intentara nada raro con ella. Era algo bueno, que entre las cosas que empaco se encontraban varias cuerdas, aparte del traje de baño algo provocador y en su opinión mostraba demasiada piel, pero era un regalo de su madre que solo cubría el diez por ciento de su cuerpo, era demasiado para ella que el bochorno y la vergüenza la consumían de solo pensar que tendría que usarlo.

El viaje comenzó lentamente, ella y Boruto no se habían dirigido la palabra más allá de las formalidades que hicieron con sus respectivas familias cuando salieron de la aldea. Iban en una pequeña caravana no más que unos cuantos Jounnin a la distancia los seguían, aunque era algo innecesario en estos tiempos de paz todo aquello era algo totalmente inútil no es como si fueran a enfrentarse alguna amenaza en el camino.

Miro indirectamente a su rubio acompañante y se sorprendió al ver que este estaba dormido pero la verdadera sorpresa fue escucharlo susurrar su nombre. Que estaría soñando ese idiota, fuera lo que fuera aprovecho la situación para atarlo.

Una vez terminada su labor comenzó a planear, tal vez tenía un par de meses antes de la boda hallaría la forma de cómo evitarla. Algo muy raro ocurría con este compromiso y una parte de ella sentía que en Iwagakure encontraría algunas respuestas aunque para ser sincera estaba más entusiasmada con encontrarse con aquella kunoichi que la había enfrentado cuando intento atacar a la Tsuchikage. Esa tipa era totalmente falsa y se podía notar que tenía el cabello tinturado aunque no sabía por qué pero sintió que había algo en aquello.

Boruto se comenzó a despertar y Sarada giro su rostro intentando ignorar sus quejas sobre por qué lo tenía atado. Aunque por algún motivo una sonrisa surgió de sus labios al recordar que el, la menciono en sus sueños. Tal vez no era tan idiota como pensaba aunque sus mejillas se pusieron rojas y si estaba teniendo un sueño húmedo con ella, no eso sí que no Sarada Uchiha se haría respetar incluso si era en los sueños del idiota y no dudo en golpearlo en la cabeza tal como hacia su madre con su tío.

La joven Kunoichi de Iwa, se lavaba su cabello tranquilamente dejando caer algo de tintura negra en la vasija que estaba delante de ella, dejando entre ver un hermoso color rojo carmesí entre las raíces de su cabello.

— Estoy muy orgullosa de ti, Shizuka, —

La adolecente simplemente ignoro las palabras de la mujer de cabellos negros, que tenía un corte sencillo y corto la miraba con una sonrisa llena de malicia, la líder de la aldea y también su madre no hizo más que elogiarla cuando detuvo a la Uchiha hace un par de días atrás en Konoha, pero para Shizuka eso era algo tonto, no sabía por qué los Uchiha tenían tal fama, la última de ellos era sencillamente demasiado débil.

— Pronto, el hijo del Hokage y esa pestilencia llegaran ¿recuerdas lo que tienes que hacer? —

— Lo recuerdo madre, pero es algo enfermizo en verdad —

Dijo sin mostrar emoción alguna de entusiasmo o desagrado ante sus palabras, solo siguió concentrada en su cabello, mientras la kage de la aldea seguía dando pequeños pasos alrededor de la habitación de su hija.

— Shizuka, escúchame con mucha atención, Iwagakure debe enfrentar esta época de paz no con nuevos jutsus o una carrera armamentista, si no con la mayor diplomacia posible, eliminando cualquier amenaza a esa paz y manteniendo al poder central de nuestra parte ¿comprendes? —

— ¿quieres que mate a la hija de Sasuke Uchiha? Madre eso no es algo muy inteligente y poco diplomático —

— ¡No niña estúpida! acaso no comprendes aún —

Hablo con fuerza Kurotsuchi, intentando no gritar más fuerte de lo que ya había hecho, intento calmarse y notar como su hija seguía sin mostrar algún tipo de emoción claro que se sorprendería si lo hiciera, esta niña era en verdad un gastico divino eso lo había comprendido desde que tenía cinco años.

— Shizuka, tienes que conseguir que Boruto se enamore de ti, hasta tal punto que su compromiso con Sarada Uchiha fracase, no importa los métodos tienes que hacerlo, sin ese compromiso los demás Kages, exigirán que su Sharingan sea sellado. Sasuke Uchiha quien dio su palabra que este tendría total éxito perderá toda su credibilidad y tú serás el lazo que nos unirá en una alianza definitiva, entre Iwagakure y Konoha —

— Yo comprendo eso madre, pero en mi mente es algo enfermizo además estas segura que esto no tiene que ver con la muerte de Deidara, después de todo fue el padre de la mocosa quien lo mato —

La joven kunoichi miro directamente a los ojos de su progenitora, mientras una sonrisa salía de sus labios, algo que hizo que Kurotsuchi sintiera algo de temor en su interior, detestaba ese color de cabello de la pequeña pero sobre todo cuando la luz del sol que entraba por las grandes ventanas de la habitación de su hija originaban un reflejo en su cabello, sentía que ese rojo carmesí era algo mucho peor. Si era cierto el color real del cabello de su hija solo podría comprarse con el de la sangre.

— Tienes mi palabra Tsuchikage-sama que cumpliré mi misión. Yo Shizuka Uzumaki lo juro —