Los personajes le pertenecen a Kishimoto, el creador del manga de Naruto.

Diálogos — Bla, Bla, Bla —

Pensamientos "Bla, Bla, Bla"

©Ares-sama

Para quienes me preguntan recientemente si estoy volviendo a subir los capítulos, la respuesta es si. Lo estoy haciendo, estoy agregando nuevo material, corrigiendo ortografía y redacion.

Me gustaría saber vuestra opinión de los capítulos corregidos no duden en dejarlo. En Quince dias espero subir nuevos capítulos ya no como corrección, si no como actualización.


Pensamientos siniestros

El poder corrompe. La ambición humana no tiene límite alguno, por medio del terror la paz podría incluso llegar a establecerse, por medio de las acciones de unos cuantos la guerra podría desatarse, los sentimientos de los seres humanos siempre serán imposibles de predecir, sus sentimientos son como grandes caballos salvajes que jamás podrán ser domados.

Se dice que los hombres siempre serian recompensados o castigados por sus actos, que los dioses serían los responsables de aquello. Pero sinceramente ¿los dioses existían?, En el mundo Shinobi era una pregunta constante que surgía en el campo de batalla, pero en esta nueva era de paz la gente había regresado su fe en ellos, claro que siempre existiría un tipo de dioses en los cuales la gente jamás dudaría, los señores de la muerte, los dioses que guiaban a las almas en pena a su descanso eterno o su castigo, que era lo único que pensaba el guerrero en medio de la batalla, era en que pasaría cuando su corazón dejaría de latir, como seria juzgado por sus acciones, no pensaría en el dios del trueno, o en el gran Buda, no recordaría las palabras de paz de la diosa de la fertilidad, no. En el último momento el Shinobi siempre recordaría la mirada y sonrisa de la parca acercándose para reclamar su alma, la muerte siempre estaría presente, horriblemente presente en nuestras vidas, tal vez por ello la gente jamás perdió su fe y creencia en estas deidades.

Los Uchiha, Senju siempre habían sido los dos clanes más aclamados de todos, su fama no tenía precedentes, su poder era único en todas las grandes naciones, desde la época de guerra entre clanes nadie se permitía darse el gusto de enfrentarse a ellos por separado. Y surgieron estos dos grandes clanes pero la arrogancia, su forma de tratar a los demás clanes que hizo surgir odio en los corazones de los demás pueblos, tal vez los Senju intentaron remediar aquello pero de fallar a fallar lo hicieron.

Pero aun así ese sentimiento aún existía y hacia sonreír a los demonios más perversos, pero no esos demonios que habitaban en las fabulas de los cuentos para niños, esos demonios que habitaban en los corazones de las personas, esos si eran los verdaderos monstruos de este mundo y eso kurotsuchi lo sabía perfectamente. Ese demonio llamado arrogancia y Sasuke Uchiha era la prueba de ello.

Y después de tantos años aún tenía esa misma pregunta, esas dudas en su mente ¿Qué era realmente la paz? Se dice que Kaguya creo un mundo en paz. Es cierto lo esclavizo pero ¿acaso no dio paz? Alguien podría cuestionar que después de la caída de la auto nombrada diosa de la Luna, comenzaron las guerras que existían antes de su llegada.

La Kage de Iwagakure no se veía como la redentora de este mundo, ni mucho menos como una segunda Kaguya, pero ah definitivamente ella si veía lo que otros no. La arrogancia de los hombres comenzaba a nublar nuevamente la vista de todos, pensaban en verdad que solo debíamos aceptar su justicia a costa de la nuestra, vaya eso si era arrogante.

Sencillamente el Hokage hablaba y los demás pueblos teníamos que inclinar la cabeza y asentir, solo esperaban que dijeran que estaban de acuerdo con todo. ¿Por qué deberían de estarlo?

Deidara-Nissan nunca fue perfecto, pero tal vez de los pocos miembros de Akatsuki fue el menos interesado en las metas de la organización, aunque se preguntaba a veces si alguno de ellos en verdad lo estuvo a parte de sus fundadores y líderes.

Nunca lo diría pero siempre le había afectado las acciones de Deidara, tal vez nunca pudo decirlo o tal vez expresarse adecuadamente. Un Uchiha fue el culpable de la locura de su hermano al ingresar aquella organización, un Uchiha lo mato y otro lo revivió (Claro ignorando el acto obvio que fue Kabuto el implicado principal en ello).

Los Uchiha aquello, los Uchiha lo otro. Los últimos años se habían basado en ello, tal vez el mayor error de Konoha no fue haber detenido a Danzo a tiempo, o tal vez fue hacerlo cuando su trabajo estaba inconcluso. Tenía que aceptar que había escuchado cientos de historias sobre él, y hasta cierto punto entendía su manera de ver el mundo. Su abuelo Onoki lo hacía. ¿Por qué no podría entenderlo ella? Al principio pensaba que una vez terminara la cuarta guerra ninja debía Iwagakure aprovechar la situación y sacar un gran provecho político de ello.

Pero algo los detuvo, tal vez fue que su abuelo dejo de ver el mundo con esos ojos de desconfianza y ambición, ella quería pensar que ese también fue su motivo pero no fue así. La realidad es que se enamoró y perdió la visión del mundo por ello, mientras su abuelo abría los ojos ella los término cerrando por el amor. Absurdo.

Por eso cada vez que veía a Shizuka, quería golpearla una y otra vez. Quería sentirse mejor sabiendo que tendría el valor de hacerlo. Ella nunca había sido su responsabilidad directamente o eso quería creer, solo debió haberla abandonado aquel día.

Kurotsuchi observo el paisaje montañoso de su aldea, esperando desde el cuartel general de la Tsuchikage a que llegaran sus amados invitados. Boruto Uzumaki tenía esa sonrisa tonta de su padre aunque este quisiera negarlo se parecía demasiado a él, de cierto modo lo odiaba, despreciaba el mocoso pero no tanto como a su acompañante Sarada Uchiha, no importaba el tiempo que pasara ese maldito apellido la perseguiría hasta la misma tumba.

Los portadores del Sharingan eran orgullosos, ellos eran solo arrogancia, caminaban por todo el mundo Shinobi y esperaba que todo se pusiera de rodillas antes sus pies. En verdad podían pensar que solo podrían sonreír y que serían aceptados nuevamente como si todos los actos del pasado hubieran sanado.

Se prometió a si misma que mantendría la paz para su pueblo. Pero la paz era algo totalmente objetivo, y para ella que Konoha estuviera en posesión de tres Dōjutsu era demasiado peligroso, como si no fuera suficiente que el Hokage tuviera el favor de los Bijū, Konoha tenía demasiado poder. Y Naruto esperaba sencillamente que todas las demás aldeas confiaran ciegamente, que el día de mañana un Hokage ambicioso no se levantaría sobre los demás.

El poder corrompe y aunque no lo ha hecho con Naruto tal vez un día lo haga, a ella la corrompió el amor. Se levantó de su asiento al sentir un par de golpes en su puerta, el ninja entro y aviso la llegada de sus visitantes.

Ella crearía una verdadera paz, una donde el equilibrio seria total para evitar futuras guerras, donde los crimines se les daría una justicia real, sencillamente ella no podía apoyar esa idea de "borrón y cuenta nueva". Ella jamás iba aceptarlo.


Sarada seguía furiosa con su compañero de viaje, luego de una golpiza de unas cuatro horas hasta que por fin pudo calmarse, el día anterior había hecho que Boruto corriera detrás de la carroza todo el camino, mientras sus guardias no evitan reírse uno que otro momento de su viaje antes las quejas evidentes del Uzumaki.

A Sarada poco le importaba las veces que él se justificara que había sido un accidente, jamás lo iba a creer, era realmente tonto e ingenuo que alguien cae al rio y este lo lleva directamente a la parte donde ella se estaba dando un pequeño baño y lo peor de todo desnuda.

El solo hecho de pensar en ello hacia que su piel se erizara y sus mejillas se pusieran en mil colores como el arco iris, era cierto ella en cierto modo lo había aceptado que si no conseguía evitar el matrimonio podría verse obligada a desnudarse para su es… demonios de solo pensar en ello hacia que la pobre se diera justos golpes contra la madera de la puerta del carruaje.

Por qué le sucedía esto a ella, apenas un día antes, el la insulta de todas las maneras posibles sobre su apariencia, no iba a aceptar que se ofendió, sabía que no era una persona con mucha gracia o toque femenino eso lo comprendió desde niña pero por algún motivo esas palabras la afectaron demasiado, no era que le importara la opinión de Boruto, nunca lo había hecho. ¿Entonces por qué le había dolido tanto aquello? Al final cuando por fin pudo abandonar el carruaje ella solo corrió lo más que pudo termino en aquel rio e intento darse un pequeño baño aunque realmente lo hacía para ocultar sus lágrimas, ese idiota la lastimo. Aun así cuando lo tuvo enfrente, aunque su cuerpo estaba totalmente al descubierto una parte de ella no quería ocultarse o taparse, por unos segundos solo se quedó mirando esos ojos tan azules como el cielo.

Pero por que tenía que decir que era hermosa, esa maldita palabra la hizo despertar de ese trance en que se había sentido por unos segundos.

No importaba el juego de Boruto, ella no pensaba caer en este. De repente el carruaje se detuvo y ella observo por la ventana como la aldea de Iwagakure estaba a unos escasos metros, por fin llegaron a su destino luego de tres días largos de viaje.

Bajo lentamente del carruaje mientras los ninjas que los acompañaban comenzaban a organizar los preparativos de su llegada. Quería caminar también un poco y ver la aldea más de cerca.

El peli rubio miro de reojo a Sarada, sus quejas por que lo sacaran del carruaje eran un juego, en el fondo él sabía que solo quería hablar con ella, por algún motivo desde el día anterior que la vio como había venido al mundo, quería hablar con ella. Tal vez deseaba explicarle nuevamente que todo era un accidente pero hasta el mismo aceptaba que su excusa era difícil de creer aunque fuera la verdad que se dijera.

Ambos ninjas se quedaron en silencio por unos segundos, ignorando como el grupo que los acompañaba comenzaba a desmontar todo su equipaje en la entrada de la aldea, un pequeño grupo de ancianos fueron a recibirlos y estos aceptaron con el mayor de los respetos su atención y bienvenida.

Tal vez Boruto y Sarada eran expertos sobre crear espectáculos vergonzosos, pero sabían cuando tenían que comportarse y olvidando por unos minutos sus diferencias cada días más crecientes, comenzaron actuar como si nada estuviera pasando, al principio se les dio una breve explicación de la historia de Iwagakure, acompañada claro de cómo estaban emocionados de su presencia.

Por su parte Sarada no comprendía cual era el famoso misterio de las aguas termales de ese lugar, viajar tres días solo para ingresar en agua caliente no era algo que le emocionaba, además en este aldea estaba esa mujer, algo que no sabía ahora si quería enfrentarla o sencillamente ignorarla, sus pensamientos ahora estaban concentrados en cierto rubio a su lado.

Ambos shinobis comenzaron a caminar por las clases principales de la aldea, seguidos por una pequeña comitiva de la aldea, mientras atrás un pequeño puñado de ninjas había decidido llevar su equipaje. Estaban algo incómodos por las miradas de los transeúntes que parecían estar muy divertidos con su presencia, era como si hubieran llegado dos súper estrellas a la aldea.

Claro que eran famosos pero por sus padres no por ellos, y eso generaba una sensación de frustración en ambos. Llegaron al edificio principal, parecía ser que no era muy difícil de saberlo, estaba construido en la montaña rocosa más alta de toda la aldea, ciertamente toda la aldea estaba construida en lo que parecía ser un laberinto de columnas montañosas.

La Tsuchikage los estaba esperando, con una sonrisa de tranquilidad, acompañada de una Kunoichi de menor estatura, alguien que Sarada no dudó en reconocer e hizo que sus dientes rechinaran e intentara controlarse.

Este acto no pareció desapercibido para Boruto quien intento controlar a su compañera, el Uzumaki sabía perfectamente que cuando reaccionaba de esa manera sacaba a relucir la personalidad de su madre. Pero no podía hacer o decirle algo enfrente de los demás. Todos los presentes comenzaron a notar el cambio de humor brusco en la Uchiha y presentían algo malo.

Menos las dos mujeres frente de los visitantes, que parecían tan tranquilas. Boruto tomo la mano de Sarada con fuerza, esto la sorprendió notablemente e intento soltar su mano pero este solo apretó con más fuerza.

La Uchiha solo volteo su mirada con fastidio al saber que nada ganaría en estos momentos en discutir con él, además no es que se sintieran tan mal como pensaba que el la tomara de esa manera aunque fuera solo de su mano.

Kurotsuchi miro la escena totalmente asqueada, la reacción que esperaba recibir no fue la esperada por la pronta intervención del Uzumaki, miro a su hija Shizuka que parecía totalmente indiferente a la situación. Le debió haber dado el trabajo de seducir a Boruto alguien más, su hija era fría como una roca y con mirar las mejillas de la Uchiha entendía que de cierto modo su fastidio por el contacto con el Uzumaki no era tan grande como se esperaba.

Esto era malo tal vez ese par no se desagradaban tanto en el fondo.

—Sean bienvenidos, al país de la tierra nuestro amado Daimyo les da la bienvenida, pero sobre todo lamenta no estar presente y yo como la representante de Iwagakure y todos los ninjas de Iwa me siento totalmente honrada de tenerlos en este lugar —

La sonrisa de la kage era todo menos sincera aunque eso no evito que todos los presentes y transeúntes aplaudieran con gran entusiasmo las palabras de su líder.

—Yo… —

—Yo… —

—Bueno nosotros —

—Bueno nosotros —

Tanto Boruto como Sarada se miraron intensamente, tratando ambos de ponerse de acuerdo sobre quien debería hablar, pero la lucha de miradas comenzó, el uzumaki intento tomar la palabra pero fue pisado con fuerza por parte de Sarada, está intento hablar pero Boruto respondió con un puntapié.

La Kurotsuchi no podía evitar sonreír ampliamente al ver una pelea tan tonta ante sus ojos. Esto debería ser una broma aunque tuvieran dieciséis años, ellos dos se comportaban como un par de críos de doce.

Dos pequeñas niñas aparecieron, ambas con pequeños collares de flores. Kurotsuchi tocio con algo de fuerza llamando la atención de la joven pareja que se dio cuenta de su pequeña "escenita", ambos intentaron controlarse y recibir con algo de beneplácito las flores.

Shizuka solo sonrió al ver como Boruto, sonreía amablemente y se aceptaba la ofrenda, sin darse cuenta de cómo el olor de estas lo comenzaban a embriagar lentamente. Sarada por su parte sentía que algo tramaba aquella mujer.

Un simple intercambio de mirada entre ambas basto para dar la señal al resto de los presentes que ambas estaban en guerra.

Que comience el juego. Porque en el amor y en la guerra todo se vale.