Los personajes le pertenecen a Kishimoto, el creador del manga de Naruto.

Diálogos — Bla, Bla, Bla —

Pensamientos "Bla, Bla, Bla"

Continuamos con la corrección de capítulos y función de algunos. Lamento la demora pero tuve una semana algo ocupado que no me dio el tiempo necesario de continuar con la corrección.

¿Adivinen quien está en vacaciones y podrá actualizar la historia?

©Ares-sama


Las personas de Iwakagure los habían recibido con muchos honores, siendo idolatrados por su sola presencia. Ambos shinobis intentaron mostrar la mayor humildad posible pero sobre todo de no verse otra vez involucrados en una disputa entre ambos.

Boruto lo había decidido era tiempo que hablara con Sarada de todo lo que estaba ocurriendo, no podían seguir de esta manera o al menos no en una aldea lejana, este no era su hogar y las personas no tendrían tanta paciencia con ambos si sus peleas se salían de control.

Sarada miro de reojo al rubio, mientras tomaba su equipaje y comenzaba a ingresarlo a la pequeña habitación de hotel que ambos debían compartir, aunque algo irritada sabiendo que la Tsuchikage los había obligado hacerlo. "Tarde o temprano tendrán que hacerlo, compartir habitación, dormir juntos así es la vida en pareja y tal vez descubran algo bueno cuando eso pase", fueron sus palabras, las cuales le habían producido un fuerte rubor en sus mejillas y una mirada desconcertante en Boruto como si aquel comentario no fuera con este, pero cuando iba a replicar y negar ese tipo de relación, la mujer solo la ignoro y volteo para informarle a los Jounnin de Konoha que a partir de ahora Iwa se encargaría de su cuidado.

Si claro como si esa mujer tuviera algo de interés en protegerlos al menos Sarada sabía que ella no tenía mucho interés de ser cordial con ella y mucho menos en cuidar de ella.

Dentro de la habitación.

Lo primero que intento hacer Sarada fue dividir de cierto modo la habitación, era más que obvio que era para una pareja casada, cama matrimonial, un closet compartido, sin mencionar único baño con una tina incluida, las cortinas estaban decoradas sencillas, pero dejando a la vista el gran panorama que ofrecía la aldea, aun así Sarada se aseguró de inspeccionar todo, desde las ventanas hasta debajo de la cama, no importaba lo que fuera debía hacerlo.

Cuando se aseguró que no hubiera nada sospechoso, y que la recepción y empleados del hotel perdieran todo interés en ellos cuando vieron que no les iban a dar propina y no tenían mucho interés en preguntar sobre sus servicios, se retiraron sin antes susurrar un fuerte "Tacaños". Por su parte Boruto seguía solo en la entrada observando el extraño comportamiento de Sarada, la adolecente se quedó observándolo por unos segundos para suspirar largamente y tomaba del cuello a su "prometido" y lo entraba a la fuerza a la alcoba, cerró la puerta y se aseguró que no hubiera nadie cerca.

— No confió en la Tsuchikage, —

Sentencio con voz firme la Uchiha mientras se sentaba en una de las dos sillas disponibles de la habitación. El Uzumaki la miro como si le hubieran salido dos cabezas, comprendiendo que lo decía con mucha sinceridad, era cierto que la Tsuchikage era conocida por su personalidad cínica y sarcástica pero desconfiar de ella era algo extremo.

El silencio entre ambos se hizo evidente, la tensión inundo toda la sala y como si sus respiraciones se hubieran sincronizado inhalando y exhalando a la misma continuidad, solo permanecieron inamovibles sus cuerpos.

— ¿No crees que es algo extremo? —

Menciono Boruto decidido en poner fin aquel silencio incomodo, no se encontraba para nada tranquilo con este.

— No importa Boruto, tú no lo entiendes —

Y le silencio se hizo presente entre ambos, ambos intentaban solo no mirarse fijamente, e incluso por unos segundos la Uchiha miro unas flores que habían sobre el nochero de la cama como si fuera lo más importante de todo. Era idénticas a las dadas en el collar de bienvenida, que por algún motivo si miraba fijamente a Boruto este aún las conservaba, en verdad le había gustado aquel obsequio. Aunque por su parte Sarada había tomado el collar y echado a la basura a la primera oportunidad

Era cierto que Himawari era una gran fan de la jardinería e incluso se rumoreaba que esa pasión la había aprendido de su padre, tal vez Boruto aún tenía aquel tonto collar por que le recordaba a su hermana.

— Tenemos que hablar —

Las palabras del Uzumaki la sacaron de sus pensamientos, y giro a verlo pero sin tener interés de observar a sus ojos directamente aún no había olvidado lo del río.

— Tú y yo, no tenemos nada de qué hablar —

— Estamos comprometidos —

— Por ahora —

—Si, por ahora, pero mientras estamos en el presente Sarada, seguimos estando comprometidos —

El silencio volvió a generarse, Boruto estaba decidido a intentar resolver las cosas con ella en este momento, no podía seguir peleándose con ella en cada momento, y los incidentes del día anterior no podían mejorar las cosas. Lo sabía perfectamente pero si no hablaban las cosas se pondrían cada vez peor.

Estaban comprometidos eso ambos lo sabían, pero la gran pregunta que cruzaban en la mente de ambos sobre el otro era sencilla. ¿Eso era lo que él quería? ¿Esto es lo que ella quiere?

Desde el anuncio del compromiso esta era la primera vez que estaban realmente solos, sin guardias, sin sus padres, sin nadie, solo ellos dos y al ver que Sarada no pronunciaba palabra alguna y solo se dedicaba en apretar sus labios, el rubio decidió continuar con voz fuerte y segura aunque por dentro estuviera a punto de derrumbarse en un mar de dudas.

— Cierto, por ahora pero mientras allá ese "ahora", debemos hablar —

— Tal vez Boruto no lo hayas notado, pero tú y yo no tenemos mucho control de nuestras vidas ahora como para que hablemos —

— Yo no quería esto Sarada, cuando me creerás —

— En el río, pareció todo lo contrario, definitivamente tu quería llegar algo, querías ver muy de cerca a tu prometida —

Ante aquella acusación Boruto, se levantó con fuerza de su asiento listo para comenzar otra discusión sobre como aquello era en realidad un accidente, pero solo permaneció callado en silencio mientras se volvía a sentar demostrando un auto control del cual ni sabía que tenía.

— Solo, quiero que me escuches por unos segundos —

Boruto espero alguna respuesta y consiguió una sencilla afirmación de Sarada.

— Dadas las circunstancias y es más que obvio que no estemos de acuerdo en cómo se tomaron, hay algo claro Sarada y es que tenemos que aceptar la presencia del uno del otro —

—Solo ve al grano —

—Tenemos que llevarnos mejor, comportamos, Sarada no podemos resolver a todo a gritos y golpeándonos o al menos tu a mí, no es correcto —

—Tú en verdad estas diciendo esto, vaya donde quedo mi dignidad —

—Cuando éramos niños, prometimos... —

— ¡Pero, ya no somos niños Boruto Uzumaki! —

El grito resonó en las cuatro paredes, e hizo eco en el Uzumaki por unos segundos aquellas palabras habían irritado de tal forma a Sarada que había perdido el control de sus actos, pocas veces lo hacía pero últimamente desde que todo esto había comenzado parecía ser demasiado evidente, sus emociones la estaban controlando y poco podía hacer por controlarlas.

—Ya no lo somos, es que acaso no entiendes esto, es que no puedes ver más allá de ti, no ves que en unos meses tal vez en un año estaremos casados, Boruto solo tenemos dieciséis, ¿dime por qué crees que nos comprometieron? —

El Uzumaki solo quedo en silencio por unos minutos intentando procesar la reacción de su compañera, era cierto ya no eran niños, pero aun así ambos o al menos el si se sintió seguro de la promesa que hicieron.

—Sé que esto poco tiene que ser con una apuesta como nos han dicho, pero mientras descubrimos la verdad te pido, como un viejo amigo que intentamos que las cosas sean como antes—

—Las cosas ya no pueden ser como antes Boruto, cuando regresemos a Konoha tendré un anillo en mi dedo, cuando pasen los días vestiré un vestido blanco y cuando menos lo piense tu y yo… —

Pero sus palabras quedaron en silencio, al sentir como era fuertemente abrazada por detrás de su cintura, de cómo sentía la respiración de Boruto cerca de su cuello, de cómo apretaba cada momento con más fuerza pero sin deseos a lastimarla.

El silencio volvió otra vez pero por algún motivo ambos estaban de acuerdo con este, solo se tranquilizaron y sintieron que todo estaría mejor.

—Yo mantendré mi promesa, cuidare tu orgulloso trasero Uchiha —

—Mi orgullo es lo que menos me importa ahora, yo crecí con la ausencia de un padre pero sabía que en mi familia había amor entre mi mama y él —

Sarada se comenzó a separar lentamente del rubio en silencio, mientras comenzaba a dirigirse a la salida necesitaba algo de aire fresco, solo quería respirar sin la presión de todo el lugar.

— Cuando llegue el momento, como seremos una familia sin amor, aunque tu padre y el mío nunca estaban ambos sabíamos que ellos nos amaban a nosotros y a nuestras madres, pero en esto no sabemos si hay amor al menos de uno de los lados, dímelo cuando llegue el momento y yo esté esperando a tu hijo diremos que es el fruto de nuestro amor o de nuestro deber —

Al terminar de decir esto, Sarada comenzó abandonar la habitación no sin antes mirar atrás, el cual seguía solo observando y sintiéndose afectado por la separación

— Intentare que las cosas sean como antes, una tregua mientras disfrutamos las aguas termales —

Sarada cerró lentamente la puerta. A quien le importaba las aguas termales pensaba ella pero era lo que el rubio quería escuchar y ella se lo había dado, una tregua, una mentira.

Boruto volteo tranquilamente dispuesto a tirarse sobre la cama pero sintió un chakra en la habitación, observo con nerviosismo como en una de las sillas de la habitación una adolecente de cabellos negros estaba tranquilamente sentada observando con una pícara sonrisa en su rostro.

Estaba asustado y sorprendido en que momento ella había llegado. ¿Cómo no la había sentido?

Pero sintió un roce en su hombro, que luego se convirtió en un fuerte dolor, volteo su mirada para ver una de las flores de la mesa clavada en este. En qué momento se dijo a si mismo mientras volteaba a mirar a la persona culpable de ello.

Era la hija de la Tsuchikage, ¿Por qué estaba ella acá? Y aunque no lo dijera en voz alta si lo iba a matar porque con una maldita flor tan patético se veía que pensaba que lo iba a matar con algo tan sencillo. Entonces Sarada tenía razón esa mujer tramaba algo.

—No te voy a matar, Uzumaki —

Contesto Shizuka como si hubiera leído su mente, comenzó acercarse lentamente a él de una forma que no pensaba que vería algún día en una mujer, al menos no con su edad y mucho menos con Sarada pero claro ella no era Sarada.

Intento retroceder un poco, mientras tiraba la flor al suelo, por alguna razón el dolor comenzó a sentirse definitivamente distinto, como si aquello, como si esa sensación le causara algún tipo de placer.

Un momento ¿placer? eso no tenía logia al menos que la flor estuviera drogada, demonios el collar que tenía puesto intento quitárselo, pero la Kunoichi de Iwa lo detuvo, poniendo sus manos sobre las de él.

Boruto se sintió completamente nervioso como si su corazón fuera a estallar, quería quitársela de encima, quería sencillamente tirarla al suelo y alejarse de ella, pero por algún motivo su cuerpo quería acercarse más al de ella.

Shizuka pasó sus manos por las mejillas de Boruto e hizo que se acercaran más al rostro de ella, intentando acercar sus labios los cuales tenían un tono morado como el de las flores.

Se sintió aprisionado pero lleno de éxtasis, el en verdad quería tomarla, por alguna razón sentía que estaba perdiendo la cabeza y cordura en esos momentos.

—Solo déjate llevar, llevamos la misma sangre no importa cuánto intentes resistirte me desearas, me tomaras y lo disfrutaremos —

Shizuka susurro en el odio del Uzumaki mientras mordía lentamente su lóbulo de su oreja. Bolt perdió el control y con fuerza tiro a intrusa a la cama, esta soltó una risa como si de una niña se tratara, infantilmente extendiendo su mano para que el la tomara, este acepto perdiendo poco a poco su cordura y control de sus actos.

Los labios de Boruto se acercaron a los de Shizuka y antes de que el beso se produjera sintió como alguien ingresaba con gran prisa a su habitación.