Los personajes le pertenecen a Kishimoto, el creador del manga de Naruto.
Diálogos — Bla, Bla, Bla —
Pensamientos "Bla, Bla, Bla"
©Ares-sama
Los labios de ambos estaban a unos pocos centímetros del otro, sin poder evitarlo las manos de Boruto comenzaron a introducirse lentamente bajo la camisa de Shizuka, algo dentro de él estaba llevándolo a ser consumido por los deseos más carnales que cualquier hombre pudiera tener.
Algo hizo que la joven kunoichi se detuviera a unos escasas milésimas de conseguir lo que quería, la manija de la puerta comenzó a girar lentamente, Shizuka intento mirar atentamente a la persona que estaba interrumpiendo la escena, una gran melena roja apareció por esta con una sonrisa triunfante mientras de un rápido movimiento la saco por la ventana ocasionando un gran estruendo, dos bolas de juego salieron en direcciones opuestas destruyendo la fachada externa del establecimiento.
Una explosión se escuchó por todo el hotel, Sarada puso todos sus sentidos agudos algo malo estaba pasando y aquel ruido provenía de la habitación que acaba de abandonar con Boruto adentro, en pocas palabras la habitación de ambos. Sin pensarlo dos veces sus piernas comenzaron a correr rápidamente sin tener intenciones de detenerse por ningún motivo.
Subió los dos pisos que unos minutos antes había bajado rápidamente, y vaya sorpresa al ver la puerta de su habitación abierta, se llenó de pánico al ver como un gran humo negro salía de esta, ingreso rápidamente y vio como la habitación VIP estaba totalmente destruida, busco en todas direcciones a su compañero para encontrarlo en el suelo.
Corrió hacia el Uzumaki, algo no estaba bien con él, miró fijamente varias partes de su cuerpo, tenía pequeñas mordidas en su cuello y marca de labios en sus mejillas, aquello lleno de una profunda rabia a Sarada e incluso pudo jurar que estaba conteniendo unas inmensas ganas de partirle la "hombría" al adolescente.
Pero antes de que comenzara a golpearlo Sarada entro en pánico al ver como el cuerpo de Boruto comenzaba a convulsionar y una gran espuma blanca salía de su boca. Era como si fuera un perro con rabia salvo que nunca había visto a ninguno ni a nadie reaccionar así.
Puso su cabeza en su pecho y comenzó escuchar el agitado corazón, varias veces bombeaban con más fuerzas, parecía si este mismo fuera a explotar. Miro igualmente una pequeña herida que tenía en sus hombros, era como si alguien lo hubiera apuñalado, de esta herida comenzaba a salir una pequeña mancha morada que se combinada con su sangre.
Algo estaba claro, su "prometido" estaba en algo grave, y temía lo peor. Sin dudarlo más de una vez Sarada lo hecho a sus hombros, mientras intentaba sacarlo de la habitación, escucho varios gritos de personas que se acercaban a ella ayudarla, pero eso no importo Sarada ingreso en un pánico total cuando el rubio dejo de producir esa extraña espuma blanca para ser cambiada por un fuerte escupitajo de sangre.
—¡Boruto! —
Comenzó a gritar con fuerza la Uchiha el nombre de su amigo, mientras intentaba bajar por las escaleras, varios ninjas de Iwagakure llegaron ayudarla, pero ella comenzó a rechazar todo ofrecimiento.
— ¡Maldito idiota! No te atrevas a dejarme —
Dos pequeños toques se escucharon en la puerta, y solo un simple "adelante" se escuchó, una joven ninja de Konoha entro a la habitación del Hokage, con un simple chaleco Chunnin, con dos pequeños bigotes en su mejilla un rasgo visible de quien era su padre.
—Padre… perdón Hokage-sama, ¿podría tener una charla contigo? ¿A solas? —
Naruto miro en silencio a su hija, nunca antes la había visto actuando de esa manera, como una clara mezcla de nerviosismo pero con un tono de su voz fuerte de decisión, fuera lo que fuera que quisiera hablar Himawari debía ser algo realmente importante.
Shikamaru solo tomo unos pequeños pergaminos mientras se quejaba de lo problemático de todo, solo salió en silencio sin afán y con mucha pereza de la habitación.
—Tienes el cabello de tu madre, hermoso, largo y totalmente digno de una princesa —
Naruto fue el primero en hablar, mostrando elogios al cabello largo de su hija, siempre le había gustado que lo tuviera suelto aunque algunas veces en especial cuando tenía que partir a una misión solía amarrarse el cabello en una peculiar coleta de caballo, le recordaba a su madre Kushina por alguna razón.
—Sabes, cuando tú y Boruto nacieron, siempre estuve preocupado por ambos temía que mis dos pequeños sacaran mi poca inteligencia que tenía a su edad —
—Papa, yo… —
Pero Naruto alzo su mano, quería continuar y su hija asintió en silencio.
—Pero aunque Boruto no lo demuestre mucho la mayor del tiempo, creo que de cierto modo es un buen ninja es un genio después de todo aunque tiene mi carácter, pero tú desde pequeña haz demostrado ser una verdadera prodigio, ahora eres Chunin a tu corta edad —
—Gracias, papa pero ambos sabemos que no vine a escuchar tus buenas palabras —
—Lo sé, Como te va con Inojin, escuche que los han visto muy a gusto últimamente —
—Papa, por favor no vengo hablar de eso —
—Lo sé, —
—Quiero que me digas la verdad, la merezco y mi hermano también cuando llegue el momento ¿Es cierto que sin importar lo que pase Sarada será sellada? —
— ¿Dónde escuchaste eso? —
—Por favor, respóndeme —
—Los ojos de Sarada son demasiado peligrosos — Naruto apretó con fuerza sus manos mientras miraba en silencio a su hija que comenzaba a permanecer en total silencio escuchando las palabras de su padre — Las demás naciones temen que se pueda convertir en una amenaza —
—Entonces, es cierto la boda entre mi hermano y ella es una simple fachada —
— ¿Cómo es que sabes eso? —
—Me acabas de llamar prodigio papa, es demasiado obvio además alguien colaboro mis sospechas —
La puerta se abrió, dejando entrar a una persona encapuchada a la habitación.
— ¡Tu! —
Hablo con fuerza Naruto mientras se levantaba de su asiento con gran furia al ver a la persona que tenía enfrente de él. El antiguo ninja de Konoha, sonrió ampliamente mientras organizaba sus lentes.
Sarada caminaba de una esquina a otra mientras los ninja médicos de Iwa, le explicaban lo sucedido con su compañero, apenas pudo aceptar su ayuda y eso fue debido a que la situación de Boruto había empeorado, aun pensaba en la forma de sacarlo de esa aldea e ir a Konoha pero el viaje tardaría al menos tres días y eso era demasiado riesgoso.
—Quieres decir que esto fue causado por una simple flor —
—Así es Sarada-san, la flor de Venus, es extremadamente extraña si no más recuerdo solo se podría hallar en una vieja aldea —
— ¿Que aldea? —
Pregunto con fuerza la Uchiha, mientras intentaba calmarse, estaba molesta con todos, pero sobre todo con ella misma, justo cuando pensó que había llegado a un acuerdo para tener mejores relaciones con Boruto sucedía esto, además el muy idiota aun tenia esas raras marcas en su cuerpo, era más que obvio que alguien había estado con él, aunque fuera unos minutos.
—Uzushiogakure —
Respondieron los médicos con gran temor en su voz, era cierto que mencionar aquel nombre podría solo causar más confusión en la pequeña.
—Eso es imposible, acaso quieren joderme todos ustedes —
Sarada tomo por el cuello al líder del grupo médico y lo puso con fuerza contra la pared — hace unas horas nos recibieron con unas flores idénticas a esas ¿explícame? —
—Eran simples flores de las montañas, tenían cierto parecido pero no causan el mismo efecto — era voz hizo que la Uchiha girara para ver aquella mujer que ingresaba en el salón, con una mirada seria le indico a todos los presentes retirarse.
—Tsuchikage, ¿quiero una explicación? —
—Alguien intento matar a tu novio usando una vieja estrategia de seducción —
— ¿De qué hablas? —
—La flor de venus, mi abuelo me contaba cómo era usada por los Uzumaki en sus miembros para matrimonios arreglados, como el tuyo —
Sarada se sonrojo, su rostro cambio de fuertes tonalidad, una y mil ideas vinieron a su mente, ¿acaso Boruto había puesto eso en su habitación? No, era poco probable ciertamente en el pasado él había tenido muchas oportunidades de sobrepasarse y nunca lo hizo.
—No tiene sentido —
Afirmo Sarada mientras se sentaba en una silla y miraba a su prometido acostado en la camilla, su respiración estaba demasiado agitada, pero sobre todo estaba tranquilo y sereno, aun así los médicos le dijeron que estaba grave.
—Piensa en que te suministran una toxina que aumenta tu ritmo cardiaco, enloquece tus hormonas y no puedes saciarlo —
Sarada miro incrédula a la líder de Iwakagure como si sus palabras fueran una retorcida broma de algún libro erótico del antiguo sannin Jiraiya, esto debía ser una broma.
—Quieres decir que… — Sarada no podía terminar aquella palabra sin sonrojarse totalmente y llenarse de una gran vergüenza.
—Lo haces o te mueres —
Sentencio Kurotsuchi, como si fuera un simple juego para ella. Saco entre sus ropas y le lanzo un libro de botánica a la ninja de Konoha.
Sarada miro de reojo el libro y comenzó a ojearlo, era de plantas y sus toxinas, también contenía sus contra venenos, ella sabía que esa mujer de cierto modo estaba detrás de lo ocurrido y parecía ser que no estaba en sus planeas la muerte del su prometido, pero no tenía prueba alguna.
— ¿Dónde puedo encontrar esta flor? —
Abrió el libro con fuerza y la señalo, una pequeña flor roja, Sarada estaba realmente apurada en que fuera respondida su pregunta, no parecía tener demasiado tiempo para ponerse a jugar, tenía que salvar a ese tonto de Boruto.
—Hare que unos Anbu de Iwa te acompañen como sus guías —
—No quiero su ayuda, solo dime dónde encontrarla —
Ambas mujeres se miraron desafiantemente. Hasta que una de ellas sonrió derrotada.
Kurotsuchi observo por una de las ventanas del hospital como se retiraba la Uchiha corriendo a gran velocidad, solo volteo su mirada para encontrar al hijo del séptimo Hokage acostado en esa camilla, parecía estar tan tranquilo, pero de seguro pronto comenzaría a fallar su corazón, los analgésicos que le suministraron no tendrían efecto por mucho tiempo.
Se supone que esto no debería haber ocurrido, algo había fallado pero la gran pregunta era ¿Qué detuvo a su hija? Justo cuando pudo conseguir dañar el compromiso esta solo desaparece. Aunque le gustaría decir que enviaría ninjas detrás de Sarada para que fallara, lo cierto es que Boruto muerto no le serviría y tenía a sus mejores hombres buscando a Shizuka.
— ¿Qué crees que ibas a hacer? —
—Algo que sería muy enfermizo —
Ambas mujeres se miraron varios minutos más, en silencio mientras parecían recuperar el aliento después de la batalla que tuvieron, rápidamente abandonaron Iwa, hasta llegar a un pequeño riachuelo cuando se dieron cuenta que la pelea ya no tenía sentido.
—En serio pensabas que con esa táctica ibas a ganártelo, que poco cerebro tienes niña —
—Deja de hablarme como si fueras mi madre Karin —
Notas del autor
Están bueno tener tiempo para ponerme al día con todas mis historias, intentare subir lo mas rapido todos los capitulos de sobreviviendo al compromiso corregidos.
Muchas gracias por sus comentarios.
