Los personajes le pertenecen a Kishimoto, el creador del manga de Naruto.

Diálogos — Bla, Bla, Bla —

Pensamientos "Bla, Bla, Bla"

©Ares-sama

Importante:Leer las notas de autor al final del capítulo.

Summary: Desde tiempos inmemoriales los clanes han hecho matrimonios para fortalecerse al menos eso quería decirle a su hija. ¿En verdad todo esto es por un concurso de bebidas entre sus padres? Lo único que se sabe es que Sarada y Boruto deberán lidiar con ello y con tan solo 16 años ¿lo conseguirán?.


La horrible verdad.

Su rostro se encontraba en un estado de éxtasis. Una sonrisa que cada vez era ampliada hasta ser llevada a sus límites, esa lengua retorcida y esos deseos de continuar sin descanso alguno con la muestra genética que tenía en sus manos, era tan maravillosa, cada movimiento que hacia su muñeca para revolver la pequeñas gotas de sangre con los distintos tipos de Chakra almacenados en sus pergaminos.

Pero su proyecto fue interrumpido por un hombre que llevaba una capucha negra y el uniforme de la antigua aldea del sonido.

—Lord Orochimaru —

—Más vale que sea importante, esta muestra de sangre es sencillamente exquisita para perder tiempo atendiendo trivialidades—

—Vuestras órdenes ya han sido acatadas, las tropas están listas mi señor —

— ¡Perfecto! solo debemos esperar que mi nueva socia abra las puertas de la ciudad —

Y sonrió la serpiente en la tormentosa noche que estaba a punto de comenzar. Volteando su mirada nuevamente a su pequeño juego de genética mientras un hombre albino acostado sobre una de las camillas intentaba liberarse, sus ojos estaban teñidos de sangre y la boca tapada con una fuerte mordaza de lo contrario gritaría con todas sus fuerzas por ayuda.

La jeringa fue tomada y en el pequeño frasco con la prueba de sangre poco a poco era extraída. La pobre victima sabía que iba a suceder e intento por todos los medios romper sus ataduras, pronto muy pronto. El Uchiha perfecto terminaría de ser creado.

Solo debía ir a Iwa por su última creación. Recuperar lo que era suyo.


La pelirroja ingreso con una sonrisa traviesa en su rostro, el claro desafío en sus ojos era fuerte ante las palabras que estaban por venir.

—¡Shizuka! ¿Dónde demonios has estado? Dime niña, donde te encontrabas durante los últimos días y más importante porque no terminaste el trabajo con el hijo del Hokage, —

Pero la Kunoichi solo prosiguió con el ingreso, ignorando pujantemente a su madre

— ¡Shizuka, soy tu madre y la líder de esta aldea y te ordeno! —

La Tsuchikage tomo del hombro a la adolescente y sin medir sus acciones enterró sus uñas en la piel de esta, hasta el punto que un pequeño hilo de sangre salió de la zona donde la agarraba, pero esto solo hizo reír con fuerza a la pequeña. La adolescente tomo la mano de su madre y rápidamente la torció ocasionando que esta diera un grito ahogado más por orgullo que por otra cosa.

— ¡Estoy harta que me grites! — Se detuvo por unos segundos, tomo una pequeña respiración y continuo con sus gritos — ¡Que me hables como si fuera tu juguete madre! —

Shizuka tomo con fuerza la muñeca de su madre, apretó tan fuerte como era posible, prosiguió hasta que la Tsuchikage termino soltando y esta aprovecho el momento para retroceder.

Kurotsuchi veía a la niña como una pequeña ingrata que le estaba pagando mal, todo lo que había hecho por ella. Niña bastarda pensaba mientras gruñía por dentro, de la ira tan reservada que tenía por ella.

Ambas mujeres se miraron, esperaron, una competencia de miradas donde la perdedora estaría sujeta a los caprichos de otra.

—Tal vez tenga que educarte como cuando eras más pequeña —

La Tsuchikage iba a tomar un pequeño bastón de madera que estaba sobre su escritorio, pero antes que volteara a ver a su hija la desconcertó la risa que comenzó hacer, entonces comprendió que algo malo ella había hecho.

Era la misma sonrisa que dio aquella vez, cuando era una niña y tomo el pequeño conejo regalo de su "padre" y lo había estrangulado con sus manos, la niña en ese entonces había sonreído y reído de esta tétrica manera, había acusado al conejo de traicionarla porque se negaba a permanecer a su lado.

— ¿Qué hiciste?—

—Es realmente retorcido sabes, acostarme con mi "propio hermano", pero aun así tal vez lo prohibido sea lo que quiero, pero no por dañar su tonto compromiso, no porque tú me lo ordenas, si no que de seguro cuando se sepa la verdad saldrá lastimado y ante todo para intentar limpiar nuestra corrompida sangre, debemos regresar a la pureza de la sangre de los Uzumaki —

— ¿Qué hiciste?— susurro mientras el pánico comenzaba a recorrer el cuerpo de Kage, esa sonrisa, esa maldita sonrisa era igual a la de ese hombre.

—Le envié un mensaje a mi padre, con la linda de Karin, fue tan bella cuando me suplico que detuviera el daño que le estaba causando, fue tan placentero causárselo —

La mujer mayor se quedó en silencio ante aquellas palabras. Esto pondría en advertencia a Konoha, ahora Naruto intervendría, no, no se atrevería aún tenía la carta de triunfo.

Aun tenia a la hija de "ambos", aunque la chica estuviera realmente enferma seguía siendo un pacto, un tratado, un acuerdo de silencio entre ellos.

Cuando hace dieciséis años ambos acordaron guardar y ante todo esconder la verdad sobre la niña.

Ella era su hija, pero a veces su amor como madre la cegaba.


Naruto observo la fría noche en silencio, en el ventanal de su hogar a pesar de las bajas temperaturas solo llevaba puesta la sudadera con la que dormía, mientras su amada esposa dormía en la cama detrás de este. Agradecía a todos los dioses creadores por la comprensión de Hinata ante ciertos eventos pero sobre todo con la tranquilidad que estaba demostrando su vieja amiga Sakura.

Hace dieciséis años una verdad fue ocultada a los ojos de muchas personas, también entendió que era su obligación proteger a su ahijada Uchiha Sarada, que su hijo Boruto tendría que tener la fortaleza y madurar antes de tiempo para que ayudara con la peligrosa carga.

Ahora Karin estaba en el hospital. Sabia con perfección quien había enviado el mensaje, ¿acaso se había equivocado con la niña? Tal vez fue la ceguera y el enojo que aquel entonces lo había dominado que permitió que Kurotsuchi se hiciera cargo de todo.

Ambos pensaron que era lo mejor, si Naruto hubiera regresado con la niña demasiadas preguntas se habrían hecho. Preguntas que nunca hubiera deseado responderle a Hinata como minutos antes había hecho. Y más cuando el plan original fue un fracaso.

Tal vez, se equivocó demasiado. Itachi tenía razón cuando dejas todo el peso sobre tus hombros terminas cometiendo arbitrariedades.

Un Kage es un dictador, era cierto habían consejos civiles y de Jonin pero al final la decisión siempre es del Kage.

Por el bien del mundo ninja, por el deseo de la paz y tranquilidad de Uchiha Sarada, pero ante todo por la felicidad de sus amigos hace dieciséis años su corazón le gano a su razón. Y comenzaron las conspiraciones, las mentiras y los engaños sobre la vida de tres niños.

Naruto cumplió el mayor deseo de la joven Tsuchikage en esa época, de una mujer totalmente infértil y destrozada por la guerra ante la muerte de sus padres, del hombre que fue como su hermano Deidara. Y para asegurar el éxito de todo, le pidió ayudar al único hombre que hacia tales milagros Orochimaru.

Donde fallo Tsunade la babosa, triunfo la serpiente. Así que entrego completamente a Shizuka a su madre, con ello la pequeña Sarada aun en el vientre de su madre no sería sellada con un sello basado en el del Byakugan de la segunda rama, así evitarían que despertara el Sharingan y si en el peor de los casos lo conseguía seria controlada por los Kage mediante este sello, pero Naruto se negó a eso, así que le ofreció un trato distinto a los demás Kage.

Dio a su hijo Boruto como parte del acuerdo para que la sangre Uchiha se diluyera completamente, cuando Sarada estuviera embarazada usarían las habilidades genéticas de Orochimaru y los genes de su madre serian suprimidos hasta el final. Ese era el actual plan todo porque no pudo hacerlo, con su corazón partido no pudo proseguir con el plan inicial uno mucho peor que la implementación del sello.

"Al final los adultos no pudimos resolver todo, y dejamos este gran peso a nuestros hijos"

La verdad es que, la maldita verdad es que… Sarada debió haber muerto el día que nació y ser reemplazada por Shizuka, pero la niña nació con el cabello rojo, la manipulación genética no fue suficiente para que se pareciera a Sakura.

Sasuke también se rindió, el hombre que deseaba con todas sus fuerzas evitar el nacimiento de un Uchiha, lloro como un pequeño niño cuando su hija fue entregada en sus brazos.

Y Naruto detuvo todo el plan, Sarada estaría con su madre y serian felices, y Shizuka iría con su madre, pero no les basto. Sarada pedía a gritos a su padre, un Sasuke ausente e incluso indiferente, Sakura se hacía pedazos por dentro ante ello y su corazón se destruía aún más al ver como su amor, devoción por su pequeña no eran suficiente para la niña Uchiha. Lo peor de todo fue que Kurotsuchi jamás pudo controlar a su hija por más amor que le diera haciendo que la primera terminara usando la fuerza contra su propia sangre como la muestra de su gran fracaso como madre, al final su gran sueño termino siendo su mayor derrota.

Y Naruto no hizo nada, no obligo a Sasuke a regresar, no detuvo a Kurotsuchi. No lo hizo, estaba demasiado ocupado siendo feliz.


Notas del autor.

La gran verdad ha sido rebelada.

El capitulo es literalmente un abre bocas de lo que se viene, por fin nueva información, nuevos eventos y la corrección perfecta de como quería la historia desde un principio pero me había y lo acepto enredado en mi narrativa.

Quiero agradecer a todos por sus comentarios.