La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"

Y el escritor dijo: Hágase el computador.

Notas: ¡Habrá Lime, aún no me decido por el lemmon. Depende del gusto del público o no, pero sí habrá lo usual en KNY. Algo de sangrecita y lo demás.

Como saben el manga no me pertenece. Es una joya creada por Koyoharu Gotōge.

Batalla

Puede asegurar con total certeza que de planearlo, no habría salido tan bien como pasó. Supone que en algún momento del día, como era costumbre, se dedicó a realizar su rutina diaria. Visitar al resto de sus posibles sucesoras y esperar recibir noticias de Tanjiro. Si no avistaba el cuervo, se dedicaba a entrenar. También pasaba su tiempo probando venenos nuevos, entre otros detalles que conforman su día a día.

Ese día, como algunos otros, la enviaron a una inspección de demonios. Identificar uno de los escondites de una de las lunas inferiores, se suponía que se encontraba un tanto alejada de la finca en la que residía. Giyuu la acompañaba y, todo estaba como siempre entre ambos. Shinobu sonreía mientras jalaba una de las mangas del haori bicolor. Él se irritaba de estar siendo jaloneado, forcejeaba un poco tratando de apartarse y, como casi siempre, dirigía su elocuente comentario de pocas palabras para satisfacer su deseo de conversar.

Sí, todo ocurría como de costumbre hasta que empezó a llover un poco. Ambos se apresuraron mientras su ropa empezaba a mojarse. Se alojaron en una posada en lo que cesaba. La adueña, una señora mayor, inmediatamente los atendió; lucía jovial.

-¿Puedo servirles en algo?

-¿Podría brindarnos dos habitaciones? -musita Shinobu sonriendo.

-Es una pena joven, solo nos queda una.

El pilar del insecto controló perfectamente el desborde de diversión que sentía por dentro. No podía ser de ninguna manera mejor de lo que estaba resultando su día. Jugarle una broma de cuarto a Giyuu sería glorioso.

-Con una bastará -concluye por ambos.

Su compañero la mira, una serie de comentarios que bullen en su interior y tienen por destinataria a la persona frente a él. Se rehúsa a pasar una noche siendo el objeto de burla de alguien como ella. Shinobu, de entre todos los demás pilares, era tan opuesta que le causaba dolor de cabeza.

En cuanto la anciana se va, contesta- no pienso pasar la noche contigo.

-Que ambigua respuesta -le dedica una risilla antes de mirarlo- ¿Qué pensará la casera de nosotros?

-Sabes a lo que me refiero -sentenció irritado.

Ella se acerca hasta invadir más de su espacio privado. Siempre de esa forma y él, inmediatamente, como de costumbre, se encuentra a la defensiva de cualquier idea que involucre más cercanía. Hasta ese punto es consciente perfectamente del tipo de juego que Shinobu pretende jugar.

-¡Su habitación está lista!

Kochou recupera la atención en la anciana y se dirige a ella con una sonrisa. Giyuu cree que puede recrear en esos segundos lo que pasa. No, no esa situación reciente, sino el tipo de relación que tienen ambos. ¿Cuándo se volvió de esa forma? Tal vez hace meses, semanas o cualquier día de la noche a la mañana.

¿Por qué lo hacía? Era plenamente consciente que era el único con el que se comportaba de esa forma. Si, había visto alguna que otra interacción con otros de los pilares, sus subordinadas e incluso Tanjiro. Para todos ellos era la sonriente Shinobu, la consejera y quizás, para con el último nombrado, una hermana mayor. ¿Qué lo hacía a él diferente? Después de todo, ella había dicho que nadie lo soportaba…

Shinobu era complicada.

Pero él lo era más por seguir allí.

¿A dónde lo llevaría seguir su juego? Cuando él lo empezaba a tomar en serio y las palabras que antes tenía un severo tono de molestia cuando responde, empezaban a flaquear en su voz. ¿Qué pasaría cuando ella simplemente dejara de comportarse de esa forma? Después de todo él solo era una imagen, no había seguridad en el caparazón hueco. Ni siquiera se atrevería a decirle más de lo que hace a diario sin retractarse.

No era ni la mitad de valiente que Sabito…

-¿Piensas quedarte de pie toda la tarde? -pregunta Shinobu al verlo meditabundo.

Giyuu no responde, pero se encamina a la habitación. No la tomó por sorpresa, después de todo, él es así. Lo deja inspeccionar el sitio, desde la única cama hasta la ventana a un lateral. Logra observar cuando se tensa, tal vez a pensado lo mismo que ella. Compartir la habitación de por sí, era difícil; según la mente de Shinobu que pretendía seguir burlándose, por lo que, también la cama debía ser el infierno terrenal. Para Giyuu, porque a ella estaba gustándole la idea desde el primer momento que la pensó.

Decide acercarse hasta hablarle lo suficientemente cerca para considerarlo íntimo- llevémonos bien esta tarde, Tomioka-san.

Él no responde nuevamente y eso, hace que Shinobu se moleste lo suficiente para sobreponer un falsa sonrisa. Solo la observa momentáneamente de forma intensa, hasta el punto que le roba momentáneamente toda sensación que pudiese interferir con el frío que se extiende columna abajo. Eso si es nuevo, su silencio que apremia doblegando su máscara de niña risueña. Ya no sostiene esa sonrisa falsa, ahora su boca deja escapar un suspiro de forma silenciosa.

Giyuu da un paso y ella no retrocede, a la expectativa de la ocurrencia que pudo haber iluminado el cerebro de su compañero. Por unos segundos logra captar su vacilación levantando levemente la mano. No le permite dejar morir el momento por su cobardía. Así que ella toma su mano antes de que vuelva a su posición. Lo ve, en sus ojos hay más densidad que de costumbre, algo que ella también comparte. Tomioka finalmente deja que su mano momentáneamente proteja la delicada mano femenina.

Shinobu sonríe ante su progreso, él trata de igualarla, pero prefiere descubrir que tiene de especial el roce de sus dedos. No es tocar, es que sea ella.