La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"
Y el escritor dijo: Hágase el computador.
Notas: ¡Habrá Lime!, aún no me decido por el lemmon Depende del gusto del público o no, pero sí habrá lo usual en KNY. Algo de sangrecita y lo demás. El capítulo de hoy está basado en una imagen que encontré en Pix, muy graciosa. Y pensé "¿Por qué no?"
Como saben el manga no me pertenece. Es una joya creada por Koyoharu Gotōge.
Calor
A penas ha llegado a la finca La Mariposa, bañada en algo de sangre y polvo producto de su batalla. Intervino por una de sus sucesoras mientras se encontraba en uno de esos inusuales días libres. Ha escuchado sus disculpas repetidas veces y el mismo número les restó importancia. Ellas son uno de sus más preciados tesoros, el legado de sus hermanas y la valentía de forjar un mundo con mejor valor.
Por el sueño que dejó antes de morir.
Ha encontrado a algunos de los pilares en el largo camino al descanso, Rengoku sonríe en cuanto se asoma en el pasillo principal. Shinobu iguala el gesto menos animada. Estaba agotada y esta vez sí necesitaba dormir una jornada de cinco horas mínimas. Además, el asqueroso olor de los demonios pesaba sobre ella como el recordatorio de su vida siendo cazadora.
Mitsuri como de costumbre revoloteaba sobre Iguro. Ambos saludan, el pilar del amor más efusivamente. Asintió para ellos también, la máscara de niña feliz se estaba desmoronando. En sus pensamientos solo estaba las vidas de sus sucesoras y el hecho, de que, en esa última intervención, había estado sumamente cerca del demonio que mató a su hermana. Esa asquerosa bestia…
-Shinobu.
Giyuu la detiene al hablar, sus pasos cansados cesan inmediatamente al escuchar su voz. Si no estuviese en esas condiciones podría reírse de lo gracioso que es verlo avanzar de forma rápida, casi tropezando con sus pies ágiles en batalla. Inspecciona su estado y su dura mirada choca con ella. Kouchou toma unos segundos para sonreírle.
-¡Hola, Tomioka-san! -una tono de voz alegre que muere cuando nota esos ojos oscuros perforarla. Su intranquilidad le es sorprendente, pero más el hecho de que no la pueda controlar.
-Sígueme -concluye para darse vuelta.
No duda en hacerlo, le interesa saber que planea.
Ciertamente no esperaba un asalto en su habitación. En cuanto puso un pie sobre la línea que separa el interior de su cuarto, manos invasoras la atraen a un cuerpo que ya conoce. Su boca es envuelta en un beso intenso y abrasador que prácticamente la reduce a afianzar el agarre contra Tomioka. Hay sangre en su vestido que él parece ignorar, polvo sobre su cuerpo y sudor producto del cansancio. Todo eso que le molesta, Giyuu lo ignora.
-T-Tomioka -logra separarse levemente, aún está muy cerca como para volver a caer en la tentación- necesito quitarme esto.
Él no responde, pero sus manos rodean su cuello cuando desliza su haori, con detalles de mariposa, a la altura de sus antebrazos. Shinobu abre la boca un par de veces sin poder creerse lo que estaba sucediendo entre ambos. Después de todo, al empezar a salir, el más reservado había sido él. E inclusive su primer beso era una sátira de uno, porque no podría contar como beso un ridículo toque infantil sobre la boca, que a penas y había durado un segundo como mucho.
Sin contar el resto de intento fallidos sobre una cita.
-Detente Giyuu-san – emite con sorna el comentario conforme coloca una de sus manos sobre el torso masculino, hay músculos debajo de la ropa que la entretienen momentáneamente, no cree que se niegue si le dice que se retire el uniforme... ¡No!, tiene que cambiarse y abordar a Tomioka con la mente fría, de esa forma sabrá qué le pasa.
Está por reclamarle finalmente entre bromas que pare con su "fase hormonal" cuando capta su rostro parcialmente iluminado por la luz lunar que atraviesa las ventanas. Alivio, un sentimiento que solo puede expresarse cuando se está verdaderamente preocupado. Shinobu se permite prologar su observación, hasta llenarse de ese sentimiento que ve reflejado en los ojos oscuros de Giyuu, manos masculinas que ya no están sobre su ropa; sino en sus mejillas sonrojadas, producto de su fascinante descubrimiento. Su preocupación se debía a ella, Kouchou no tiene la necesidad de preguntárselo, porque el tiempo de conocerse hace que detalles como esos no tengan necesidad de consulta.
-Estás aquí -musita con dificultad.
Shinobu sonríe para él de forma honesta- Tomioka-san me halaga saber que me necesitas -su humor típico cesa tan pronto como llegó, esta vez se permite ser honesta, como muy pocas veces lo es- volveré. Aquí, por ti.
Giyuu deja que las manos femeninas recreen con sus pulgares caricias vagas en sus pómulos y hace descansar las suyas sobre su cintura. La figura delicada de una mujer que ha compartido numerosas batallas a su lado y ahora, representa más de lo que pudo suponer cuando su voz fue escuchada por primera vez saludándolo.
-Y eso también incluye que me dejes cambiarme, prometo no huir -bromea con su particular forma de ser para con él, consiguiendo que Giyuu entrecierre los ojos- ¿O quieres venir?
-No quiero -niega. Sabe que le ha demostrado otro de los puntos que tomará para divertirse a su costa.
-No parecías tan tímido hace poco -concluye para apartarse finalmente.
-Ve a cambiarte -se da la vuelta para darle espacio. En el tiempo disponible escuchará el reporte sobre sus misiones asignadas y regresará cuando Shinobu esté disponible.
Ya vestida, ambos deciden reunirse en la salida con vista a los árboles, La noche es lo suficientemente pacífica para compartir otro par de besos. Esta vez, Shinobu toma la iniciativa segura que en esa ocasión y, las que sigan adelante; ella volverá a la hacienda La Mariposa y él estará de pie, esperando a que vuelva.
