La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"

Y el escritor dijo: Hágase el computador.

Notas: ¡Habrá Lime, aún no me decido por el lemmon! Depende del gusto del público o no, pero sí habrá lo usual en KNY. Algo de sangrecita y lo demás.

Me han enviado un par de links con imágenes de posibles capítulos y encontré una que me sirvió de inspiración para este. ¡Alabada sea el alma generosa que envió esa imagen!

Mi correctora ha decido apoyarme con el lemmon así que habrá, pero para un capítulo un poco más lejos.

Como saben el manga no me pertenece. Es una joya creada por Koyoharu Gotōge.

Diferente

Giyuu recuerda estar acostado del lado derecho de la cama, donde las sábanas lo cubrían parcialmente. Cerca de la mesita de noche, su hoja descansaba siempre apoyada al madero, a cualquier sonido que representara peligro, podría tomarla y girar. Lo cierto de todo eso, es que después de unas horas se siente mucho más a gusto y eso lo confunde, considerando que le incomodaba un poco la posición en la que se quedó.

Abre los ojos y algo de la luz del alba ilumina la estancia. Ahora se encuentra del otro lado de la cama rodeado del calor que emite el cuerpo de Shinobu. Descansa apoyando su cuerpo al de él, puede ver los mechones de la coronilla esparcidos sobre la almohada y su pequeña mano apoyada en su pecho.

Reprime un bostezo y maniobra como puede. No es la primera vez que duermen juntos. La hacienda le quedaba mucho más cerca que el sitio donde pasaría la noche, por lo que prefirió alojarse allí. El pilar de los insectos tenía la nueva costumbre de dejarle su puerta abierta, a sabiendas de que prefería dormir en un sitio más familiar. Aunque claro, ella lo traducía como "cariño estilo Giyuu que no se mencionará, pero es tácito".

Tomioka no lo aceptaría, sin embargo, era bueno dando indicios a Shinobu acerca de su gusto por rodearla al dormir. Las primeras veces terminaban bastante apartados el uno del otro, pero después de tener misiones que los hacían volver envueltos en magulladuras, poco a poco terminaron durmiendo en el mismo cuarto y lo más cerca posible. A partir de esa primera noche las excusas llovieron.

-Deja de moverte Tomioka-san -susurra por lo bajo quien se supone, no intenta despertar.

Giyuu la observa recreando su imagen. Su cabello lacio suelto y ese aire inusual de serenidad. No la detiene cuando se acomoda sobre él, sus piernas están a cada lado de su cintura. Shinobu sonríe desde su posición semisentada.

-Era mi día libre para dormir a gusto y me despiertas temprano. ¡Qué irrespetuoso eres! -golpea de forma juguetona su hombro.

-Necesito levantarme -contesta restándole importancia a su inexistente culpabilidad.

Shinobu sonríe arrogante, esta vez sus dedos se mueven de forma descendiente desde la clavícula de Giyuu hasta llegar al abdomen. Su gesto se pronuncia un poco más cuando él se estremece. Él abre la boca para advertirle que debe detenerse, pero ella, que ha convivido lo suficiente con su actitud, prevé su siguiente movida y prefiere buscar su boca con demanda.

Tomioka gruñe, casi siempre es su última advertencia antes de otorgarle libertades. No es la primera vez que ella actúa provocativamente. Shinobu es una mujer sensual, incluso él puede verlo. Desde su posición debajo de ella, tiene una vista amplia de su cuerpo delgado y menudo en su comparación. Kouchou luce frágil siendo tan opuesta al término.

-¿No tenías que levantarte? -insinúa con voz risueña cuando sus labios rozan el punto sensible de la oreja de Giyuu.

Tomioka muerde el interior de su boca cuando ella traza un camino húmedo con su lengua. Como puede forcejea con los espasmos de su columna y la hace girar dejando su cuerpo aprisionado entre sus palmas. Kouchou emite una risa melodiosa, de esas pocas que siempre le brinda y él se deleita de escuchar.

Shinobu es su propósito ahora.

-ya me levanté -concluye antes de inclinarse en el cuello femenino y morder sin fuerza, solo imprimir la suficiente para escuchar el cese de su diversión. El paso a los sonidos que solo él ha tenido la oportunidad de escuchar.

Ella jadea y él sabe el camino que tomarán sus futuras acciones. Cuando los ojos femeninos conectan con su mirada y las palabras sobran producto de su tiempo de convivencia. En el momento en el que sus labios buscan reclamar cada sonido que el pretende provocarle. Está dispuesto a continuar lo que ella ha empezado esa mañana.

-¡Shinobu! -grita de forma animada el pilar de fuego irrumpiendo en la habitación, con esa sonrisa tan característica suya- ¡Buenos… ¿Días?!

Tanto la nombrada como Giyuu se giran de forma mecánica ubicando a su compañero en la puerta, visiblemente nervioso. Ya estaba por excusarse, pero el pilar femenino se adelanta.

-¡Hola Rengoku-san! -musita con un forzada alegría, Shinobu se incorpora con ese aire amenazante antes de tomar su hoja. El pilar del fuego estaba viendo directamente al verdugo que le daría muerte esa mañana- deja que te dé los buenos días como se debe.

Giyuu logra escuchar las pisadas rápidas de su compañero seguidas de Shinobu. Hay bullicio producto de las voces de las sucesoras en el corredor. No tiene ánimos de ver la persecución, por lo que se incorpora finalmente para dar comienzo a su día, como pretendía hacer anteriormente. Acomoda su ropa mientras aún flota en el aire el aroma de la mariposa que reside en la ficha.

Cuando deja la habitación, el resto de los pilares se encuentran observándolo fijamente. Muchos de ellos sin poder cerrar la boca. Por segundos ninguno de los presentes emite comentario y Giyuu, que siempre ha evitado dar más respuestas de las necesarias, gira en dirección al corredor de salida. Las únicas acostumbradas a verlos habitualmente sonríen para él y saludan cortésmente. Giyuu responde asintiendo levemente mientras continua su camino fuera.

'