La sagrada locura, atentando con mentes cuerdas. Después del suplicio del encierro trae para ustedes su cuarto proyecto"

Y el escritor dijo: Hágase el computador.

Notas: ¡Habrá Lime, aún no me decido por el lemmon! Depende del gusto del público o no, pero sí habrá lo usual en KNY. Algo de sangrecita y lo demás.

¡Este capítulo tiene spoilers! ¡Que no se diga que no advertí! Como saben el manga no me pertenece. Es una joya creada por Koyoharu Gotōge.


Equipo

Prefería estar solo, de esa forma solo dependería de sí mismo para avanzar. Si fallaba, las consecuencias serían para él. Al atravesar la prueba que los futuros Asesinos de Demonios deben realizar, sin Sabito y más lágrimas reprimidas de las que su joven cuerpo pudo cargar, además de su propia familia, forjó un carácter basado en odio al no actuar para salvarlos. Errante y solo siguió hasta convertirse en un Pilar.

La primera vez que encontró a la cúspide de la organización, Tokito aún no estaba y Kanae estaba viva, Shinobu lucía un corte de cabello sin más flequillos que los dos que llegaban a la altura de los ojos. Excesivamente amargada a diferencia de su hermana, siempre a la defensa con una innecesaria contingencia de groserías en caso de que invadieran el espacio personal de Kanae Kochou.

"Ni siquiera te fijes en mi hermana" Esas habían sido sus primeras palabras cuando las encontró. Shinobu lo amenazó con esa aura paranoica y él se limitó a arrugar un poco el rostro molesto con su extraña conjetura. Sin embargo, si caló en Giyuu la oración de boca de la mayor de las Kochou, que incluso sonrió.

"Basta Shinobu" expresó con diversión, su amabilidad irradiaba a través de cada poro de su rostro juvenil "no son maneras de tratar a un nuevo amigo".

Un nuevo amigo.

Si Tomioka fuese más abierto, habría reído a carcajadas. No, él no merecía estar rodeado de personas, no después de estar lleno de miedos e inseguridades. Lo suficientemente inútil como para vivir gracias al sacrificio de alguien más. No le replicó la oración, porque al ver a Kanae para hablar, ella negó sonriendo. Antes de irse volvió a hablar para él, esta vez como sugerencia.

"Podrías llevarte bien con mi hermana"

Al principio ignoró sus palabras, no tenía la intención de hacerlo e incluso Shinobu lo miraba con algo más que rabia contenida, molesta de encontrar a Kanae conteniendo su risa cuando ambos estaban en un mismo sitio. Giyuu no le hacía gracia, pero lo mantuvo para sí; siempre callando todo lo pensaba.

Kanae murió. No fue capaz de reprimir el sentimiento de tristeza, quizás ahí empezó todo. Cuando su rostro se contrajo en una mueca de frustración y Shinobu lloraba amargamente frente a la lápida. Ese momento de vulnerabilidad cuando ella se levantó junto a sus subordinadas, pero estaba tan afectada para seguir, que les permitió adelantarse. Él también lo hizo. Todo sucedió tan rápido, las sucesoras se retiraron junto a los nuevos miembros. Giyuu la observó fugazmente cuando ella también lo hizo, apenas un silencioso sollozo cuando golpeó su cabeza en el pecho masculino maldiciendo a la basura que arrebató la vida de Kanae. El pilar del agua no fue consciente de su mano a penas dándole valor en unas palmadas.

Entendía el sentimiento perfectamente.

Shinobu se convirtió en pilar, su cabello creció un poco y vestía un haori de mariposas, su "aliento" había adquirido la forma de insectos; toda ella era algo más madura. A menudo se encargaba de cuidar de los nuevos reclutas en su hacienda. También era jovial al hablar, pero destilaba veneno entre sus palabras.

En todo ese tiempo a penas habían intercambiado palabras. Pesaba esa imagen de ambos en la tumba de Kanae. Más a ella, pero lograba sobreponerlo a través de su máscara de sonrisas. Giyuu si la encontraba a menudo mirándolo de forma evaluadora, siempre terminando en una mueca de risa al ser descubierta. Falsa.

Oyakata-sama los asignó en grupo. Shinobu extendió su mano sin ser correspondida, Giyuu no estaba conforme de trabajar en equipo, después de todo, él merecía cargar con sus pecados y consecuencias solo.

"A nadie le caes bien Giyuu-san" manifestó con una mueca perversa. Kouchou pinchaba la herida.

Misión tras misión juntos. Pequeñas conversaciones que dejaron de ser monólogos con tintes de burla, conversaciones cortas, pero significativas de la muerte. Ideales sueltos que se perdieron en su formación como equipo. Sonrisas que nunca igualó, bromas que dejaron de herir… muchísimo tiempo juntos de por medio.

"Mi hermana te había dicho que fueras mi amigo Giyuu-san, ¿No es gracioso? Kanae creía que podíamos llevarnos bien, ¿No crees que hacemos un maravilloso equipo?" risa melodiosa y por primera vez después de convivir más de lo que podía imaginar, él hizo una primera mueca.

No debió hacerlo…

A esa mueca siguieron otras y pronto Shinobu dejó de sonreír falsamente cuando hablaban. Ambos dejaron sus heridas entre palabras dolorosas. Un toque de manos, un abrazo, algo honestamente puro que no merecía. Sin cariño no hay dolor. De esa forma esos momentos que no volverán no le dolerían como lo hace cuando recibe el broche de su cabello de manos de Tsuyuri Kanao.

Shinobu murió al igual que Sabito, sacrificándose por un bien mayor. Giyuu siente la impotencia trepar desde su garganta, la horquilla de la mujer que amó en su mano, algunos de los pedazos de la mariposa atravesando su carne. Cierra los ojos con fuerza. No habrá cuerpo al que sepultar como Kanae. ¿A qué va a rezarle que tenga paz cuando no hay nada? Muerde su boca y sangra el odio que siente en sí mismo. Fue incapaz de protegerla.

La brisa sopla suavemente y siente dedos rozar su mejilla, una risa traviesa que suena melodiosa. Ve a Shinobu tomar su rostro. Algo en él quiere decir más de lo que no hace, no puede articular nada.

"¡Hey Giyuu-san! Kanae no tenía razón"

No, nunca estuvieron destinados a ser amigos